Análisis: DuckTales

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Por casualidades de la vida, una semana después de analizar Kingdom Hearts llega el análisis de DuckTales. Un juego protagonizado por el tío de uno de los tres protagonistas de KH. Eso sí, aquí terminan las comparaciones, porque nada tienen que ver uno y otro.

Antes de empezar, quiero aclarar que el juego que me he pasado es el nuevo, llamado DuckTales: Remastered. Ahora os explico en profundidad, por si no sabéis de lo que hablo.

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Metal Gear

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Sucede que me acabo de pasar Metal Gear por primera vez. Ya lo intenté una vez en MSX 2, pero no pude completarlo (por motivos técnicos), así que lo he vuelto a intentar con la versión de PS3 (que viene dentro de la versión HD de Metal Gear Solid 3).

Y, en el año 2014, 27 años después de su publicación, puedo aseguraros que me he divertido jugando mucho más que con la mayoría de juegos de esta generación…

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Kung-Fu

KungFu

Aún no le encuentro explicación a por qué los juegos de antaño, tan simplones y carentes de complejidad (que viene a ser lo mismo) han triunfado tanto en su día, y aún en los años que corren, pueden llegar a engancharnos con una tonta partida.

Tal vez sea precisamente por eso. Ocurre como cuando a un niño pequeño le regalamos un juguete, y termina jugando con el papel que lo envolvía sin prestarle atención al juguete en sí. Ahora los juegos son tan complejos, que pueden llegar a aburrir en ocasiones (resulta paradójico, pero así es), cuando la fórmula puede resultar casi mejor al contrario, simplificando las cosas y haciendo de esa forma más divertido un videojuego. Aunque claro, no siempre es así. Mirad a Mario.

¿Y a qué viene toda esta parrafada anterior? Pues a que hoy os quiero hablar de lo que es, para mí, un señor clasicazo. De esos juegos de NES que eran simples a más no poder, pero que te enganchaban a la consola como pocos. Porque, ¿qué poseedor de una NES de la época no ha jugado nunca a Kung-Fu? Atención que le cerceno las extremidades al primero que levante la mano, si es que no lo ha jugado nunca. Se trata de un juego lanzado en 1985 (cuando algunos desgraciados de nosotros ni siquiera habíamos nacido) por Irem Corp.

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Análisis: Final Fantasy II

Tan solo un año después de la salida al mercado del primer juego de la saga nos llegaría esta segunda entrega. Final Fantasy II cuenta con una historia totalmente distinta, así como el mundo, los personajes, etc.
Algo normal dentro de la saga, como casi todos sabréis.


El Imperio, eterno enemigo
Una vez más, y como ocurre en tantos otros juegos (incluidos Final Fantasy), el Imperio será nuestro principal enemigo.

Con el Emperador de Palamecia al frente, el Imperio ha conquistado la ciudad de Fynn, capital del Reino, obligando a las fuerzas rebeldes a guarecerse en Altair.

Tras esta pequeña introducción será el turno de conocer a los protagonistas: Firion, María, Guy y Leon. Estos cuatro jóvenes se encuentran huyendo del ejército imperial cuando son alcanzados por unos jinetes a caballo, que acaban derrotando a nuestros futuros héroes. Tres de ellos son rescatados y llevados a la base general de los rebeldes, mientras que Leon desaparece sin dejar rastro.

Firion, María y Guy se unirán al ejército rebelde para combatir al Imperio mientras buscan a su desaparecido amigo, y es aquí donde comenzará nuestra participación en la historia.


Cambios en el sistema de combate
Son varios los cambios que hay con respecto a Final Fantasy I. Algunos buenos y otros no tanto…
Para empezar tenemos que destacar la desaparición del sistema de jobs. Ahora todos los personajes pueden usar cualquier arma y armaduras que tengamos en nuestro inventario, así como cualquier tipo de magia que queramos asociarles.

