Guía argumental de Terranigma – Parte 1

PARTE I – EL PUNTO DE PARTIDA

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Prólogo

  El planeta tenía dos almas. Una cara interior y otra exterior. El Mundo de la Luz y el Mundo de la Oscuridad.
  Han pasado 4.600 millones de años desde el nacimiento del planeta. Crecimiento y destrucción se turnan en un ciclo sin fin.
  El Mundo de la Luz trae la aparición de nueva vida. El Mundo de la Oscuridad trae las eras glaciales.
  La Luz crea seres inteligentes, afianzando el progreso. La Oscuridad crea miedo y desequilibrio.
  Con el tiempo, adquirieron los nombres de “Dios” y “Diablo”…

Capítulo 1 – Krista

  Ark se despierta de forma algo brusca, como si el sueño que acaba de tener le hubiera obligado a ello. A su lado, de pie junto a la cama, está una chica de pelo rosa: su amiga Naomi.
  —¿Estás bien? Parecía que estuvieras teniendo una pesadilla
  —…He estado soñando cosas extrañas —reconoce el chico—. Noche tras noche… Siempre el mismo sueño.
  —Ark, eso no es muy propio de ti. Deberías salir fuera. El aire es de un azul cristalino precioso. Te ayudará a olvidarte de las pesadillas.
  Naomi se marcha, mientras Ark se levanta de la cama. Cuando se dispone a salir de la casa, otro chico le avisa de que el Sabio le anda buscando. Y ni siquiera Ark, especialista en meterse en líos y contradecir las órdenes de los mayores, se atreve a ignorar la llamada de aquel anciano.
  Ark vive en la casa del Sabio de Krista, junto con otros chicos y chicas sin familia (no es el caso de Naomi, que vive en el telar). Entre todos ellos, Ark tiene fama de ser el más gamberro. Y una de esas trastadas es el motivo de que el Sabio quiera hablar con él.
  —Ark, me he enterado de que ayer destrozaste todos los tejidos del telar.
  —¡No fui yo! ¡Fueron las gallinas! ¡Ellas tienen la culpa! Bueno, yo las asusté y se metieron en el telar, pero…
  —¡Basta de excusas! ¡Ve a disculparte ahora mismo!
  El chico se dirige hacia la parte norte de Krista, donde se encuentra el telar. En la sala principal está la madre de Naomi.
  —¿Has venido para dar la vara otra vez? —protesta la mujer—. ¡Pues ya te estás largando!
  —Creo… que me pasé un poco ayer.
  —¡Qué sorpresa! ¡Te has disculpado! —su expresión cambia tras oír ese intento de disculpa—. Está bien, pero que no vuelva a ocurrir.
  Tras cumplir su cometido a regañadientes, Ark regresa a la casa del Sabio para decírselo. Sin embargo, el anciano no está por ninguna parte. En el salón, tres chicos se encuentran frente a la puerta azul que ninguno tiene permiso de cruzar. Pese a que el Sabio se lo prohibió, están intentando abrirla.
  —No se abre ni empujando los tres —se lamenta uno—. Y no tiene cerradura…
  —¡Eh, Ark! —le llama otro—. ¡Eres el hombre que buscábamos! El Sabio ha salido un momento, y queríamos aprovechar para intentar abrir la puerta azul. Queremos saber lo que hay detrás. ¿Quieres probar tú?
  —Suena bien —desperdiciar ocasiones de liarla no va con él.
  Ark empuja y golpea la puerta, pero no se mueve ni un centímetro.
  —¡Maldición! ¡Está bien cerrada!
  —¿Te acobardas? ¡Menudo héroe estás hecho!
  Cayendo en las provocaciones de sus tres colegas, Ark decide probar algo más contundente: agarra un jarrón y lo estampa contra la puerta, provocando que aparezca una pequeña grieta. Con un segundo jarronazo, la puerta cae.
  —¡Toma ya! —celebran los demás—. ¡Venga, entremos!
  Ark se asoma a la oscuridad del otro lado, y todos escuchan una voz.
  —¡Socorro! ¡Que alguien me ayude!
  Asustados por aquello, los amigos de Ark optan por abortar la misión.
  —Me… estoy encontrando mal —dice uno.
  —A mí me duele el dedo gordo.
  —Eeeh… Debo irme. Tú la has abierto, Ark, así que arréglatelas.
  Después de haber ido tan lejos, Ark no piensa echarse atrás. Si tiene que cruzar la puerta azul él solo, está más que dispuesto a hacerlo.

