Guía argumental de Final Fantasy VII – Parte 1

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Si hay algo que siempre he echado en falta, ya no sólo como redactor, sino como gran fan del juego, era una guía argumental de Final Fantasy VII en condiciones. No hay nada que no se pueda descubrir jugando o dando una vuelta por Google y YouTube, pero siempre que he visto explicaciones eran de partes sueltas del argumento, y casi siempre dejando cosas importantes sin contar, o haciéndolo en un orden aleatorio.
A día de hoy, todavía me encuentro con gente que no ha entendido la historia al 100%. Algunos, detalles. Otros, cosas fundamentales. De hecho, lo raro es el caso contrario.
Yo mismo pude comprobar lo difícil que es entender todo. Tuve que pasármelo varias veces, en español e inglés, e informarme bien por Internet. Y tengo que confesar que, incluso en la última de mis muchas partidas, he descubierto cosas nuevas. De ahí que viera la necesidad de hacer algo así.

Lo que vais a leer no es la historia tal cual. Todo está explicado a mi manera, y eso incluye modificaciones en las conversaciones. He arreglado los muchísimos errores de la traducción y añadido cosas que creía necesarias. El resultado, en mi modesta opinión, mejora por mucho la narración del juego.

En las ocasiones en que la historia puede ir por varios caminos, contaré sólo uno de ellos: el mío. Es el que considero más apropiado, pero no significa que sea mejor ni peor. Me parece contraproducente explicar todas las posibilidades.

Los que hayáis jugado a FFVII, disfrutaréis recordando todos los momentos del juego (a poder ser acompañados por la BSO). Y los que no, ya sea porque no os gusta el estilo de juego, o, simplemente, porque no os da la gana, tenéis la oportunidad de introduciros en el mundo del considerado por mucha gente como mejor juego de la historia.

Capítulo 0 – Mako y ShinRa

  Antes de empezar a contar los sucesos de Final Fantasy VII, necesitamos un poquito de cultura general del mundo en que se desarrolla su historia. Concretamente, como indica el título del capítulo, una explicación sobre qué es la energía Mako, y qué relación tiene con la compañía ShinRa.
  La energía Mako es la principal fuente de electricidad, distribuida a lo largo del mundo gracias a ShinRa (originalmente llamada “Shin-Ra Electric Power Company”), con sede principal en la ciudad de Midgar.
  Lo que no todo el mundo sabe (o les importa poco), es que esta energía se extrae directamente del Planeta, de un flujo conocido como Corriente Vital. Por tanto, extraer Mako hace que el Planeta se vaya marchitando poco a poco. La gran mayoría prefiere ignorar este hecho, pues eligen vivir más cómodamente, sin importarles el sufrimiento del Planeta.
  ShinRa es algo más que una simple compañía eléctrica. Controlan totalmente la ciudad de Midgar desde su oficina central, y el resto de territorios gracias a las sedes y reactores que tienen repartidos por otras ciudades. Incluso poseen un ejército propio, y grandes departamentos de investigación médica y desarrollo armamentístico.
  La ciudad de Midgar tiene dos partes bien diferenciadas: la parte superior, zona rica de la ciudad, con tecnología muy avanzada, y sostenida por una enorme plataforma, a una altura aproximada de cincuenta metros. Bajo la plataforma están los suburbios, divididos en 8 partes idénticas, cuyos nombres originales se olvidaron tiempo atrás, por lo que ahora son conocidos como Sector 1, Sector 2, etcétera.
  En cada uno de los sectores hay un reactor de Mako, todos con el mismo objetivo: extraer energía del Planeta para el uso y disfrute de los ciudadanos de Midgar.

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Capítulo 1 – Avalancha

  En los suburbios de Midgar, un pequeño grupo ecoterrorista, llamado Avalancha, lucha por conseguir la desaparición de ShinRa, y salvar así al Planeta, y a su Corriente Vital, de sufrir un final anticipado.
  Se desconoce el número exacto de miembros que tiene Avalancha, pero basta con conocer a los cinco que participan en la historia:
  El líder es Barret Wallace, un hombre corpulento de aspecto agresivo, de 35 años de edad, que tiene una hija pequeña llamada Marlene. Barret lleva una ametralladora injertada en el brazo derecho, desde que sufriera un percance años atrás, que le hizo perder parte de su extremidad.
  Tifa Lockhart, de 20 años, es la camarera del bar de Avalancha, conocido como Séptimo Cielo (7th Heaven), bajo el que se esconde su centro de operaciones. Tifa no interviene directamente en las misiones, sino que se dedica a cuidar el bar y a la pequeña Marlene mientras el resto de miembros están fuera.
  Los otros integrantes conocidos de Avalancha son Jessie, Biggs y Wedge.
  La historia empieza con una de las misiones de Avalancha. Sin duda, la más importante hasta la fecha. El objetivo es explotar el reactor de Mako nº1, infiltrándose entre las líneas enemigas a base de fuerza bruta.
  Es una misión muy difícil para los miembros actuales del grupo, por lo que deciden invertir casi todo su dinero en contratar a un mercenario llamado Cloud Strife, un joven de 21 años, ex-miembro de Soldier, comando de élite del ejército de ShinRa. Con esto se aseguran no sólo tener a un luchador muy fuerte de su lado (con un espadón enorme a la espalda), sino que, además, les puede dar consejos sobre la seguridad de ShinRa, facilitando su infiltración.
  Barret, Jessie, Biggs, Wedge y Cloud se cuelan en un tren que les lleva directamente a la entrada de la base donde ShinRa guarda el reactor de Mako nº1. Tras deshacerse de los primeros guardias, y usando los códigos de seguridad que han conseguido otros compañeros, Biggs y Jessie abren las puertas para infiltrarse en la base.
  —Tú eras uno de los miembros de Soldier, ¿no? —pregunta Biggs a Cloud.
  —¿Soldier? —Jessie desconocía ese dato—. ¿Pero no son el enemigo?
  —Calma, Jessie. Estuvo en Soldier, pero les abandonó, y ahora es uno de los nuestros. ¿Cuál era tu nombre?
  —Cloud.
  —Yo soy…
  —Me da igual cómo os llaméis —Cloud corta de forma brusca a su compañero—. En cuanto acabe este trabajo, me largo de aquí.
  Mientras Wedge asegura la ruta de escape, los otros cuatro siguen avanzando en busca del reactor.
  —El Planeta rebosa con energía de Mako —explica Barret a Cloud—. La gente la utiliza diariamente. Es la sangre vital de este Planeta, pero ShinRa no deja de chuparle la sangre con esas extrañas máquinas.
  —No necesito que me des una charla —Cloud sigue demostrando lo poco que le importa—. Démonos prisa.
  —Poco a poco los reactores agotarán toda la sangre vital. Y entonces será el fin.
  —No es problema mío.
  —¡El Planeta está agonizando, Cloud!
  —Lo único que me preocupa es terminar este trabajo antes de que seguridad y los robots guardianes vengan.
  Viendo que convencer a ese chico es tarea imposible, Barret desiste de su empeño.
  Biggs y Jessie se ocupan de vigilar los pasillos, dejando a Barret y Cloud la parte más importante del plan: colocar la bomba.
  Con el fin de lavarse un poco las manos, ya que no sólo explotará el reactor, sino que mucha gente inocente morirá debido a la explosión, Barret pide a Cloud que sea él quien coloque la bomba.
  De pronto, Cloud siente un gran dolor de cabeza, y escucha una voz que sólo él puede oír.
  —(¡Cuidado! ¡Es algo más que un reactor!)
  Cloud ignora la voz y coloca la bomba, tras lo que se activa la alarma en toda la base. Los cinco miembros de Avalancha consiguen escapar instantes antes de que explote el reactor, y deciden separarse para no levantar sospechas. Deben tomar distintas rutas, y juntarse en la estación de tren del Sector 8.
  A mitad de camino, Cloud se encuentra con una florista, desorientada entre el gentío que corre de un lado para otro, asustados tras la enorme explosión del Sector 1. Sólo cruzan un par de palabras antes de volver a separarse.
  Tal y como acordaron, los cinco se reúnen en el tren que les llevará de vuelta al Sector 7, donde se encuentra la base de Avalancha.
  Cloud se acerca a Barret, que está mirando los suburbios desde la ventana del tren.
  —La ciudad aquí abajo está asfixiada a causa del aire contaminado. Además, los reactores continúan absorbiendo toda la energía.
  —¿Y por qué no se mudan todos a la placa? —pregunta Cloud.
  —No lo sé. Seguramente porque no tienen suficiente dinero. O quizá… porque aman su tierra, sin importarles lo contaminada que esté.
  —Ya veo… Nadie vive en los suburbios porque quiere. Como este tren; sólo puede ir por donde le lleven los rieles.

