Análisis: Uncanny Valley

Tom acaba de llegar a la ciudad, para trabajar de guardia de seguridad en una fábrica abandonada. Tiene el turno de noche, así que le tocará pasar los días durmiendo.

Patrullar una fábrica durante la noche y en solitario puede dar miedo, pero no es nada comparado con las pesadillas que sufre a diario, siempre siguiendo un mismo patrón: una masa negra de gente (no confundir con “una masa de gente negra”) lo persigue para acabar con él.

La verdad es que lo último que me apetece es ponerme en la piel de una persona así… pero es lo que tienen los juegos de terror.

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