Crash Bandicoot 3: Warped

Después de una experiencia no demasiado positiva con los dos primeros Crash Bandicoot (de los cuales sólo terminé el primero, debo añadir), he hecho el esfuerzo de dar una oportunidad al considerado como mejor título de la saga, y, por tanto, también de la remasterización N-Sane Trilogy.

En Warped tenemos de vuelta a Crash y Coco, quienes deben reunir cristales para evitar que el doctor Neo Cortex y Aku Aku, el gemelo malvado de Uka Uka (la máscara que ayuda a Crash en sus misiones), dominen el mundo…, o algo así. Un planteamiento extremadamente simple para presentarnos nuevos niveles, en los que no tardaremos en apreciar cambios sustanciales con respecto a sus antecesores.

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Desperados III

Tras el maravilloso Shadow Tactics: Blades of the Shogun, Mimimi Games ha resucitado una saga ya olvidada, con una cuarta parte (sí, cuarta*) que se alimenta de las tres primeras, pero que no pretende ser una secuela, sino un nuevo comienzo. Bueno, oficialmente se trata de una precuela del primer Desperados, aunque no es más que la excusa para reutilizar varios personajes posteriores.

*Los tres primeros se llaman Desperados: Wanted Dead or Alive, Desperados 2: Cooper’s Revenge y Helldorado.

Este nuevo Desperados es un videojuego al que tenía muchas ganas, pues, como ya comenté en su análisis, Shadow Tactics me creó grandes expectativas. Y vaya si las ha cumplido.

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Crash Bandicoot

No puedo decir que Crash Bandicoot, tanto el personaje como el videojuego homónimo, me sean desconocidos. Tampoco lo son para la inmensa mayoría de videojugadores con un mínimo de edad, ya que se trata de una figura emblemática asociada a la marca PlayStation. Casi pareciera que se tratara de una mascota de Sony, no de Naughty Dog.

Jugué a esta primera parte (pues son tres juegos) hace muchos años, únicamente los primeros niveles. Quizá fuera una demo, o tal vez me lo prestaran. No lo recuerdo. El caso es que no despertó en mí ni el más leve interés, a diferencia de otros videojuegos de plataformas, o del propio Crash Team Racing, que me robó horas y horas de ocio.

Ahora, gracias a la remasterización (o «remasterización plus», según sus creadores), y a mi recién adquirida Nintendo Switch, he podido conocer a Crash en profundidad, y cambiar esas primeras impresiones lejanas por una opinión hecha y derecha, contrastada.

Mi conclusión no se hará esperar: odio Crash Bandicoot.

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Final Fantasy VII Remake (D)

Análisis para quienes no han jugado al Final Fantasy VII original ni tampoco al remake. Si te has confundido al elegir la opción, pulsa AQUÍ.

Estás de enhorabuena. Habrá quien te diga que llegas varias décadas tarde, pero lo cierto es que las grandes obras son atemporales. No importa el motivo de que no lo jugaras antes; lo que importa es que estás a tiempo de solucionarlo. ¡Por favor, hazlo!

Sé que ahora, lo que llama la atención de todo el mundo, lo que más atrae, es el remake. Pero, por favor, hazme caso: ¡JUEGA ANTES AL ORIGINAL! No solamente son juegos diferentes, sino que el remake, al contrario de lo que han insinuado sus propios creadores, está hecho para quienes ya hemos disfrutado de la historia completa de Cloud y compañía. Es algo que han intentado ocultar, porque no podían arriesgarse a perder ventas, pero te das cuenta de ello al terminarlo.

Como comprenderás, no puedo darte motivos concretos, porque te estaría destripando uno de los argumentos más complejos y profundos de todos los videojuegos. Tampoco puedo garantizarte que vayas a terminar considerándolo «el mejor videojuego de la historia». O, quizá, ni siquiera llegue a gustarte. Cada persona es un mundo, ¿verdad? Sin embargo, ¿no te despierta, como mínimo, un poco de curiosidad?

