Guía argumental de Final Fantasy X-2 – Parte 1

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Hacer la guía argumental de Final Fantasy X-2 era algo obligatorio debido al epílogo de Final Fantasy X. Ese momento en que descubrimos que la historia no quedaba tan cerrada como parecía segundos antes. O, al menos, daba pie a teorías.

Final Fantasy X-2 tiene su historia propia, con nuevas tramas y personajes. Pero también amplía la información de FFX, por lo que es fundamental para comprender según qué cosas.

Sé que, como juego, no le llega ni a la suela a su predecesor. De hecho, le debe mucho. Pero que nadie se eche atrás por ello. La historia es interesante, y en la guía argumental no se aprecian esos momentos infantiles que, hay que reconocerlo, a muchos nos dieron un poco de vergüenza ajena. Aislando eso, insisto, ha quedado algo bastante interesante, y que requiere de 37 capítulos para contarlo al detalle. ¡Espero que os guste!

Capítulo 1 – Dos años después

  Han pasado dos años desde que Yuna hiciera felices a todos los habitantes de Spira dándoles la noticia de la muerte definitiva de Sinh. Con Yu Yevon eliminado, nadie traerá de regreso al enorme monstruo que ha aterrorizado Spira durante mil años.
  Las cosas… han cambiado mucho. Yuna, como es obvio, no puede seguir siendo invocadora, y debe buscarse otra ocupación. Al parecer le ha dado por ser cantante. Y, precisamente, vamos a comenzar la historia desde un concierto en el estadio de blitzbol de Luca.
  Yuna se encuentra en el escenario, cantando su tema estrella (“Real Emotion”), cuando otras dos chicas se plantan frente a ella, dejando KO a todos los miembros de seguridad. Una de ellas lleva una espada, traje negro y pelo de color plateado. Nadie que conociéramos en Final Fantasy X. Su nombre es Paine. La otra chica que va a enfrentarse a Yuna sí nos es conocida, aunque pueda despistar su nuevo look: una larga melena rubia y un corto vestuario que permite ver cómo la prima de Yuna se está convirtiendo en toda una mujer.
  —¡Devuélvela ya! —Rikku empuña dos dagas.
  Yuna sale corriendo, obligando a Paine y Rikku a perseguirla por los muelles de Luca. Pero no es con ella con quien se encuentran, sino con dos hombres que les cierran el paso. Uno es alto y serio, mientras que el otro, bajito y rechoncho, no deja de reír. Sus nombres son Logos y Ormi.
  Lo que parece un combate de dos contra dos no va a ser tal, pues otra chica llega al rescate. Tras quitarse el disfraz de moguri y saltar por encima de los hombres al mismo tiempo que dispara sus dos pistolas, Yuna se reúne con Paine y Rikku. Sin embargo, su ropa no es la misma que la de la Yuna cantante. ¿Qué está pasando aquí…?
  —¿Dónde está la impostora? —grita la ex-invocadora.
  Tras dar su merecido a Logos y Ormi, la primera Yuna hace acto de aparición. Como ya habréis deducido, no es la verdadera Yuna, sino otra mujer que se hace pasar por ella utilizando una “vestisfera” de la “losa de atuendos” (más adelante os explico). Su verdadero nombre es Leblanc, y también se lleva su ración de collejas de parte de las YuRiPa (Yuna, Rikku, Paine).
  Leblanc y sus dos secuaces huyen de allí, mientras las tres chicas regresan a su barco volador, el Celsius. Una nave mucho más moderna que la original de Cid (el padre de Rikku). Y con una tripulación… que es para no perdérsela.

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Capítulo 2 – Las Gaviotas

  Al igual que le sucediera a Leblanc, cuando Yuna utiliza la losa de atuendos para ponerse el traje de cantante, siente como si su espíritu fuera contagiado por las emociones de otra persona. Adquiere sus habilidades.
  —Eso puede ocurrir cuando se utiliza una losa de atuendos —dice Shinra, un niño muy inteligente que pertenece al grupo del que ahora os hablaré—. Las emociones de quien aparece en la esfera se transmiten al que la usa.
  —¿No es peligroso? —pregunta Rikku.
  —No estoy seguro.
  —¡Pero si es tu invento! —dice otro tripulante de la nave, llamado Dachi (también conocido como “Colega”).
  —Yo sólo soy un niño.
  —¿Yuna, bailando? ¡Quiero verla! —Aniki, el hermano de Rikku, también está allí, y ha aprendido el idioma común de Spira.
  Hora de las explicaciones: Aniki ha creado un grupo de cazaesferas llamado “Gaviotas”, que va buscando esferas por toda Spira. Dachi es el segundo al mando, quien forma, junto a Shinra (el niño que creó las losas de atuendos) y Rikku, el cuarteto albhed original de las Gaviotas. Pero no todas las Gaviotas son albhed, ya que Paine se unió a ellos para poder viajar en el barco volador. Es una mujer muy callada y de la que poco se sabe, pero permanece leal a sus compañeros. La última en unirse ha sido Yuna (que no era cantante ni mucho menos, eso siempre era Leblanc haciéndose pasar por ella), convencida por Rikku tras mostrarle una esfera en la que se ve a un chico rubio gritando tras los barrotes de una celda.
  —¡No pediré perdón! ¡No he hecho nada malo! Sé que estáis escuchando. ¿Qué habríais hecho si fuera vuestra chica? ¿Cómo podéis culparme por tratar de usar vuestra arma? ¡Era la única manera de salvar a la invocadora! ¿Qué habríais hecho en mi lugar? ¡Dejadme salir! Quiero verla…
  Aunque las imágenes son bastante borrosas, Yuna está convencida de saber quién es ese chico: Tidus. ¿Sigue vivo? ¿Dónde y cuándo se grabaron esas imágenes? Para descubrir todo eso, Yuna se unió a las Gaviotas.

