Guía argumental de Kingdom Hearts: Chain of Memories – Parte 1

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Chain of Memories continúa la historia de Kingdom Hearts.

Es recomendable leer la saga de guías argumentales en el mismo orden en que fueron publicados los juegos originales.

Capítulo 1 – Al final del camino

  Sora, Donald, Goofy, Riku y el rey Mickey lograron cerrar las puertas de Kingdom Hearts. Los mundos consumidos por la oscuridad fueron restaurados, y sus habitantes regresaron a sus hogares. Sin embargo, ellos cinco no pudieron hacerlo, ya que se encontraban en un lugar aislado del resto del universo. Riku y Mickey quedaron a un lado de la puerta; los otros tres, al otro (en realidad son cuatro, pues recordemos que Pepito Grillo siempre viaja con ellos, aunque rara vez aparezca, ya que va en el bolsillo de Sora).
  Tiempo después, Sora y sus amigos encontraron a Pluto, quien portaba una carta con el sello real. El perro salió corriendo, indicándoles el camino que debían seguir.
  En este punto exacto acabó Kingdom Hearts, y es donde da comienzo Chain of Memories, el cual hace la función de nexo entre KH1 y KH2.
  El camino que recorren Sora, Donald y Goofy es muy largo, por lo que se ven obligados a parar cuando cae la noche. Deben dormir para coger fuerzas y seguir caminando a la mañana siguiente.
  Sin embargo, aquella noche no será tan tranquila como esperaban. Sora despierta y se aleja un poco de los demás, momento en el que un hombre encapuchado, vestido completamente de negro, se acerca a él.
  —A lo largo de este camino aguarda algo que necesitas. Mas para reclamarlo habrás de perder algo muy querido para ti.
  El hombre se marcha, y Sora decide perseguirlo. Aunque lo pierde rápidamente de vista, se topa con algo mucho más sorprendente: un castillo de aspecto extraño.
  Sora regresa junto a sus amigos, para informales del hallazgo, y los tres se dirigen de inmediato al interior del castillo. Lo primero que encuentran, al cruzar las blancas puertas, es una sala del mismo color.
  —¿Seguro que podemos entrar por las buenas? —pregunta Goofy.
  —No nos queda otra —responde Donald—, si queremos dar con el rey.
  —¿Es que el rey Mickey está aquí?
  —Tengo la corazonada de que sí.
  —Ahora que lo dices, yo siento lo mismo.
  —Es curioso… —dice Sora—. Yo he pensado lo mismo nada más ver el castillo. He sentido que nuestros amigos están aquí.
  —Supongo que las grandes mentes piensan igual —bromea Goofy.
  —¡No tan rápido, chicos! —interrumpe Pepito Grillo—. No puede ser una coincidencia. Yo he notado exactamente lo mismo.
  —¡Ahí va! —exclama el capitán de los caballeros reales—. ¿Será contagioso?
  —¡O puede que aquí pase algo raro! —añade el mago—. Deberíamos investigar.
  De pronto, un ruido hace que los tres se giren hacia las grandes puertas de entrada. Allí está el misterioso hombre encapuchado.
  —¡¿Quién eres?! —Sora desenfunda su llave espada.
  —¡Un sincorazón! —dice Donald—. ¡Será mejor usar magia! ¡Electro! —no ocurre nada—. ¡Porras! ¡Electro! ¡Electro! —Donald empieza a preocuparse; su bastón parece no funcionar—. Venga ya… ¿Hielo? ¡Piro! ¿Por qué no funciona?
  —Es evidente —responde el encapuchado—. Nada más pisar este castillo, olvidasteis vuestros hechizos y habilidades. Aquí, encontrar es perder, y perder es encontrar. Así son las cosas en el Castillo del Olvido —el hombre desaparece en una esfera de oscuridad, y vuelve a aparecer tras ellos—. Aquí hallarás a personas has conocido en tu vida, incluido alguien a quien añoras.
  —¿Riku? —pregunta Sora—. ¿Es que Riku está aquí?
  —Si lo que deseas es dar con él…
  El encapuchado atraviesa a Sora como si no fuese más que un espíritu. El chico intenta atacarlo con su llave espada, pero ocurre lo mismo.
  —¿Qué haces?
  —Tomé parte de tus recuerdos, y he hecho esto con ellos —el encapuchado le muestra un naipe—. Si quieres reunirte con tus seres queridos…
  El hombre entrega el naipe a Sora. Contiene la imagen de Ciudad de Paso.
  —¿Qué es esto?
  —Una promesa por el reencuentro que tanto anhelas. Alza el naipe para abrir la puerta. Tras ella aguarda un nuevo mundo. Adelante, Sora. Para perder y reclamar, o reclamar y volver a perder…
  El encapuchado desaparece envuelto en oscuridad.

