Guía argumental de Crisis Core – Parte 1

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Prólogo

  Siete años antes de los sucesos de Final Fantasy VII

  La Compañía Eléctrica ShinRa ve cómo su influencia aumenta rápidamente gracias al monopolio que ejerce sobre la energía Mako y a su potencial militar. Con la boyante ciudad de Midgar como base y buque insignia de su prosperidad, ShinRa está a punto de consolidar su dominio absoluto sobre el mundo.

  ShinRa cuenta con “Soldier”, un grupo de agentes entrenados especialmente para el combate. Todos ellos han sido genéticamente mejorados para formar la unidad más poderosa del mundo. La élite del grupo, sólo aquellos lo suficientemente fuertes para llegar a convertirse en Primera Clase, es respetada e idolatrada por los ciudadanos. Casi todos los niños sueñan con seguir los pasos del Soldier más famoso: Sefirot.

  Zack Fair es un joven agente de Soldier, quien ha alcanzado el rango de Segunda Clase con sólo 16 años, y que sueña con llegar a formar parte de esa élite, por lo que se pasa el día llevando a cabo misiones bajo la tutela de su mentor de Primera Clase, Angeal Hewley.

CC.01 – Primera misión

  Un helicóptero de ShinRa persigue a un tren que avanza a toda velocidad. Dentro de la aeronave se encuentran dos agentes de Soldier: Zack y su mentor, Angeal. Ambos están escuchando los detalles de la misión.
  —“Las tropas de Wutai han secuestrado el expreso ShinRa MK93 II. El tren se dirige al Sector 8 de Midgar. Un agente de Soldier se infiltrará para neutralizar la situación. La misión comenzará en 3… 2… 1… ¡Luz verde!”.
  Zack abre la puerta del helicóptero y salta sobre el techo de uno de los vagones.
  —Las tropas de Wutai han tomado el convoy —dice Angeal—. Elimínalas y recupera el control del tren. No hay efectivos de ShinRa en el tren. ¿Entendido?
  Zack asiente y se lanza al ataque de forma temeraria, con una sonrisa en la boca. Varios soldados de ShinRa se interponen en su camino, pero Zack se deshace de ellos sin dificultades, usando el gran espadón que lleva colgado a la espalda. Son tarea fácil para él, y no da más importancia al hecho de que sean soldados de ShinRa (no sólo porque Angeal hubiera asegurado que allí no había ninguno, sino porque, además, es la compañía para la que ambos trabajan).
  —“Tren MK93 II redirigido a la estación del Sector 1, cerca del reactor de Mako nº1. Procedan con la fase 2 de la misión y pasen al nivel rojo de vigilancia”.
  El tren se detiene al llegar a la estación, y Zack baja de un salto. El lugar está vacío, y la calma sólo se ve interrumpida por el sonido de su teléfono móvil.
  —¿Has avanzado algo? —pregunta Angeal.
  —¿De qué va esto? ¿Por qué nos enfrentamos a tropas de ShinRa?
  —Son tropas de Wutai disfrazadas. Ahora, dirígete a la plaza de arriba.
  —¿Hacia el Sector 8?
  —Sí. Pero primero tendrás que abrirte camino.
  Como adivinando lo que estaba a punto de ocurrir, el andén de la estación se llena de soldados con uniforme de ShinRa. Pan comido para Zack, que ni siquiera ha necesitado colgar la llamada.
  —¡Llegaré a Primera Clase en un santiamén!
  —Sube las escaleras que hay al final del andén.
  Siguiendo las instrucciones de su mentor, Zack se encuentra cara a cara con un bégimo, un monstruo de gran tamaño que está sembrando el pánico en la zona. Tras un duro combate, Zack consigue ponerle fin… Pero lo peor está por llegar.
  —Das la espalda al enemigo… Tu arrogancia será tu perdición.
  Zack nota el tacto de un arma cortante junto a su cuello. Con las manos levantadas en señal de rendición, se gira lentamente hasta descubrir a quién pertenece esa voz. Es Sefirot, Soldier de Primera Clase, capaz de manejar la nodachi más letal del mundo, conocida como “Masamune”.
  Sefirot ataca a Zack, quien logra repeler los primeros golpes.
  —¡Maldición! —exclama el chico—. ¡Tú no eres el único héroe!
  —Se acabó.
  Con un rápido movimiento, Sefirot parte la espada de Zack en dos y consigue herirle. El Soldier de Segunda Clase no es rival para él. Sefirot se acerca a Zack, que está tendido en el suelo, y le intenta atravesar el pecho con la Masamune… pero Angeal se interpone, deteniendo el ataque con la espada rota de Zack.
  Sefirot se queda paralizado, mientras Zack vuelve a ponerse en pie. Angeal busca en su teléfono móvil la opción de “Abortar misión” y pulsa “Aceptar”. De pronto, todo a su alrededor desaparece: el tren, la estación… e incluso el propio Sefirot.
  —Se acabó el entrenamiento.
  Ambos están en una sala de entrenamiento de ShinRa. Zack, que lleva puestas unas gafas de realidad virtual, estaba siendo entrenado por un programa manejado por Angeal.
  —¡¿Por qué?! —protesta Zack—. ¡Pero si sólo estaba entrando en calor!
  Angeal le devuelve su espada rota, que no era parte de la simulación.
  —Zack… Abraza tus sueños.
  —¿Eh?
  —Si quieres ser un héroe, necesitas tener sueños… y honor.
  El Soldier de Primera Clase abandona la sala, dejando a su alumno pensando en aquellas palabras.

