Guía argumental de Final Fantasy VIII – Parte 1

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Capítulo 1 – El Jardín de Balamb

  Lo que en el universo de Final Fantasy VIII se conoce como “Jardín”, no es otra cosa que una academia militar. Cientos de jóvenes estudian en cada uno de los tres Jardines que hay en el mundo (Balamb, Galbadia y Trabia), para lograr convertirse en Seeds, o, en su defecto, pasar a formar parte de algún ejército.
  Resulta bastante llamativo que la edad de acceso sea entre los 5 y los 15 años, pudiendo dar la impresión, para una persona ajena a todo esto, de que los Jardines no son más que extraños colegios o institutos. Los estudiantes viven allí mientras dura su formación.
  El Jardín de Balamb, en el que nos vamos a centrar, está situado en una pequeña isla, cerca de una ciudad portuaria con el mismo nombre.
  Uno de los estudiantes del Jardín de Balamb es Squall Leonhart, de 17 años, y protagonista de la historia. A pesar de tener una fuerza superior a la media, y de saber manejar a la perfección el sable-pistola (sólo dos estudiantes lo dominan), Squall es una persona muy solitaria. No es de extrañar, viendo su carácter taciturno, su antipatía y su egocentrismo.
  El único objetivo de Squall es llegar a ser un Seed, unidad de élite del Jardín de Balamb. Todos los estudiantes con 15 o más años pueden realizar el examen de acceso a Seed. Los que no consiguen aprobar antes de alcanzar los 20 años, están obligados a abandonar el Jardín.
  El inicio de Final Fantasy VIII nos sitúa en la mañana de uno de estos exámenes. Squall, un par de horas antes de ir a clase, se encuentra entrenando junto a Seifer Almasy, un estudiante un año mayor que él, y que considera a Squall como su mayor rival. Ellos dos son los únicos expertos en el uso de sable-pistola.
  Seifer es un estudiante muy problemático, siempre metido en líos, debido a su fuerte temperamento y a su incapacidad para obedecer órdenes. Está obsesionado con superar a Squall una y otra vez, por lo que le ha retado a un combate, con la excusa de entrenar. Pero ambos saben que sus combates siempre son algo más que un entrenamiento…
  El duelo va subiendo de intensidad. Seifer, viéndose en apuros, utiliza un hechizo de fuego para cegar momentáneamente a Squall. Con su rival arrodillado, Seifer eleva su sable-pistola y lanza un tajo descendente, provocándole una herida en la cara. Antes de perder el conocimiento, Squall le devuelve el favor haciéndole una herida similar. Entonces, cae inconsciente.

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Capítulo 2 – La Caverna de las Llamas

  Squall despierta en la enfermería del Jardín, bajo el cuidado de la doctora Kadowaki. Tras una rápida revisión, la doctora se marcha en busca de la instructora de Squall, mientras él se queda descansando un poco más.
  Poco después, una joven mujer entra en la sala y se aproxima a la camilla.
  —Squall, volvemos a vernos…
  Sin embargo, Squall no recuerda haberla visto antes. Tampoco va a tener tiempo de preguntarle nada, pues la mujer abandona la enfermería enseguida.
  La siguiente visita que recibe Squall es la de su instructora, Quistis Trepe. Tiene 18 años, por lo que es la instructora más joven del Jardín de Balamb, cargo que lleva ejerciendo desde los 17. Además, aprobó el examen de Seed con 15 años. Quistis es un referente para el resto de estudiantes, que incluso le han creado un club de fans.
  —¡Hay que ver…! Estaba segura de que se trataba de ti o de Seifer.
  Quistis conoce perfectamente a su alumno, aunque sus intentos de hablar con él son en vano. Squall se muestra igual de insociable con todo el mundo, y eso, por supuesto, la incluye a ella.
  Ambos caminan juntos hasta una de las aulas del segundo piso, justo a tiempo para comenzar la clase. Antes de acabar, Quistis les recuerda que esa misma tarde empezará el examen práctico de aspirantes a Seed.
  —Os espero a las 16:00 en el vestíbulo —dice la instructora—. Allí anunciaré a los jefes de equipo. ¿Entendido? —todos asienten—. Cambiando de tema: ¡Seifer! A ver si entrenas con un poco más de cuidado. No debes lastimar a tus compañeros.
  Seifer da un puñetazo sobre la mesa, en señal de protesta, pero ambos dan la discusión por terminada.
  Tras la clase, Quistis advierte a Squall de que todavía necesita pasar una prueba antes de poder presentarse al examen de Seed. Hay una caverna cerca del Jardín, conocida como “Caverna de las Llamas”. Todos los estudiantes tienen que completar esa prueba antes del examen. Quistis se ofrece a acompañar a Squall durante la prueba, y quedan en encontrarse después, en la entrada del Jardín.
  Cuando Squall abandona el aula, se choca contra una chica de su edad, que va corriendo de un lado para otro, algo perdida.
  —¿Por casualidad vienes de aquella aula? —pregunta ella.
  —Sí.
  —¡No me digas que ya ha terminado la clase! No es mi culpa; acabo de llegar de otro Jardín. ¡Este Jardín es demasiado grande! ¿Cómo quieren que la gente no se pierda?
  Tras despedirse de la chica anónima (que tendrá mucha relevancia en un futuro próximo), Squall se dirige al pórtico, donde le espera Quistis. Ésta explica a Squall la función de los Guardianes de la Fuerza (“GF” en adelante).
  —Los GF nos dan poder. Cuanto más fuertes sean nuestros GF, más fuertes seremos nosotros.
  Estos GF de los que habla Quistis son unos seres mágicos que sus poseedores pueden invocar en combate, y que, al enlazarlos (“equipárselos”), aumentan los atributos físicos y mágicos de sus dueños. Precisamente, el objetivo de la prueba de la Caverna de las Llamas es conseguir un GF de nivel bajo, con ayuda de un Seed, para usarlo durante sus misiones. El Jardín ya les proporciona dos GF de inicio: Shiva y Quetzal. Con ellos todo se vuelve más fácil.
  Squall y Quistis atraviesan la Caverna de las Llamas sin muchas dificultades. Ella deja claro, una vez más, por qué se convirtió en Seed tan joven, y él demuestra que tiene facultades más que de sobra para aprobar el examen.
  —Seifer y tú sois especiales —dice Quistis—. Tenéis una fuerza extraordinaria. Ha llegado la hora de la verdad, ¿estás preparado?
  —Sí —responde con voz calmada.
  —Se te ve la mar de tranquilo y confiado.
  Ante ellos aparece el guardián de la Caverna de las Llamas: Ifrit. Es un oponente mucho más complicado que el resto de monstruos contra los que se han enfrentado, pero entre ambos, sin olvidar la ayuda de la GF Shiva, logran derrotarlo.
  —¡¿Tenéis a Shiva como aliada?! —Ifrit se muestra sorprendido—. No está mal para ser humanos. De ahora en adelante os ayudaré.
  Squall ha superado la prueba, y con ello la capacidad de enlazarse al GF Ifrit. El chico está listo para realizar el verdadero examen de Seed.

