Análisis: Rhapsody: A Musical Adventure

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Disgaea no es la única saga de la que vive Nippon Ichi. Otra, mucho menos conocida, es la saga Marl Kingdom, iniciada en PlayStation con el juego del que os voy a hablar hoy.

Por desgracia, Rhapsody (llamado Māru-ōkoku no Ningyō-hime en Japón y traducido como les vino en gana xD) nunca llegó a Europa. Sí lo hizo a Norteamérica, traducido al inglés, y ésa es la versión que he conseguido.

La experiencia ha sido corta, pero ha merecido la pena.

La niña marionetista

Ferdinand es el príncipe heredero del reino de Marl. Tras el fallecimiento de su padre, la labor de dirigir el país cae sobre sus hombros, pero debe esperar a ser mayor de edad y casarse.
Su madre, la reina, anuncia que habrá un concurso, con motivo del 18 cumpleaños de Ferdinand, en el que pueden apuntarse todas las mujeres del reino. El juez será el propio príncipe, y el premio… nada menos que casarse con él y ser la nueva reina.

En la villa de Orange vive Cornet, una niña con un extraño poder: es capaz de hablar con las marionetas, e incluso hacerles cobrar vida con ayuda de una trompeta.
Cornet está enamorada del príncipe, pero sabe que es un amor imposible, pues ella es una simple pueblerina que no se relaciona con la alta sociedad.

Cuando Cornet se entera del concurso para ser la nueva reina, no se lo piensa dos veces antes de apuntarse, animada por su mejor amiga, la marioneta Kururu. Y sobre esto trata la historia.

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Jugabilidad

Rhapsody es un RPG táctico, de los típicos con el campo de batalla compuesto por cuadraditos.

En los combates participan hasta cuatro personajes: Cornet y tres de sus marionetas. Cornet tiene que participar sí o sí, pero las tres marionetas las elegimos de entre las muchas que podemos conseguir durante el juego. Incluyendo monstruos que, al derrotarlos, se ofrecen a unirse a nosotros.

Aunque participen los cuatro, no tienen la misma importancia. Cornet es la que da vida a las marionetas, así que debe sobrevivir. Si su vida baja a cero: Game Over. En cambio, si es una de las marionetas la que pierde toda la vida, se “rompe”. No podemos resucitarla, sino que debemos llevarla a alguna tienda (o al abuelo de Cornet) para repararla a cambio de dinero.

Que ocurra esto último es muy extraño. En todo el juego, ni uno solo de mis personajes murió. Rhapsody es, posiblemente, el RPG más fácil al que haya jugado nunca.
No es que me moleste. De hecho, las mazmorras estropean el juego, así que no pasaría nada si no hubiera combates.

¿Qué pasa con las mazmorras? Por dónde empezar… Son laberínticas, están compuestas de salas idénticas, son monótonas… Y no estoy hablando de una mazmorra, sino de todas. Las mazmorras son todas iguales, pero con distintos colores (algunas, otras ni eso). Horribles. Cualquier persona hace mejores mazmorras en una tarde con el RPG Maker.

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Nippon Ichi Software

No olvidemos quiénes son los creadores del juego. NIS siempre deja su sello.

Cornet y Kururu son una gran pareja protagonista. Aportan humor constante al juego, y no se quedan atrás en emotividad.
Si recomiendo jugar a Rhapsody lo hago exclusivamente por sus personajes. Cornet, Kururu, Etoile, Marjoly y sus secuaces… Todo mujeres, por cierto. Lo último que esperaría de una historia de “chica se quiere casar con príncipe” es que me terminara gustando tanto. No por enrevesada, sino por entretenida.

Pero, si el juego destaca por algo, es sin duda por su parte musical. No es que sea lo mejor del juego (ya que lo mejor es lo que comenté en el párrafo anterior), pero sí es lo más original.
Durante la aventura, hay momentos en los que los personajes empiezan a cantar. Como en las películas de Disney, que seguro que conocéis algún ejemplo.
Insisto en que no es gran cosa, pero es marca personal de Rhapsody. Por algo se llama “A Musical Adventure“.

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Conclusiones

Rhapsody es un juego muy llamativo y al que se coge cariño fácilmente, pero no nos puede cegar ante sus grandísimas carencias jugables.

Los combates son pasables pero bastante simplones, y las mazmorras son horribles. Un despropósito total. Además, llegado un punto determinado de la historia, se corta el ritmo de juego para colocar cinco mazmorras seguidas y sub-historias nada interesantes. Supongo que esto último lo añadieron para alargar la vida a un juego que, de otra manera, duraría cinco horas. Yo me lo he pasado en diez en mi primera partida.

Las canciones por sí solas no son gran cosa, pero la versión en japonés (porque se pueden poner en japonés o inglés) de las canciones lentas puede emocionar a más de uno. La historia tiene momentos duros.

Recomiendo el juego a todo aquel que le apetezca ver una historia contada de forma original y divertida. Para disfrutarla hay que soportar mazmorras soporíferas, pero bueno, teniendo en cuenta que dura menos de diez horas y que es muy fácil, ¿qué cuesta darle una oportunidad?

Lo mejor:
– Personajes muy divertidos.

Lo peor:
– Aunque esté bien contada, la historia es muy simple (por no decir “mala”).
– Las mazmorras son vergonzosas.

(Versión analizada: PlayStation)

1 comment to Análisis: Rhapsody: A Musical Adventure

  • Gold-St

    Los dungeons de este juego sí que eran insufribles. Pero la gracieta de que fuera una historia “musical” me pareció muy simpático en su día. Lástima que de Japón saliera el primer capítulo de la saga nada más, y lo demás se quedara perdido en el bosque de los kanji.

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