CC.02 – Desaparecido en combate

  Circular de ShinRa – “Proyecto de construcción de Midgar”:
  “Midgar es una ciudad suspendida a unos 50 metros de la superficie, unida a ésta con líneas de tren y autopistas. Utilizamos la energía de ocho reactores de Mako, numerados consecutivamente desde el situado al norte, para suministrar energía a toda la ciudad.
  La construcción avanza sin problemas. La central de ShinRa y el Sector 4 serán las últimas zonas en ser completadas. El interior de la sede en el Sector 0 está listo y operativo. El exterior se terminará en dos años; fijándose la finalización de los barrios circundantes para dentro de siete años.
  De: Reeve Tuesti, director de Planificación Urbanística.”

  Enfadado por el resultado de su misión virtual, Zack sigue haciendo ejercicio por su cuenta en el Edificio ShinRa. Otro Soldier de Segunda Clase se acerca a él. Es uno de sus mejores amigos: Kunsel.
  —Eh, Zack, te veo algo quemado.
  —¡Para no estarlo! Mucho entrenamiento y nada de acción. Tú debes de estar muy liado con todo el mundo fuera de la base.
  —¿Fuera? —el soldado le mira extrañado—. Espera, ¿es que no te has enterado? Ha habido una deserción en masa en Soldier. Resulta que uno de los Primera Clase ha desertado. Y, para colmo, se le han unido unos cuantos de Segunda y Tercera Clase. Nadie sabe por qué lo han hecho, ni qué pretenden. ¿Por qué te crees que suspendieron tu entrenamiento de repente?
  Angeal regresa, interrumpiendo la conversación.
  —Zack, tienes un nuevo servicio.
  —¡Bien! ¡Ya era hora! ¡Algo de acción de la buena!
  —Será tu oportunidad de lucirte. Acompáñame a ver al director Lazard. Te pondremos al corriente de todo.
  Zack sigue a su mentor, quien le conduce hasta otra sala del edificio, donde se encuentra el director de Soldier, Lazard Deusericus.
  —Me alegro de que al fin podamos conocernos —dice al chico.
  —¡Buenas! —Zack no entiende de formalidades.
  —…Vayamos al grano —el director abre una imagen desde su ordenador—. Soldier de Primera Clase, Génesis Rhapsodos. Hace un mes desapareció durante una misión en Wutai. ¿Sabes algo sobre el asunto?
  —Ni idea.
  —La misión está atascada en el limbo. Por eso hemos decidido enviarte.
  —¿A Wutai?
  —Sí. Esta guerra ya ha ido demasiado lejos.
  —Te he recomendado para ascender a Primera Clase —dice Angeal.
  Al escuchar esto, Zack se abalanza sobre su mentor.
  —¡Angeal! ¡Te quiero, tío!
  —No hagas que me arrepienta, Zack. Saldremos en cuanto estés listo.
  —Yo también iré con vosotros —Lazard se dirige a Zack—. Espero mucho de ti. Por cierto, ¿cuál es tu sueño? Quieres convertirse en un Primera Clase, ¿verdad?
  —No… ¡Quiero ser un héroe!
  —Ah, perfecto. Los sueños inalcanzables son los mejores.