  Aclaración importante: Aceptamos que, gracias a Shinra, es posible utilizar una esfera en la que ha sido grabada una persona para adquirir sus habilidades y emociones. Esto se hace convirtiendo la esfera en vestisfera (“dressphere“), y conectándola a una persona a través de la losa de atuendos (“garment grid“). Todo gracias al niño albhed de las Gaviotas.
  ¿Cómo es esto posible? ¿Utilizar las habilidades de una persona viendo una grabación de vídeo? Creo que hay que interpretar las esferas de vídeo, no como las cámaras de vídeo de nuestro mundo, sino como un sistema parecido a los lucilos, que son capaces de almacenar y mostrar recuerdos. Es decir, es como si una “copia” no física de esa persona estuviera ahí. Su recuerdo. A través de él es que se pueden hacer estas cosas, con la tecnología de Shinra.
  Ahora, dicho esto, pasemos a otro tema importante: ¿Por qué Leblanc adquiere la apariencia de Yuna al utilizar su losa de esferas con la vestisfera de cantante? La explicación es fácil: ¡fallo grave argumental! Esto no es posible hacerlo, así que olvidadlo lo antes posible. Es correcto que Leblanc utilice las habilidades de la vestisfera, pero jamás que adquiera la apariencia de esa persona, y mucho menos de Yuna.

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Capítulo 3 – Cazaesferas

  La alarma suena a bordo del barco volador, y todos toman posiciones. El radar ha encontrado una nueva esfera, esta vez en las ruinas del Monte Gagazet. Pero no las ruinas que ya visitó Yuna durante su peregrinaje, sino unas que descubrieron tras la desaparición del Muro de los Invocadores.
  Dentro de aquellas ruinas, Yuna, Rikku y Paine se encuentran de nuevo con un grupo rival de cazaesferas. El “Sindicato Leblanc”, liderado por la mujer del mismo nombre.
  —Ah, la ladrona —dice Paine.
  —¿De qué hablas? Eso es lo que me fastidia de los aficionados…
  —Quizá se vaya si no le hacemos caso… —Rikku ningunea a Leblanc.
  —No tenéis ni idea de lo que significa ser una verdadera cazaesferas.
  —¿Y por qué nos seguías? —pregunta Paine.
  —¿Que os seguía? Una mera coincidencia.
  Logos y Ormi entran en escena.
  —Tenías razón, jefa, como siempre —dice Ormi.
  —En efecto, seguirlas ha dado un resultado espléndido —añade Logos, haciendo reír a las Gaviotas.
  A Leblanc no le hace tanta gracia, y se inicia un combate entre los dos grupos que termina con victoria para las YuRiPa.
  Las chicas continúan su ascenso por las ruinas hasta que encuentran la esfera que habían ido a buscar.
  —Es obvio para el ojo experto —Leblanc las ha seguido de nuevo—. Esa esfera es una birria. Perfecta para las Gavidiotas.
  La mujer se da por vencida (qué remedio) y se marcha de allí con sus dos secuaces. Yuna se apodera de la esfera y las chicas regresan a la nave.
  Shinra analiza la esfera en un ordenador, y ésta muestra imágenes borrosas de una ciudad antigua pero muy avanzada tecnológicamente. Parece… Zanarkand.
  —¡No puedo creer que haya conseguido entradas! ¡Qué emoción poder estrecharle la mano!
  Eso es lo único que se escucha. Toda una pérdida de tiempo, de no ser porque pueden utilizarla como vestisfera en una de las losas de atuendos creadas por Shinra, y así conseguir nuevos poderes.
  Sin tiempo para descansar, la alarma del radar vuelve a sonar. Ha localizado dos esferas al mismo tiempo: una en Besaid y otra en las ruinas de Zanarkand.

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Capítulo 4 – La nueva vida en Besaid

  Tras completar el peregrinaje, Yuna, Wakka y Lulu regresaron a Besaid. Aunque la ex-invocadora se había marchado en busca de aventuras, sus dos amigos prefirieron quedarse en aquel pacífico pueblo. Tenían un gran motivo para ello. O, mejor dicho, un “pequeño” motivo: un bebé. Lulu y Wakka van a ser padres.
  Cuando las YuRiPa viajan a Besaid en busca de la esfera detectada por el radar, Wakka acude a darles la bienvenida. El niño aún no ha nacido, y a él todavía le cuesta hacerse a la idea de convertirse en padre.
  —¿Cómo tiene que actuar un padre frente a sus hijos? No tengo ni idea.
  Hay que recordar que los padres de Wakka murieron asesinados por Sinh. Él creció en el orfanato de Besaid, junto a Lulu y Yuna. Sin olvidar a Chappu.
  Las chicas se pasan a saludar a Lulu, quien permanece tan calmada y fría como siempre. Yuna le enseña la esfera en la que supuestamente se ve a Tidus en una celda.
  —Kimahri dijo que la había encontrado en el Monte Gagazet —dice Rikku.
  —Se le parece, aunque tiene un aire distinto —concluye Lulu.
  Tras pasar la noche allí, Lulu informa a las Gaviotas de que Wakka salió de madrugada y aún no ha vuelto. Dijo algo de ir a una cueva, y, aunque Lulu no está preocupada (¿qué son un par de monstruos para el legendario guardián Wakka?), las tres chicas deciden ir en su busca. Tras investigar un rato, encuentran a Wakka sentado en la entrada de una cueva cerca de la playa.
  —¿Hay algo en esta cueva? —pregunta Rikku.
  —Sí… Supongo que sí. Quizá no esté aquí… Pero he pensado, “¿y si en una de esas…?”. Ni siquiera sé si de veras existe. Hace tanto tiempo, que ya no estoy seguro.
  —Quizá aquí hay algo, y quieres confirmarlo, ¿correcto? —Paine intenta traducir los pensamientos de Wakka.
  —Sí, pero… Quiero saberlo, y al mismo tiempo no quiero.
  —¿Qué es eso que buscas? —Rikku no puede ocultar su intriga.
  —Bueno, eh… Oí decir que había una esfera antigua…
  —¿Una esfera? ¿De qué?
  —Una esfera de… Bah… ¿Qué importa eso?
  Paine se cansa de la indecisión de Wakka y se interna en la cueva en busca de esa esfera. Al fin y al cabo es su trabajo. Yuna y Rikku corren junto a ella, dejando a Wakka esperando en la entrada.
  El ex-capitán de los Besaid Aurochs no tiene que esperar mucho antes de que las chicas regresen con la esfera en su poder. Por desgracia, las imágenes grabadas sólo muestran paisajes de Besaid.
  —¿Y cuál era la esfera que buscabas? —le pregunta Rikku mientras regresan al pueblo.
  —Pues… Es una esfera de nuestros padres. Chappu —su hermano— dijo que la había encontrado. Sinh se llevó a nuestros padres poco después de que naciera Chappu. Éramos los dos tan pequeños que olvidamos sus caras. Cuando éramos críos, una vez nos peleamos y Chappu dijo: “He encontrado una esfera en la que aparecen papá y mamá, pero no te diré dónde está”. Era demasiado tozudo para dejar que mi hermanito me ganara, así que lo dejé correr, y con el tiempo lo olvidé. Chappu solía jugar en esa cueva, por eso he pensado que la esfera podía estar ahí. Pero cuando he ido a ver… me he puesto a pensar. Es que tengo esta imagen de mis padres en la cabeza, ¿sabéis? Fuertes y cariñosos… Cuando las cosas se ponían feas, así es como me los imaginaba. ¡Pero quizá fueran totalmente distintos! Por eso no me dan tantas ganas de saber la verdad.
  —Quizá la esfera aún esté en algún lugar de la isla —responde Yuna—. ¿Quieres que la busquemos?
  —No, está bien… Ya no pensaré más en esas cosas. Pronto seré padre. ¡Tengo que tener aplomo! Pero… ¿dónde se consigue el aplomo? Quisiera tener un ejemplo que seguir…
  Con otra esfera inútil en su poder, Yuna regresa a la nave junto a sus compañeras, sin olvidar el importante aviso que le ha dado Lulu:
  —Eres la alta invocadora que venció a Sinh. Hay quienes tratarán de utilizarte.