Capítulo 2 – Tras la puerta azul

  Unas largas escaleras llevan a Ark hasta un profundo sótano. Allí la voz se hace más audible:
  —Que alguien me ayude…
  Ark encuentra una caja envuelta en una extraña luz, y corre hacia ella. Pero, al llegar, descubre que una barrera mágica le impide el paso.
  —Para romper el sello se necesita calma. Tranquiliza tu espíritu. Poco a poco…
  El chico obedece a la voz, y se aproxima lentamente hasta la caja. Al tocarla, una luz blanca envuelve todo a su alrededor durante un par de segundos. Cuando desaparece, en el lugar de la caja hay una extraña criatura voladora, como una pelota rosada, con ojos y alas.
  —¡Uff! ¡Por poco! ¡Estoy libre!
  —¡¿Qué es esta cosa?! —exclama Ark—. ¡Ha hablado!
  —¿Qué pasa? ¿Acaso no tengo derecho a hablar? Además, no soy ninguna “cosa”. Tengo un nombre, ¿sabes? Me llamo Yomi.
  —¡Aaah! ¡Qué cosa más rara! Por eso el Sabio tenía tan bien escondida la caja…
  —Te equivocas. El viejo temía que su gente entrara a la Caja de Pandora —claramente no es una caja normal—. Para estos palurdos, la Caja de Pandora seguirá siendo un misterio.
  —¿Dónde está la caja?
  —No seas estúpido; la tienes tú. El que rompa el sello de la Caja de Pandora puede quedársela. A partir de ahora puedes entrar y salir de ella a voluntad. ¿Quieres una visita guiada?
  El chico comprueba que Yomi no miente: la caja está en su posesión, pero es que puede cambiar de tamaño y llegar a caber en su bolsillo. Al activarla, puede acceder a su interior, pero no haciéndose más pequeño, sino como si se tratara de una dimensión paralela.
  —Aquí puedes almacenar todos tus objetos —explica Yomi—. Libros, joyas, armas…
  Dentro de la caja, Ark encuentra un objeto brillante que llama su atención… y que habla.
  —Ark, se ha roto el sello… —la voz viene del propio objeto—. Estaba esperando que viniera alguien a usar mis poderes. Al hacerse inteligentes, los humanos sabrán de mi existencia. Con mis poderes, los humanos podrán expandir su mundo. Y la rueda del tiempo girará eternamente. Has abierto esta caja, como otros antes de ti, y nos hemos conocido. ¿Tienes el valor de usarme?
  Cuando el brillo desaparece, Ark descubre que se trata de una lanza.
  —¡Vaya! —dice Yomi—. Parece que le has caído bien. Por cierto, creo que viene visita. Será mejor que salgas.
  Ark sale de la Caja de Pandora, momentos antes de que Naomi llegue a aquel oscuro sótano, en la casa del Sabio.
  —¡Ark! ¿Estás bien? Me dijeron que habías entrado… —la chica clava su vista en Yomi—. ¡Aaah! ¡¿Qué es esto?!
  —¡Vaya un recibimiento tan cálido! —protesta Yomi.
  —No sé qué es —responde Ark—, pero parece inofensivo. ¿Qué pasa, Naomi?
  —No sé… pero… tengo miedo —su expresión cambia, como si estuviera perdiendo la calma—. Yo… Yo… Tengo miedo… Tengo la sensación de que algo va a pasar… Algo que no me gusta nada… Por favor… No me abandones…
  Naomi se queda callada de repente, con la mirada perdida. No mueve ni un músculo.
  —¿Naomi? ¿Qué te pasa? —Ark mira a Yomi—. ¡Eh, tú! ¡¿Qué le has hecho?!
  —Me temo que ahora todos los del pueblo estarán así… ¡Yo no tengo la culpa! Pero déjame que te cuente un secreto, por haberme liberado: la manera de devolver a la chica a su estado normal. Abandona este pueblecito y explora el mundo. Así descubrirás el misterio de la Caja de Pandora. ¡Nos vemos!
  Yomi desaparece ante sus ojos; se ha escondido en la caja.
  —¡Eh! ¡¿Qué has querido decir con eso?! ¡No escapes! —pero Yomi no responde—. ¡Naomi! ¡Di algo! Tengo que preguntar al viejo, él escondía la caja, seguro que sabe algo.
  Ark sube las escaleras, de regreso al salón, donde contempla horrorizado que todos los otros chicos están paralizados, igual que Naomi, sin poder dejar de preguntarse si aquello ha sido culpa suya…