  Circular de ShinRa – “Situación con Wutai”:
  “Hemos recibido informes de los Departamentos de Seguridad y de Soldier sobre el estado de la guerra con Wutai. Llevamos desarrollando negociaciones con Wutai durante años para resolver pacíficamente el conflicto sobre la extracción de Mako en la región. Sin embargo, la firme negativa de Wutai ha dado origen a un empeoramiento de las relaciones. Con el fin de abrir este callejón sin salida, hemos decidido tomar medidas militares. Una pequeña unidad especial de ataque ya ha sido movilizada para mantener al mínimo la escala de las operaciones.”

  Al llegar a la región de Wutai, Angeal y Zack se separan del director, e inician su misión en solitario.
  —Fuerte Tamblin está más adelante —informa Angeal—. Démonos prisa, la Unidad B nos está esperando.
  No tardan en encontrar la primera patrulla de soldados de Wutai, a los que Zack liquida en apenas segundos, actuando, una vez más, de forma temeraria.
  —Cálmate, Zack.
  —¡No puedo! Seguro que el director está por aquí observando, y tengo que dar buena impresión.
  —Zack… ¿Conoces las bobozanas?
  —No, ¿qué es eso?
  —Increíble… ¿Cómo es que no conoces las bobozanas? A este paso nunca llegarás a ser un Primera Clase.
  —¡¿Qué?! ¡Venga ya, Angeal! ¿Qué son las bobozanas?
  —Su nombre real es Banora blanca. Brotan durante el año cuando se les antoja. Por eso, los aldeanos las llaman cariñosamente manzanas bobas o bobozanas. Las granjas de mi tierra solían tener a montones.
  —¿En serio? ¿Y solías mangarlas?
  —Éramos muy pobres, Zack. Pero, incluso entonces, tenía mi honor. El árbol más grande crecía en los terrenos de un terrateniente. Se decía que sus bobozanas eran las mejores. Pero nunca robé de aquel árbol, porque el hijo del terrateniente era mi amigo.
  —Si era tu colega, podrías habérselas pedido.
  —A veces, el honor puede ser una carga pesada.
  —¿Y… qué tiene eso que ver conmigo?
  —Toda historia merece la pena ser escuchada.
  —¿…Qué? ¿Y ya está?
  Angeal se marcha riéndose, mientras Zack, algo indignado, corre tras él.