  Un pequeño apunte: Yo no soy nadie para juzgar a Wakka y Lulu, y me alegro de que sean felices juntos, pero no puedo pasar por alto una cosa. Me parece un poco feo por parte de Wakka el haber dejado embarazada a la que hasta poco tiempo antes era la prometida de su hermano Chappu. Y ahora, con su hermano fallecido, se lleva a su chica… No sé, un poco feo. Pero bueno, Yuna se casó con un muerto (Seymour) y después lo volvió a matar. No sé qué es peor.

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Capítulo 5 – De vuelta en Zanarkand

  Esta vez el viaje a Zanarkand va a durar mucho menos: lo que tarda el Celsius en llegar volando y aterrizar. El lugar tampoco guarda mucha relación con lo que se encontraron la última vez. Sí, siguen siendo ruinas, pero ya no están abandonadas. Zanarkand se ha convertido en una atracción turística.
  —¿A quién se le habrá ocurrido? —protesta Rikku, furiosa.
  En la entrada de la ciudad, Yuna se reencuentra con Isaaru, otro ex-invocador. Aunque en el pasado tuvieron sus más y sus menos (ya que Isaaru confiaba ciegamente en el Clero, y le obligaron a luchar contra Yuna), no queda rencor entre ellos.
  —¿Qué haces aquí? —le pregunta ella.
  —Estoy ayudando a Cid con su trabajo. Hago de guía en Zanarkand, la antigua tierra sagrada. Viene gente de toda Spira, incluso cazaesferas.
  —¿Qué tiene papá en la cabeza? —se lamenta Rikku.
  —Veo que no apruebas la idea. Pero este lugar tiene una gran importancia histórica para toda Spira.
  Las YuRiPa se internan en las ruinas de Zanarkand. Deben encontrar la esfera. Y no son los únicos que andan tras ella, ya que hay otro “grupito” de cazaesferas con el mismo objetivo. Los Kinderguardianes, compuesto por tres niños: Pacce, Taro y Hana. El primero es el hermano pequeño de Isaaru (el mediano, Maroda, no está por allí).
  Los niños no suponen ningún problema, pero, desgraciadamente, no son los únicos merodeando por ahí. El Sindicato Leblanc también quiere encontrar esa esfera, y las Gaviotas tienen que deshacerse de algunos de los agentes de Leblanc en su camino hacia el Templo de Zanarkand. Más que un grupo de cazaesferas parece un pequeño ejército… Bueno, y hay un cuarto grupo de cazaesferas: tres señoras mayores que dicen llamarse “Las Abuelas”. Aunque se desconoce su potencial, vamos a ignorarlas de momento.
  La sala en la que antiguamente moraba el orador, ahora sirve de oficina improvisada para Cid. A su hija no le hace demasiada gracia el asunto…
  —¡Mira que convertir este lugar en una tienda de regalos!
  —¿Qué te molesta tanto?
  —¡Es como poner un parque de atracciones en las ruinas del Hogar!
  Para quien no lo recuerde, el Hogar es el lugar donde vivían los albhed hasta que fue destruido por los guado. Parece que el argumento de Rikku ha convencido a su padre, que decide marcharse de allí.
  Las chicas avanzan hacia la sala donde Yunalesca esperaba la llegada de los invocadores. Es el único sitio de las ruinas que todavía no ha sido ocupado por turistas. ¿O quizás sí…?
  —Os felicito por haber llegado hasta aquí, cazaesferas —¿de dónde viene esa voz?—. Pero no conseguiréis tan fácilmente el tesoro que buscáis. ¡Si queréis el tesoro, debéis decirme la contraseña!
  —¡La contraseña es “mono”! —responde Rikku, que se lo escuchó decir a un agente de Leblanc.
  —Eh… sí, bien. ¡Vale! Y ahora decidme… ¿Cuál es el sentido de la vida?
  —¿Isaaru? —Yuna ha reconocido la voz.
  —¿Es ésa vuestra respuesta final?
  Viendo que las chicas le han descubierto, Isaaru sale de su escondite.
  —¿Qué es todo esto? —pregunta Yuna.
  —Mi trabajo. Brindo emoción a los visitantes de este lugar sagrado. Yo mismo viajé una vez con la esperanza de ver este lugar. Trabajar aquí cumple de algún modo ese deseo.
  Finalmente, las YuRiPa encuentran la esfera. O, mejor dicho, media esfera. Igualmente se la llevan, por si acaso más adelante encuentran la otra mitad. Hora de volver al Celsius.