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Capítulo 2 – La promesa

  El grupo llega a salvo al Séptimo Cielo, donde les esperan Tifa y Marlene. Utilizando una trampilla escondida bajo una máquina, todos bajan al sótano del bar, que resulta ser el centro de operaciones secreto de Avalancha.
  —¡Tú, Cloud! —Barret llama su atención—. Quiero preguntarte algo. ¿Nos hemos enfrentado a alguien de Soldier hoy?
  —No. Estoy seguro de que no. Si nos hubiéramos encontrado a alguien de Soldier, no estarías aquí ahora mismo.
  —No te creas superior porque estuviste en Soldier —Barret está enfadado, y sólo la intervención de Biggs evita que la discusión vaya a mayores—. Sí, eres fuerte. Probablemente todos los de Soldier lo son. Pero no olvides esto: ¡tu pellejo está trabajando ahora para Avalancha! No te hagas ilusiones acerca de volver a ShinRa.
  —Me haces una pregunta y yo la contesto. Eso es todo. Vamos arriba; quiero hablar de mi dinero.
  —¡Espera, Cloud! —Tifa intenta detenerle.
  —Déjalo, Tifa —dice Barret—. Parece que todavía echa de menos a ShinRa.
  —¡Cállate! —ahora es Cloud el enfadado—. ¡ShinRa o Soldier, los dos me dan igual! No me interpretes mal: ¡también me importan un bledo Avalancha y el Planeta!
  Cloud regresa al bar, y Tifa corre tras él.
  —Escucha, Cloud. Por favor, únete a nosotros.
  —Lo siento, Tifa —Cloud niega con la cabeza.
  —El Planeta se está muriendo. Lenta pero firmemente. Alguien tiene que hacer algo.
  —Barret y sus compañeros se ocuparán. No tiene nada que ver conmigo.
  —¿Te vas a marchar así… olvidándote de tu amiga de la infancia? …Te has olvidado también de la promesa.
  —¿Promesa?
  —Luego te has olvidado. Recuerda, Cloud. Fue hace siete años… ¿Te acuerdas del pozo?
  —Sí. Pensé que no ibas a llegar nunca, y me estaba quedando helado.

  Siete años atrás, Cloud y Tifa vivían en el mismo pueblo, lejos de Midgar. Él tenía 14 años; ella 13. Ambos habían quedado en el pozo del pueblo.
  —Siento llegar tarde —dijo ella, cuando finalmente apareció—. ¿Querías hablar conmigo sobre algo?
  —Esta primavera… me marcho de la ciudad. Me voy a Midgar.
  —…Todos los chicos se están marchando.
  —Pero yo soy distinto a ellos. No voy a buscar trabajo. Quiero convertirme en miembro de Soldier. Voy a ser el mejor, ¡como Sefirot!
  —El gran Sefirot… ¿No es muy difícil hacerse miembro de Soldier?
  —Seguramente no podré volver a esta ciudad durante algún tiempo.
  —¿Saldrás en los periódicos si las cosas te van bien?
  —Lo intentaré.
  —Eh, ¿por qué no hacemos una promesa? Umm… Si alguna vez consigues ser famoso y estoy en un apuro… me salvas, ¿de acuerdo?
  —¿Qué?
  —Siempre que tenga problemas, mi héroe vendrá a rescatarme.
  —¿Qué? —Cloud sigue perplejo.
  —¡Vengaaa! ¡Prométemelooo!
  —Vale. Prometido.

  —Ahora te acuerdas, ¿verdad? —dice la Tifa del presente.
  —Ni soy un héroe ni soy famoso. No puedo mantener la promesa.
  —Pero has conseguido convertir en realidad el sueño de tu infancia, ¿no es cierto? Te uniste a Soldier.
  Barret interrumpe la conversación para entregar a Cloud 1500 Gil por su labor en la misión del Sector 1.
  —¿Tienes preparada la siguiente misión? Lo haré por 3000.
  A Barret no le hace gracia la subida de precio, pero Tifa intenta razonar con él.
  —Realmente necesitamos su ayuda, ¿no es cierto?
  —Ese dinero era para pagar el colegio de Marlene…
  Tras acordar un precio intermedio, Cloud acepta seguir ayudándoles.

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Capítulo 3 – Sector 5

  A la mañana siguiente, Cloud se reúne con Barret y Tifa en el Séptimo Cielo.
  —Nuestro objetivo es el reactor del Sector 5 —explica el líder de Avalancha—. Vamos a la estación.
  Antes de partir, los tres preparan sus armas y sus Materias (esferas con capacidades mágicas que pueden ser utilizadas equipándolas en las armas y armaduras). Esta vez Tifa luchará a su lado, ya que, además de camarera, es experta en artes marciales. Sus guantes acompañarán a la espada de Cloud y la ametralladora de Barret.
  Barret, Tifa, Cloud, Biggs, Jessie y Wedge montan en el tren.
  —Hay un puesto de control en la placa superior —explica Barret a Cloud—. Hay un sistema de comprobación de tarjetas de identidad en todos los trenes. No podemos usar las tarjetas falsas que hemos usado hasta ahora, así que saltaremos de este tren dentro de tres minutos.
  Sin embargo, sus cálculos no eran correctos, porque el punto de control se activa segundos después.
  —Alerta de Seguridad A —dice una voz por megafonía—. Confirmados pasajeros no identificados.
  Biggs, Jessie y Wedge consiguen eludir la seguridad de ShinRa, pero los otros tres se ven obligados a saltar antes del punto previsto. El resto del camino hasta el reactor del Sector 5 lo tienen que hacer andando por los túneles, y deslizándose por los conductos de ventilación.
  Al llegar frente al reactor, Cloud vuelve a sentir un gran dolor de cabeza, como ya le pasara en la misión anterior, aunque esta vez no escucha una voz, sino que tiene un flashback.

  Tifa estaba en otro reactor, algo distinto a los de Midgar. Tenía una espada en la mano, y junto a ella yacía el cuerpo sin vida de un hombre.
  —Papá… ¡Fue Sefirot quien te hizo esto, ¿no?! Sefirot… Soldier… Reactores de Mako… ShinRa… ¡Los odio a todos!

  El flashback termina, y Cloud se ocupa de colocar la bomba. Esta vez no hay alarma. Sin embargo, las complicaciones llegan poco después, durante la huida: un grupo de soldados de ShinRa consigue acorralarles en un puente. Han caído en la trampa.
  Un hombre avanza hacia ellos. Es algo mayor, rubio, y su traje impoluto no deja lugar a dudas de su condición económica. Es el mismísimo Presidente ShinRa.
  —Hmm… Entonces vosotros debéis ser los de… ¿cómo se llamaba?
  —¡Avalancha! —responde Barret—. ¡No lo olvides!
  —Largo tiempo sin vernos, Presidente —dice Cloud.
  —¿Eh? Ah, debes ser el que abandonó Soldier y se unió a Avalancha. Sé que has estado expuesto a Mako, por tu mirada… Dime, traidor, ¿cómo te llamabas?
  —Cloud.
  —Disculpa que te pregunte, pero no se me puede exigir que recuerde el nombre de cada persona. A menos que llegues al nivel de Sefirot —el Presidente hace una pausa—. Sí, Sefirot… Era brillante. Quizá demasiado brillante…
  —¡Al diablo con todo esto! —interrumpe Barret—. ¡Este lugar va a estallar con un buen BOOM muy pronto! ¡Justo lo que merecéis!
  —Y tamaño desperdicio de buenos fuegos artificiales, sólo para librarnos de sabandijas como vosotros…
  —¿Sabandijas? ¡Los ShinRa sois las sabandijas que absorben la energía del Planeta! ¡Y eso te convierte en el Rey Sabandija! ¡Así que cállate, gusano!
  —…Estás empezando a aburrirme. Soy un hombre sumamente ocupado, así pues, si me disculpáis, tengo una reunión de la que ocuparme. No obstante, hice los preparativos buscando un compañero de juegos para todos vosotros. Os presento a Rompe-aire. Fue creado por nuestro Departamento de Desarrollo de Armas. Estoy convencido de que los datos que extraerá de vuestros cadáveres nos serán de gran utilidad para futuros experimentos.
  El Presidente y los soldados se marchan, dejando que sea Rompe-aire, un robot soldado, quien se ocupe de los terroristas. Barret y los demás consiguen deshacerse de él, aunque la explosión que provoca su destrucción hace que la parte del puente sobre la que se encuentra Cloud, se venga abajo, dejando al chico colgado de un saliente. Tifa intenta llegar hasta él, pero Cloud cae sin que su amiga pueda hacer nada por evitarlo.
  —Cloud, por favor, no te mueras… Hay tantas cosas que aún quiero decirte…