CC.03 – Fuerte Tamblin

  Tras eliminar a varias tropas que vigilaban en el exterior, Angeal y Zack llegan al Fuerte Tamblin. El lugar permanece en calma… aunque no seguirá así por mucho tiempo.
  —La Unidad B provocará una explosión —dice Angeal—. Ésa será nuestra señal.
  —La distracción nos permitirá infiltrarnos.
  —Exacto. Yo colocaré una bomba en el corazón de la fortaleza. Tú te encargarás de la puerta frontal, y…
  —¿Y…?
  —Expláyate a tus anchas.
  —¡Hecho! ¡Eso se me da de maravilla! —Zack se pone en pie, impaciente—. Venga, vamos, Unidad B…
  Angeal se prepara para el combate dando un último vistazo al espadón de su espalda, más grande aún que el de Zack.
  —Nunca te he visto usarla —dice el chico—. ¿No crees que es un desperdicio?
  —Con el uso se gastaría, se mellaría y se oxidaría. Y eso sí sería un desperdicio.
  —¿Lo dices en serio?
  —Sí —Angeal sonríe—. Soy algo tacaño.
  Una explosión les da luz verde para actuar. Los dos Soldier se separan: Zack debe distraer a los soldados de Wutai para que Angeal coloque la bomba.
  —¡El enemigo es un único hombre! —grita un sargento de Wutai—. ¡No tengáis piedad!
  Más bien es Zack quien no tiene piedad, pues acaba con todos ellos y accede al interior de la fortaleza.
  Angeal contacta con él por teléfono para transmitirle nueva información:
  —He oído que los rebeldes de Wutai tienen unos monstruos enormes sólo para combatir a Soldier.
  —Si acabo con ellos, ¿crees que me ascenderán a Primera Clase?
  —Eso depende de cómo te comportes. Tu objetivo es llamar la atención de las tropas de Wutai sea como sea. Hazlo bien y el director te dará una evaluación positiva.
  Motivado por las palabras de Angeal, Zack aniquila a casi toda la resistencia del Fuerte Tamblin. Pero lo que le espera delante es del todo inesperado: una niña de tan solo 9 años, llamada Yuffie Kisaragi.
  —¡Uno, evitar los enfrentamientos innecesarios! ¡Dos, proteger a Wutai a toda costa! ¡Tres, castigar a los horrorosos miembros de Soldier!
  —¿Y tú quién eres?
  —¡Soy la mejor guerrera de todo Wutai! Si quieres seguir adelante, ¡tendrás que vencerme!
  —Pero si eres una mocosa… No deberías jugar aquí. ¡Esto es peligroso! Vete a casa con tus papás, anda.
  —¡Tú eres quien debe irse a casa! Si te empeñas en continuar, ¡tendrás que luchar!
  Yuffie ataca a Zack, pero, como es lógico, no le hace ni cosquillas. El Soldier decide fingir que ha sido derrotado para no tener que luchar contra ella.
  —¡Toma ya! ¡Para que no vuelvas a meterte conmigo! ¡Una vez más, he traído la paz a Wutai!
  La niña sale corriendo, creyéndose vencedora.
  —Menuda energía tiene la chica… —dice Zack cuando ella se ha ido.
  Tras despistar a Yuffie, Zack se encuentra con dos rivales mucho más peligrosos: los monstruos anti-Soldier de los que le advirtió Angeal. Pero Zack también es anti-monstruos, y acaba con ellos sin complicaciones. Tiene el ascenso al alcance de la mano.
  Zack se dispone a abandonar la fortaleza, cuando un tercer monstruo aparece por sorpresa y le empuja contra una columna, dejándole indefenso por un momento. El monstruo está a punto de dar el golpe de gracia, pero Angeal llega a tiempo de evitarlo. Es la primera vez que Zack ve a su mentor utilizando aquella espada.
  —Ya me debes otra más —dice con una sonrisa—. Has perdido la concentración.
  —Oh, lo siento si tu espada se ha desgastado, mellado u oxidado.
  —Tú eres algo más importante que mi espada. Pero sólo un poco.
  Angeal ayuda a Zack a levantarse, y ambos regresan al punto de extracción. Poco después llega Lazard.
  —Siento haberos hecho esperar. No estoy muy acostumbrado al trabajo de campo.
  —No tenía que haber venido —responde Angeal.
  —Esta operación traerá el fin de la guerra. Tengo que supervisarla personalmente —el director se gira hacia el chico—. Soldado de Segunda Clase, Zack: he podido comprobar de primera mano que has cumplido con tu tarea en Fuerte Tamblin de forma encomiable. Sigue así, y quizá pronto serás ascendido a Primera Clase.
  —Ahora en marcha —concluye Angeal—. Sefirot nos espera.
  —¡¿Sefirot?! —Zack lo celebra—. ¿El héroe de Soldier? ¡Genial!
  Un grupo de soldados de Wutai les da alcance. Angeal ordena a Zack escoltar al director, mientras él se ocupa de eliminarlos.
  Zack y Lazard corren hasta reunirse con los soldados de ShinRa. El director se marcha con su nueva escolta, mientras que el Soldier regresa en busca de su mentor.
  Cuando llega al punto en que se separaron, no hay rastro de Angeal, aunque sí restos de un combate reciente. Hay dos soldados muertos en el suelo, con un uniforme que Zack no reconoce.
  —Estos tipos no son tropas de Wutai…
  Una esfera roja brillante aparece delante de él. Es una “Materia de invocación”, que se activa sola, convocando a una poderosa criatura de fuego: el espíritu Ifrit. Y parece que no ha venido con intenciones amistosas, por lo que Zack se ve obligado a luchar contra él.
  Zack le ataca con sus mejores habilidades de combate y con su Materia mágica de Hielo, pero Ifrit es demasiado resistente. Pese a que es una batalla igualada, Zack está cada vez más cansado, y empieza a verse en peligro…
  Un hombre se interpone entre ambos, y derriba a Ifrit con un solo golpe. Es Sefirot.
  —Alucinante… —Zack se ha quedado con la boca abierta.
  Sefirot se acerca a los dos cadáveres, y retira el casco de uno de ellos.
  —Génesis…
  —¿El agente de Soldado de Primera Clase desaparecido?
  Sefirot retira el casco del segundo soldado… y descubren que tiene exactamente la misma cara.
  —Es una copia de Génesis —explica Sefirot.
  —¿Una copia humana?
  —¿Dónde está Angeal?
  —Creía que estaba combatiendo aquí…
  —Uhm, así que él también se ha ido.
  —¿Qué? —Zack le mira confundido—. ¿Qué quieres decir con eso?
  —Que Angeal también nos ha traicionado.
  —¡Eso es imposible! Yo conozco muy bien a Angeal. Él no haría algo así. ¡Nunca nos traicionaría! ¡Nunca!