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Capítulo 3 – El equipo B

  Squall vuelve a su habitación para ponerse el uniforme del Jardín, e inmediatamente después regresa al vestíbulo, donde, nuevamente, le espera Quistis. La instructora informa a Squall de quiénes serán sus dos compañeros de equipo durante el examen. El primero es Zell Dincht, un joven muy enérgico (quizá “hiperactivo” sea una mejor definición), de la misma edad que Squall, amante del combate cuerpo a cuerpo… y de los bocadillos. A Squall no le hace mucha gracia compartir equipo con Zell, pues tienen personalidades opuestas.
  —Es un pesado —protesta Squall—. ¿No puedo cambiar de equipo?
  —Lo siento, pero no —replica Quistis.
  —¡Hey! —Zell se acerca a Squall—. ¿Me toca contigo? —Zell le tiende la mano, pero Squall lo ignora—. Tú y Seifer no os lleváis muy bien, ¿eh? Me han dicho que esta mañana os habéis peleado de nuevo.
  —No ha sido una pelea —contesta Squall—. Estábamos entrenando.
  —¡Apuesto a que el único que lo ve así eres tú! Seifer se divierte provocándote. No sé por qué le sigues la corriente.
  —No es…
  —…asunto tuyo —Quistis termina la frase por él, adivinando lo que iba a decir—. Oídme. Debéis saber que Seifer es el jefe de vuestro equipo.
  —¡¿Nuestro jefe?! —Zell pone una mueca de desagrado.
  Seifer se presenta en el vestíbulo, acompañado por otras dos personas: un chico moreno y fuerte, apodado “Trueno”, y una chica de pocas palabras, con un parche en un ojo, conocida como “Viento”. Los tres juntos forman el Comité Disciplinario del Jardín.
  —Eres el jefe de equipo B, Seifer —dice Quistis—. Estaréis a mi cargo. Buena suerte.
  —Instructora, no soporto que me deseen buena suerte. Eso guárdatelo para los estudiantes mediocres.
  —Ya veo. Buena suerte, Seifer.
  —Añadid a la instructora a la lista —ordena Seifer a sus dos acompañantes.
  El director del Jardín, Cid Kramer, llega al vestíbulo, poniendo fin a la tensa conversación.
  —Hoy os examináis doce alumnos, del equipo A al equipo D. A continuación os dirigiréis al campo de batalla, donde os enfrentaréis con enemigos auténticos. El campo de batalla es un mundo de vida y muerte, victoria y derrota, vergüenza y honor… Un mundo que vosotros todavía desconocéis. ¿Estáis nerviosos? Tranquilizaos, pues os acompañarán nueve Seeds. Si fracasáis, ellos terminarán lo que hayáis empezado. Supongo que con ellos os sentiréis más seguros. Los Seed son la unidad de élite del Jardín de Balamb. Son nuestro orgullo. Aprended de ellos. Seguid sus órdenes y aprobaréis el examen. Demostrad que sois dignos de convertiros en Seeds. Adelante y buena suerte.
  Los cuatro grupos de aspirantes se dirigen hacia Balamb (la ciudad, no confundir con el Jardín). Durante el camino, Squall aprovecha para preguntar a Quistis sobre cierto asunto que le intriga desde aquella mañana:
  —Instructora, ¿quién era la chica que ha venido esta mañana a la enfermería?
  —¿De quién hablas? Yo no he visto a nadie.
  Squall no insiste, pues no tiene ganas de dar explicaciones.
  —Qué suerte la mía —Seifer ríe—. Formar equipo con un gallina y un nene enamoradizo.
  Finalmente llegan a Balamb, donde esperan los barcos que los llevarán hasta su objetivo: la ciudad de Dollet, en el continente al oeste de la isla de Balamb.

