Kung-Fu

KungFu

Aún no le encuentro explicación a por qué los juegos de antaño, tan simplones y carentes de complejidad (que viene a ser lo mismo) han triunfado tanto en su día, y aún en los años que corren, pueden llegar a engancharnos con una tonta partida.

Tal vez sea precisamente por eso. Ocurre como cuando a un niño pequeño le regalamos un juguete, y termina jugando con el papel que lo envolvía sin prestarle atención al juguete en sí. Ahora los juegos son tan complejos, que pueden llegar a aburrir en ocasiones (resulta paradójico, pero así es), cuando la fórmula puede resultar casi mejor al contrario, simplificando las cosas y haciendo de esa forma más divertido un videojuego. Aunque claro, no siempre es así. Mirad a Mario.

¿Y a qué viene toda esta parrafada anterior? Pues a que hoy os quiero hablar de lo que es, para mí, un señor clasicazo. De esos juegos de NES que eran simples a más no poder, pero que te enganchaban a la consola como pocos. Porque, ¿qué poseedor de una NES de la época no ha jugado nunca a Kung-Fu? Atención que le cerceno las extremidades al primero que levante la mano, si es que no lo ha jugado nunca. Se trata de un juego lanzado en 1985 (cuando algunos desgraciados de nosotros ni siquiera habíamos nacido) por Irem Corp.

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