CC.04 – Banora

  Un mes después de la misión en Wutai, Angeal sigue sin dar señales de vida. Sefirot mantiene la teoría de que se ha unido a Génesis, pero Zack se niega a creerlo.
  —¡Ese Génesis no es más que un desertor que se llevó consigo a unos cuantos Segunda y Tercera Clase! —Zack se intenta autoconvencer—. ¡Y encima utilizó a sus copias para atacarnos! Angeal nunca hubiera consentido algo así. ¡Él valora su honor como miembro de Soldier más que nadie!
  Su móvil empieza a sonar.
  —¿Soldier de Segunda Clase, Zack? —es la voz de un hombre.
  —El mismo. ¿Quién eres?
  —El director Lazard quiere verte. Ve a la sala de reuniones.
  Tras decir esto, el hombre finaliza la llamada. Zack corre en busca del director.
  —¿Hay noticias de Angeal? —pregunta nada más llegar.
  —Ni siquiera ha contactado con su familia.
  —¿Y para qué quería verme?
  —Un nuevo servicio. Quiero que vayas a la aldea natal de nuestro agente de Soldier de Primera Clase, Génesis. Según sus padres, no han tenido contacto alguno con Génesis desde hace mucho. Pero no podemos fiarnos de ellos.
  —¿Por qué?
  —Son sus familiares —Lazard sospecha que podrían estar ocultando información—. Ya envié a algunos hombres, pero hemos perdido el contacto con ellos. Quiero que vayas a investigar.
  El director le presenta al que será su compañero en aquella misión: Tseng, de los Turcos. Zack no parece muy cómodo teniendo que colaborar con los Turcos, un grupo de operaciones secretas de ShinRa, que a veces actúa al límite de la ley.
  —Este encarguito empieza a olerme a chamusquina…

  Circular de ShinRa – “Memorándum RRHH 0012”:
  “Se informa que, desde hoy, Rufus Shinra pasa a ocupar los cargos de vicepresidente y director corporativo.
  Añadir también que Rufus Shinra se encuentra actualmente en viaje de negocios y estará ausente los próximos meses. Los detalles de dicho viaje no pueden ser revelados por razones de seguridad.”