Capítulo 2 – Castillo del Olvido

  Al otro extremo de la sala blanca hay una puerta que permanece firmemente cerrada. Siguiendo las instrucciones del encapuchado, Sora eleva el naipe con la imagen de Ciudad de Paso…, y la puerta comienza a abrirse lentamente.
  Lo que hay al otro lado deja a Sora boquiabierto.
  —Esto no puede ser. ¡Estamos en Ciudad de Paso!
  Sora y Pepito Grillo están solos, pues no hay rastro de Donald ni Goofy. Quien sí está es, una vez más, el misterioso hombre de negro.
  —Lo que ves no es real. La ciudad es una ilusión nacida de tus recuerdos almacenados en este naipe.
  —¿Qué has hecho con Donald y Goofy?
  —Ahora están a merced de los naipes. Domina los naipes y su fuerza volverá a ti de nuevo.
  El encapuchado entrega varios naipes a Sora. El chico observa, desconcertado, cómo Donald y Goofy aparecen en dos de ellos. ¿Significa eso que están encerrados dentro?
  —Las leyes de este castillo obligan a que tus amigos sean transformados en naipes —explica el hombre—. Los naipes son los corazones de tus amigos. Úsalos y ellos acudirán a ayudarte. Los naipes controlan todo en este castillo. Ya sea un enemigo o una puerta lo que halles, serán la única forma de avanzar.
  El encapuchado enseña a Sora cómo combatir usando naipes, ya que no podrá luchar de otro modo mientras permanezca en el Castillo del Olvido. Pese a su extraño comportamiento, aquel hombre se muestra bastante servicial. Quizá no sea un enemigo después de todo.
  Para alegría de Sora, sus dos amigos llegan corriendo poco después.
  —¿Estáis bien? ¿Dónde os habíais metido?
  —¡Dínoslo tú! —contesta Donald—. Cuando abriste la puerta, vimos una extraña luz… Y el resto está en blanco.
  —Eso no ayuda nada —protesta Pepito—. Intentad recordar lo que ha pasado. Quiero llevar al día mi diario.
  —¿Qué le ha pasado a mi ropa? —Goofy observa sus prendas de vestir, que han cambiado con respecto a las que llevaban durante el camino.
  —¿Eso también es culpa de los naipes? —pregunta Sora al encapuchado.
  —Eso lo dejo a tu imaginación. Desde ahora estás solo. Domina los naipes y recorre el castillo.
  —¡¿Solo?! —exclama Goofy—. ¡No podemos dejar a Sora solo por ahí!
  —¡Sora no puede hacer nada sin nuestra ayuda! —añade Donald.
  —Tranquilos —responde Sora—, sé cuidar de mí mismo.
  —El héroe es valiente —dice el encapuchado—. Ve, pues. El resto del Castillo del Olvido te aguarda. Pasea por la avenida de los recuerdos latentes y verás a un ser querido.
  El misterioso hombre le entrega un naipe-llave antes de volver a desaparecer. Sora se aleja de Donald y Goofy, y se prepara para internarse en aquella versión (supuestamente falsa) de Ciudad de Paso, usando su recién adquirido naipe-llave.
  ¿Qué secretos esconde el Castillo del Olvido?