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Capítulo 4 – La florista

  —¿Estás bien? ¿Me oyes?
  Una voz despierta a Cloud. Se encuentra en una iglesia de los suburbios del Sector 5. El tejado de la iglesia, y el pequeño jardín que hay dentro de ésta, han salvado su vida al amortiguar la caída.
  Junto a él hay una chica, a quien no tarda en recordar: la florista que encontró al escapar del primer reactor.
  —¿Tienes Materia? —pregunta ella de repente.
  —Sí. Hoy en día se puede encontrar Materia en cualquier parte.
  —Yo tengo una, pero es especial: no sirve para absolutamente nada.
  —¿Para nada…? Probablemente es que no sabes cómo utilizarla.
  —Sí, sí que sé… Lo que pasa es que no funciona. Tenerla me da seguridad; era de mi madre…
  La chica se llama Aeris Gainsborough, y tiene 22 años.
  —Soy Aeris, la florista.
  —Yo soy Cloud, y hago… un poco de todo.
  Un hombre pelirrojo interrumpe la charla. Al verle, Aeris retrocede asustada.
  —¡No te acerques a él! —advierte a Cloud—. Dime, ¿has sido guardaespaldas alguna vez? Has dicho que hacías de todo, ¿no? Entonces sácame de aquí. Llévame a casa.
  —De acuerdo, pero te costará algo.
  —Bien, pues veamos… ¿Qué tal si salimos juntos una vez?
  No es un trato muy justo a los ojos de Cloud, pero acepta ayudar a Aeris, ya que ha reconocido el traje del hombre pelirrojo: es el uniforme de un grupo especial de ShinRa, que suele llevar a cabo trabajos sucios.
  Tres soldados de ShinRa entran en la iglesia.
  —¡Reno! ¿Nos deshacemos de él?
  —No lo he decidido aún… —responde el hombre pelirrojo.
  —¡No luchéis aquí! —dice Aeris—. ¡Vais a destrozar las flores!
  Aeris sale corriendo hacia la parte trasera de la iglesia, y Cloud va con ella.
  —Eran… ojos de Mako —dice Reno para sí mismo—. ¡No dejéis que la Anciana se escape! ¡Atacad!
  Los soldados de ShinRa empiezan a disparar, pero Cloud y Aeris consiguen huir a través del tejado de la iglesia.
  —Otra vez me están buscando… —se lamenta ella.
  —¿Quieres decir que no es la primera vez que te buscan?
  —No…
  —Son los Turcos —dice refiriéndose a Reno—. Es una organización de ShinRa. Buscan posibles candidatos para Soldier.
  —¿Tan violentamente? Más bien parecía un intento de secuestro.
  —También están implicados en un montón de asuntos turbios. Espionaje, asesinato… Ya sabes.
  —Tienen ese aspecto.
  —¿Por qué te buscan a ti? Ha de haber una razón.
  —No, en verdad no. ¡Creo que piensan que tengo madera para estar en Soldier!
  —Puede que sí. ¿Quieres unirte a ellos?
  —No sé… ¡Pero no quiero que esos tipos me capturen!
  Cloud y Aeris corren a través de los escombros del Sector 5, perdiendo de vista a sus perseguidores. Aeris tarda un poco más en llegar que él.
  —Pensaba que estabas en forma para entrar en Soldier —dice Cloud entre risas.
  —¡No te burles! Eh, Cloud… ¿tú has estado en Soldier?
  —…Sí, lo estuve. ¿Cómo lo has sabido?
  —Tus ojos. Tienen un brillo extraño.
  —Es el signo de los que hemos sido infundidos con Mako… Una marca de Soldier. Pero, ¿cómo has podido saberlo?
  —¡No importa! ¡Vámonos!
  Durante su huida, se encuentran con un hombre enfermo que vive en una tubería. No puede hablar correctamente, sólo murmura cosas extrañas, y no parece ser consciente de lo que le rodea. Tiene tatuado un “2”. No hay nada que puedan hacer por él, así que se marchan.
  Aeris lleva a Cloud hasta su casa, donde conoce a su madre, Elmyra.
  —¿Te han vuelto a seguir? —pregunta Elmyra—. No estás herida, ¿verdad?
  —Estoy bien. Tenía a Cloud conmigo.
  —Gracias, Cloud.
  Elmyra sube al segundo piso de la casa, dejando a los chicos a solas.
  —¿Está lejos el Sector 7? —pregunta él—. Quiero ir al bar de Tifa.
  —¿Es tu novia? —Aeris se ríe al ver la cara que pone Cloud—. Ven conmigo, te mostraré el camino.
  —¿Estás de broma? ¿Por qué quieres volver a ponerte en peligro?
  —Estoy acostumbrada. ¡Mamá! —grita Aeris—. Voy a llevar a Cloud al Sector 7. Volveré dentro de un rato.
  Elmyra regresa, y les convence de esperar hasta la mañana siguiente, ya que es peligroso salir a esas horas. Ahora es Aeris quien sube al segundo piso, a preparar la habitación.
  —Ese resplandor en tus ojos… —dice Elmyra—. Eres de Soldier, ¿verdad?
  —Más bien lo era.
  —No sé cómo decirte esto, pero… ¿Podrías irte esta noche, por favor? Sin decírselo a Aeris.
  Cloud sube al segundo piso, donde se encuentra de nuevo con Aeris.
  —Tienes que atravesar el Sector 6 para llegar al Sector 7. El Sector 6 es un poco peligroso, más vale que descansemos esta noche.
  Por primera vez en mucho tiempo, Cloud puede volver a dormir en una cama…

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Capítulo 5 – El parque

  Cloud se despierta en mitad de la noche. Se ha quedado dormido, y ha soñado con la última vez que estuvo en su hogar, con su madre.
  Elmyra le había pedido que no involucrara a Aeris, así que Cloud se marcha de la casa él solo. Sin embargo, alguien le está esperando en la entrada del Sector 6…
  —¡Te has levantado pronto y animado! —dice Aeris.
  —¿Cómo podía pedirte que vinieras conmigo cuando sabía que sería peligroso? —se excusa él.
  —¿Has acabado? —la chica hace oídos sordos—. Tienes que atravesar el suburbio del Sector 6 para llegar al Séptimo Cielo. Te llevaré allí, ¡venga!
  Aeris conduce a Cloud hasta la puerta que separa el Sector 6 del Sector 7.
  —Gracias —dice Cloud—. Supongo que esto es el adiós. ¿Podrás volver sola a casa?
  —¡Oh, no! ¡¿Qué haré ahora?! —exclama Aeris de forma teatral—. ¿Es eso lo que quieres que diga?
  El lugar en el que están es un parque de columpios. Aeris, que llevaba años sin ir, se sorprende al ver que todo está tal y como recuerda.
  —¿Qué nivel eras? —pregunta a Cloud.
  —¿Nivel?
  —Ya sabes, de Soldier.
  —Oh, era… Primera Clase.
  —Igual que él.
  —¿Igual que quién?
  —Mi primer novio.
  —Probablemente lo conocía. ¿Cómo se llama?
  —No importa.
  Las enormes puertas del Sector 7 se abren, dando paso a un carruaje tirado por chocobos. Y en la parte posterior de éste…
  —¡¿Tifa?!
  El carruaje se marcha en dirección a Mercado Muro.
  —¿Esa chica era Tifa? —pregunta Aeris—. ¿Adónde iba? Tenía un aspecto extraño…
  Aeris sale corriendo detrás del carruaje.
  —¡Espera! —grita Cloud—. ¡Iré solo! ¡Vete a casa!
  Pero la florista no deja de correr, por lo que no tiene más remedio que ir tras ella.