  Tras un pequeño descanso, Zack y Tseng se prepararan para salir.
  —¿Estás preparado? —pregunta el Turco.
  —Es sólo una misión rutinaria, ¿no? Pan comido.
  —No lo tengo tan claro. En principio, fue a Sefirot a quien asignaron la misión. Eso significa que es un asunto de máxima prioridad. Mantente alerta o fracasarás.
  —¿Y Sefirot?
  —Se ha negado a ir, según parece.
  —¿En serio? ¡Se lo tienen muy consentido!
  —¿Por qué no vas y se lo dices a la cara?
  —¡No, gracias!
  Un helicóptero de ShinRa les deja en la entrada de Banora.
  —Vaya árboles más raros —Zack observa la vegetación local.
  —Son árboles de Banora blanca —le explica Tseng—. También llamadas bobozanas.
  —Un momento, ¿entonces estamos en Banora? ¿El pueblo de Angeal?
  —Exactamente. Génesis y Angeal se conocen desde hace mucho.
  Unos soldados les dan la bienvenida, pero no del modo que les gustaría. Son réplicas de Génesis.
  —Así que aquí es donde se escondían —dice Tseng después de que Zack dé buena cuenta de ellos—. No se ve ningún aldeano. Puede que hayan tomado todo el pueblo. Cuando Génesis desertó, se llevó también un gran arsenal de armas. Las órdenes del Presidente son recuperar o destruir esas armas en cuanto sean localizadas.
  —Yo me encargo.
  Zack echa a correr, dejando a Tseng atrás, y se encuentra cara a cara con una de las “armas” de ShinRa: un enorme robot arácnido de combate, protegido por varios soldados. Cuando Tseng alcanza al Soldier, Zack ya ha eliminado la amenaza, y está junto al cuerpo de uno de los soldados.
  —Otra copia de Génesis…
  —¿Dónde has oído eso? —pregunta Tseng.
  —Sefirot lo dijo.
  —Robaron esa tecnología a nuestros científicos. Al parecer, permite trasplantar las habilidades y características de Génesis… a otros agentes de Soldier… y a monstruos.
  Esa información no ha resultado muy agradable para Zack.
  —Soldier y monstruos… ¿Es que somos iguales?
  Tseng y Zack registran el pueblo en busca de aldeanos. El Turco se detiene delante de una vivienda.
  —Ésta es la casa de Génesis. Sus padres son unos acaudalados terratenientes.
  Zack observa las bobozanas que cuelgan de aquellas ramas, recordando las palabras de Angeal: “nunca robé de aquel árbol, porque el hijo del terrateniente era mi amigo”. La conclusión parece evidente, y Tseng despeja toda duda:
  —No eran unos simples conocidos. Crecieron juntos y eran amigos inseparables.
  —Así que Génesis deserta, y consigue que Angeal, su mejor amigo, se le una… ¿De eso se trata?
  —Eso es lo que cree Sefirot —Tseng mira hacia un montón de tierra y piedras—. Una lápida. No parece muy vieja. Zack, ve a buscar la casa de Angeal. Yo echaré un vistazo a la tumba.
  Zack pone cara de asco, aunque a Tseng no parece disgustarle ni lo más mínimo.
  —¿A eso os dedicáis los Turcos?
  —Alguien tiene que hacerlo.
  —Qué papeleta…
  —No te preocupes. Nos pagan mucho mejor que a vosotros.
  Tras registrar varias casas vacías, Zack por fin encuentra una habitada.
  —¿Puedo ayudarle? —es una mujer con mucho parecido a…
  —Ah, hola, señora —Zack no esperaba encontrarse a nadie—. ¿Es usted la madre de Angeal?
  —¿Tú eres… Zack? ¿El cachorrillo?
  —¿…Disculpe?
  La mujer ríe al ver la cara desconcertada del chico.
  —Mi hijo me escribió una vez hablando de ti. “Cero capacidad de concentración, incansable como un cachorrillo” —vuelve a reír—. Tú no… estás aquí con Génesis, ¿verdad?
  —No, no se preocupe.
  —¿Qué está ocurriendo con mi hijo?
  —No estoy muy seguro.
  —Génesis volvió aquí hace cosa de un mes, con un ejército de secuaces. Y se dedicaron a acabar con la vida de muchos aldeanos. Génesis… Él antes era un buen chico…
  —¿Está Angeal…?
  —Pasó por aquí, pero dejó su espada y se marchó —la mujer le muestra el arma que su hijo siempre llevaba en la espalda: la “Espada mortal”—. Esa espada representa el honor de nuestra familia. Cuando Angeal se unió a ShinRa, mi marido hizo que forjasen esa espada para él, con la esperanza de que se convertiría en un guerrero honorable. Tuvimos que pedir prestado mucho dinero para que la forjaran… Por desgracia, mi marido falleció mientras tratábamos desesperadamente de devolver el dinero…
  —Claro… Ahora lo entiendo… Por eso nunca usa la espada —Zack se aproxima a la mujer—. Yo me ocuparé de Angeal. Usted debería ocultarse en alguna parte.
  —No te preocupes por mí. Génesis no puede hacerme daño.