Que algo sea repetido por miles de personas no lo convierte en verdad, así que no esgrimiré esa justificación. Pero sí me pondré a mí mismo como ejemplo. Final Fantasy VII me ha cambiado la vida. Y es por eso que quiero darte la oportunidad de vivir lo mismo que viví yo, con la esperanza de que, quizá, enriquezca tu experiencia vital, si no como persona, al menos sí como videojugador.

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Final Fantasy VII Remake (C)

Análisis para quienes han jugado tanto al Final Fantasy VII original como al remake. Si te has confundido al elegir la opción, pulsa AQUÍ.

Tú eres de los míos. Eso hace todo mucho más fácil, pues no necesito explicarte cómo es cada juego, sus diferencias, de qué va el argumento, etcétera. Aun así, hagamos un repaso rápido a todos sus apartados, y uno no tan rápido al que más me interesa debatir contigo: ¡el dichoso final!

Atención: habrá spoilers tanto del FFVII original como del remake. Sin miramientos. No cometas la estupidez de seguir leyendo por curiosidad, en el caso de que hayas entrado a este análisis sin conocer antes, al 100%, toda la historia de ambos Final Fantasy VII.

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Final Fantasy VII Remake (B)

Análisis para quienes no han jugado al Final Fantasy VII original, pero sí al remake. Si te has confundido al elegir la opción, pulsa AQUÍ.

No voy a valorar los motivos que te han llevado a cometer semejante atrocidad. Puede que esté justificado haber ignorado el mejor videojuego de la historia (para muchos) hasta ahora. O puede que simplemente pasaras de él porque sí, porque eres una persona horrible. Vale, pues vamos a solucionar eso ahora mismo, en la medida de lo posible.

Al ver la palabra “remake”, lo lógico es pensar que se trata del mismo juego, con mejores gráficos y pequeñas modificaciones. Pero nada más lejos de la realidad. Si has terminado el remake (y, si estás leyendo esto, doy por hecho que es así), es posible que lo sospeches sin necesidad de conocer la historia completa de FFVII. Sea como sea, te lo confirmo: con ese final, más alguna escena intermedia, han pisoteado por completo el argumento de Final Fantasy VII para justificar hacer un juego diferente con el mismo mundo y personajes. Aunque, donde digo «juego», debería decir «minisaga». Y lo han hecho engañándonos, pues todo lo anterior estaba resultando una adaptación más que aceptable, pese a algunos puntos cuestionables.

Cualquiera que conozca bien Final Fantasy VII habrá llegado a la misma conclusión: es extremadamente recomendable haber jugado al original antes que al remake. Imagino que te sorprende leer esto. Es algo que han intentado ocultar sus creadores, porque no podían arriesgarse a perder ventas, pero te das cuenta de ello al terminarlo. Ahora es cuando deberia decirte: «¡juega al original antes que al remake!». Pero, en tu caso, ya es tarde. No te haces una idea de hasta qué punto han chafado alguno de los momentos más espectaculares de toda la historia del original (y no sólo de las cinco primeras horas, que es el arco que cubre el remake). Han adelantado acontecimientos, han desvelado sorpresas de guión…

Así pues, solamente me queda decirte una cosa: ¡juega al original ahora, antes de la segunda parte! Como comprenderás, no puedo darte motivos concretos, porque te estaría destripando uno de los argumentos más complejos y profundos de todos los videojuegos. Tampoco puedo garantizarte que vayas a terminar considerándolo «el mejor videojuego de la historia». O, quizá, ni siquiera llegue a gustarte. Pero insisto nuevamente en que estamos hablando de una obra única e irrepetible, idolatrada por innumerables jugadores. ¿No te despierta, como mínimo, un poco de curiosidad?
Además, ahora cuentas con diversas ventajas, como la traducción hecha por fans, que mejora a la original (falta le hacía), o los trucos de la versión remasterizada, por si los combates por turnos no son lo tuyo. Así que no tienes excusa para no jugarlo, salvo que desees, conscientemente, privarte de la oportunidad de jugar a una de las obras maestras más emblemáticas del entretenimiento audiovisual. ¿Tanto te odias?