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Capítulo 6 – Mercado Muro

  —Este lugar resulta espeluznante por muchos motivos —Cloud observa la calle principal de Mercado Muro—. En especial para una chica. Debemos hallar a Tifa rápido.
  Tras recorrer varias tiendas, Cloud encuentra un lugar llamado “La posada de la abeja”. El dueño está en la puerta.
  —¿Conoces a Tifa? —pregunta Cloud.
  —¡Eh! ¡No tan rápido! Tifa es nuestra chica más nueva. Desgraciadamente, ahora está en una entrevista. Aquí se acostumbra a llevar a todas las chicas nuevas a la mansión de Don Corneo. Es un diletante famoso; ahora quiere sentar la cabeza y está buscando una novia.
  Esta información resulta preocupante, sobre todo porque La posada de la abeja parece un local de alterne…
  Cloud y Aeris encuentran la mansión de ese tal Don Corneo.
  —Voy a colarme —dice ella—. Le diré a Tifa que estás aquí.
  —Sabes… qué tipo de lugar es éste, ¿no?
  —¿Y qué se supone que tengo que hacer? ¿Quieres entrar conmigo?
  —Siendo hombre, lo tengo difícil. Si aparezco ahí dentro, causaré demasiado revuelo. Pero no puedo dejarte que vayas sola… ¿De qué te ríes?
  —Cloud, ¿por qué no te vistes como una chica? Es la única manera.
  —¿Qué? No puedo…
  —Estás preocupado por Tifa, ¿verdad? ¡Entonces apresúrate!
  Aeris lo tiene fácil: con un vestido elegante es suficiente. Hacer pasar a Cloud por mujer resulta más complicado, pero gracias al dueño de la tienda de moda, y a un amigo travesti suyo que regenta un gimnasio, Cloud consigue un vestido y peluca adecuados.
  —Debes andar con más garbo —dice Aeris, preocupada por si la forma de moverse de su amigo hace que descubran la mentira.
  —¿Qué quieres decir con “garbo”?
  Cloud intenta imitar la forma de andar de una mujer.
  —Oh, es usted tan atractiva, señorita Cloud.
  Con ese aspecto, el guardia de la puerta de la mansión de Don Corneo les deja pasar sin poner pegas. Allí encuentran a…
  —¿Tifa? Encantada de conocerte, soy Aeris. Cloud me ha hablado mucho de ti.
  —Tú eres… la que estaba con Cloud en el parque.
  —No te preocupes. No pasó nada.
  —¿Qué quieres decir con “no te preocupes”? No te confundas. Cloud y yo crecimos juntos, nada más.
  —Pobre Cloud, tener que estar aquí escuchando cómo hablamos de él —ríe Aeris.
  Tifa se sobresalta al mirar detenidamente a la señorita rubia que acompaña a Aeris.
  —¡Cloud! ¿Por qué vas vestido así? ¿Y qué haces aquí? ¿Qué te ocurrió después de la caída? ¿Estás herido?
  —Estoy vestido así… porque no había otra manera de entrar aquí. Estoy bien. Aeris me ayudó. ¿Qué estás haciendo en un lugar como éste?
  —Cuando volvimos del reactor nº5, encontramos a un sujeto sospechoso… así que Barret lo atrapó y le sonsacó información.
  —¿Ahí es cuando escuchasteis hablar del Don?
  —Sí, Don Corneo. Barret me dijo que no me liara con ese libertino, pero algo me ha estado preocupando. Así que me dirigí aquí… pero ahora me encuentro en un aprieto. Corneo está buscando novia. Todos los días hace ir a tres chicas, elige a una de ellas, y después… bueno… Es igual; tengo que ser la chica elegida.
  —Si conoces a las tres chicas —responde Aeris—, no hay problema, ¿verdad?
  —Supongo que no, pero…
  —Aquí tienes otras dos.
  —¡No, Aeris! —le corta Cloud—. No puedo permitir que te sigas implicando.
  —Oh, ¿en cambio está bien que Tifa esté en peligro?
  —No, no quería decir…
  —Crecí en los suburbios. Estoy acostumbrada al peligro. ¿Confiáis en mí?
  —Sí —responde Tifa—. Gracias, Aeris.
  Un hombre acude para buscar a las tres candidatas, y las lleva hasta el despacho de Don Corneo. Éste las examina una por una, y decide que la afortunada ganadora de pasar una noche con él será… Tifa.
  —¡Podéis quedaros con las otras! —dice a sus ayudantes, Kotch y Scotch.
  Tifa y Corneo entran a la habitación del Don, mientras que las otras dos son llevadas a distintas habitaciones. Aeris con Kotch; la señorita Cloud con Scotch.
  Por si las cosas no pintaran lo suficientemente mal, la señorita Cloud descubre que Scotch no piensa disfrutar de aquel “regalo” de Don Corneo a solas, y ha juntado a otros cuatro amiguitos. Ha llegado la hora de acabar con la farsa.
  —¡No estoy interesada en basura como vosotros!
  Tras quitarse el disfraz, Cloud se carga a Scotch, a sus cuatro amigos, y a otro lacayo del Don que vino tras escuchar jaleo.
  Lo primero es rescatar a Aeris… aunque quizá no sea necesario. Cloud llega a tiempo de contemplar cómo la chica deja inconsciente a Kotch tras hacerle caer por unas escaleras.
  —Te lo dije; estoy acostumbrada al peligro.
  Cloud y Aeris irrumpen en la habitación principal, estropeando la diversión del Don… antes siquiera de empezar.
  —¿Qué está pasando?
  —¿Todavía no lo entiende, Don Corneo? —pregunta Tifa.
  —¿Entender qué?
  —A callar, ahora nosotros hacemos las preguntas. ¿Qué descubrieron tus ayudantes? ¡Habla! Si no nos lo dices…
  —… te cortaré a trocitos —Cloud termina la frase por ella.
  —¡Hablaré! ¡Lo diré todo! Les hice buscar dónde estaba el hombre con el brazo-ametralladora. Eso fue lo que me ordenaron hacer.
  —¿Quién te lo ordenó?
  —¡No! ¡Si lo dijera, me matarían!
  —¡Habla! Si no nos lo dices…
  —… te destriparé —ahora es Aeris quien termina la frase.
  —¡Ha sido Heidegger, de ShinRa! ¡El director de Mantenimiento de la Seguridad Pública! ShinRa está intentando acabar con un pequeño grupo de rebeldes llamado Avalancha, y querían encontrar su guarida. Van a aplastarlos… literalmente. Piensan romper el soporte que mantiene la placa que está sobre ellos. ¿Sabéis lo que va a ocurrir? ¡El blindaje hará PING y todo hará BAMMM! Su escondite está en el Sector 7 de los suburbios… Me alegro de que no esté aquí, en el Sector 6.
  —¿Van a arrasar los suburbios del Sector 7? —Tifa no da crédito.
  Cloud y las dos chicas se disponen a marcharse de allí, pero Don Corneo tiene una última sorpresa.
  —Esperad un segundo. ¿Por qué creéis que alguien como yo os contaría la verdad? ¡Porque estoy convencido de ganar!
  Don Corneo mueve una palanca, que controla una trampilla oculta en la entrada de la habitación, haciendo que los otros tres caigan por una tubería.

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Capítulo 7 – Bomba en el Sector 7

  En las oficinas de ShinRa, tres hombres debaten sobre el futuro del Sector 7.
  —¿Qué tal van los preparativos? —pregunta el Presidente.
  —¡Sobre ruedas! —afirma Heidegger—. He asignado la tarea a los Turcos.
  El tercer hombre, llamado Reeve, no está de acuerdo con aquello.
  —¿De veras vamos a hacerlo? Todo para destruir a un pequeño grupo con sólo un puñado de miembros…
  —¿Cuál es el problema, Reeve? —pregunta el Presidente.
  —Como director del Departamento de Desarrollo Urbano, he estado comprometido en la edificación y administración de Midgar. Ése es el motivo…
  —Reeve —le interrumpe Heidegger—, ¡deberías deshacerte de esos problemas personales por las mañanas!
  —El alcalde también se opone a esto.
  —¿Alcalde? Lo único que hace es sentarse en este edificio el día entero. ¿A eso le llamas alcalde?
  El Presidente corta la discusión entre ambos.
  —Destruiremos el Sector 7, y diremos que fue obra de Avalancha. Entonces lanzaremos una operación de rescate a cargo de ShinRa…