CC.05 – La fábrica

  Correo de Lazard Deusericus – “Nuestra nueva dirección”:
  “Agentes de Soldier, gracias por vuestra dedicación diaria.
  Tras haber recibido un informe sobre una tragedia indescriptible, me hallo reflexionando sobre los vínculos familiares.
  Así como la felicidad puede encontrarse en lazos no biológicos, padres e hijos pueden ser infelices aunque les una la sangre. La diferencia estriba en si existen sentimientos de respeto y aprecio. Sin ellos, la ‘sangre contaminada’ aparece. Esta sangre tiende a llevar a la tragedia, además de ser capaz de influir negativamente en nuestras misiones.
  Como miembros de Soldier, debemos ejecutar nuestras tareas con prontitud, pero también prevenir riesgos para el futuro.”

  Tseng llama a Zack por teléfono, para informarle de que ha seguido a varias copias de Génesis hasta una fábrica en las afueras de la aldea.
  —¿Crees que la usan como cuartel general? —pregunta el Soldier.
  —Seguramente. Ahora estoy en lo alto de un precipicio, desde donde puedo ver la fábrica. Yo descartaría un ataque frontal. Será mejor colarse desde arriba. Ven a lo alto del precipicio ahora mismo.
  Zack corre hasta el punto de reunión, donde el Turco le informa de sus descubrimientos.
  —En la tumba estaban los padres de Génesis.
  —Un momento, ¿él…? ¿A su propia familia?
  —No podemos esperar cordura alguna de él. ¿Qué hay de Angeal?
  —No estaba en su casa. Pero, por favor, ¡dame más tiempo! Si doy con Angeal, hablaré con él. Si le convenzo, quizá Génesis también vuelva.
  —…Ahora entiendo por qué Sefirot te eligió a ti. Génesis y Angeal… Ellos eran los únicos amigos de Sefirot. No quería enfrentarse a ellos. Por eso rechazó la misión.
  —Ya, pues Angeal también es mi amigo.
  —Sefirot confía en que conseguirás llevarles de vuelta. No tenemos tiempo. Vamos.
  Zack y Tseng se cuelan en la fábrica atravesando el techo de cristal. El Turco accede a un ordenador, donde encuentra datos interesantes.
  —Parece que aquí es donde se fabrican las copias. Mira en la planta de arriba. Génesis podría estar allí.
  Una vez más, Tseng no se equivocaba. Zack se encuentra cara a cara con el que parece ser el auténtico Génesis, que está recitando los versos de un libro.
  —“Infinito en misterio es el don de la diosa. Buscámoslo y tras él hacia el cielo nos alzamos. Como ondas surgidas en el manto del agua, el alma errante sosiego nunca alcanza” —al ver a Zack, le dedica una sonrisa—. Cálmate, cachorrillo.
  Tseng se une a ellos, pasando junto a los tanques ocupados por copias de Génesis.
  —La tumba de la casa… También encontramos allí los restos de nuestros hombres.
  —No hizo falta mucho para que enviasen informes falsos a ShinRa —responde Génesis—. Tan solo unas simples amenazas…
  —Lo hubieran hecho de todas formas —protesta Zack—. Al menos, tus padres lo habrían hecho.
  —Mis “padres” me traicionaron. Siempre lo hicieron, desde el principio. ¿Qué sabréis vosotros…? ¡Perros falderos de ShinRa!
  Génesis lanza un hechizo de Fuego que hiere a Tseng. Zack desenfunda su espada, listo para luchar, pero alguien se interpone entre ambos. Es Angeal, quien arrebata la espada a Zack y apunta con ella a Génesis.