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Capítulo 6 – Conflicto en Kilika

  Apenas han llegado a la sala de mandos, Dachi les informa de que hay más trabajo que hacer.
  —Han llegado informes de una “esfera alucinante”. Parece que ya hay una multitud tras ella. Los informes vienen del Bosque de Kilika.
  Una vez en Kilika, las Gaviotas se encuentran con la ex-invocadora Dona y su guardián, Barthello. El hombre se marcha corriendo de allí, llorando.
  —¿Qué le pasa a Barthello? —pregunta Rikku a Dona.
  —Nada especial. Yo soy de la Liga Juvenil, y él de Nuevo Yevon. Por eso la convivencia no es nada fácil.
  ¿Liga Juvenil? ¿Nuevo Yevon? Quedaos con estos nombres, que son muy importantes. De hecho ahora vamos a conocer al líder de una de estas organizaciones.
  —¡Simpatizantes de la Liga, dirigíos al bosque inmediatamente! —dos soldados gritan en la calle—. ¡Pronto empezará la arenga de Nooj!
  Dona y un gran número de habitantes de Kilika se dirigen a la salida del pueblo. Frente a ellos hay un hombre bastante llamativo: lleva gafas, una larguísima coleta y un bastón que le permite andar correctamente, pues lleva unas prótesis metálicas en el lugar donde tiempo antes estaban su pierna y brazo izquierdos. Es Nooj, el líder de la Liga Juvenil.
  —¡Os saludo, amigos míos! —Nooj se dirige a todos los allí presentes—. En el Templo de Kilika esconden una esfera muy importante. Un documento de la verdadera historia de Spira. Estamos aquí para exigir a Nuevo Yevon que haga público el contenido de esa esfera. Pero, como siempre, no escuchan a quienes buscan la verdad. Y yo pregunto: ¿por qué? ¡Porque Nuevo Yevon quiere ocultar la verdad! ¡Como hacía el Clero! ¡Ya basta! Amigos, apoyadme, y juntos devolveremos la verdad al pueblo. Pero… no nos excedamos. Nuestros oponentes no son precisamente jóvenes.
  Tras esta pulla que hace reír a todos sus seguidores, Nooj marcha en dirección al Templo de Kilika. Los soldados de Nuevo Yevon tienen acordonada la zona, pero Dona y unos cuantos más (incluyendo a las Gaviotas) consiguen infiltrarse. Sin embargo, Nuevo Yevon tiene un as en la manga: nada menos que un gólem de combate defendiendo la esfera. El gólem ataca directamente a las YuRiPa, que no tienen más remedio que destruirlo. Pero que nadie se engañe: lo han hecho en defensa propia, no porque quieran posicionarse a favor de uno de ellos en este conflicto. Y la mayor prueba de esto es que antes de que ninguno pueda reaccionar, Paine recoge la esfera del suelo y las tres chicas regresan al Celsius, dejando a todos con un palmo de narices.
  —¡Seremos famosos en toda Spira! —Aniki está entusiasmado con el numerito de las YuRiPa.
  —No olvides que la fama tiene sus desventajas —responde Paine.

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Capítulo 7 – Lenne

  Mientras los demás hablan, Shinra ha terminado de analizar la esfera. En ella se ve nuevamente al supuesto Tidus frente a una enorme bestia mecánica.
  —Eres lo único que puede ayudarme a salvar a Lenne, ¿sabes?
  —¿Qué porras es esa máquina? —exclama Aniki.
  —Parece una máquina extremadamente peligrosa —responde Shinra—. Un arma, sin duda.
  —(¿Eres tú?) —Yuna piensa en Tidus—. (¿O sólo se te parece? Y… ¿quién es esa Lenne?)
  —Eh… —Aniki está pensativo—. ¡Devolvamos esa esfera! ¿Qué os parece? ¡Esa cosa nos quema las manos!
  —¿Y si la donamos para el estudio de la historia de Spira? —sugiere Dachi—. Al principio, ése era el deber de los cazaesferas, ¿verdad?
  —Es un poco tarde para acordarse de eso —responde Paine.
  —¡Aún así, no la quiero! —insiste Aniki—. ¡La devolveremos, ya!
  No pueden negarse a una orden directa del líder, así que harán lo que dice Aniki. Pero no hay prisa: la devolverán al día siguiente. Esa noche es para relajarse. Se lo han ganado. Sin embargo, Yuna tiene la cabeza llena de pensamientos relacionados con la esfera que acaban de ver:
  —¿Quién es Lenne? ¿Por qué me enfado así? ¡¿Quién leches es Lenne?!
  Yuna decide irse a dormir, aunque las cosas no mejoran en sueños, pues tiene una pesadilla:

  Tidus y Yuna corren por un pasillo, perseguidos por un montón de soldados. Después de unos segundos, llegan a una enorme sala, ocupada en gran parte por una máquina gigantesca. No hay otra salida; están acorralados. Tidus y Yuna se miran y cierran los ojos, mientras los soldados, con rifles en la mano, apuntan en su dirección. ¡Bang! Un ruido ensordecedor recorre la sala. El ruido de todos los rifles disparándose al mismo tiempo. Tidus y Yuna caen abatidos, con los ojos cubiertos de lágrimas.

  Yuna se despierta sobresaltada. Paine y Rikku están junto a ella.
  —Es culpa de tu pijama nuevo —dice Rikku, mirando el atuendo de cantante con el que Yuna se ha dormido.
  Las chicas vuelven al puente de mando, donde encuentran a sus compañeros debatiendo sobre la esfera que robaron el día anterior.
  —Está bien que devolvamos la esfera —dice Dachi—, pero ¿a quién?
  —La Liga Juvenil y Nuevo Yevon —Shinra está pensativo—. Uno peor que el otro.
  La Liga Juvenil, siempre buscando bronca. Nuevo Yevon, aferrados a la religión que los tuvo engañados durante mil años. Pero hay que elegir a uno.

  Aclaración: La historia puede sufrir variaciones dependiendo de nuestras decisiones. Para que no haya polémicas, seguiré el único camino con el que se puede conseguir el “final perfecto”, o “100% del juego”. Creo que es lo más fiel a la realidad.