  Mientras tanto, Cloud, Tifa y Aeris se encuentran en las alcantarillas del Sector 6. Desde allí consiguen llegar al Sector 7, y vuelven a la superficie en el cementerio de trenes que hay junto a la estación.
  Su siguiente objetivo es el pilar del Sector 7. Si lo que dijo Don Corneo era verdad, aquel lugar está en peligro.
  —Aeris, siento haberte mezclado en este asunto.
  —No me pidas que vuelva a casa —la chica se adelanta a las palabras de Cloud, zanjando el tema.
  Cuando llegan al pilar, descubren una noticia buena y una mala. La buena es que sigue en pie, y la mala que hay un enfrentamiento entre Avalancha y ShinRa.
  Wedge cae desde una gran altura, a pocos metros de donde está Cloud, quien se acerca corriendo a ayudarle.
  —¡Wedge! ¡¿Estás bien?!
  —Barret está ahí arriba… Hay que ayudarle… Siento no ser de mucha ayuda…
  —¡Voy a subir! —Cloud mira hacia el pilar—. Aeris, cuida de Wedge.
  —Aeris, hazme un favor —dice Tifa—. Tengo un bar que se llama El Séptimo Cielo, cerca de aquí. Hay una niña pequeña, Marlene…
  —No te preocupes —responde Aeris—. La pondré a salvo.
  Cloud y Tifa ascienden por las larguísimas escaleras del pilar. Durante la subida encuentran a Biggs y Jessie, gravemente heridos.
  —No os preocupéis por mí… —dice Biggs—. Ayudad a Barret…
  —Debido a nuestros actos —añade Jessie—, muchas personas murieron… Probablemente éste es nuestro castigo…
  Cloud y Tifa siguen ascendiendo, hasta que llegan a la cima, donde se encuentran con Barret y Reno.
  —Llegáis demasiado tarde —dice el pelirrojo de los Turcos—. Una vez que pulse este botón… —Reno lo pulsa, activando una bomba—. ¡Se acabó, compañeros! Misión cumplida.
  —¡Tenemos que desactivarla! —grita Tifa.
  —No puedo permitir que nadie se interponga.
  Reno se enfrenta a ellos para evitar que estropeen el plan de ShinRa. Cuando apenas quedan unos segundos, un helicóptero entra en escena para llevarse al Turco. A bordo está Tseng, otro de los Turcos.
  Barret empieza a disparar, pero Tseng le contesta manteniendo la calma:
  —Yo no lo haría. Podrías obligarme a lastimar a nuestra invitada.
  A su lado está…
  —¡Aeris!
  —Oh, ¿ya os conocíais? Bonito detalle que podáis encontraros una última vez. Deberíais agradecérmelo.
  —¿Qué pretendéis hacer con Aeris? —pregunta Cloud.
  —No depende de mí. Nuestras órdenes eran encontrar y capturar al último de los Ancianos. Nos ha llevado mucho tiempo.
  De nuevo aparece esa palabra: “Anciano”. Reno se refirió así a Aeris durante la persecución en la iglesia.
  —¡Tifa, no te preocupes! —grita Aeris desde el helicóptero—. ¡Ella se encuentra a salvo!
  Tseng golpea a Aeris para que se calle, y el helicóptero se marcha de allí instantes antes de que el pilar se venga abajo, haciendo caer parte de la placa superior sobre el suburbio del Sector 7…

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Capítulo 8 – La niña misteriosa

  Cloud, Barret y Tifa están en el parque de columpios del Sector 6. Han conseguido escapar en el último segundo, deslizándose por un cable. Sin embargo, todos los demás no han tenido tanta suerte…
  —¡Marlene! —grita Barret desesperado—. ¡Marleeeene! ¡Biggs! ¡Wedge! ¡Jessie! ¡Maldita sea! ¡Maldición!
  Barret dispara a los escombros que bloquean la puerta del Sector 7. Finalmente, Cloud y Tifa consiguen tranquilizarle.
  —Creo que Marlene está a salvo —dice ella—. Justo antes de que se llevaran a Aeris, ella dijo “no te preocupes, está a salvo”. Probablemente hablaba de Marlene.
  —¿De verdad? Pero… ¿Biggs? ¿Wedge? ¿Jessie?
  —Los tres estaban en la columna —responde Cloud.
  —¿Crees que no lo sé? Nosotros… todos luchamos juntos. ¡No quiero darlos por muertos!
  —Y todas las demás personas del Sector 7… —añade Tifa.
  —Destruyeron un pueblo entero sólo para llegar hasta nosotros. ¡Mataron a tanta gente…!
  —¿Estás diciendo que es nuestra culpa? ¿Gente inocente perdió la vida debido a nosotros?
  —¡No, Tifa! ¡Claro que no! ¡No somos nosotros! ¡Son los malditos ShinRa! Están destruyendo nuestro Planeta, sólo para establecer su poder y llenarse de oro los malditos bolsillos. ¡Si no los destruimos, van a aniquilar este Planeta!
  —No lo sé…
  —¿Qué no sabes?
  —No estoy segura de mí… De lo que siento.
  —¿Y qué pasa contigo? —pregunta a Cloud.
  Sin embargo, él tiene otra cosa en la cabeza. Reno y Tseng llamaron “Anciana” a Aeris, una palabra que él había escuchado antes… de Sefirot.
  —”Por mis venas corre la sangre de los Ancianos. ¡Uno de los lícitos herederos de este Planeta!”
  Cloud lleva a Barret y Tifa a la casa de Aeris, en el Sector 5. Allí se encuentran con Elmyra.
  —Lo siento —dice Cloud—. ShinRa la ha capturado.
  —Lo sé. Se la llevaron de aquí.
  —¿Estuvieron aquí? ¿Qué quiere ShinRa de Aeris?
  —Aeris es una Anciana. La última superviviente de los Ancianos.
  —Pero… —Barret está confuso—. ¿No eres tú su madre?
  —No soy su madre real. Ocurrió hace 15 años… durante la guerra. Enviaron a mi marido al frente, a un lugar llamado Wutai. Un día fui a la estación porque recibí una carta diciendo que venía a casa de permiso. Pero mi marido nunca regresó. Me preguntaba qué le habría ocurrido. Fui a la estación todos los días, y entonces… encontré a una mujer tumbada en la estación. A su lado había una niña desconsolada. La mujer murió delante de mí. Durante la guerra, solían ocurrir cosas como éstas. Sus últimas palabras fueron “por favor, lleva a Aeris a algún lugar seguro”. Mi marido no volvió nunca, yo no tuve hijos, supongo que me encontraba sola… así que decidí llevármela a casa. Aeris y yo intimamos muy rápidamente. A la niña le encantaba hablar. Me hablaba de todo. Me dijo que se había escapado de un especie de laboratorio de investigación, que su madre había regresado al Planeta, que no estaba sola… y muchas otras cosas.
  —¿”Había regresado al Planeta”? —pregunta Barret.
  —No supe lo que quiso decir. Le pregunté si se refería a una estrella del cielo, pero ella dijo que era este Planeta. Era una niña muy misteriosa… Un día vino a mí, y…

  —No llores, por favor —dijo la pequeña Aeris.
  —¿Ha pasado algo?
  —Acaba de morir un ser querido tuyo. Su espíritu vino a verte, pero él ya había regresado al Planeta.

  Elmyra recuerda aquella conversación con el corazón en un puño.
  —En aquel momento no la creí. Pero… varios días después… recibimos una notificación diciendo que mi marido había muerto. Han pasado muchas cosas, pero éramos felices. Hasta que un día…

  Tseng, de los Turcos, estaba en casa de Elmyra.
  —Queremos que Aeris venga con nosotros. La hemos estado buscando mucho tiempo.
  —¡No! —dijo la niña—. ¡Nunca!
  —Aeris, eres una niña muy especial. Tu sangre es especial. Tu madre real era una Anciana. Los Ancianos nos guiarán hacia una tierra de felicidad suprema. Aeris, serás capaz de traer la felicidad a todos los habitantes de los suburbios. Por eso ShinRa quiere que cooperes…
  —¡Te equivocas! ¡Yo no soy una Anciana!
  —Pero Aeris, seguro que a veces oyes voces cuando estás sola.