Con lo que ya sabes, es imposible que te sorprenda de la misma manera. Pero igualmente lo hará, créeme. Y es que no has visto más que la punta del iceberg. En el final del remake queda claro que van a seguir pisoteando el argumento, por lo que no hay ninguna duda de que son dos videojuegos diferentes, así que no te voy a decir que «cambies» el remake por el original, sino que los juegues a ambos… en el orden correcto.

Dicho esto, centrémonos en Final Fantasy VII Remake.

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Final Fantasy VII Remake (A)

Análisis para quienes han jugado al Final Fantasy VII original pero no al remake. Si te has confundido al elegir la opción, pulsa AQUÍ.

Repite conmigo: “Esto no es Final Fantasy VII”. Otra vez: “Esto no es Final Fantasy VII”. ¿Te ha quedado claro? ¿No? Pues otra: “Esto no es Final Fantasy VII”.

Si no te consideras fan del Final Fantasy VII original, puede que hasta lo celebres. Pero si, como yo, lo eres en mayor o menor medida, vas a necesitar autoconvencerte de que lo que tienes delante es un juego nuevo, diferente, que usa muchos elementos del título de PlayStation 1, cambia varias cosas y añade muchas otras. Pero no es suficiente con eso. No basta con que pienses «Vale, es Final Fantasy VII modificado. Allévamos!». No. ¡No! ¡Mal!

¡NO DEJÉIS QUE OS ENGAÑEN! ¡FINAL FANTASY VII REMAKE NO ES FINAL FANTASY VII, NI PRETENDE SERLO!

Cuando te hayas convencido al 100% de esto, podrás seguir leyendo. Hasta entonces, quédate aquí, sin moverte, eliminando todos los prejuicios. Sé que no es fácil. Y sé que puede doler igual. Pero es por tu bien.

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Final Fantasy VII Remake

¿Cómo explicas a alguien ajeno a este mundillo, o a jugadores poco interesados en la saga de Square Enix, lo que representa la publicación de un título como Final Fantasy VII Remake? Es, a nivel emocional, un acontecimiento tan importante en las vidas de un número incalculable de personas, sin exagerar ni lo más mínimo, como pueda serlo terminar una carrera universitaria, ganar la lotería o encontrar al amor de tu vida, por decir algo.

Explicarlo, en realidad, es fácil. No es algo etéreo. Hay muchos argumentos sólidos para justificar esta emoción. Lo imposible, más bien, es transmitirles esas sensaciones que hemos experimentado desde el día que anunciaron la creación del remake hasta su publicación. Y es que Final Fantasy VII no es solamente «el mejor videojuego de la historia» para muchos de nosotros. Es algo más. Es mucho más.

Así que os hago otra pregunta, y me ocupo yo de añadir una respuesta. ¿Cómo explicas a alguien la grandeza de Final Fantasy VII? Desde luego, no con este supuesto remake todavía incompleto.

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Shadow Tactics: Blades of the Shogun

En el año 1998, nació el videojuego español más importante de todos los tiempos: Commandos: Behind Enemy Lines, de la compañía Pyro Studios. Logró alcanzar el segundo puesto de juegos más vendidos a nivel mundial, gracias a su originalidad y buen hacer. Un hito histórico.

Pero, número de ventas aparte, Commandos también ha sido el videojuego (o saga) español más influyente para gran parte de aquellos que tuvimos el privilegio de poder disfrutarlo en su día, quienes, más de dos décadas después, aún tenemos en la cabeza el recuerdo de las frases de sus carismáticos protagonistas y la dificultad de sus misiones.

Por desgracia, no es un estilo jugable que se haya prodigado desde entonces. La saga Desperados, de Spellbound Entertainment, es una de las dos únicas excepciones que se me ocurren. Un título que siempre ha estado en mi lista de juegos pendientes, pero del que no puedo opinar.

La segunda excepción, como ya supondréis, es Shadow Tactics: Blades of the Shogun, de Mimimi Games. La misma compañía que se encuentra desarrollando la tercera parte de Desperados (la cual espero con muchas ganas), así que se podría decir que están cogiéndole el gusto al «estilo Commandos«. Y no sé a los demás fans del boina verde y su tropa, pero a mí ya me han conquistado.