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Capítulo 4 – La misión de Dollet

  El equipo B, formado por Seifer, Squall y Zell, bajo la supervisión de Quistis, se encuentra en la sala de descanso del barco, camino de Dollet. La instructora Shu se une a ellos para informarles sobre la misión. Todos se ponen de pie para recibirla, menos Seifer, que permanece sentado, a su aire.
  —Seifer, ¿cuántas veces has hecho este examen? —pregunta Shu.
  —Me gustan los exámenes.
  —Procederé a explicar la misión. Nuestro cliente es el Congreso de la República de Dollet. Hace 18 horas nos ha solicitado formalmente el envío de Seeds. Dollet está siendo atacada por tropas de Galbadia desde hace unas 72 horas. Después de 49 horas de lucha, las fuerzas de Dollet han abandonado la zona urbana. Se han retirado a las montañas que rodean la ciudad, y ahora tratan de reorganizarse. Ésa es la situación actual. Pasaré a explicar nuestra misión y los detalles estratégicos. Actualmente, Galbadia concentra sus fuerzas en la montaña para barrer a las tropas de Dollet. Desembarcaremos en la playa Luptán. Después liberaremos la ciudad y eliminaremos a las tropas de Galbadia que aún permanezcan allí. A continuación, los Seeds tomaremos posiciones en torno a la ciudad para recibir a las fuerzas de Galbadia, que sin duda regresarán a la zona.
  La misión de los doce aspirantes a Seed será mantener la seguridad en la ciudad, por si algún soldado de Galbadia entra en ella, para que así los Seeds puedan concentrarse en su trabajo. Pese a tratarse de un examen, Seifer no parece estar contento con la función que les han asignado:
  —No haremos más que recoger las migas que dejen los Seeds.
  Cuando los barcos llegan a la costa de Dollet, tanto los Seeds como los aspirantes entran en la ciudad. El equipo B ha sido asignado a la Plaza Central. Seifer, Squall y Zell se dirigen hacia allí, ya sin la compañía de Quistis y demás.
  Tras eliminar a unos cuantos soldados de Galbadia, sólo queda esperar y defender la zona. Sin embargo, Seifer se muestra impaciente, deseoso de intervenir de forma más directa en el conflicto. Está buscando una excusa para seguir luchando…, y finalmente la encuentra: después de un largo rato esperando, descubren a un grupo de enemigos corriendo hacia la montaña.
  —¡Vamos a averiguar qué traman! —dice Seifer.
  —¡No podemos! —replica Zell—. Nuestras órdenes son quedarnos aquí. ¡Squall, di algo!
  —Haré lo que mande el jefe —contesta Squall, resignado.
  —¡Ja! —Seifer ríe—. ¡“Lo que mande el jefe”! Si tú también quieres ver sangre…
  —Es una buena oportunidad para probar lo que he aprendido entrenando contigo. Gracias a ti, ahora sé cómo enfrentarme a los que pelean sucio.
  —¡Al fin te has dado cuenta de cuánto me debes! ¡Jaja!
  —¿Os habéis hecho amigos de repente? —pregunta Zell—. En el fondo sois de la misma calaña. Se os olvida que ésta no es una misión cualquiera, sino un examen. ¿Es que queréis que nos cateen?
  —Vale —Seifer se encoge de hombros—, entonces tú te quedas aquí. No quiero cobardes en mi grupo.
  —¡¿Qué has dicho?!
  —No le hagas caso, Zell —responde Squall—. Oye, Seifer, si vamos a ir, cuanto antes mejor.
  En la cima de la montaña (que tiene poca altura, y a la que se asciende mediante un camino poco empinado) encuentran una torre de transmisión, rodeada de un puñado de soldados de Galbadia.
  —¡Generador en funcionamiento! ¡Sobrealimentador activado!
  —¿Están reparando algo? —se pregunta Squall.
  —Bah —Seifer suspira—. Nada que ver con nosotros. Oye, Squall, ésta es tu primera batalla real. Apuesto a que estás temblando.
  —No sé… Prefiero no pensar en ello.
  —A mí me encanta la sensación del combate. Después de cada batalla, siento que estoy más cerca de hacer realidad mi sueño.
  —¿Qué sueño?
  —Tú también debes de tener uno.
  —Lo siento, pero no me gusta hablar de estas cosas.
  Los soldados entran en la torre, momento que aprovecha Seifer para ir tras ellos sin pensárselo dos veces. Squall y Zell se quedan inmóviles, pensando qué hacer, cuando, de repente, un ruido los sobresalta. Detrás de ellos hay una chica, a la que Squall reconoce al instante: es la misma chica con quien se topó al salir de clase, antes de la prueba de la Caverna de las Llamas.
  —Soy Selphie Tilmitt, mensajera del equipo A. Vuestro jefe es Seifer, ¿no es cierto? ¿Dónde está?
  Al darse cuenta de que Seifer ha entrado en la torre, Selphie sigue sus pasos. Squall y Zell no tienen más remedio que hacer lo mismo, preocupados por el estado de sus dos compañeros.
  Cuando Selphie, Squall y Zell entran a la torre, Seifer ya se ha ocupado de los soldados de la planta baja, y ha ascendido usando el montacargas. Los cuatro se reúnen en la azotea, donde encuentran a dos soldados manipulando un panel eléctrico.
  —¡Capitán Biggs! Según informes, en el nivel superior de la torre se ha observado una sombra fantasmagórica.
  —¡Cállate, Wedge! ¿No ves que estoy ocupado? Inserto esto aquí… Ajusto esta tuerca… ¿Por qué tendré que reparar yo esta maldita torre? ¡Un militar de mi rango, perdiendo el tiempo con este trasto!
  Biggs concluye la reparación del panel eléctrico, desplegando una enorme antena en la parte superior de la torre.
  —¿Qué estás haciendo? —le pregunta Squall.
  —¡¿Qué estáis haciendo vosotros?!
  Biggs y Wedge se enfrentan a los estudiantes del Jardín, pero el combate termina de forma inesperada, cuando un ataque mágico de aire (“hálito de tormenta”) hace que ambos soldados de Galbadia sean expulsados de la torre. Su causante es la “sombra fantasmagórica” que mencionaba Wedge antes: un monstruo volador llamado Elviore.
  Cuando Squall y los demás acaban con Elviore, Selphie explica a Seifer para qué había ido a buscarlos:
  —¡Señor jefe del equipo B! Tengo un mensaje para usted: “Orden de retirada. Seeds y aspirantes a Seed, presentarse a las 19:00 horas en la playa”.
  El grupo se prepara para regresar corriendo a la playa, aunque su huida no va a ser tan fácil como esperaban. Biggs activa un robot de combate con forma de araña, el X-ATM092, para que acabe con ellos. Los estudiantes corren a toda velocidad por las calles de Dollet, sintiendo al X-ATM092 cada vez más cerca, hasta que finalmente llegan a la costa. Allí los espera Quistis, a los mandos de la ametralladora de uno de los barcos. La instructora acribilla a balazos al X-ATM092, dando tiempo a Squall y demás para montar en el barco y escapar.