  —Pero yo lo sabía —explica Elmyra a sus invitados—. Yo sabía lo de sus poderes misteriosos. Intentó ocultarlo tanto como pudo, y yo hice como si no me diera cuenta.
  —Es increíble cómo ha evitado a ShinRa durante todos estos años —dice Cloud.
  —ShinRa la necesitaba. Por eso no la hicieron daño.
  —¿Y por qué ahora…? —pregunta Tifa.
  —Trajo consigo una muchachita. Tseng las encontró viniendo hacia aquí. Probablemente no pudo huir suficientemente deprisa. Decidió ir con ellos a cambio de la seguridad de la chiquilla.
  —¡Marlene! —exclama Barret—. ¿Aeris fue capturada a causa de Marlene? Lo siento, Marlene es mi hija. Lo siento mucho…
  —¿Tú eres su padre? ¿Cómo has podido dejar a una niña sola de este modo?
  —No empieces con eso, por favor. Pienso en ello todo el tiempo. ¿Qué le pasaría a Marlene si yo…? Pero tienes que comprender algo. Quiero estar con Marlene, pero tengo que luchar. Si no lo hago, el Planeta morirá. ¡De modo que seguiré luchando! Pero quiero estar con Marlene siempre… ¿Ves? Voy en círculos.
  —Creo que comprendo lo que dices. Está arriba, dormida. ¿Por qué no vas a verla?
  Barret sube al segundo piso.
  —Es culpa mía —dice Tifa—. Yo metí a Aeris en esto.
  —No digas eso —responde Elmyra—. Aeris no lo cree así.
  Cloud, Tifa y Barret se marchan de allí, dejando a Marlene bajo la protección de Elmyra, no sin antes sugerirles cambiar de ciudad por un tiempo, pues aquel lugar es más peligroso que nunca.

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Capítulo 9 – Infiltración

  Ascendiendo por el muro al que Mercado Muro, en el Sector 6, debe su nombre, Cloud, Barret y Tifa llegan a la plataforma superior de Midgar. Desde allí no tardan en encontrar el cuartel general de ShinRa.
  —Todas las plantas por encima de la 60 son especiales —explica Barret—, y no es fácil llegar a ellas, ni siquiera para los empleados. Allí deben tener a Aeris. ¡Vamos!
  Barret corre hacia la puerta principal, pero Tifa le detiene.
  —¡Un momento! No estarás pensando en entrar directamente, ¿verdad?
  Cloud sugiere utilizar las escaleras de emergencia, que les llevan directamente a la planta 59. Desde ahí tendrán que buscarse la vida para encontrar las tarjetas llave de los pisos superiores.
  Haciéndose pasar por empleados de reparaciones, consiguen engañar a un trabajador, que les presta una tarjeta 62. En ese piso conocen a Domino, alcalde de Midgar, y a Hart, su ayudante.
  —Soy alcalde sólo de nombre. La ciudad y todo lo que hay en ella es gobernado por ShinRa. Mi única tarea real es vigilar los documentos… ¡Yo, el alcalde, un simple bibliotecario…!
  Como venganza por el trato recibido por ShinRa, Domino regala a Cloud una tarjeta 65.
  El piso 63 es un almacén, el 64 un gimnasio… pero detengámonos aquí. En una de las taquillas del gimnasio, Cloud encuentra un megáfono. Un dato que, ahora, puede no significar nada… pero que sí lo hará más adelante.
  En una caja del piso 65 encuentran una tarjeta 66, que les permite llegar a la sala de reuniones, donde se encuentran casi todos los altos ejecutivos de ShinRa. El Presidente está acompañado de otras cuatro personas: Palmer, director del Programa Espacial; Escarlata, directora del Departamento de Desarrollo Armamentístico; Heidegger, director del Departamento de Mantenimiento de la Seguridad Pública; Reeve, director del Departamento de Desarrollo Urbano.
  Entrar allí es muy peligroso, así que se cuelan en los conductos de ventilación, desde donde pueden escuchar la reunión sin ser descubiertos.
  —Tenemos la estimación de daños del Sector 7 —dice Reeve—. Se calcula que asciende aproximadamente a diez billones de Gil… El coste estimado para la reconstrucción del Sector 7 es…
  —No vamos a reconstruir —interrumpe el Presidente.
  —¿…Qué?
  —Vamos a dejar el Sector 7 como está, y recomenzar con el plan Neo-Midgar. La Tierra Prometida será muy pronto nuestra. Quiero que incrementéis las tarifas de Mako en un 15% en todas las zonas.
  —¡Subida de tarifas! ¡Subida de tarifas! —Palmer lo celebra—. ¡Y, por favor, incluya nuestro Programa Espacial en el presupuesto!
  —Reeve y Escarlata se repartirán los ingresos extra producidos por la subida de tarifas.
  —¡Vaya, hombre! —se lamenta Palmer.
  —Señor —insiste Reeve—. Si eleva las tarifas, la población perderá la confianza.
  —Tranquilo —responde el Presidente—. Nuestros ignorantes ciudadanos no perderán la confianza. Confiarán en ShinRa incluso más.
  —¡Giajaja! —ríe Heidegger—. Después de todo, ¡somos nosotros quienes libramos al Sector 7 de Avalancha!
  Otro hombre entra en la sala. Es Hojo, el director del Departamento Científico.
  —¿Qué tal la chica? —le pregunta el Presidente.
  —Como ejemplar, resulta inferior a la madre. Todavía sigo con el proceso de comparación con su madre, Ifalna, pero por el momento la diferencia es del 18%.
  —¿Cuánto tiempo durará el examen?
  —Posiblemente 120 años. Es prácticamente imposible concluirlo en el transcurso de nuestras vidas. O de la vida del ejemplar, dicho sea de paso. Por ese motivo estamos considerando su reproducción, para crear un ser que resista nuestra investigación durante largo tiempo.
  —¿Y respecto a la Tierra Prometida? ¿No obstaculizará nuestros planes?
  —Aún es pronto para saberlo. Necesito más tiempo.
  El Presidente da la reunión por finalizada, y todos los directivos se marchan de allí.

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Capítulo 10 – El experimento de Hojo

  Cloud, Barret y Tifa siguen a Hojo, y consiguen colarse en el piso 67, aprovechando que el científico ha dejado una puerta abierta.
  Es el nivel inferior del laboratorio. Hojo se acerca al montacargas, donde tiene encerrado a un extraño animal parecido a un lobo, aunque de piel rojiza.
  —¿Es éste el ejemplar de hoy? —pregunta uno de los trabajadores.
  —Sí. Comenzamos de inmediato. Llévalo al nivel superior.
  Hojo y el trabajador se marchan, momento que aprovecha Tifa para acercarse al montacargas.
  —¿Van a utilizarlo para un experimento biológico?
  Un letrero en la puerta de una cápsula, cerca del montacargas, llama la atención de Cloud. “Jénova”. Cloud se asoma al cristal, y…
  Al ver lo que hay dentro, vuelve a sentir un gran dolor de cabeza.
  —¡La Jénova… de Sefirot! Así que la han traído aquí… Se está moviendo… ¿Está todavía viva?
  Intrigado por aquellas palabras, Barret se asoma a la cápsula.
  —¿Dónde está su puta cabeza? —dice asombrado, al descubrir que dentro hay un cuerpo… de cuello para abajo.
  En el piso 68, la parte superior y principal del laboratorio, encuentran de nuevo a Hojo. Está observando el montacargas. Dentro está…
  —¡Aeris! —no pueden evitar gritar al verla allí dentro.
  —¿Aeris? —pregunta Hojo—. Ah, ¿así se llama? ¿Qué queréis?
  —¡Venimos a rescatar a Aeris!
  —¿Me vais a matar? Creo que no deberíais. Este equipo es extremadamente delicado. Sin mí, ¿quién podría manejarlo? ¿Eh?
  Cloud y los demás se quedan paralizados. Necesitan que sea Hojo quien abra el montacargas. Pero no es eso lo que tiene en mente:
  —¡Trae el ejemplar! —grita a su ayudante.
  La trampilla inferior del montacargas se abre, permitiendo que el “lobo” entre al mismo compartimento de Aeris.
  —¡Cloud, socorro! —grita la florista.
  —¿Qué estás haciendo? —pregunta Cloud a Hojo.
  —Ayudando a una especie en peligro de extinción. A dos, en realidad. Si no les echo una mano, todos estos animales van a desaparecer.
  —¿Animales? —dice Tifa—. ¡Aeris es un ser humano!
  Sin importar el fin, la idea de Hojo no puede ser más desagradable. Quiere que Aeris y el “lobo” se apareen, para que nazca una raza mezcla de ambas, con los poderes de los Ancianos, y la longevidad del animal.
  —¡Basta ya! —grita Barret—. ¡Atrás!
  Apunta su brazo hacia la puerta del compartimento, y dispara contra la cerradura electrónica. La puerta se viene abajo, y el “lobo” salta sobre Hojo.
  El ayudante de Hojo activa de nuevo el montacargas. Esta vez, para traer ante ellos a un ejemplar de laboratorio monstruoso.
  —Os ayudaré —dice el “lobo”.
  —¡¿Ha hablado?! —se sorprende Tifa.
  —Hablaré tanto como usted desee luego, señorita.
  —¿Cómo te llamas? —pregunta Cloud.
  —Hojo me ha denominado Red XIII. Un nombre que no significa nada para mí. Puedes llamarme como te plazca.
  ”Red XIII” es una combinación de su color de piel con el número “13” que Hojo le ha marcado, con números romanos, sobre la piel.
  Cloud y los demás eliminan al ejemplar monstruoso, pero Hojo ha conseguido escapar mientras tanto.
  Tifa se alegra de que Aeris no haya sido herida por Red XIII, ante lo que éste se defiende:
  —Yo también tengo derecho a elegir. No me gustan los seres de dos piernas.
  —¿Qué eres tú? —pregunta Barret.
  —Una pregunta justificada, pero difícil de contestar. Yo soy lo que puedes ver.
  Con Aeris rescatada, es hora de largarse de allí…
  … Pero las cosas no van a ser tan fáciles: los Turcos les estaban esperando en el ascensor.
  —Hacia arriba, por favor —dice un Turco llamado Ruda.
  Tseng y Ruda esposan a los intrusos, y les conducen hasta el piso 70, la oficina del Presidente. A todos menos a…
  —¿Dónde está Aeris?
  —En lugar seguro. Es la única superviviente de los Ancianos. ¿No los conocéis? Se llamaban a sí mismos “los Cetra”. Vivieron hace miles de años. Ahora no son más que una página olvidada en la historia.
  —¿La muchacha es una superviviente de los Cetra? —Red XIII sí había oído hablar de ellos.
  —Los Cetra nos mostrarán el camino hasta la Tierra Prometida. Tengo grandes esperanzas en ella.
  —¿La Tierra Prometida? No es más que una leyenda.
  —Aun así, es demasiado atractivo como para no ir en su búsqueda. Se dice que la Tierra Prometida es muy fértil. Y si la tierra es fértil… —sin duda, un lugar perfecto para colocar reactores de Mako—. Allí es donde construiremos Neo-Midgar. La nueva gloria de ShinRa…
  —¡Imbécil! ¡Déjate de sueños! —Barret escupe al Presidente.
  —Oh, ¿todavía no te has enterado? En estos días lo único que necesitas para realizar tus sueños es dinero y poder. Bien, con esto concluimos nuestra reunión.
  —¡Espera, aún no he acabado contigo! —gruñe Barret.
  —Si necesitas algo más… habla con mi secretaria.
  Los Turcos encierran a los prisioneros en las celdas del piso 67.