También hay que destacar la posibilidad de equiparles dos armas al mismo tiempo, usando cualquier combinación posible (2 espadas, 2 lanzas, 1 espada y 1 daga…). En estos casos, será con su mano principal con la que resten más vida al enemigo, mientras que con la secundaria restarán algo menos. Esto de la “mano principal” quiere decir que los personajes son diestros o zurdos, y atacarán primero con su mano “buena”.

A medida que vayamos usando un tipo de arma, subirá nuestra habilidad con esta, por lo que iremos aumentando el daño que causamos con ese tipo de arma.
Esto mismo ocurrirá con las magias, que subirán de nivel según las vayamos usando.

Las magias las aprenderemos mediante Tomos, que podremos conseguir derrotando enemigos o comprándolos en tiendas. Simplemente tendremos que usarlo y elegir qué personaje aprenderá esa magia. El Tomo desaparecerá y nuestro personaje habrá aprendido una magia nueva.
Nuestros personajes podrán aprender un número máximo de magias, y tendremos la opción de eliminar algunas de las aprendidas para aprender otras nuevas.


Subiendo nivel
El sistema de niveles desaparece en esta segunda entrega, cambiando radicalmente la manera de subir nuestros parámetros (fuerza, vida, etc.).
Ahora nos encontraremos con un sistema que se adaptará a nuestro modo de juego. Es decir, subirá los parámetros en función de como luchemos. Si atacamos subirá nuestra fuerza, si usamos MP (Magic Points) subirá nuestra magia, si perdemos HP (Health Points) subirá nuestra vida, etc.

Este sistema parece muy atractivo en un principio, pero tiene algunas lagunas.
Principalmente nos encontraremos con que “subir nivel” no será ningún reto, ya que podremos mejorar nuestros parámetros (y es la mejor forma de hacerlo) atacando a nuestros propios personajes. Tan solo debemos auto-atacarnos con golpes y magias mientras nuestros rivales miran atónitos nuestra extraña forma de entrenar.

De todos modos hay que reconocer que es el método de subir parámetros que más se adecúa a un juego que carece de sistema de jobs.


Otras novedades
Otra novedad destacable es la aparición de personajes secundarios en nuestro grupo, que se unirán temporalmente para ayudarnos a superar la aventura. Es el caso de Minwu, Gordon y Josef, entre otros.
Estos personajes, el tiempo que permanezcan con nosotros, serán uno más dentro del grupo, pudiendo elegir sus armas, magias, etc.

También habría que mencionar como novedad el gran cambio de dificultad en los combates. Mientras que Final Fantasy I pasa por ser uno bastante fácil, Final Fantasy II aumenta considerablemente la dificultad en según qué ocasiones.
Donde más lo notaremos será en que los enemigos casi siempre atacan antes que nosotros. Si a esto le sumamos que en muchísimas ocasiones nos pillarán por sorpresa (lo que implica que tienen un turno extra antes de que podamos actuar), en algunos combates podremos echarnos una siesta antes de que nuestros personajes actúen (si es que permanecen vivos), cosa que es bastante desesperante.

Y ahora viene lo mejor (irónicamente). En los combates contra los enemigos más duros nos quedaremos atónitos viendo que la mayoría de nuestros ataques no les restan vida. No porque no les demos, sino porque les quitaremos cero puntos de vida por golpe…
Es muy gracioso cuando llegas al jefe final tras superar una enorme mazmorra y ves que tú le quitas cero puntos de vida mientras él se cura 5.000 HP cada vez que te ataca.
Pero bueno, nada que el entrenamiento y la magia Berserk no puedan arreglar (espero que os sirva como ayuda para los que estéis en esta situación).


¿Mejor o peor que Final Fantasy I?
La verdad es que son dos juegos bastante parecidos.
Ambos títulos giran en torno a una historia que, aunque lo intenta, no acaba de engancharnos. Pasaremos más tiempo combatiendo que siguiendo la historia (aunque si combatimos es precisamente para avanzar en la historia, claro está).
Eso sí, la historia de FFII es más extensa, aunque ambos juegos duran más o menos igual (porque FFI tiene más mazmorras).