Capítulo 3 – Las torres

  Todo el mundo en Krista está congelado. Todos menos tres: Ark, Yomi y el Sabio.
  —¡¿Qué está pasando, abuelo?!
  —¡Qué ingenuo eres! ¡Tú mismo nos has puesto en esta situación! Ordené que esa puerta estuviera siempre cerrada, temiendo que esto pudiera pasar. Pero ahora debemos ocuparnos de la gente; no podemos dejarlos así.
  —¡Si sabes cómo solucionarlo, dímelo!
  —Debes salir del pueblo. Te esperan cinco torres.
  —¿Fuera del pueblo? —aquello le sorprende, pues nadie tiene permitido salir jamás de Krista—. ¿Qué hay fuera del pueblo? ¿A qué torres te refieres?
  —Las torres controlan la vida. Busca en ellas la respuesta.
  —¿Y qué es esa caja que acabo de abrir?
  —Es del mundo opuesto al nuestro. Al abrirla, has destruido el equilibrio de este mundo. Pero su verdadero significado lo aprenderás tú mismo.
  —Está bien. Suena emocionante. ¡Me apunto!
  Armándose de valor, Ark abandona Krista, y recorre el camino nevado que va hasta la torre al suroeste del pueblo. El paisaje fuera de la ciudad nada tiene que ver con el de dentro. Allí todo es terreno yermo y nevado, con ríos de lava. Por contra, Krista es una bonita villa con mucha vegetación y agua tan cristalina como el cielo.
  Al acercarse a la puerta de la torre, un rostro aparece sobre su superficie, asustando a Ark.
  —Soy el guardián. ¿Qué andas buscando?
  —¡La gente del pueblo está congelada! ¿Qué debo hacer?
  —Entra en la torre. Ahí dentro vagan infinitas almas de seres vivos. Alcanza el piso más alto y consigue el poder para controlar el mundo. Ark, pon a prueba tu destino.
  El rostro desaparece, y la puerta de la torre se abre de par en par, invitando al chico a entrar.
  Armado con la Lanza Diamante que encontró dentro de la Caja de Pandora, Ark se abre camino entre los monstruos que deambulan por la torre, hasta que llega al nivel más alto. Allí hay una misteriosa puerta cerrada, y, junto a ella, otro guardián.
  —Ark, te felicito por haber llegado hasta aquí. Los monstruos que has destruido son almas humanas transformadas. Si sales con éxito de ésta, volverán a su forma anterior.
  El guardián levanta la mano, y cuatro monstruos aparecen alrededor de Ark. Cuando el chico se deshace de ellos, no hay rastro del guardián, aunque puede escuchar su voz.
  —La Tierra intenta revitalizar el soplo de la vida. La Tierra está a punto de renacer. Esta puerta lleva a la base de control del planeta. Puedes entrar.
  La puerta se abre ante él, permitiéndole acceder a una pequeña sala pentagonal con cinco puertas, aunque la única abierta es la que acaba de atravesar. La sala no tiene paredes; en su lugar se pueden contemplar constelaciones formadas por estrellas.
  Una esfera azul que no deja de girar desciende hasta situarse a la altura de su cabeza. Es un pequeño planeta, cubierto únicamente por agua. Pero, de repente, una gran porción de tierra aparece sobre él, acompañado por una voz de origen incierto:
  —En este día, ha renacido Eurasia.