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Capítulo 11 – El regreso del Soldier legendario

  Cloud y Tifa comparten celda, al igual que Barret y Red XIII.
  —Así que Aeris es una Anciana, o, como se llaman a sí mismos, Cetra —Barret resume en alto todo lo que ha aprendido—. Los Ancianos saben dónde se halla la Tierra Prometida, y ShinRa la está buscando. Sólo oigo historias de la Tierra Prometida, y no sabemos si existe en realidad. ShinRa cree que la Tierra Prometida está repleta de energía Mako. Lo que significa que, si llegan allí, volverán a extraer toda la energía… y la tierra se marchitará. El Planeta se debilitará. ¡No lo puedo permitir!
  Red XIII está durmiendo, ignorando el monólogo de Barret.
  —… Abuelo —dice en sueños.
  —¿Abuelo? ¡Jajaja!
  —No sé qué resulta tan divertido —la risa de Barret le ha despertado.
  —Nada… jaja…
  La celda de Cloud está en el centro del pasillo. La de Barret está a un lado, y al otro…
  —Cloud, ¿estás ahí?
  —¡¿Aeris?! ¿Estás a salvo?
  —Sí, estoy bien. Sabía que vendrías a buscarme.
  —Eh, soy tu guardaespaldas, ¿no es cierto?
  Tifa interrumpe la conversación:
  —Aeris, tengo una pregunta que hacerte. ¿Existe realmente la Tierra Prometida?
  —Hay una leyenda… “Los Cetra nacieron del Planeta. Habla con el Planeta para conocer la verdad. Los Cetra regresarán a la Tierra Prometida, una tierra que promete felicidad suprema”.
  —¿Qué significa eso?
  —No lo sé…
  —¿Hablar con el Planeta? —pregunta Cloud.
  —¿Qué es lo que dice el Planeta? —añade Tifa.
  —Esto está repleto de gente y ruido —responde la Cetra—. Por eso no puedo entender con claridad lo que dice. Yo… solamente puedo escucharlo en la iglesia de los suburbios. Madre dijo que Midgar había dejado de estar a salvo. Mi… auténtica madre. Algún día saldré de Midgar, hablaré con el Planeta, y encontraré mi Tierra Prometida. Eso es lo que decía mi madre. Creí que dejaría de escuchar su voz al crecer, pero…
  El grupo decide descansar un rato.
  Cloud es el primero en despertar, y descubre que la puerta está abierta. Sorprendido, sale al pasillo, donde encuentra el cadáver del vigilante.
  —¡Tifa, despierta!
  Los dos examinan el cadáver, sin entender lo que está pasando. Le quitan las llaves de las celdas, y liberan a sus compañeros.
  El piso está lleno de cadáveres. Alguien… o algo… ha matado a todos los empleados de ShinRa del laboratorio.
  Red XIII encuentra un charco de sangre junto al lugar donde antes estaba la cápsula de…
  —El ejemplar de Jénova. Parece que lo han subido al piso 68 utilizando el montacargas.
  Allí tampoco hay nadie con vida. Nadie “humano”, aunque sí muchos monstruos que han salido de la nada, y que atacan a Cloud y los demás.
  El rastro de sangre les lleva al piso 69. De nuevo, otra masacre. Y, de nuevo, un rastro de sangre subiendo por las escaleras.
  El piso 70 es el último; la oficina del Presidente. Allí sólo está él… aunque en no muy buenas condiciones.
  —Está muerto… —dice Barret—. El Presidente de ShinRa está muerto…
  Tifa se acerca al cadáver, que tiene una gran nodachi (más larga que una katana) atravesando su pecho.
  —¡Esta espada es la de…!
  —¡Sefirot! —Cloud la ha reconocido.
  —¿Sefirot está vivo?
  —Eso parece. Sólo Sefirot puede utilizar una espada así.
  —¿Qué importa quién lo hizo? —pregunta Barret—. ¡Éste es el fin de ShinRa!
  Alguien está espiando desde detrás de una columna. Es Palmer, el director del Programa Espacial.
  —¡Por favor, no me matéis!
  —¿Qué ha pasado?
  —Se…Sefirot. Sefirot vino.
  —¿Tú le viste?
  —¡Sí! ¡Le vi con mis propios ojos! ¡Y escuché también su voz! Dijo algo así como que no nos dejaría la Tierra Prometida.
  —Entonces… —dice Tifa—. ¿Significa eso que la Tierra Prometida existe de verdad y que Sefirot está aquí para salvarla de ShinRa?
  —¿Es uno de los buenos? —se pregunta Barret.
  —¿Salvar la Tierra Prometida? —responde Cloud—. ¿Un buen tipo? ¡De ninguna manera! ¡No es tan simple! ¡Yo le conozco! ¡La misión de Sefirot es diferente!
  Un helicóptero aterriza en la azotea, junto a la oficina del Presidente.
  —¡Rufus! —dice Barret—. ¡Mierda! ¡Le había olvidado!
  —¿Quién es ése? —pregunta Tifa.
  —Vicepresidente Rufus. El hijo del Presidente.