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Capítulo 8 – Liga Juvenil

  Tras la desaparición de Sinh, un hombre llamado Trema fundó los Buscadores, el primer grupo de cazaesferas. Tenían el apoyo de la mayor parte de la sociedad, pues el hombre planeaba hacer pública toda la información que consiguiera. Pero meses después (un año antes del momento actual), Trema cambió totalmente. Fundó Nuevo Yevon y se quedó todas las esferas, indignando a quienes esperaban usarlas para revelar el pasado de Spira. ¿Qué descubriría para tomar esta decisión? Su lema era “cada cosa a su tiempo”. Sorprendentemente, muchos se unieron a su causa. La gente estaba asustada ante la posibilidad de que su vida cambiase radicalmente en este “nuevo mundo”, y preferían seguir amarrados a sus tradiciones.
  Como es lógico, la decisión de Trema hizo que mucha gente, que antes le apoyaba, ahora se opusiera a esta “censura” y al ocultamiento de datos del pasado. Y lo que parecían protestas aisladas pronto se convertiría en un gran movimiento, cuando un ex-legionario llamado Nooj unió a toda esta gente y creó lo que ahora se conoce como Liga Juvenil. Un grupo sin demasiado orden y quizás excesivamente violento… pero que han sido elegidos por Yuna como merecedores de la esfera que están a punto de devolver.
  De Nooj aún queda mucho que contar. Por ahora sabemos que era un respetado legionario y que perdió un brazo y una pierna luchando contra Sinh. Bueno, y que tiene un gran poder de convicción. Ha conseguido que se unan a su causa muchísimas personas, entre las que se encuentran algunos conocidos: Lucil (ex-comandante del Batallón Chocobo y ahora comandante de la Liga), sus compañeros Elma y Clasko, la ex-invocadora Dona, Maroda (hermano de Isaaru y Pacce), los Besaid Aurochs…

  Aniki aterriza el Celsius en la Senda de las Rocas Hongo. Ahí está el cuartel general de la Liga Juvenil. Todos sus miembros están encantadísimos de contar con la ayuda de las Gaviotas. La alta invocadora mueve masas.
  —¿Quién acoge con festejos a alguien que le robó? —se pregunta Dachi.  
  Nooj sale a recibirles. Yuna le ofrece la esfera con la condición de que dejen de pelearse contra Nuevo Yevon en Kilika. El líder de la Liga acepta e invita a sus invitados a pasar a la sala de reuniones, mientras el resto de miembros aclaman a las Gaviotas como si fueran auténticos héroes.
  —¿La habéis visto? —Nooj observa la esfera—. Olvidadla.
  —Me temo que no puedo —responde Yuna.
  —Un consejo… Esa… cosa, ese coloso que visteis, se llama Vegnagun. Tiene un increíble poder devastador. ¡No hay que tocarlo! Pero los estúpidos de Yevon creen que pueden controlarlo. La Liga Juvenil hará lo que sea para asegurarse de que ni lo intenten. Creedme, es mejor que no os metáis.
  —Dime… ¿Quién era el hombre de la esfera?
  —No lo sé.
  Dachi interrumpe la conversación para advertirles de que ha llegado una señal de socorro del Celsius. Todos a bordo.

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Capítulo 9 – Misión de infiltración

  —Nos han robado —dice Shinra—. Falta la esfera rota de las ruinas de Zanarkand.
  —Parece que el ladrón nos ha dejado un regalo —Dachi tiene algo en las manos. Es una esfera.
  —¿Quién va ganando, Gavidiotas? —la esfera muestra a Leblanc, Ormi y Logos a bordo de la nave.
  —¡Vamos a recuperarla! —exclama Yuna.
  —¿Y qué pasa con Vegnagun? —pregunta Paine.
  —¡Estamos olvidando quiénes somos! ¡Somos cazaesferas, las Gaviotas!
  —¡A la guarida de Leblanc! —grita Aniki—. ¡Atacaremos en nombre del honor!
  —Nos patearán el trasero en nombre del honor… —Shinra no lo tiene tan claro.
  —¿Y si nos infiltramos disfrazadas? —sugiere Yuna.
  Parece buena idea. Ahora sólo hay que encontrar los disfraces adecuados… Afortunadamente, no pasa mucho tiempo antes de que Yuna, Rikku y Paine se reencuentren con el dúo cansino: Logos y Ormi, acompañados por algunas esbirras de Leblanc. Tras darles una paliza, perseguirles un rato, y darles otra paliza más (nunca tienen suficiente), las chicas consiguen hacerse con un traje para cada una.
  Un rato más tarde, ya con los disfraces puestos, las YuRiPa entran a la mansión que hace las veces de base del Sindicato Leblanc, en Guadosalam. Es la antigua casa del venerable Seymour. Allí se encuentra la jefa, hablando con Nooj, el líder de la Liga Juvenil.
  —Gracias, Leblanc.
  —Por ti lo que sea, querido.
  —Por fin sé dónde se encuentra Vegnagun. Habrá jaleo en Spira. Ten cuidado.
  Al parecer, estos dos son novios. De hecho, Leblanc se hizo cazaesferas para hacer feliz a Nooj. Quiere encontrar las mejores esferas para regalárselas.
  Nooj se marcha de la mansión, y Leblanc vuelve a su habitación. Las chicas aprovechan para espiar la base del Sindicato, y no tardan en encontrar la media esfera que hasta hace poco pertenecía a las Gaviotas, junto con la otra mitad.
  —¡Aquí Aniki! ¿Qué tal va la misión?
  La radio suena en alto, con la mala suerte de que uno de los esbirros lo escucha. Se trata de Ormi, que acaba de regresar a la mansión. Antes de que las Gaviotas consigan escapar, Ormi avisa a Logos y Leblanc de la presencia de las intrusas. ¡Abortar misión de infiltración! Plan B: liarse a tortas. Una vez más, las YuRiPa consiguen imponerse en combate al trío cansino, y deciden ver el contenido de la esfera allí mismo.
  Las imágenes muestran una enorme máquina en una gigantesca sala, custodiada por un montón de soldados.
  —Es el coloso… Vegnagun —dice Leblanc—. Analizamos la esfera. Parece que fue grabada en Bevelle subterráneo.
  —Veo que Bevelle no ha perdido su afición a los secretos —responde Paine.
  —¡Exacto! Los canallas de Yevon han tenido esa arma oculta todo el tiempo. Si alguien la usa, será el fin de Spira.
  —¡Pero es una máquina! —Rikku no está asustada—. ¡Sólo tenemos que llegar hasta ella y desmontarla!
  —Eso es lo que Noojito pretende. Y planee lo que planee, yo estoy con él. ¿Y tú? —dice mirando a Yuna—. La invocadora que derrotó a Sinh debe defender Spira una vez más. Así pues, estamos en el mismo bando. Os esperaremos.
  —¿Esperaréis dónde? —pregunta Paine.
  —¿Dónde va a ser, querida? En vuestro barco volador. Siempre he querido dar una vuelta en él.
  Leblanc se ha autoinvitado a subir al Celsius. Pero bueno, mientras todo lo que tenga en mente sea ayudar, y no volver a robar, no tiene por qué ser malo…

