Guía argumental de Final Fantasy VII: Ever Crisis – The First Soldier – Parte 4
Guía argumental de Final Fantasy VII: Ever Crisis – The First Soldier – Parte 4
Fecha de publicación: 15 de junio de 2024
Autor: Chris H.
Fecha de publicación: 15 de junio de 2024
Autor: Chris H.

Antes de continuar, podéis leer un resumen de los capítulos anteriores.

La historia hasta ahora Mostrar

Capítulo 11 – Hundimiento

  Con Lucía y Matt a los mandos del helicóptero de Shinra, los cuatro Soldier ponen rumbo a la isla Sijad. Durante el viaje, Glenn tiene tiempo de reflexionar sobre sus acciones.
  —Hemos matado a mucha gente, y ahora nos hemos metido en este lío solo por salvar a una única persona. —Y a un perro—. Me pregunto si algo de esto tiene sentido…
  —Objetivamente, no —responde Matt.
  —Me pone enfermo pensar en cuánta muerte hemos presenciado.
  —Tal vez no tengas madera de Soldier —concluye Sefirot.
  Lucía interrumpe la conversación para pedirles que miren por las ventanas de la aeronave. Del mar han empezado a emerger ramificaciones de la Corriente Vital. Por primera vez desde que Rosen monta guardia, el humo de la chimenea se vuelve rojo. Peligro inminente. Lo que el pobre chico no sabe es que no queda ningún rhadorano que pueda observar su advertencia. El archipiélago ha sido conquistado por Shinra, y Sefirot ha aniquilado a casi todos los habitantes, incluyendo ancianos y niños.
  Lucía y Matt aterrizan el vehículo sobre la colina de Hanaja, el único lugar seguro próximo a la cabaña de Rosen. Todos se apean del helicóptero.
  —Tú espera aquí, Sefirot —le pide Glenn.
  —Si no queríais que fuese con vosotros, deberíais haberme tirado del helicóptero cuando tuvisteis ocasión.
  —Bueno, vale…
  Los baloirs de la zona se han vuelto más peligrosos a causa del mako. Además, cada vez hay terremotos con mayor frecuencia e intensidad. Deben darse prisa.
  —Que nadie se preocupe —dice Glenn—. Recordad, ¡tenemos a nuestro querido líder!
  —Puedo encargarme de los monstruos —responde Sefirot—, pero todo lo demás está fuera de mi control.
  —¡Entonces, déjamelo a mí!
  —Me lo pensaré.
  —Confía en él —dice Matt—. Nos ha salvado de situaciones complicadas en el pasado.
  —¡Exacto! —asiente Glenn—. ¡Así que más te vale seguirme si quieres sobrevivir!
  —La verdad es que no tenía previsto morir —bromea Sefirot—, así que… Adelante.
  Los Soldier llegan justo a tiempo de evitar que Rosen y Refu se conviertan en la merienda de un baloir.
  —¿Estás bien? —pregunta Glenn.
  —Sí, gracias —responde el rhadorano—. Creía que habíais ido a la isla principal. ¿Por qué habéis vuelto?
  —¡Para sacarte de aquí! ¡Vamos, tenemos que irnos!
  —¡No puedo! ¡Tengo que quedarme para avisar a todo el mundo!
  Glenn y Lucía apartan la mirada.
  —Eso ya no sirve de nada… —dice él.
  —¡¿Qué quieres decir?! —Rosen se teme lo peor.
  —No queda nadie con vida en la isla principal que pueda ver tus señales de humo. Los hemos matado a todos.
  Rosen retrocede.
  —No es verdad. Yo sigo aquí. A mí no me habéis matado. Y alguien tan débil como para dejarme vivir no tendría lo que hace falta para matar a toda mi gente.
  —Lo siento mucho —dice Glenn—. Creíamos que… Creíamos que teníamos que… No tuvimos opción…
  —¡Me da igual! ¡Largaos y dejadme en paz!
  Rosen y Refu salen corriendo. Los Soldier tratan de alcanzarlos, pero un terremoto abre una brecha en la tierra, cortando el camino.
  —La isla está a punto de hundirse —advierte Matt.
  —Tenemos que atraparlos cuanto antes —responde Glenn.
  —Y obligarlos a venir con nosotros aunque no quieran —sentencia Lucía.
  —Sefirot —dice Glenn—, prepara el helicóptero para huir.
  —No. Voy con vosotros. Será más rápido.
  —¡Es demasiado arriesgado! —le dice al más habilidoso, con diferencia, del grupo—. ¡No sabemos cuánto más va a empeorar la situación!