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Capítulo 5 – Graduación

  De vuelta en la ciudad de Balamb, Quistis concede a sus alumnos el resto del día libre, antes de anunciarles el resultado del examen. Zell aprovecha para presentarles a su madre, que vive allí, y después todos regresan al Jardín.
  Tras separarse, Squall se encuentra con el director Kramer, Quistis y Shu, charlando en el vestíbulo.
  —Buen trabajo —dice Kramer—. Todos los aspirantes están a salvo, ¿verdad?
  —Sí —responde Shu—. Aunque no sabíamos que el objetivo real del ejército de Galbadia era la torre de transmisión.
  —Acabamos de recibir un aviso del gobierno de Dollet. El ejército de Galbadia ha aceptado retirarse bajo la condición de que se mantenga la torre en condiciones de transmitir.
  Seifer, que está a pocos metros de Cid y compañía, no parece estar tan contento con esta resolución.
  —Squall, ¿te has enterado de lo de la torre de transmisión de Dollet? Si no nos hubieran dado la orden de retirada, ahora seríamos héroes para la gente de Dollet.
  —¿Qué dices? —Quistis se gira hacia él—. Si lo único que querías era buscar pelea.
  —Instructora Trepe… ¿Cómo puedes decirme eso? Así se me quitan las ganas de estudiar. Aunque, pensándolo bien, una instructora mediocre como tú no lo entendería.
  —Seifer, te estás pasando —dice la instructora Shu—. Tendrás que responsabilizarte por haber alejado al equipo B de la zona asignada.
  —¿No sabes que la responsabilidad de un comandante consiste en tomar las medidas más adecuadas para cada situación?
  —¿“Comandante”, dices? ¡Si ni siquiera has podido llegar a Seed!
  Las palabras de Shu han herido a Seifer, pero éste se muerde la lengua. Cuando ambas instructoras abandonan la zona, es el director Kramer quien se pronuncia:
  —Seifer, serás castigado por tu irresponsabilidad. Es una medida necesaria para mantener la disciplina en la academia. Aunque en cierto modo entiendo por qué has actuado así. No quiero que os convirtáis en simples mercenarios. No quiero que obedezcáis órdenes automáticamente. Quiero que…
  Un profesor con sombrero extraño interrumpe la conversación.
  —Director, ya es hora de volver a su despacho. Los Seeds no deben actuar más allá de lo que estipule el contrato. No somos una institución de caridad, sino profesionales.
  La megafonía avisa a los aspirantes a Seed de que pronto se dará a conocer el resultado del examen. Todos se reúnen en el mismo pasillo, nerviosos y expectantes. Poco después, un profesor acude a ellos con una corta lista. En ella hay cuatro nombres: Zell Dincht, Squall Leonhart y Selphie Tilmitt son los primeros. El cuarto, como ya se intuía tras las palabras de sus superiores, no es Seifer, sino un chico de otro grupo.
  El profesor lleva a los cuatro nuevos Seeds al despacho del director.
  —En primer lugar, enhorabuena —dice Kramer—. Como miembros de la unidad Seed, a partir de ahora se os encargarán misiones por todo el mundo. El Jardín de Balamb está orgulloso de presentar al mundo a los Seeds, nuestra formidable unidad de guerreros especiales. Los Seeds son inigualables en el combate. Sin embargo, ése es sólo un aspecto de sus actividades. Cuando llegue el momento…
  —Director —le interrumpe el profesor—, sea breve, por favor. Ya es casi la hora de la reunión.
  —Los Seeds sois un bien muy valioso para este Jardín. Su valor y reputación dependen de cada uno de vosotros. Por eso debéis esforzaros al máximo.
  Cuando Squall y los demás regresan al pasillo, sus compañeros esperan para felicitarlos. Seifer es el primero en iniciar el aplauso al que todos se suman. No parece especialmente molesto por haber suspendido.
  Como es habitual tras cada examen de Seed, en el Jardín se ha organizado una fiesta por todo lo alto. Zell y Selphie se muestran eufóricos, y van de un lado para otro, pero Squall prefiere permanecer solo, alejado de la multitud. Es entonces cuando se fija en una chica, que también está sola, junto a la pista de baile. Las miradas de ambos se cruzan, y ella se acerca al recién nombrado Seed.
  —Eres el más guapo de todos. ¿Bailamos?
  —No.
  —A ver si lo adivino… ¡Sólo bailas con chicas que te gustan! En ese caso… Mírame, caerás bajo mi poder hipnótico. Te gusto…., te gusto mucho, mucho…
  Squall no puede evitar reír, lo cual es bastante inusual en él.
  —No sé bailar.
  —¡Yo te enseño, no te preocupes! Estoy buscando a alguien, y no quería entrar sola en la pista de baile.
  La chica coge a Squall de la mano y lo arrastra hasta la pista, forzándolo a bailar. Al principio le cuesta, pero poco a poco se va soltando, demostrando que en realidad sí sabe bailar (es parte de su entrenamiento como Seed). Tras un par de minutos, la chica parece haber encontrado a quien estaba buscando, pues se despide de Squall y se aleja rápidamente.
  Habiéndose quedado solo, Squall decide salir a la terraza. Quistis se une a él poco después.
  —Lo has hecho muy bien, tanto en el examen como en la pista de baile.
  —Gracias. ¿Algo más?
  —¿Bailas con una desconocida pero no quieres estar conmigo ni cinco minutos?
  —Lo siento. Tú eres una instructora y yo un alumno. Es muy incómodo cuando estás al lado de un profesor y nadie dice nada.
  Quistis ríe.
  —Es verdad, yo también era así. Ah, me olvidaba: tengo órdenes para ti. Tenemos que ir al rincón secreto. Es el lugar en que los alumnos se reúnen para hablar por la noche. Está al final de la zona de entrenamiento.
  —¿Para qué tenemos que ir? ¿Para decirles que deberían estar ya en la cama? Para eso está el Comité Disciplinario.
  —Vamos —insiste ella—. Es mi última orden.

