Relato: La chamaca de tacos
Relato: La chamaca de tacos
Fecha de publicación: 14 de abril de 2022
Autor: Chris H.
Categoría: Relatos
Etiquetas:
Fecha de publicación: 14 de abril de 2022
Autor: Chris H.
Categoría: Relatos
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La chamaca de tacos

  A Carmen nunca le gustaron las películas de superhéroes. Ni le atraía el concepto, ni lograba conectar con toda esa parafernalia de disfraces extravagantes y efectos especiales. La acción palomitera, repleta de luces brillantes y ruidos estridentes, se encargaba de disimular un trasfondo que ella interpretaba como vacuo. Comprendía su éxito comercial, e incluso aceptó ver una amplia variedad de estos largometrajes taquilleros junto a sus amigos, con la vaga esperanza de cambiar de opinión. Jamás ocurrió.
  Carmen se consideraba una persona lógica y racional. Tanto, diría ella, como para no creer en la existencia de estos extraordinarios seres, los superhéroes, con habilidades sobrehumanas y poderes mágicos. Sin embargo, el tiempo le arrebató la razón. Y es que todo cambió, como no podía ser de otra manera, el día en que Carmen se convirtió en una de ellos.
  Nos situamos en la que pasaría a la posteridad como una fatídica tarde veraniega, apenas una semana después de su decimocuarto cumpleaños. La joven tlaxcalteca regresaba a su casa en bicicleta, sin prisa ni compañía, cuando se vio involucrada en un accidente entre dos camiones. El primero transportaba residuos radiactivos pendientes de reciclaje, mientras que el segundo pertenecía a una famosa cadena mexicana de productos alimenticios. ¿Quién tuvo la culpa? Los testigos y las autoridades no se pusieron de acuerdo. En lo que todos coincidieron, y lo siguen haciendo a día de hoy, es en que aquella chica salvó su vida de puro milagro, pues no sólo se vio afectada por la onda expansiva que produjo la explosión de sendos vehículos, sino que terminó enterrada bajo una pila de escombros, mezcla de ambos cargamentos, que le dejaron el cuerpo lleno de cortes y contusiones.
  Carmen pasó los días siguientes encerrada en el hospital, hasta que los médicos, al fin, decidieron darle el alta. Deseaba poder olvidar aquello y retomar la normalidad de su vida. Así ocurrió; al menos, al principio. Tras varios meses, el accidente parecía apenas un mal sueño. Su cuerpo se había recuperado por completo. Tuvo suerte, sobre todo en comparación con los conductores de ambos camiones, muertos en el acto.
  Sin embargo, como descubriría tiempo después, el accidente le había dejado secuelas irreversibles. Unas secuelas que ella jamás habría podido llegar a imaginar. Algo había cambiado en su interior. En su mente. En su alma.
  La tlaxcalteca no fue consciente de su desconcertante poder oculto hasta que se vio sometida a una situación límite. Carmen descubrió que el nuevo novio de su madre la maltrataba física y psicológicamente. La mujer tenía miedo de denunciarlo, en un sistema judicial que rara vez resultaba eficaz. Llena de rabia, la joven muchacha se enfrentó a él para recriminarle sus acciones. El novio de su madre, lejos de disculparse, golpeó a Carmen. Fue lo último que hizo en su vida. Como si actuase de forma instintiva e irracional, la chica lo señaló con el dedo. En un abrir y cerrar de ojos, todo terminó. Aquel desgraciado no volvería a incordiar a su madre. ¡Se había convertido en un taco! No había rastro de su cuerpo, de su ropa ni de sus pertenencias. Tan solo un solitario taco. Un taco delicioso.
  Carmen tardó un tiempo considerable en asimilar su poder. La policía hizo preguntas, pero enseguida se desentendieron del asunto. Nunca sabrían la verdad. No la habrían creído ni aunque hubiese confesado. Su madre, desconocedora de los hechos, sufrió al principio, creyéndose abandonada por aquel supuesto “novio a la fuga”. El tiempo le hizo comprender que había salido ganando con la pérdida.
  Consciente de su capacidad para hacer del mundo un lugar mejor, Carmen adoptó el papel de justiciera. Terroristas, estafadores, asesinos, violadores… Todos acabaron sus días en el aparato digestivo de la adolescente enmascarada. Algunos la consideraban una heroína; otros, incluso, un ángel enviado por Dios para traer la paz. Desconocedores de su verdadera identidad, la prensa y los vecinos comenzaron a llamarla “La chamaca de tacos”. Desde aquel momento, la ciudad de Tlaxcala de Xicohténcatl poseía su propia superheroína, que nada tenía que envidiar a todas aquellas figuras de Hollywood.
  La nueva faceta de Carmen, en cualquier caso, tenía su lado moralmente cuestionable. Aunque la ley no recogía, en ninguno de sus apartados, la punibilidad de convertir a una persona en taco, ni mucho menos comérselo después, lo cierto es que aquella acción difería poco del homicidio. Por lo tanto, en la teoría, el cuerpo de policía estaba obligado a detener y ajusticiar a la autoproclamada salvadora del pueblo. Esto debía ser así… según la versión oficial. En la práctica, no tanto. La policía no se limitaba a hacer la vista gorda, como cabría de esperar, sino que, además, se aseguraban de compartir todas sus investigaciones con La chamaca de tacos, usando alguna forma de contacto que sólo ellos conocían. Sabiendo esto, no es de extrañar que el índice de criminalidad de Tlaxcala descendiera de forma drástica hasta rozar el 0%. De la noche a la mañana, se convirtió en la ciudad más segura del mundo, siempre y cuando no te dedicaras al crimen, claro está. Ni los delincuentes más humildes se atrevían a cometer fechorías, por miedo a acabar convertidos en tacos.
  Por desgracia, la felicidad no duró mucho. Como se suele decir: “Hecha la ley, hecha la trampa”. La chamaca de tacos era un arma eficaz contra criminales conocidos, pero ¿qué podía hacer frente a una amenaza anónima?
  La policía alertó a la población de una incipiente ola de secuestros. Sin pistas ni testigos, no había mucho que la heroína de Tlaxcala pudiera hacer por ayudar. Era un caso de difícil resolución, y así lo seguiría siendo por siempre.
  Carmen se había convertido en toda una maestra del disimulo. Por el día, actuaba como una estudiante corriente, sin más preocupaciones que las del adolescente promedio. Era por la noche cuando surgía su segunda persona: una heroína encapuchada con un apetito insaciable.
  El crimen podía reducirse, pero la cantidad de tacos jamás lo haría.