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Capítulo 10 – Los secretos de Bevelle

  —Lo primero es lo primero —Leblanc está en la sala de mandos—. Iremos a Bevelle. ¡Avante a toda máquina!
  ¿Desde cuándo da Leblanc las órdenes? Aniki no parece muy conforme, pero a Yuna le parece buena idea, y eso es suficiente para convencer a su primo.
  Mientras los demás esperan en el Celsius (como casi siempre), las YuRiPa, Leblanc y sus dos esbirros se bajan frente al Templo de Bevelle.
  —¿Cuál es el plan? —pregunta Rikku.
  —¡Es obvio! —responde Leblanc—. Secuestraremos a su líder. Le obligaremos a que nos lleve hasta Vegnagun, y… ¡jaque mate!
  —La cosa está clara —dice Ormi—. Nuestro objetivo es el director de Nuevo Yevon, Baralai.
  —Un tipo tan afeminado como ése está perdido sin su escolta —añade Logos.
  —Cuidado —advierte Paine—, es mucho más fuerte de lo que parece.
  ¿Acaso Paine conoce a Baralai? Sin tiempo para preguntas, los monjes guerreros de Bevelle se acercan a los visitantes.
  —¡Los espías de la Liga Juvenil! ¡No mancillaréis este lugar como hicisteis con Kilika!
  Tras encargarse de unos cuantos monjes guerreros, consiguen acceder al templo. El interior del recinto es un desastre: hay partes destruidas y monstruos campando a sus anchas. En el lugar donde antes estaba la figura del orador, ahora hay un agujero en el suelo que les lleva a una parte oculta del templo: varias salas enormes llenas de maquinaria sorprendente y en perfecto funcionamiento.
  —¡Yuny! —Rikku se ha dado cuenta de algo—. ¡La esfera donde sale ya sabes quién! La grabaron aquí, ¿verdad?
  Tras deambular un rato por los pasillos de aquel extraño lugar en busca de Vegnagun, un hombre acude a su encuentro. Es un chico joven, de pelo blanco, que permanece siempre tranquilo. ¿Recordáis que en el capítulo 8 os hablé de Trema? El hombre que fundó los Buscadores para buscar esferas que pudieran revelar el pasado de Spira, pero que, tiempo después, decidió guardarse la información para sí mismo, y creó Nuevo Yevon. Pues Trema renunció a su puesto de director hace poco tiempo, y un nuevo líder fue elegido democráticamente. Se trata de este joven: Baralai.
  —¿Las Gaviotas? Me preguntaba de quién se trataba. No hace falta que me lo digáis. Sé que habéis venido a destruir el arma que amenaza a toda Spira: Vegnagun. Si fuera posible destruirlo, ya lo habríamos hecho hace tiempo. Pero no se debe tocar a Vegnagun. Ni vosotras ni Nooj lo entendéis.
  —¿Has hablado con Nooj? —pregunta Paine.
  —Él… no es de fiar.
  —¿Y tú sí? —dice Rikku con tono irónico.
  —Touché… Sí, supongo que Yevon se ha ganado la desconfianza de la gente. En cualquier caso, no debéis interferir. Yo me encargo de Vegnagun.
  Las Gaviotas no se fían de Baralai, y deciden ignorar sus palabras. Buscarán a Vegnagun con o sin su aprobación. El líder de Nuevo Yevon trata de impedirlo por la fuerza, pero nada tiene que hacer él solo contra tres (y eso que Leblanc, Logos y Ormi no mueven un dedo por ayudar…).
  Ignorando el plan inicial de Leblanc, las chicas optan por dejar allí a Baralai y buscar a Vegnagun por su cuenta. Pero lo que encuentran en la sala que estaba protegiendo el líder de Nuevo Yevon es algo mucho más sorprendente.
  —No puede ser… —Rikku retrocede unos pasos.
  —¿Qué es eso? —pregunta Paine, mirando a la criatura que acaba de aparecer ante ellas.
  —¡Un eón!
  Yuna se queda sin palabras. Tiene delante al mismísimo Bahamut. Uno de los muchos eones que le ayudaron a vencer a Sinh dos años atrás, y que desaparecieron junto con todos los oradores. Y lo que es peor: no viene para ayudar a la ex-invocadora… sino para luchar contra ella. Con el corazón en un puño, Yuna se arma de valor y, con ayuda de Rikku y Paine, consigue derrotar a su viejo amigo.
  La zona oculta del Templo de Bevelle termina ahí. No hay ni rastro de Vegnagun. Lo único que hay es un enorme agujero en el suelo.
  —Este foso es reciente… —dice Yuna, experta en fosos.
  —¿Crees que la hizo Vegnagun? —pregunta Rikku—. Increíble… ¿Hasta dónde llegará?
  —¿Eh? —Leblanc acaba de darles alcance—. ¿Dónde está Vegnagun? Habrá huido despavorido al saber que yo venía. ¡Debo informar a Noojito bonito cuanto antes! Chicos, ¡a grabar! ¡No paséis por alto ni un detalle!
  Ormi se pasea por la sala, cámara en mano, mientras Paine sigue observando la grieta.
  —Vegnagun… ¿realmente estaba aquí?