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Capítulo 6 – Los sentimientos de Quistis

  Squall, obedeciendo las órdenes de su instructora, la acompaña hasta ese “rincón secreto” del área de entrenamiento.
  —A partir de este momento ya no soy instructora. Sólo soy una Seed, como tú. A lo mejor nos toca trabajar juntos.
  —¿Ah, sí?
  —¿No vas a decirme nada más?
  —Ya está decidido, ¿verdad? No hay nada que hacer.
  —Me han dicho que no soy buena instructora, que me faltan dotes de líder. A los 15 años ya era Seed, y a los 17 me saqué el título de instructora. Hace sólo un año… ¿En qué me habré equivocado? He hecho todo lo que he podido… —Quistis nota que Squall la está ignorando—. ¿Me estás escuchando?
  —¿Cómo? ¿Aún no has terminado? No me gusta hablar de esas cosas. ¿Cómo voy a opinar sobre los problemas de los otros?
  —No te estoy pidiendo tu opinión —Quistis suspira—. Sólo me gustaría que me escucharas.
  —Entonces, mejor que hables con la pared.
  —¿No hay veces en las que necesitas compartir tus sentimientos con otras personas?
  —Cada uno tiene que cuidar de sí mismo. No quiero cargar con los problemas de otro.
  —Ahora veo por qué me han dicho que he fracasado como instructora… Tal vez tengan razón.
  Squall, harto de esa conversación, y Quistis, dándose por vencida, abandonan el rincón no-tan-secreto. Cuando llegan a la entrada de la zona de entrenamiento, escuchan un grito.
  —¡Socorro!
  Un monstruo volador está atacando a una mujer joven y desarmada, que no tiene aspecto de ser estudiante ni instructora del Jardín. Squall la recuerda: es la mujer que lo visitó en la enfermería, tras el entrenamiento contra Seifer.
  —¡Squall, Quistis! —grita ella, dejando claro que los conoce.
  Los Seeds derrotan al monstruo, momento en el que aparecen dos hombres vestidos totalmente de blanco, que resultan ser los protectores de la mujer (aunque no han cumplido muy bien con su trabajo que digamos…). Tras dar las gracias a Squall y Quistis, los hombres de blanco y la mujer se marchan sin dar explicaciones.
  Antes de separarse, Quistis le dedica un último consejo a su exalumno:
  —Squall, no puedes ir siempre a tu bola.
  —Ah, ¿no? ¿Quién lo dice?
  —No estás solo en el mundo.
  Cuando Quistis se marcha, Squall se encuentra con Zell.
  —¿Dónde te habías metido? Te he buscado por todas partes, tío —Squall no responde—. Como ahora somos Seeds, nos han dado nuevas habitaciones. La tuya está justo delante de la que tenías antes. Me han pedido que te lo diga, por eso te he estado buscando.
  Squall entra a su nueva habitación, más amplia que la anterior, y a la que alguien se ha ocupado de llevar sus pocas pertenencias. Toca descansar.

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Capítulo 7 – El primer sueño

  —¡Squall, nuestra primera misión como Seeds! —los gritos de Selphie, al otro lado de la puerta, despiertan al chico—. ¡Tenemos que ir a Timber! ¡Date prisa!
  Selphie y Squall se reúnen con el director Cid Kramer y un profesor en la entrada del Jardín. Zell llega poco después, a bordo de un monopatín volador…, que el profesor le confisca inmediatamente, pues están prohibidos en el Jardín.
  —Aunque seáis Seeds, seguís siendo alumnos del Jardín. Tenéis que dar ejemplo al resto de los alumnos obedeciendo las normas.
  El profesor se aparta, cediendo el turno de palabra al director.
  —Ha llegado la hora de vuestra primera misión. Tenéis que ir a Timber. Vuestra misión consiste en ayudar a una organización local. Uno de sus miembros se pondrá en contacto con vosotros en la estación de Timber. A partir de ese momento, seguid sus órdenes.
  —¿Vamos sólo nosotros tres? —pregunta Zell.
  —Así es. Hemos aceptado esta misión por un precio muy bajo. Normalmente la hubiéramos rechazado, pero… Bueno, menos charla. Squall, tú eres el jefe del equipo. Estoy seguro de que puedo confiar en tu buen criterio.
  Aunque Balamb sea una isla, las vías del tren comunican con el continente del oeste mediante un túnel submarino. Squall, Zell y Selphie se dirigen a la estación de la ciudad de Balamb y montan en el tren, cuyo billete deben pagar con su propio dinero. Afortunadamente, ya han recibido su primer sueldo de Seed, pues, aunque todavía sean considerados estudiantes del Jardín y vivan en él, ser Seed es un trabajo, y, como tal, debe ser recompensado económicamente de forma periódica.
  Detalle curioso: hay dos formas de aumentar el rango de Seed (y con ello la paga diaria). La primera es realizar misiones actuando correctamente, con lo que se premian las capacidades físicas. Pero también se premian las facultades mentales, pues la segunda forma es sacar notas perfectas en exámenes voluntarios.
  Una vez dentro de su compartimento del tren, Zell les informa acerca de la situación de Timber:
  —Timber era un pacífico país cubierto de bosques, pero hace 18 años fue invadido por Galbadia. Desde entonces está bajo su control. Se ve que hay muchos grupos de resistencia, unos grandes, otros más pequeños.
  —Gracias, sabelotodo —responde Squall.
  —¡De nada, tío!
  Selphie no parece estar escuchando. Aunque hace unos segundos estaba en perfecto estado, ahora tiene mala cara.
  —Me siento rara…
  —Descansa un rato —le sugiere Squall.
  —Tengo mucho sueño…
  —¿Qué me pasa…? —Zell empieza a sufrir los mismos síntomas—. Tengo… sueño…
  Squall observa, sin entender nada, cómo sus dos compañeros caen rendidos sobre el sofá de la habitación. De pronto, a él le ocurre lo mismo. Intenta resistirse, pero no puede evitar caer al suelo, durmiéndose en cuestión de segundos.