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428: Shibuya Scramble

La cantidad de videojuegos japoneses que no salen de sus fronteras, incluyendo auténticas joyas y éxitos de ventas, es mayor de lo que muchos imagináis. Juegos que, por muy aficionados que nos consideremos a este mundillo, podemos ni llegar a conocer.

En la fase de estudio de mercado, muchas compañías deciden no salir del archipiélago japonés, sabedores de que, en la mayoría de casos, supone un riesgo demasiado alto. Y es que, que nadie se ofenda, los jugadores occidentales somos mucho más simples. Parece que no podemos estar dos minutos sin pulsar botones, o nos ponemos nerviosos. ¿En qué lugar deja eso a las novelas visuales? Y lo que es más importante: ¿en qué lugar nos deja a los jugadores que tenemos gustos afines con las obras que jamás llegan a nuestro país, o lo hacen en un idioma que no manejamos con soltura?

Tuvimos que esperar diez años (desde 2008), antes de que Spike Chunsoft tuviera a bien traducir al inglés, en las nuevas versiones de PC y PlayStation 4, el que era uno de los buques insignia de Chunsoft antes de la fusión: 428: Fūsa Sareta Shibuya («428: en una Shibuya bloqueada»). Sin duda, mérito del éxito relativo (dada la nula publicidad) que están alcanzando otros de sus videojuegos más actuales.

Podría decir que Shibuya Scramble es una novela visual…, pero me estaría quedando muy corto. Tampoco puedo decir que sea una obra única en su especie, pues básicamente imita el estilo de Machi, su predecesor espiritual. Lo que sí que es, y de esto estoy convencido, es uno de los títulos que más me han sorprendido en todos mis años como videolector. Y si esa palabra no existía, ahora sí.

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Oceanhorn: Monster of Uncharted Seas

Oceanhorn nació con un único propósito: convertirse en un sucedáneo de Zelda. No de la princesa de Hyrule, claro, sino de la saga The Legend of Zelda. Y que conste que no lo digo como crítica, sino como una simple observación evidente. Es su punto fuerte, incluso.

Ni siquiera es un videojuego demasiado ambicioso. Más bien se conforma con lo justo, imitando una mecánica tan simple como divertida. Y no sé a vosotros, pero a mí me pareció suficiente motivo como para darle una oportunidad.

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Death Stranding

Hideo Kojima es un director especial. Eso lo saben sus fans, sus detractores envidiosos y hasta mi perro. Cualquier persona con un mínimo de cultura videojueguil, reconoce en él, como mínimo, cierta intención por hacer cosas diferentes.

De Death Stranding, por lo tanto, esperaba un videojuego diferente. Ni siquiera confiaba en que me gustara, o en que pudiera jugarlo (si hubiese sido de miedo, adiós muy buenas). Pero ¿que iba a ser algo fresco y original? Joder, eso lo sabía desde tres años antes de su salida.

Sobra decir que no me equivocaba. Death Stranding es un juego tan peculiar, dentro de su aparente normalidad externa, que cualquier descripción, positiva o negativa, no le hará justicia. Eso, os lo adelanto desde ya.

Pero habrá que intentarlo.

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God of War (2018)

Tengo que reconocer que la saga God of War me produce cierta apatía, en parte provocada por su sobreexplotación, y en parte por el fanatismo exacerbado de su legión de seguidores. Ninguno de los dos motivos pretende ser una crítica a los juegos en sí; de hecho, disfruté mucho del primero, y moderadamente de los demás a los que jugué.

Si quería exponer esto como base del análisis, es para comprender el estado en que afronto el nuevo God of War, cuyo nombre, al igual que hacen otras sagas por motivos comerciales, abandona la numeración original en busca de insinuar que se trata de «un nuevo comienzo». Pero ¿realmente lo es? Mi conclusión: sí y no.

La historia es continuación de God of War 3, aunque da un giro (o más bien «salto») bastante grande, lo que, sumado a su renovada jugabilidad, le dan un aspecto diferente, y, en cierto modo, más maduro.

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