  —¡Por eso mismo! —protesta Sefirot—. Además… —El Soldier de pelo plateado deja la frase a medias—. No tenemos tiempo para esto. Rosen no escuchará lo que le digas, así que deja que sea yo quien hable con él en tu lugar. Somos de edad parecida; quizá a mí sí me escuche.
  —No le falta razón —responde Lucía.
  —Opino igual —añade Matt.
  Glenn acepta. Sefirot se adelanta para buscar al niño rhadorano. Los tres Soldier de Clase Cero siguen los pasos de su líder, tan rápido como pueden. A mitad de camino se detienen para observar uno de los afluentes de la Corriente Vital que han emergido a la superficie.
  —Así que esto es un torrente de maná… —dice Lucía—. Es como si el planeta estuviese… enfadado.
  —Y es culpa nuestra —responde Glenn—. Esta vez sí que la hemos hecho buena…
  —El fin del mundo descrito en algunos mitos se parece a esto —dice Matt—. Pero es el día a día de Shinra, ¿no? Es lo que siempre han hecho, y lo que seguirán haciendo.
  —Sí, tienes razón —asiente Glenn—. Pero eso no cambia el hecho de que los hemos ayudado a hacerlo.
  —¿Significa esto que seremos responsables de más catástrofes como esta? —se pregunta Lucía.
  —Así será mientras trabajemos para ellos —sentencia Matt.
  Glenn se queda pensativo.
  —Me uní a Shinra porque mi abuela quería que fuese una buena persona e hiciese cosas de provecho. Tío, si me viera ahora… ¡A la mierda! Se acabaron las excusas. ¡Desde ahora, seré responsable de mis propios actos y decisiones!
  —Suena bien —asiente Lucía.
  —¿De verdad? —El propio Glenn duda—. Las cosas podrían ponerse feas.
  —Como si no lo fueran ya —replica Matt—. Además, sabía dónde me metía al venir contigo.
  Glenn, Matt y Lucía encuentran al perro Refu. No hay rastro de Rosen ni de Sefirot. Los Soldier siguen a Refu hasta la cabaña de su amigo humano. Y allí está él, haciendo frente a los baloirs.
  —¡No me dais miedo! ¡Soy el orgulloso Ojo de Rhadore!
  Muy valiente, pero lo cierto es que, de no ser por la oportuna intervención de Sefirot, los baloirs lo habrían masacrado.
  —Las señales de humo son inútiles si no hay nadie para verlas. Lo sabes, ¿no?
  —Sí… Lo sé, pero…
  —¿Y qué piensas hacer?
  Mientras los dos chicos dialogan, llegan Refu, Glenn, Lucía y Matt. Cuando están a punto de unirse a ellos, los cuatro se quedan de piedra ante la escena que presencian. Sefirot desenfunda su espada y asesina a Rosen.
  —¡Nooo! —grita Glenn, impotente.
  Un nuevo terremoto abre una brecha en el suelo. De ella emerge una criatura horrible, llamada Buno D’rhad.
  —Debe de ser producto del malo desbordante de la isla —dice Matt—. ¿O será la voluntad del planeta?
  —¡¿A quién le importa?! —replica Glenn—. ¡Fuera de nuestro camino!
  Glenn, Matt y Lucía devuelven a Buno D’rhad a la Corriente Vital. Acto seguido, corren al encuentro de Sefirot.
  —¡Nunca tuviste intención de hablar con él, ¿eh?! —Glenn, lleno de rabia, agarra a Sefirot.
  Un objeto cae a su lado.
  —Es el colgante de Sefirot —observa Lucía.
  —Debe de haber llegado impulsado por una corriente de mako —añade Matt.
  Sefirot trata de recuperar su colgante, pero Glenn se adelanta y lo envía a la Corriente Vital de una patada. La fotografía de la supuesta Jénova se pierde a lo lejos…
  Poco después, los Soldier regresan al helicóptero, llevando a Refu con ellos. Lucía se pone en contacto mediante la radio con el ingeniero jefe, quien le informa de que la misión ha sido cancelada. Resulta imposible construir un reactor de mako en el archipiélago de Rhadore, ya que está a punto de hundirse por completo a causa de las explosiones.
  —El alto mando ya ha sido informado de esto —concluye el ingeniero jefe—, así como de vuestra insubordinación.
  Eso significa que no tiene sentido que sigan allí ni un minuto más. Glenn, Lucía, Matt, Sefirot y Refu se marchan de Rhadore a bordo del helicóptero, antes de sufrir las consecuencias del hundimiento de aquellas bellas islas. Unas islas que están a punto de desaparecer para siempre.