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Capítulo 12 – Rufus ShinRa

  Todos salen a la azotea para encontrarse con el recién llegado. Palmer le explica la situación, y aprovecha la confusión para montarse en el helicóptero.
  —Así que Sefirot estuvo realmente aquí… —dice Rufus—. ¿Y vosotros quiénes sois?
  —¡Yo soy Cloud, antiguo Soldier de Primera Clase!
  —¡Soy de Avalancha! —dice Barret.
  —¡Yo también! —añade Tifa.
  —… Una chica florista de los suburbios.
  —… Un ejemplar para investigación.
  —Menudo equipo… —dice Rufus—. Yo soy Rufus, Presidente de ShinRa.
  —¡Sólo eres Presidente porque tu padre murió! —le recrimina Barret.
  —Exacto. Os dejaré escuchar mi discurso de investidura. Mi padre intentó controlar el mundo con dinero. Parece haber estado funcionando. La población pensó que ShinRa los protegería. “Trabaja en ShinRa, te pagarán, y si hay un ataque terrorista el ejército de ShinRa te ayudará”. Parece perfecto visto desde fuera. Pero yo hago las cosas de otra manera. Yo controlaré el mundo con el miedo. El estilo de mi padre… es demasiado caro. Basta un poco de miedo para controlar las mentes de las personas. No hay ninguna razón para desperdiciar dinero en ellos.
  Cloud ordena a sus compañeros marcharse. Él se ocupará de Rufus, mientras los demás escapan del edificio.
  —¿Por qué quieres luchar? —pregunta el nuevo presidente.
  —Tú persigues la Tierra Prometida y a Sefirot.
  —Exacto. ¿Sabías que Sefirot es un Anciano?
  —No importa. ¡No puedo permitiros ni a ti ni a Sefirot que os apoderéis de la Tierra Prometida!
  —Entiendo. Supongo que eso significa que no seremos amigos.
  Cloud se enfrenta a Rufus y a su pantera-mascota, Nación oscura. Consigue deshacerse del animal sin complicaciones, pero Rufus, viéndose en problemas, logra escapar en el helicóptero.
  El grupo vuelve a reunirse en la planta baja del edificio. No pueden salir andando, ya que hay muchos soldados fuera. La solución pasa por robar dos vehículos: Tifa se pone al volante de una furgoneta, donde irán también Aeris, Barret y Red XIII. Mientras tanto, Cloud los sigue con una moto, eliminando con su espada a las patrullas de ShinRa que les persigan.
  La carretera les lleva hasta una de las salidas de Midgar.
  —¿Qué hacemos ahora? —pregunta Barret.
  —Sefirot está vivo —responde Cloud—. Tengo que arreglar la situación.
  —¿Y eso salvará al Planeta?
  —… Eso creo.
  —De acuerdo, ¡yo también voy!
  —Tengo muchas cosas por averiguar —dice Aeris.
  —¿Sobre los Ancianos?
  —… Sobre varios temas.
  —Supongo que aquí nos decimos adiós, Midgar —dice Tifa.
  —Volveré a mi ciudad natal —Red XIII también se apunta—. Os acompañaré hasta allí.
  —Le dijimos a la madre de Aeris que fuese a un lugar seguro —dice Barret—, para que Marlene estuviera a salvo.
  —Ella dijo que no deseaba permanecer en Midgar por más tiempo —responde Aeris—. Quizá sea para bien.

guiaargumentalffvii12

Enlace a la parte 2: capítulos 13-25
Enlace a la parte 3: capítulos 26-34
Enlace a la parte 4: capítulos 35-42
Enlace a la parte 5: capítulos 43-53
Enlace a la parte 6: capítulos 54-63

Enlace a Crisis Core
Enlace a Before Crisis

22 comments to Guía argumental de Final Fantasy VII – Parte 1

  • Gold-St

    *Aplausos*

    Vaya nivelazo.

  • wabo

    Me lo guardo para cuando repase las entregas de PSX.

  • Arashi

    Gracias por el primer capítulo de la guía. En un principio no tenía planeado leerla, pero tenía un rato libre y he decidido hacerlo para ver si hay algún detalle que se me pasó por alto.
    El primer capítulo ha estado muy bien. Estoy deseando que salga el segundo capítulo para ver si cuando me pasé el juego conseguí enterarme del pasado de Cloud.

    PD: Me ha hecho gracia lo del megáfono, no sabía que podías encontrarlo en el primer CD xD

  • Yo ya me lo leí en su día. Muy bien todo, parece que estás jugando sin tener que parar a combatir cada cinco minutos.

  • Vayven

    *Se queda con con la boca abierta* Plas, plas, plas. Me ha encantado todo, es insuperable, demasiado genial, tan demasiado genial que si fuera solo un poco más genial sería mortal para un humano.
    Deseando la siguiente parte.

  • @Arashi: Sí, está ahí… pero no lo puedes coger aún :P (spoiler! xD)

    Por cierto, no he dicho nada pero parte del mérito es también de Tony y Kefka, que me ayudaron a pulir el texto.

  • J_Ark

    Bravisimo. Voy a difundirlo a la voz de ya. Entre este articulo y el de la OST del Terranigma me estáis tocando la fibra :’D

  • J_Ark

    Contribuyo con el opening para este fantástico articulo. Hecho en casa ;)

    http://www.youtube.com/watch?v=v2R7kN3dyUs

  • Tony

    Me lo he leído otra vez xDD Lo sigo diciendo, me gusta mucho el formato en el que está hecha la guía, que como bien dices ni es novela ni es una simple explicacion del argumento.

    Muy bien! Habiendo leído toda la guía ya estoy deseando ver el segundo capítulo! :)

  • Gabriel

    Le pusieron cariño eeh! Articulos como este son los que te dan ganas de presionar esos botoncitos de “compartir”.

  • Isura

    Bravo… bravo!!!! Genial el artículo. de lo mejor que he visto Rbn mucho tiempo. Lsk subiendo el nivel dia tras dia. Luego dicen que el final 7 esta sobrevalorado! A ver que juego tiene un argumento tan elaborado…
    Felicidades! y a esperar al dia 5!!

  • Miguel

    Muy bueno, y como ya he dicho alguna que otra vez, esperando los siguientes que me expliquen cosas del argumento que no termino de comprender tan bien como debería. O que si entiendo pero me resultan muy extrañas… Es que si lo entiendes bien, este argumento es un poco revienta-cabezas: es tan complejo que no sabes si lo has entendido bien, o no, y es la duda que quiero despejar… esperando al día 5, y sobre todo a los posteriores. Supongo que lo “gordo” serán los capítulos 4 y 5, donde más “chicha” se cuente, pero en poco más de 2 semanas estarán todos publicados!!

    Muy grandes, sois muy grandes!!

    Saludos

  • Desconfiad de los que dicen que el argumento “no es para tanto” y que se puede comprender fácilmente. Esa clase de gente es precisamente la que no lo ha comprendido xD

  • Nicknamehere

    recomiendo muchisimo un especial que hicieron en el podcast de el club vintage sobre final fantasy VII, en total dedicaron casi 10 horas de programa xD

  • Gold-St

    Con que me expliquen si Caith Sith es Tseng y por qué teniendo una villa en Costa del Sol Cloud se queda viviendo en Midgard, me vale.

    ¿Es verdad que se puede resucitar a Aeris si terminas el juego en 15 horas o menos? (XDDDD)

  • Post

    :O
    ¡Felicidades por el artículo! Como otros, me quedo a la espera de los capítulos siguientes, donde el argumento se retuerce y cuesta más seguir el hilo…

    ¡Me enorgullezco de haber entrado a formar parte de la familia de LSK!

    Por cierto, se me había olvidado que el nombre del “Director de Mantenimiento de Seguridad Pública de ShinRa” era “Heidegger”. Heidegger fue un filósofo bastante crítico con la “técnica” y la deshumanización de la humanidad mediante ella… De hecho, vivía en una cabaña en mitad del bosque (y apoyó a los nazis). Todo un personaje.

    Escuchando: remixes de Final Fantasy VII, por OC remix: http://ocremix.org/game/7/final-fantasy-vii-ps1

  • Dante

    vaya faenon! enahorabuena! por cierto te a faltao poner algun tema de el ffvii al principio de la entrada para ambientar

  • No os adelantéis ni pongáis spoilers xD

    @Gold-St: 1º-Lo de la casa de Costa del Sol no lo explico en la guía argumental, pero te lo digo aquí: amigos y trabajo xD

    2º-Sí, es verdad, pero solo en la versión finlandesa.

    @Post: Bastante irónico que este personaje se llame así.

  • Rurouni

    pedazo de articulo que te has currao y es solo el principio. Felicidades.

  • drunkastronaut

    Gran iniciativa si señor, esperemos que esta guía argumental condense como toca la gran cantidad de información de este genial juego y nos acabe solucionando las pequeñas lagunas que tenemos los fans.

    No conocía la página y ahora estoy empezando a leer varios artículos que me parecen más interesantes según los acabo.

    Os doy mi enhorabuena, y si seguís adelante con este duro aunque poco recompensado trabajo que sepáis que habrá gente que os estará muy agradecida.

  • Rubén

    La guía está ya en Stock en Amazon (la física) pero ya no se si enviaran la versión revsada o no. Cómo dijiste de esperar al 3 de diciembre…

    • Están disponibles ambas versiones, pero hasta que no me llegue la versión física a casa no puedo garantizar nada. El día 3 de diciembre es la fecha oficial; entonces haré una entrada explicando todas las novedades de esta guía argumental.

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