  —Laguna, ¿estás seguro de que es por aquí?
  Squall está soñando que es otra persona. Un hombre de pelo largo, acompañado por otros dos: uno alto, muy fuerte, con un pañuelo en la cabeza, y otro delgado, de piel oscura y pelo trenzado. Aunque no los conoce, de alguna manera sabe que estos tres personajes se llaman Laguna, Ward y Kiros, respectivamente. Llevan uniformes del ejército de Galbadia.
  Sin embargo, no es un sueño normal. Squall no está soñando que es Laguna, sino que está dentro de su cabeza. Como si pudiera ver lo que hace, lo que ve o lo que piensa, pero sin controlar sus acciones.
  Laguna y sus dos compañeros están volviendo a Deling, su hogar, tras una misión en Timber. Al llegar, deciden ir a tomar algo al Hotel Galbadia. Aunque, en realidad, no es más que una excusa de Laguna para poder ver a Julia, una pianista que actúa habitualmente en el hotel, y de la que está enamorado.
  Tras varios intentos fallidos de aproximarse a Julia, debido a la timidez y torpeza naturales de Laguna, es ella quien se acerca a hablar con él.
  —(Ay ay ay ay es Julia es Julia qué hago qué hago Kiros Ward ayudadme de qué le hablo ay pero qué mona y qué bien huele).
  Squall no puede dejar de sentir vergüenza ajena con los pensamientos de Laguna.
  —Esta noche pagamos nosotros —dice Ward—. ¡Que te diviertas, Laguna!
  Kiros y Ward cambian de mesa, dejando a Julia y Laguna a solas. Tras una corta presentación, y dado que todos los demás clientes parecen estar más pendientes de aquella charla que de sus propios asuntos, Julia invita a Laguna a seguir la conversación en su habitación del hotel.
  —Soy un gran admirador tuyo y estoy un poco nervioso…
  —Por eso vienes a verme tocar tan a menudo, ¿verdad?
  —¿Te has dado cuenta?
  —Siempre me miras sonriendo. Me gustan tus ojos, aunque ahora parece que están un poco asustados. No te preocupes, no voy a comerte. Sólo quiero hablar y mirarte a los ojos.
  Laguna, más confiado, empieza a hablar sin parar (no tiene punto medio).
  —No me gusta mucho ser soldado, pero es una buena manera de viajar y conocer mundo. Además, Kiros y Ward siempre están conmigo, y nos lo pasamos muy bien. Son buenos tipos. ¿No quieres que vayamos a tomar algo un día todos juntos? Ejem… ¿De qué estaba hablando? Ah, sí. Cuando deje el ejército quiero hacer de periodista. Le contaré a la gente todo lo que he visto y oído en mis viajes. El otro día me publicaron un artículo en el rincón de lectores de una revista. ¡Me puse tan contento!
  —¡Qué bien!
  —Vaya, sólo hablo yo. ¡Cuéntame algo tú también! ¿Cuáles son tus sueños?
  —Me gustaría cantar. No sólo tocar el piano, sino también cantar.
  —¡Me encantaría oírte!
  —Pero no puedo. Las letras no se me dan bien.
  —Mm… Debe de ser difícil, ¿no?
  —¿Sabes? Gracias a ti se me ha ocurrido una idea para una canción.
  —¿Gracias a mí?
  —Sí… Gracias a todas las caras que me has mostrado. Cuando estabas herido, triste, preocupado… Podía leerlo en tu cara, en tus ojos… Me has mostrado algo sobre lo que puedo escribir una canción.
  —Vaya… Es como un sueño…
  Julia coge la mano de Laguna.
  —No es un sueño, ¿verdad?
  De pronto, alguien llama a la puerta, interrumpiendo ese momento. Es Kiros.
  —¡Laguna! ¡Nuevas órdenes! ¡Tenemos que ir a la residencia presidencial, ya!
  —¿Volveremos a vernos? —pregunta Julia, antes de despedirse.
  —¡Por supuesto! —asiente Laguna—. Tengo que venir para oírte cantar.

  Squall se despierta. El tren está llegando a Timber.
  —(He soñado que era un tipo medio tonto.)
  —¿Nos han robado algo? —pregunta Selphie—. ¿Estáis heridos?
  —Creo que no —responde Squall.
  —Menos mal. Yo estoy bien, y no sólo eso. ¡He tenido un sueño muy chulo! Había un tal Laguna que…
  —Espera —la interrumpe Zell—. En mi sueño también había un Laguna. Era un soldado de Galbadia, ¿verdad?
  —Laguna, Kiros y Ward —dice Squall—. ¿Cómo es posible…?
  —No le demos más vueltas —concluye Selphie—. Mejor que nos concentremos en la misión.
  —Se lo comunicaremos al director cuando volvamos al Jardín.