Mientras que en FFI manejamos a cuatro héroes anónimos, los personajes de FFII tienen su propia identidad. Este es sin duda el mejor factor de FFII, aunque no se llegue a explotar como se debería. En realidad acabaremos pensando que son igual que los de FFI pero sin job y con nombre…
Eso sí, los personajes secundarios dan mucha más vida al juego (más incluso que los principales, me atrevería a decir).

Sobre el apartado gráfico hay que decir que son muy parecidos, ya que ambos remakes se han hecho a la vez. Quizá el de FFII sea algo superior en los combates, pero la diferencia es ínfima.

Con las Bandas Sonoras sucede todo lo contrario. Aunque FFII tiene un par de temas sobresalientes, hay que decir que su BSO no llega a la calidad de la ofrecida en el remake de la primera entrega. Más por mérito de FFI que por demérito de FFII, sobre todo ahora que Final Fantasy I cuenta con temas del tercer, cuarto, quinto y sexto juego de la saga.


Extras: Más allá del juego
El principal extra (que no podíamos disfrutar en la versión original) de este juego es el Arcane Labyrinth, un conjunto de “mini-mazmorras” entre las que viajaremos superando diversos retos mediante el uso de keywords.
¿Y qué son los keywords? Pues muy sencillo. Son palabras clave (su propio nombre lo indica) que aprenderemos a lo largo de nuestra aventura, y que usaremos para hablar con los personajes importantes.
Al usar estas palabras en el Laberinto Arcano abriremos nuevos niveles que superar, en donde iremos consiguiendo a su vez nuevas keywords.

Deja bastante que desear, la verdad, pero la recompensa merece la pena…

Otro extra interesante es el “Soul of Rebirth”, que desbloquearemos al completar la aventura. Se trata de una historia paralela a la aventura principal (al final de la aventura principal, habría que decir).
En Soul of Rebirth no manejaremos a Firion y sus amigos, sino que tomaremos el control de unos personajes que perdieron la vida durante el transcurso de Final Fantasy II (no os diré quienes para no estropearos la historia). Estos personajes se encuentran en un lugar entre la tierra y el infierno, y deberán acabar con todos los enemigos que se crucen a su paso hasta derrotar nuevamente al jefe final de FFII. Su corta duración y su alta dificultad (hay que echar unas horas entrenando) hacen que pierda toda la gracia… pero si conseguimos subir lo suficiente nuestros parámetros, pasaremos unas pocas horas más entretenidos eliminando enemigos de otros juegos de la saga.

Los otros extras serán similares a los vistos en Final Fantasy I: Galería de arte, Bestiario y Reproductor de música.


¿El peor juego de la saga?
Me vais a perdonar los fans del juego, pero yo creo que Final Fantasy II es, después de Final Fantasy III, el peor juego de la saga. No porque sea malo, que no lo es.

El juego en sí es más entretenido que Final Fantasy I, pero la música y los extras dejan bastante que desear en comparación con dicho juego. La propuesta de Soul of Rebirth en teoría es más que interesante, pero ha acabado siendo un “mata-enemigos-sin-parar” más.

Además, la dificultad de FFII puede sacarnos de quicio en algunas ocasiones, y si no tenemos la magia adecuada puede convertirse directamente en tarea imposible… Pero bueno, hay que dar las gracias a los enemigos y su poca inteligencia, ya que muchas veces salvaremos el pellejo gracias a que pudiendo acabar con nosotros prefieren usar habilidades inútiles.

Os animo a todos los amantes de los RPG a intentar completar Final Fantasy II, un auténtico reto… siempre que no tengáis la maldita Blood Sword.

Por cierto, no olvidéis que está en inglés.