Capítulo 4 – La resurrección del mundo

  Queriendo comprobar si sus actos han servido para algo, Ark regresa a Krista. Su primera impresión es decepcionante: las personas y animales de la calle siguen congelados. Sin embargo, pronto descubre que algunos han despertado. Entre ellos, Naomi.
  —Ark, sé que has sido tú quien nos ha salvado. Como agradecimiento, voy a bordarte un traje protector.
  Sin perder ni un minuto, el chico corre hacia la segunda torre, con la esperanza de despertar a todos los demás. Esta vez no hay ningún rostro en la puerta, sino que ésta se abre automáticamente al detectar su presencia. El guardián del piso superior tampoco va a ponerle trabas, y se limita a dejarle entrar a la sala pentagonal sin más complicaciones. Al hacerlo, un segundo continente aparece sobre el planeta: Sudamérica.
  Repitiendo el mismo proceso, Ark consigue renacer África en la torre 3 y Norteamérica en la torre 4. Además, en esta última encuentra un ovillo de hilo de diamante, que decide llevar consigo para regalárselo a su amiga Naomi.
  Entrar en la quinta torre no será tan sencillo como en las anteriores. Cada vez que Ark intenta poner un pie dentro, el guardián le lanza un haz mágico que le empuja hasta la salida. Necesita mejor protección… y sabe perfectamente cómo conseguirla.
  De vuelta en Krista, Ark entrega el hilo de diamante a Naomi. La chica está tejiendo una capa para él, y añadirle diamante le proporcionará una defensa extra que, espera, le permita entrar a la última torre.
  —La tendré lista para mañana —dice ella—. Ve a descansar y ven a verme por la mañana.
  Ark se alegra al comprobar que todos sus amigos de la casa del Sabio han vuelto a la normalidad, aunque aún quedan habitantes de Krista congelados. Sintiéndolo mucho, tendrán que esperar al día siguiente.
  El chico se mete en su cama, deseando que llegue el día siguiente. Sin embargo, se despierta en mitad de la noche, intranquilo, y no logra volver a coger el sueño, así que decide dar una vuelta por Krista. Al pasar junto al telar, descubre que hay una luz encendida. Naomi está trabajando… y hablando sola.
  —Capa prodigiosa, te impregno de buenos deseos para proteger a Ark. Y… deseo también… que Ark no tarde en regresar.
  —Hola, Naomi —Ark se acerca fingiendo no haber oído nada.
  —¿Qué haces aquí? ¿No puedes dormir? Aún no tengo la capa lista, vuelve por la mañana. Por cierto… tengo la sensación de que cuando termines tu viaje no vas a volver. ¿Me equivoco?
  —No lo sé. Desde que vi el mundo exterior, siento curiosidad. Es como si tuviera una misión que cumplir.
  —Entiendo. Ark, tienes un brillo especial que los demás no tenemos. Pero recuerda: siempre estaré contigo. En todas partes. No lo olvides nunca.
  A la mañana siguiente, Ark se dirige una vez más al telar, al encuentro de su amiga. La chica ha terminado la capa, usando el hilo de diamante que él encontró en la torre 4.
  —Toma —se la entrega—. Da calor y pesa poco. Además, está protegida por un conjuro mágico. Póntela si estás en peligro.
  —¡Gracias!
  —Ve con cuidado. Te deseo lo mejor.