  —Bienvenido, compañero —dice Génesis—. Veo que finalmente has tomado una decisión. Respetaré tus deseos, viejo amigo. Sin embargo… ¿De verdad crees que puedes vivir de ese lado?
  Génesis se marcha, y Angeal le sigue, no sin antes clavar la espada de Zack en el suelo. Cuando el chico consigue extraerla, ya no hay rastro de los dos Primera Clase.
  —Tenemos que salir de aquí —dice Tseng, ya recuperado.
  —¿Es que no vamos a buscar a esos dos?
  —Toda prueba de desobediencia debe ser erradicada. Así se hacen las cosas en la compañía. ShinRa borrará esta aldea del mapa con un bombardeo.
  Zack había intentado ocultar la presencia de la madre de Angeal, por la seguridad de aquella mujer, pero ahora su vida está en peligro. Tiene que ayudarla a salir de allí antes de que se inicie el bombardeo.
  Mientras Tseng mantiene a raya a los esbirros de Géminis, el chico corre a toda velocidad hacia la casa de Angeal. Allí están él y su madre. Él, con la espada desenfundada. Ella, muerta.
  —¡¿Qué diablos has hecho, Angeal?! —Zack le propia un puñetazo que le hace caer—. ¿Ésa… ésa es tu idea del honor?
  —Mi madre… no podía continuar viviendo —Angeal vuelve a ponerse de pie—. Y tampoco su hijo.
  —¡¿De qué estás hablando?! ¡¿Qué ocurre aquí?!
  —Te lo dije —Génesis entra en escena—. No puedes seguir viviendo de ese lado.
  Angeal se marcha. Zack intenta ir tras él, pero Génesis le derriba, permitiendo a su amigo de la infancia escapar.
  —“Amigo mío, ¿acaso alzas ahora el vuelo? ¿Rumbo a un mundo que nos aborrece a ambos? Tan solo un amargo mañana te aguarda, sin importar qué aires pudiesen soplar”.
  —¡Cállate!
  —Ya que Sefirot no ha venido… veamos de qué estás hecho tú.
  Génesis invoca a Bahamut para que se enfrente a Zack, pero el Soldier de Segunda Clase logra salir victorioso.
  —¡Las invocaciones no deben usarse para esto! —recrimina a Génesis—. ¿Qué ha sido de los sueños y del honor?
  —Somos… monstruos —Génesis extiende uno de sus brazos, y un ala negra se despliega en esa misma dirección—. Carecemos de sueños y de honor.
  Con ese misterioso y sorprendente poder, Génesis se marcha volando de allí, dejando a Zack contemplando las plumas negras que caen a su alrededor.
  —Soldier… no significa monstruo.
  Tseng y Zack se marchan de Banora en helicóptero, momentos antes de que la ciudad quede prácticamente reducida a cenizas por los aviones bombarderos de ShinRa.

Enlace a la introducción
Enlace a la parte 2: capítulos 6-18
Enlace a la parte 3: capítulos 19-28

Enlace a Before Crisis
Enlace a Final Fantasy VII

1 comment to Guía argumental de Crisis Core – Parte 1

  • Ricardo

    Me leeré la guía argumental en pausas se ve interesante.

    la verdad este juego no me gustó del todo, el sistema de batalla era interesante pero los ataques con la espada eran muy monótonos (cualquier musou tiene mas variedad de movimientos en ese aspecto) el juego como tal no se me hizo malo, pero me costó seguir jugándolo en su día.

¡Sé buena persona y comenta!

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