Capítulo 3 – Ciudad de Paso

  Aunque, en teoría, Sora tenga que realizar el trayecto solo (junto a Pepito), lo cierto es que Donald y Goofy permanecerán todo el rato a su lado, siempre y cuando posea sus respectivos naipes.
  La tarea de Sora consiste en encontrar diversos naipes-llave que le permitan avanzar por los mundos (o “recuerdos de mundos”), mientras se deshace de los sincorazón que los habitan. Pero todo eso es la parte jugable, que nada pinta en la guía argumental, por lo que la saltaremos para centrarnos en lo importante: la historia.
  En una de las calles de Ciudad de Paso, Sora encuentra a Pluto. ¿O quizá se trate de un recuerdo? Al fin y al cabo, no está en la verdadera Ciudad de Paso, sino en una recreación de Ciudad de Paso hecha por un naipe, dentro del Castillo del Olvido. ¿Qué es real y qué no lo es ahí dentro?
  —¡Menudo lío! —dice Sora—. No tengo ni idea de dónde estamos, pero sigamos dándoles cera a los sincorazón y ya veremos qué pasa.
  —Ándate con ojo —responde una voz—, no vaya a ser que sean los sincorazón los que te den a ti un susto.
  —¡León! ¿Qué haces en el Castillo del Olvido?
  —¿“Castillo del Olvido”? ¿Pero de qué hablas? Esto es Ciudad de Paso. ¿Y cómo es que sabes mi nombre? No recuerdo haberos visto antes.
  —¡Deja de jugar, León! ¡Luchamos juntos contra los sincorazón! ¡Tú lo sabes!
  —No sé de qué me estás hablando, ni sé quiénes sois.
  —¿Cómo has podido olvidarte de mí?
  —Lo siento, pero te equivocas de persona. Pasa a veces, Sora —León se queda pensativo—. Un momento… ¿Por qué conozco tu nombre?
  —¿Nos estará tomando el pelo? —pregunta Goofy.
  —Claro que no, Goofy. Donald y tú sois los que… —León deja la frase a medias, dándose cuenta de que también conoce sus nombres—. No lo entiendo… ¿Qué está pasando?
  La ninja Yuffie se une a la conversación:
  —No lo sé, León. Puede que al final Aeris tuviera razón. Dijo que sentía un poder extraño y nos pidió que lo investigásemos. Pues esto extraño lo es un rato. Tal vez deberíamos llevar a Sora a ver a Aeris.
  —¡Yuffie, tú también sabes mi nombre! —exclama Sora.
  —¡Sí! Y veo que tú sabes el mío, aunque no te conozco de nada. Es raro, pero muy práctico. Así nos ahorramos las presentaciones.
  —¿Cómo es que te tomas todo esto como si tal cosa? —pregunta León, algo molesto—. No te entiendo.
  —Me adelantaré y pondré a Aeris al tanto. León, dales una vuelta por la ciudad. ¡Hasta luego!
  Sora aprovecha para entrenar con León, mejorando su uso de los naipes. Además, León le regala un naipe de Simba, con el que podrá invocar al rey león (casualmente) en combate, de la misma forma que lo hace con Donald y Goofy.
  Hay una diferencia importante que debe ser aclarada. Donald, Goofy, Simba y futuros aliados sólo participan en combate cuando Sora utiliza sus naipes. Sin embargo, Donald y Goofy, a diferencia de todos los demás, están presentes durante parte de la exploración, así como en las conversaciones con otros personajes. Jugablemente, Sora está solo; argumentalmente, le acompañan todo el tiempo Donald, Goofy y Pepito Grillo.

Capítulo 4 – Ciudad de Paso, 2ª parte

  Tras el entrenamiento con León, todos se reúnen con Yuffie y Aeris.
  —¿Tú también me has olvidado, Aeris? —pregunta Sora.
  —No sé si decir “encantada” o “me alegro de volver a verte”. Es un poco ambas cosas. Creo que no te conozco, pero siento que éste es tu sitio.
  —¡Sí, exacto! —añade Yuffie—. Como si no nos conociéramos y, sin embargo, tu nombre me fuera familiar.
  —¡Claro que nos conocemos! —replica Sora—. Luchamos juntos contra los sincorazón. ¡Éramos un equipo!
  —Creo que tienes razón —responde León—, pero no me acuerdo.
  —Entonces no recordarás lo que me dijiste en Bastión Hueco, cuando sellamos la cerradura. “Quizá no volvamos a vernos…”.
  —“…pero jamás nos olvidaremos”.
  —¿Ves? ¡Te acuerdas!
  —Supongo que no puede ser una coincidencia.
  —Creo que tu corazón está recordando por nosotros —dice Aeris—. No te conocemos, Sora, pero tu corazón está lleno de recuerdos nuestros. Esos recuerdos resuenan en nuestros corazones. Quizá nos dicen cosas que no deberíamos saber.
  —¿Insinúas que los recuerdos de Sora influyen en los nuestros? —pregunta León.
  —Sus recuerdos parecen tener cierto poder.
  —A lo mejor es como dijo aquel tipo —contesta Sora—. Esta ciudad es sólo una ilusión. Una creación de mis recuerdos.
  —Y… ¿hay alguien especial para ti en esta ciudad?
  —¿Cómo has…? Ya entiendo. Mis recuerdos resuenan en ti, y te dicen lo que pasó. En fin, sí: un amigo mío está en algún lugar de esta ciudad… Digo del Castillo del Olvido.
  —¿Qué castillo? —pregunta Yuffie—. Aquí no hay ningún castillo.
  —No me refería a eso…
  Sora prefiere no dar más explicaciones y seguir avanzando por la ciudad.