GuiaArgumentalFFX210

Capítulo 11 – Problemas en los templos

  La radio saca a las chicas de sus pensamientos. Es Aniki dando voces, como siempre.
  —¡Yuna! ¡Una emergencia! ¡Volved al Celsius pitando!
  Cuando regresan al Celsius, Dachi acude a su encuentro.
  —¡Los templos están escupiendo monstruos!
  —¿Qué templos? —pregunta Rikku.
  —¡Todos! —contesta Aniki—. ¡Es un estado de súper emergencia! ¿Qué hacemos? ¿Entramos en acción?
  —No es un trabajo para cazaesferas —dice Shinra.
  —Cierto —responde Dachi—. Pero la gente se tranquilizaría al ver a Yuna.
  —Y le endilgarían el trabajo sucio —añade Paine.
  Shinra y Paine tienen razón. Es muy bonito eso de ayudar a gente, pero Yuna ya no es invocadora, sino cazaesferas, y no puede vivir de ayudar a los demás. Pero eso tampoco significa que deban ignorar los problemas de Spira, y a Rikku se le ocurre una solución:
  —¡Podemos ser las “Gaviotas Serviciales”!
  Es decir, cumplir trabajos a cambio de dinero. Oye, ¿por qué no? Vendría a ser lo que estaban haciendo hasta ahora pero cobrando. Todos los demás están de acuerdo.
  —¿Qué está pasando? —Dachi mira el panel de control—. Nooj, el líder de la Liga Juvenil… y Baralai, el director de Nuevo Yevon… ¡no están! ¡Han desaparecido!
  A Aniki le importan bien poco esos dos, e insta a sus compañeros a dedicarse al tema de matar monstruos por dinero. Primer destino: Templo de Djose.
  —¡Hey! ¡Si es la niña pequeña de Cid!
  Un albhed rubio, con el pelo de punta y un parche en el ojo derecho, se acerca a Rikku y empieza a revolverle el pelo. Es Gippal, el líder de los Mecanistas. Como podéis ver, hay un montón de grupos…
  —Parecéis buenos amigos —dice Yuna.
  —Éramos la pareja perfecta.
  —¿Pero qué dices? —Rikku está avergonzada.
  —Con Rikku siempre te ríes.
  —Aquí también hay monstruos, ¿no? ¿Quieres que nos encarguemos de ellos?
  —¿Cazar monstruos? ¿Habéis dejado lo de las esferas?
  —Temporalmente —responde Yuna—. Ahora ayudamos a la gente. ¿Quieres contratarnos?
  —No. Tú ya te encargaste de Sinh. No podemos pedirte ayuda cada vez que tengamos problemas.
  Los Mecanistas se ocuparán de Djose, y las Gaviotas del resto.

GuiaArgumentalFFX211

Capítulo 12 – El Sindicato se tambalea

  Antes de partir rumbo a los demás templos, las Gaviotas hacen una parada en Guadosalam, para visitar a su “amiga” Leblanc. Hay rumores de que el Sindicato está a punto de disolverse, y quieren saber de primera mano qué está pasando.
  —La jefa está deprimida desde que Nooj desapareció —dice Logos.
  Yuna, Rikku y Paine suben a la habitación de Leblanc, quien no parece tener muchas ganas de hablar.
  —¿No quieres cazar esferas? —Rikku intenta motivarla—. Si no, las Gaviotas nos quedaremos con todas las esferas de Spira, ¿eh?
  —¿Para qué cazar esferas si no haré sonreír a mi Noojito bonito? No tiene sentido.
  Lo han intentado, pero Leblanc está realmente mal, así que deciden dejarla en paz. Logos y Ormi piden a las chicas que les ayuden a pensar en otra manera de animarla. ¿Quizá viendo la esfera que grabaron en Bevelle se les ocurra algo…? Los cinco se reúnen en la habitación de Logos, quien saca la esfera filmada por Ormi en el Templo de Bevelle. En uno de los momentos del vídeo, Paine pide a Logos que detenga la grabación. Una figura se vislumbra a lo lejos. Al ampliar la imagen, todos se quedan con la boca abierta: es Nooj.
  —Esto no me gusta —dice Paine—. Todos estos secretos. Uno después del otro.
  —Os agradecería que no se lo mencionarais a la jefa —dice Logos—. Sea lo que sea ese Vegnagun, obviamente es peligroso. A nosotros, simples cazaesferas, no se nos ha perdido nada con él. Pero si la jefa supiera que Nooj está involucrado… Nada la detendría.
  Yuna observa que hay otra esfera en la habitación. Logos accede a enseñársela; no la grabó él, sino que se la encontró en el templo. La imagen muestra a un soldado hablando con un preso.

  —La única razón de que la guerra no termine es que Zanarkand no quiere rendirse —le reprocha el soldado.
  —Si vosotros dejarais de atacar, no habría guerra —el preso se da la vuelta, y Yuna deja escapar un grito: ¡es él! ¡el Tidus de las otras esferas!
  —No somos tan ingenuos.
  —Un día, vuestras queridas armas terminarán destruyéndoos.

  —Probablemente se refiera a la Guerra de Máquinas de hace mil años.
  Cuando todos dejan de mirar la esfera, advierten que un anciano está sentado en un sillón de esa misma habitación. Es el sabio Maechen, viejo conocido de Yuna y sus amigos.
  —¿Cuándo has entrado, anciano? —Logos no parece muy preocupado.
  —¡No esperarás que me acuerde de todo! —graciosa respuesta—. Debo admitir que el parecido es extraordinario —Maechen se refiere al chico de la esfera.
  —No puede ser él… ¿Verdad? —pregunta Yuna.
  —Me temo que no… Esa esfera fue grabada hace mil años. Yuna, últimamente corre un rumor. Tal vez lo hayas oído. Dicen que la alta invocadora Yuna iba acompañada de un guardián de Zanarkand, ¡nada menos! —obviamente se refiere a Tidus—. Sí, ese joven ciertamente llamó la atención en el campeonato de blitzbol de Luca. Yo mismo hablé con él en varias ocasiones. Percibí que pertenecía a otro mundo. Creo que no puede ser una mera coincidencia que se parezca tanto al hombre de esa esfera.
  —Hay una conexión.
  —Sí. Me gustaría tener la oportunidad de preguntárselo y aclarar este asunto definitivamente.
  —Pero él ya no está… Lo dijeron los oradores: “Nuestro sueño se desvanecerá”.
  —¿Un sueño de los oradores? ¿Ah, sí…? ¡Cielos! Tenía algo en la punta de la lengua, pero lo he olvidado… Algo muy importante… Es frustrante. Bueno, tendré que pensar en ello un poco más. Hasta la próxima, Yuna. Todos estamos conectados. Puede que haya una manera de reunirnos con los que nos han dejado.
  —¿Qué?
  —Perdonadme. Disculpad los desvaríos de este pobre viejo.
  Tras darle un apretón de manos a Yuna, Maechen se marcha de allí, dejando a todos con más intriga que nunca. Entonces, ¿el chico de las esferas es Tidus? ¿O es igual que Tidus pero no es Tidus? ¡Maldito Maechen y su mala memoria!

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Capitulo 13 – Templos y eones

  Las Gaviotas tienen mucho trabajo por delante, y deben darse prisa si no quieren que los monstruos provoquen una tragedia en algún punto del mundo. Pero, ¿por dónde empezar…?
  Hay cuatro lugares en alerta roja: Besaid, Kilika, Djose y la Cueva del Orador Robado. En sitios como Zanarkand o Macalania no parece haber peligro por el momento, y de Djose se encargan los Mecanistas, así que las Gaviotas se ocuparán de los otros tres.