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2 Comentarios

  1. J. Bartolo

    Al principio no me estaba llamando la atención la historia, hasta me estaba aburriendo un poco y pense que iba a ser una parodia de los super heroes. Pero capto mi atención cuando se llego a la parte de cuestiones morales (me hizo recordar al debate en el anime Death Note, sobre la ejecución de criminales ante una justicia deficiente). Y la ultima parte… turbio… (mueres siendo un heroe o vives lo suficiente para ser un villano)

    Los 7 relatos mas perturbadores en Mako Sedai (el 5to te sorprendara)

    Por cierto que graciosos el poder de la chamaca, por eso el contraste posterior se deja notar

    Responder
    • Chris H.

      Que lo subestimaras juega a mi favor. Gracias por leerlo hasta el final.

      Responder

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2 Comentarios

  1. J. Bartolo

    Al principio no me estaba llamando la atención la historia, hasta me estaba aburriendo un poco y pense que iba a ser una parodia de los super heroes. Pero capto mi atención cuando se llego a la parte de cuestiones morales (me hizo recordar al debate en el anime Death Note, sobre la ejecución de criminales ante una justicia deficiente). Y la ultima parte… turbio… (mueres siendo un heroe o vives lo suficiente para ser un villano)

    Los 7 relatos mas perturbadores en Mako Sedai (el 5to te sorprendara)

    Por cierto que graciosos el poder de la chamaca, por eso el contraste posterior se deja notar

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    • Chris H.

      Que lo subestimaras juega a mi favor. Gracias por leerlo hasta el final.

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