GuiaArgumentalFFVIII07

Enlaces:

Parte 1: capítulos 1-7
Parte 2: capítulos 8-15
Parte 3: capítulos 16-23
Parte 4: capítulos 24-31
Parte 5: capítulos 32-39
Parte 6: capítulos 40-46
Parte 7: capítulos 47-53
Parte 8: capítulos 54-61

26 comments to Guía argumental de Final Fantasy VIII – Parte 1

  • Blown

    Qué bomba empezar la semana con una guía argumental de Final Fantasy VIII.

    Aunque, en mi opinión, la historia de FF VII es superior (en pleno 2013 y todavía no he jugado FF VI u.u), Final Fantasy VIII siempre va a ser el más especial para mí; fue mi primer FF (eso fue en el año 2000, cuando yo tenía 13 años). Su musica (Liberi Fatali, Dance with the Balamb-Fish, Fisherman’s Horizon y la inolvidable The Man With The Machine Gun; sólo por nombrar unas pocas canciones), sus batallas jodidísimas (yo no tenía ni idea sobre enlazar magias en los atributos y demás; sólo subía de niveles y, a medida que subía y subía más niveles, me decía: “joder, pero es que esta vaina se pone más jodido cada vez que subo de nivel…” xD), el final del primer disco NUNCA se me va olvidar en mi vida: ver a la bruja Edea en la carroza mientras sonaba Fithos Lusec Wecos Vinosec…

    Al leer esta primera parte de la guía, a tomar por culo Mass Effect 1; comenzaré de nuevo a jugar Final Fantasy VIII.

    Shock, muchas gracias por hacer esta guía de Final Fantasy VIII (y la del VII también). Además, me das la excusa perfecta para volver a pasarme el FF VIII. 😀

    ¡Saludos!

    Pd.: disculpen algún error ortográfico o gramatical; lo escribí sin parar y sin revisar el texto; además, aquí son las 5:20 am y no he dormido en toda la noche.

  • L

    Heey Shock, mi primer comentario en este lado xD
    Genial, me encantó la guía argumental del 7, ahora viene el 8. El año que viene, 1 de Abril la del 9? xD

    El 8 fue el segundo que jugué pero el primero que me compré, que recuerdos .-.
    Aunque sigue gustándome más el 9.
    Espero con ganas el resto de partes.

  • @Blown: Gracias a ti por leer y comentar 😀 No quiero empezar a comparar porque esta entrada es exclusivamente para hablar de la historia de FFVIII, tan solo, por aclararte la duda, decirte que la historia del 6 es claramente inferior a la del 7, pero es que es un juego que en ningún momento busca tener un historión, sino emocionar con sus personajes. FFVIII sigue el mismo camino. Sobre The Man With The Machine Gun, solo te diré una cosa: es mi tono de llamada xD (¿quién lo iba a decir con este avatar? xD)

    @L: (Bienvenido!) No sé si podré aguantar un año, pero está claro que en algún momento haré narrativas argumentales tanto del 6 como del 9, porque, como ya digo, jugar a los FF me gusta tanto como escribir sobre ellos 😛

  • Otro articulazo más para la saca. Vaya curro que se está pegando aquí el amigo Shock (y yo también, no os creáis). Es como dices, la guía argumental de FFVII es totalmente distinta a esta y me encantó, y esta aunque no tenga nada que ver en la forma que esta redactada me está gustando mucho también. Además, nadie ha llevado a cabo tales proezas todavía!

  • Shillenzel

    Gran articulo (que ya iva siendo hora), el sueño de laguna es la caña, lo que me he reido con el tio cuando lo jugue, aunque cierto detalle entre el y Squall lo podrian haber aclarado en el juego y no dejarlo a que cada quien piense lo que quiera

  • Vayven

    PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS
    Nunca pensé que los lunes pudieran ser días que me hicieran feliz e incluso esperara, y ahora lo serán, al menos hasta el 20 de mayo, después los lunes volverán a ser mi día más odiado otra vez.

    @Shock: Yo tengo The Man With The Machine Gun de tono de alarma (y de llamada pero como no me llama nadie es como si no tuviera).

  • Gold-St

    Genial y típica “Shockada”, así da gusto.

    Pero hay un detalle que pasas por alto, lo de los examenes y las misiones era puro poserismo. Las verdaderas motivaciones de Squall son las cartas y hacerse amigo de un cactilio para que le ayude a hacer trampas.

  • @Shillenzel: Ejem, ejem, cada cosa en su momento…

    @Vayven: ¿Y no te da un infarto cada vez que suena el despertador?

    @Gold-St: No debe ser fácil hacer trampas en un juego así xD salvo la típica de cargar partida cuando perdemos una de nuestras cartas TOP.

  • Dark_Aslan

    Épico, no estaba tan errado en mis predicciones! Sabía que venía una guía argumental y con spoilers y todo, aunque Sería genial que de vez en cuando pusieras un comentario tuyo acerca de tu opinión o alguna experiencia tuya en esos momentos de la historia o datos curiosos como de que depende tu calificación otorgada en el examen seed

  • Eso sería normal en un análisis, pero no en una guía argumental xD

  • Shura

    GENIAL!(aplauso)
    me encanto la guia argumental del VII y esta tambien me encantará (aunque mi otra yo te odia, porque sabe que al leer esto tendrá unas ganas irrefrenables de jugar abandonando todos los demas juegos con los que estaba), aunque no es mi FF preferido es un GRAN GRAN juego y hay muchas cosas que me gustaria recordar y entender mejor especialmente en lo relativo al final del que no recuerdo todo.

    comentando brevemente los capitulos de esta entrada:
    – esta intro es de lejos la mejor que he visto en un juego
    – odiaba pasarme horas extrayendo magia aqua de los monstruos de la orilla, pero siempre acababa haciendolo
    -la musica del jardin de Balamb siempre se me quedaba pegada durante horas cuando jugaba, aunque mi preferida siempre sera “the man with the machine gun”
    -mis partes preferidas siempre eran las de Laguna
    -la primera vez que jugue me ponia muy nerviosa la mision de Dollet, luego me di cuenta lo facil que era, eso demuestra hasta que punto el juego consigue que te sumerjas en el, y da pena pensar que el sentimiento de la primera vez que se juega no se vaya a repetir del todo, en cierto modo envidio a quien aun no lo ha jugado XD

  • Pinza Roja

    Que bien una guía de ff VIII, hace mucho que no juego y no me acuerdo de muchos detalles.