  Primer destino: Cueva del Orador Robado. Los monstruos han atacado a varios turistas que se encontraban visitando aquel lugar, así que parece el sitio que requiere ayuda más urgente. Todo parecía originarse en una grieta de la Cámara del Orador. ¿Y quién está allí liderando la salida de monstruos? El mismísimo Yojimbo… Primero Bahamut y ahora él. Yuna se ve obligada a liquidar a otro de sus antiguos compañeros para que los turistas puedan escapar sanos y salvos.

  Segundo destino: Besaid. Aunque Wakka y los Aurochs se bastan para defender el pueblo ellos solos, hay otro asunto que pone en peligro el Templo de Besaid. Se trata de Beclem, un miembro de la Liga Juvenil, cuyos planes para detener la salida de monstruos no terminan de convencer a Wakka.
  —¡Podemos terminar con los monstruos de inmediato! —grita Beclem a Wakka.
  —¡Quemar el templo sería demasiado!
  —¿Tienes otra sugerencia? Hay que hacer algo. ¿Qué pasa si siguen saliendo monstruos? ¿O no te importa poner en peligro a tu familia?
  —Basta con que paremos a los monstruos, ¿no?
  Wakka se interna en el templo, con la intención de poner fin a todos los monstruos que están saliendo por la grieta de la Cámara del Orador. No habría tenido muchas dificultades de no ser por el que parece ser el “jefe” de todos estos monstruos: el eón Valefor. Por suerte, las YuRiPa llegan a tiempo de salvar a Wakka y eliminar a Valefor. Tras su desaparición, dejan de salir monstruos a través de la grieta.
  Tras contarle lo ocurrido, Beclem acepta no quemar el templo de momento, pero recrimina a Wakka el haberse jugado la vida:
  —¿No estás a punto de ser padre? ¿Y si te hubiera pasado algo, qué?
  —¡Cállate, odioso! —Rikku sale en defensa de su amigo.
  —Está bien… —Wakka suspira—. Tiene razón. Si morimos para salvar un recuerdo, los perdemos todos.
  —¿Y si es un recuerdo muy importante?
  —”Los recuerdos son bellos, pero son sólo recuerdos”. Así decís los albhed, ¿no?
  —Sí, pero…
  —Si vuelven a salir monstruos del templo, creo que tendré que quemarlo.
  —Supongo que sí —Yuna entiende que no pueden poner en peligro a la población por salvar el templo—. Pero llámame antes. El fuego será nuestro último recurso.

  Tercer destino: Kilika. El acceso al templo va a ser difícil, ya que siguen los conflictos entre la Liga Juvenil y Nuevo Yevon. Los primeros vigilan que nadie entre o salga de Kilika, mientras que los segundos hacen lo mismo con el templo que hay tras cruzar el pequeño bosque de la isla.
  Los soldados de la Liga no van a hacer una excepción con las Gaviotas, y les prohíben salir. Por suerte, Dona se ofrece a ayudar a Yuna.
  —Distraeré a uno de los guardias para que podáis colaros. Hay un camino oculto.
  ¿Dona ayudando a Yuna? Eso sí que es raro… Aunque Rikku tiene la teoría de que lo que en realidad quiere es asegurarse de que Barthello está bien, ya que no pueden verse desde que ella se unió a la Liga y él a Nuevo Yevon.
  El bosque es un caos. Monstruos por todas partes, partidarios de Yevon tratando de huir, miembros de la Liga construyendo murallas para que ninguno de ellos pueda llegar a Kilika… Pronto todos los de Nuevo Yevon, incluyendo niños pequeños, quedarán emparedados entre las murallas de la Liga y los monstruos que salen del templo. Hay que hacer algo antes de que ocurra una masacre. Afortunadamente, las YuRiPa consiguen llegar al templo siguiendo el camino secreto de Dona.
  Los monstruos han acabado con todos los que se han atrevido a adentrarse en busca de la Cámara del Orador. El que más lejos ha llegado es Barthello, a quien encuentran tirado en el suelo. Afortunadamente, sigue vivo.
  —Si los monstruos llegan al pueblo, ¡atacarán a mi Dona…!
  —Dona tiene ganas de verte —Rikku trata de animarle—. No lo ha dicho, pero se le nota.
  —Yo también quiero verla. Aunque creamos en cosas diferentes, mis sentimientos por ella nunca cambiarán. Puede que haya pasado la época de los invocadores, pero siempre seré el guardián de Dona. ¡Sólo vivo para protegerla!
  Yuna sigue avanzando y llega a la Cámara del Orador. Allí hay otra grieta… y otro eón. Ifrit. Tras acabar con él, la aparición de monstruos se detiene.
  Las Gaviotas han devuelto la paz a los templos. O eso es lo que creen…

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Enlace a la parte 2: capítulos 14-26
Enlace a la parte 3: capítulos 27-37

5 comments to Guía argumental de Final Fantasy X-2 – Parte 1

  • Gold-St

    La vestiesfera de “escritor de guías argumentales que consigue eliminar la vergüenza ajena que embebe el universo de X-2” es algo así como una mezcla entre Psicomante, Psiconauta y Reencarnación de Buda, ¿no? XD

    Gran guía, por supuesto :)

  • @Gold-St: Así me gusta, que lleves a cabo las directrices de la Política de Privacidad. :3:

    Aprovecho para decir que parte del mérito de la guía argumental es de Gold, que me ha ayudado en diversos apartados de la misma, especialmente en el último capítulo.

  • Locke

    jajajaja ese gif xD
    Nose si rejugar el juego y luego leer la guia o solo leerla , porque me acuerdo poco o nada..
    Pero ni ganas de rejugarlo la verdad xD

  • Sergio

    @Chris H: Cometiste un pequeño error en la guía, recuerda que Chappu llevaba muerto un par de años y no unos pocos meses, eso saludos y por cierto gran trabajo con la guia, apenas se notan los momentos vergonzosos del juego xD.
    Se agradece también la ayuda de Gold

    • Tienes razón, decir “pocos meses antes” da a entender menos de un año, y en realidad son tres ya los que han pasado desde que Chappu nos dejó. Cambiado. Gracias, se nota que la has leído con atención. :6:

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