Capítulo 5 – El inicio del viaje

  Gracias a la capa de Naomi, Ark refleja el haz de luz del guardián de la torre 5, pudiendo así acceder a su interior.
  —Éste es tu desafío final —dice el guardián—. ¡Adelante!
  Aunque Ark no sabe a qué se refiere, está a punto de comprobarlo. Dentro de la torre hay una sala totalmente a oscuras, que se va iluminando a su paso. Tras avanzar unos metros, un gran monstruo con aspecto de escorpión aparece de entre la oscuridad. Es el Guardián de las Sombras, una criatura capaz de lanzar rayos por la boca y atacar con su peligroso aguijón. El poder de la capa de Naomi no es tan poderoso como para defenderle de aquello, así que su única opción es esquivar los golpes y atacar cada vez que ve una oportunidad. Tras una buena cantidad de golpes, Ark logra derrotar al monstruo, consiguiendo vía libre para atravesar la puerta hacia la sala pentagonal.
  —En este día, ha renacido Australia.
  Ark ha cumplido la misión que le encomendó el Sabio. Los habitantes de Krista están recuperados. Sin embargo, todavía no va a regresar al pueblo. Durante su corto viaje ha podido ver otros dos lugares sospechosos, y no piensa marcharse sin explorarlos. El primero es una especie de gruta con monstruos, y el segundo un desfiladero con rocas bloqueando el camino. Pero lo más sorprendente es lo que espera al final de cada uno de ellos: tras deshacerse de los monstruos y las rocas, Ark encuentra otras dos puertas similares a las de las torres. Al atravesarlas, el planeta recupera otros dos territorios desaparecidos, mucho más pequeños que los anteriores: Polinesia y Mu.
  Con el trabajo cumplido, y sin nada más que explorar, Ark regresa a la casa del Sabio.
  —Lo has conseguido, Ark. Has sido testigo del renacer de los continentes. Pero sólo ha renacido la tierra; sigue sin haber vida en ella. Quiero enseñarte una cosa. Salgamos.
  Ark sigue al Sabio hasta el Glaciar, nombre con que se conoce a un gran cráter formado en el suelo, al sureste de Krista, tan profundo que su final no puede verse desde la tierra que lo rodea. Allí no parece haber nada de interés. Sin embargo…
  —La brecha lleva a la superficie —explica el anciano—. Es un mundo extraño, un mar que parece infinito, islas, continentes… Hace tiempo era un mundo vibrante, con abundante flora y fauna. Pero la vida desapareció de la superficie, dejando sólo la tierra yerma. Mi deseo es ver renacer el mundo de la superficie para que la gente viva en él.
  —¡Guau! ¡Menuda historia! Me está costando asimilarla…
  —Escucha, Ark. Serás tú quien viaje a la superficie para hacer renacer el mundo. Una vez hayas cruzado al otro lado, no puedes volver hasta cumplir tu misión. ¿Hay algo que quieras hacer antes de ir?
  Ark está más que dispuesto a seguir las órdenes del Sabio, pues se ha despertado su lado aventurero. Pero, ya que no sabe cuándo regresará, no piensa irse sin despedirse de su mejor amiga. El chico corre al telar y llama a la puerta de Naomi, esperando verla una vez más antes de marcharse. Pero…
  —¡No entres! —dice ella—. Lo siento, Ark. No puedo verte ahora. Me han dicho que vas a marcharte… Quisiera despedirte con una sonrisa… pero no puedo. No sé por qué… pero sólo tengo ganas de llorar… Ark, sé que volverás algún día. Espero que sea pronto. Cuando eso ocurra, te recibiré con una sonrisa. Adiós…
  Algo desilusionado por no haberse podido despedir de ella en condiciones, Ark regresa al cráter, donde espera el Sabio.
  —Buena suerte, Ark —dice el anciano—. Te enfrentarás a grandes peligros, pero nunca debes desfallecer. Y ahora, vete.
  Ark se asoma al agujero sin fondo, y, confiando en las palabras del Sabio, salta a su interior.

Enlace a la parte 2: capítulos 6-12
Enlace a la parte 3: capítulos 13-40
Enlace a la parte 4: capítulos 41-49

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