Capítulo 12 – Decisión

  La historia avanza varios años. Alrededor de ocho, en concreto, ya que nos hallamos en plena guerra entre Shinra y Wutai. Es decir, que este tramo de la historia es paralelo al inicio de Crisis Core.
  Glenn y Sefirot vuelven a encontrarse en el monte Tamblin, en la región de Wutai. Aunque, esta vez, combaten en bandos rivales.
  —Cuánto tiempo sin vernos —dice Glenn—. ¿Has estado ocupado?
  —Hm.
  —¿Buscas a alguien?
  La pregunta sorprende a Sefirot.
  —¿Cómo lo sabes?
  —Porque soy un héroe.
  —Eso te convierte en mi enemigo.
  Sefirot prepara una magia de fuego, pero un perro lo detiene.
  —¿Es tuyo? —dice Sefirot—. No parece muy bien entrenado. —De pronto, se da cuenta de algo—. Espera, ¿no es…?
  —Refu —responde Glenn.
  —Ni siquiera sabía que tenía nombre.
  —Pues claro que tiene.
  Ambos se quedan en silencio.
  —¿Cómo están Lucía y Matt? —pregunta Sefirot.
  —Les va bien. No tenemos mucho tiempo, así que escucha. Van a lanzar un ataque aéreo para eliminar a los Soldier que desertaron. Supongo que no has sido informado, pero Heidegger ha recibido la orden directamente del presidente.
  —¿Cómo lo sabes? —Segunda vez que Sefirot pregunta lo mismo.
  —Tengo amigos en las altas esferas. —Glenn prefiere no dar más detalles—. A la base le va a caer una buena, pero el sur del Fuerte Tamblin debería estar relativamente a salvo. Informa a los demás.
  —¿Por qué yo?
  —Porque yo no puedo. —Glenn acaricia a Refu antes de seguir hablando—. Cuento contigo, ¿me oyes? Ah, y… siento mucho lo de tu colgante.
  Glenn y Refu se marchan por un camino, mientras que Sefirot toma la dirección opuesta. Vamos a cambiar de protagonista, ya que la historia no sigue a Glenn, como hasta el capítulo anterior, sino al Soldier de modelo-activo, quien ahora luce una larguísima melena plateada. Es decir, tal y como lo conocemos de otras entregas de la saga.
  Poco después de separarse de Glenn, Sefirot es asaltado por varios soldados de Wutai, a los que extermina con facilidad.
  —El odio genera odio. Es un ciclo que no puede quebrarse… O quizá sí pueda. ¿Verdad, Glenn? Todo lo que hace falta es un poco de compasión. —Es curioso que se le hayan quedado grabadas esas palabras, cuando jamás ha mostrado nada parecido a compasión—. Parece que fue hace tanto tiempo… —Y lo fue: ocho años, como dije antes—. Me sorprende que se acordara del colgante… Je. Aunque no me sorprende tanto como el hecho de que esté cumpliendo su petición.
  Sefirot informa a los soldados de Shinra del inminente ataque aéreo sobre su campamento. Deben desplazarse al sur, donde, según Glenn, estarán a salvo. Sin embargo, los soldados se niegan, ya que solo su comandante tiene autoridad para dar una orden de evacuación. Deben consultarlo con el capitán.
  En cualquier caso, no podrían ir a ninguna parte, ya que un desprendimiento de tierra ha bloqueado el camino del sur. Y lo que es peor: los soldados están siendo atacados por múltiples monstruos. Un hombre pide ayuda a Sefirot para lidiar con los monstruos. Este acepta sin dudarlo.
  —Si puedo salvar a alguien, lo haré.
  La cantidad de monstruos es abrumadora, incluso para un guerrero de la talla de Sefirot. Sobre todo a causa del bégimo amaestrado que han enviado las tropas de Wutai. Aun así, Sefirot y sus camaradas de Shinra acaban con todos ellos.
  —¡Eres nuestro héroe! —dice uno de los soldados, asignado al departamento de prensa—. Me aseguraré de que todo el mundo sepa lo que acaba de pasar.
  Todos aplauden y vitorean al Soldier. Hasta Glenn observa aquella escena desde lejos, con una sonrisa.
  De pronto, Sefirot siente que su vista se nubla. Un recuerdo de hace ocho años viene a su mente.
   
  Sefirot y Rosen hablaban junto a la chimenea de piedra, tal y como pudimos ver en el capítulo anterior.
  —¿Y qué piensas hacer? —preguntó el Soldier.
  —Yo… Si de verdad soy el único rhadorano que queda con vida, quiero que me mates para poder reunirme con el resto.
  —Ven con nosotros.
  Rosen negó con la cabeza.
  —No tengo cabida en vuestro mundo.
  —Encontraremos tu lugar —insistió Sefirot—, tal y como he hecho yo. ¡Te ayudaré!
  —No tengo fuerzas para seguir adelante…
  —Por favor, Rosen. Si no lo haces por ti, hazlo por ellos. Son demasiado buenos. Algún día les pasará factura.
  Rosen miró a Sefirot de manera desafiante.
  —Hazlo de una vez. Si no lo haces, todos morirán. Y no es a mí a quien quieres salvar, ¿verdad?
  —…
  —¿Qué vidas son más importantes para ti? Debes elegir.
  Y Sefirot eligió. Ya sabemos lo que ocurrió después.

Enlaces:

Parte 1: introducción, capítulos 1-6
Parte 2: capítulos 7-8
Parte 3: capítulos 9-10
Parte 4: capítulos 11-12 cursor

Saga completa: MakoSedai.com/guias-argumentales

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