Capítulo 5 – Ciudad de Paso, 3ª parte

  Sora, Donald y Goofy se encuentran con el expiloto y actual propietario de una tienda de accesorios, Cid, en la plaza de Ciudad de Paso.
  —¡Vaya, pero si es Sora! Espera, ¿pero qué digo? Yo no te conozco. Aunque te pega lo de “Sora”, con el pelo de pincho y esos pantalones grandes…
  —Tranquilo, Cid, sí me llamo así.
  —Has oído hablar de mí, ¿eh? Bueno, no puedo decir que me sorprenda.
  Una vez más, Sora prefiere no seguir dando explicaciones. No iba a servir de nada.
  —En fin, a lo mejor puedes ayudarme. Se supone que un amigo mío está en este castillo… Es decir, ciudad. ¿Sabes algo?
  —¿Un amigo? Últimamente aquí sólo se ven sincorazón. No puedes dar ni dos pasos sin que te ataquen. Esta plaza es el peor sitio. Dicen que aparece un sincorazón gigante cuando suena la campana. Si valoráis en algo vuestra vida, largaos de aquí ahora que podéis.
  Cid se marcha, dejando a Sora con una duda: ¿debería tocar la campana para atraer al sincorazón? Goofy y Donald no se muestran muy convencidos, pues sería buscarse problemas innecesariamente. Al final resulta que no tienen elección: de repente, la campana empieza a retumbar por toda la plaza, pillando a los tres amigos desprevenidos. Ante ellos aparece el sincorazón del que hablaba Cid, y que no es otro que la armadura contra la que ya se enfrentaron en la Ciudad de Paso real, cuando los tres se conocieron.
  Tras acabar con el sincorazón, León, Aeris, Yuffie y Cid llegan a la plaza (a buenas horas).
  —¿Encontraste a tu amigo? —pregunta Yuffie a Sora.
  —No, no creo que esté en esta ciudad. Pero estoy seguro de que está dentro del castillo.
  —¿Cómo? —dice Cid—. ¿Que esta ciudad está dentro de un castillo? ¡Qué locura!
  —Creo que tiene razón, Cid —replica León—. Nosotros no entendemos esto, pero Sora lo tiene muy claro. Él ve una realidad más allá de nuestro mundo.
  —Ojalá estuviera tan seguro —responde Sora.
  —Tranquilo, Sora. Da igual qué forma adopte la realidad, tú puedes con ella. Puede que no te recuerde, pero te llevo en mi corazón.
  Después de las despedidas pertinentes, y antes de separarse, Aeris pide a Sora hablar un momento a solas.
  —No tengo todas las respuestas —dice ella—, pero hay algo que creo que debes saber. Tus recuerdos crearon esta ciudad, ¿verdad?
  —Eso es lo que me dijo el individuo que me dio el naipe.
  —Si eso es cierto, entonces esta ciudad es una invención de tu mente. Y también nosotros.
  —Pero… ¡no podéis ser una invención! ¡Estáis aquí, al igual que la ciudad!
  —Es que yo no soy yo. No recuerdo cosas que debería. Noto cosas que no debería. Cuidado con tus recuerdos. En el viaje que te aguarda, encontrarás más ilusiones. A veces las sombras de tu memoria te confundirán e intentarán desviarte.
  —Eh… ¿Qué significa eso exactamente?
  —Yo soy otra ilusión, Sora. La verdad se me escapa.
  —No digas esas cosas. Es deprimente.
  —¡No, Sora! No debes dejar que las ilusiones te distraigan de lo que de verdad importa.
  —…Vale.
  —¡Sora! —Goofy lo llama desde lejos—. ¿Listo para irnos?
  El chico se gira hacia él.
  —Sí, un momentito. Bueno, Aeris, tengo que irme —al volver a mirar al lugar donde estaba Aeris, descubre que allí no hay nadie—. ¿Aeris? ¡Ha desaparecido!
  —Aeris se fue con León y los demás, ¿te acuerdas? —dice Goofy.
  —Estabas aquí solo y no sabíamos qué te pasaba —añade Donald.
  Sora se queda pensativo.
  —Así que se refería a esto… —dice para sí mismo.
  Los tres amigos encuentran la salida de Ciudad de Paso, que los lleva directamente a…

Enlaces:

Parte 1: capítulos 1-5
Parte 2: capítulos 6-25
Parte 3: capítulos 26-49
Parte 4: capítulos 50-72

Saga completa:
Kingdom Hearts
– Kingdom Hearts: Chain of Memories

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