428: Shibuya Scramble

La cantidad de videojuegos japoneses que no salen de sus fronteras, incluyendo auténticas joyas y éxitos de ventas, es mayor de lo que muchos imagináis. Juegos que, por muy aficionados que nos consideremos a este mundillo, podemos ni llegar a conocer.

En la fase de estudio de mercado, muchas compañías deciden no salir del archipiélago japonés, sabedores de que, en la mayoría de casos, supone un riesgo demasiado alto. Y es que, que nadie se ofenda, los jugadores occidentales somos mucho más simples. Parece que no podemos estar dos minutos sin pulsar botones, o nos ponemos nerviosos. ¿En qué lugar deja eso a las novelas visuales? Y lo que es más importante: ¿en qué lugar nos deja a los jugadores que tenemos gustos afines con las obras que jamás llegan a nuestro país, o lo hacen en un idioma que no manejamos con soltura?

Tuvimos que esperar diez años (desde 2008), antes de que Spike Chunsoft tuviera a bien traducir al inglés, en las nuevas versiones de PC y PlayStation 4, el que era uno de los buques insignia de Chunsoft antes de la fusión: 428: Fūsa Sareta Shibuya («428: en una Shibuya bloqueada»). Sin duda, mérito del éxito relativo (dada la nula publicidad) que están alcanzando otros de sus videojuegos más actuales.

Podría decir que Shibuya Scramble es una novela visual…, pero me estaría quedando muy corto. Tampoco puedo decir que sea una obra única en su especie, pues básicamente imita el estilo de Machi, su predecesor espiritual. Lo que sí que es, y de esto estoy convencido, es uno de los títulos que más me han sorprendido en todos mis años como videolector. Y si esa palabra no existía, ahora sí.

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