    La verdad es que la imagen que tengo más grabada en la memoria es la de pasarme toda una cena en casa de mi abuela peleando contra el T-rex al principio del juego xD

    Por cierto, queremos saber que nota sacaste en el examen seed xD

  • Isura

    Brutal. Lástima que sea el único final que no me he pasado, ya que el método de usar magias me agobiaba. De momento todo lo descrito lo jugué y disfruté. Creo que es el juego que más veces he empezado y dejado xD

  • @Shura: A mí también me sigue pareciendo la mejor intro que he visto jamás. Y la canción de Balamb a veces me la pongo para estudiar xD

    @Pinza Roja: Enlaza Morfeo en Ataque Elemental y es un paseo 😀 En el examen saqué notaza, pero claro, me sabía perfectamente lo que tenía que hacer. En mi primera partida no recuerdo…

    @Isura: Pues te recomiendo jugarlo antes de leer esto, pero si tienes por seguro que no vas a jugar… la guía te sirve para desvelar todas las dudas que te quedaran de la historia (que no sé por dónde te quedarías pero supongo que serían muchas)

  • Que recuerdos. Creo que me cortaré las venas de lo emocionada que estoy.
    Na,en serio,recuerdo que cuando empecé a jugar esto (hace ya unos 12 años) pasé corriendo y sin leer todas las guías que te mostraban al principio (no tengo ninguna paciencia,cosa inusual en un fan de Final Fantasy xD) y tuve que pasar una gran parte del juego sin tener ni idea de como enlazar magias,crearlas,el sistema de GP…Con razón se me hizo así de tedioso el sistema de batalla,siendo uno de los más completos de la saga x.x

  • @Kora: Yo también suelo saltar tutoriales, excepto en juegos algo complejos como éste xD Es que vamos de PROS por la vida.

  • Acosta

    ya sabes el problemita que tuve con este juego (el cd4 es prácticamente imposible de hallar en internet sano y leíble por el emulador de psx, no tengo ni puta idea de por qué xD), así que espero con anssssia viva el final de tu guia argumental

  • Es raro porque esta última vez me lo he pasado con una imagen descargada de Internet, y me ha funcionado perfectamente (el CD3, en cambio, me daba error en un punto determinado y tuve que utilizar el original).

    Pero bueno, ya teniendo la guía no te lo tienes que volver a pasar 😛

  • Miguel

    Guia de FFVIII!! Empezáis fuerte con la nueva web!! Realmente creo que en este juego no es tan necesaria como en el FFVII porque los “cabos sueltos” no son tantos, y los que hay, son muy debatibles (ya sabemos de lo que hablamos, no se si lo mencionarás en la guía). Pero me encanta la idea! Según lo lees, vas recordando cada escena, diálogo…

    Ya en modo crítica: el ritmo de escritura/lectura igual es un poco rápido, cierto que los primeros compases del juego en realidad son así, pero recuerdo que con la guía del FFVII el ritmo era algo más pausado, igual porque es más enrevesado que éste, puede ser…

    Suerte con la nueva web

    Saludos

  • A ver si con esta guía argumental puedo descubrir por fin por qué Squall es emo. Después de haber jugado tanto sigo sin comprenderlo.

    Demasiado profundo para mí.

  • Lázaro Oscuro

    ¡Uyy! Justo lo he comprado de segunda mano ya que es el único que no he podido pirat… jugar con calma, tengo un mes para jugarlo (razones varias) y tengo la suerte de ir un poco más avanzado que la guía (así evito spoilearme, jeje). Ni aposta XD.

    PD: La verdad es que ya lo tenía, pero me quede por el disco 2 o 3… y se me estropeo el juego y la partida. Al final tuve que recomenzarlo.

  • @Lázaro Oscuro: Si te quedas atascado tienes permiso para preguntar, pero ni se te ocurra leer la guía argumental hasta que te lo pases xD

  • […] Mako Sedai: Guía argumental de Final Fantasy VIII […]

  • Hola a todos:

    He escrito un artículo sobre la estructura argumental de Final Fantasy VIII. Mientras buscaba imágenes para ilustrarla me topé con las guías argumentales de Makö Sedai, que me ayudaron a refrescar la memoria para afrontar mi artículo, solicité a Makö permiso para utilizar sus imágenes y me dijo que sí, además de poder poner un enlace a mi post en los comentarios, pues bien, aquí va la entrada: http://victorenprimerapersona.blogspot.com.es/2015/02/final-fantasy-viii-esquema-de.html
    espero que os guste.

    Nos vemos.

  • He remodelado toda la guía argumental, para darle un estilo narrativo más elegante, como el de las posteriores (FFIX, FFX, etc).

    También he cambiado pequeños detalles de varios capítulos, he añadido cosas importantes en otros, y hay un capítulo nuevo, fundamental para comprender el mundo de FFVIII (Parte 5, Capítulo 38: “Anales del Gran Baskalium”).

    Por último, he modificado todas las imágenes. Ahora son más grandes y de mucha mejor calidad.

  • He publicado la versión 5.0 de la guía argumental, que probablemente sea la definitiva. Incluye nuevo contenido y explicaciones más extensas, siguiendo los consejos y peticiones de algunos lectores.

    Gracias por ayudarme a mejorar y por vuestro apoyo.

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