Final Fantasy VII – Guía argumental

FFVIIGuiaArgumental

Para quienes no la vierais en su día, y para los que sí pero prefiráis tenerla completa en una sola entrada: he decidido juntar todas las partes de esta guía argumental en una. No hay ninguna diferencia, a excepción de que he eliminado las introducciones de los capítulos y los links a “otras partes”. El resto es igual. Así pues: interesados, sigan leyendo.

FINAL FANTASY VII, guía argumental

Si hay algo que, ya no sólo como redactor, sino como gran fan del juego, he echado en falta estos años, era una guía argumental de Final Fantasy VII en condiciones. No hay nada que no se pueda descubrir jugando o dando una vuelta por Google y YouTube, pero siempre que he visto explicaciones eran de partes sueltas del argumento, y casi siempre dejando cosas importantes sin contar o haciéndolo en un orden aleatorio.

La idea de hacer una guía argumental de Final Fantasy VII no es algo nuevo. Lleva en la recámara varios años. Durante todo este tiempo he visto que, a pesar de leer explicaciones, la gente sigue teniendo algunas dudas. Yo mismo he comprobado lo difícil que es comprender el 100% de los sucesos del juego, de ahí que viera la necesidad de hacer esto. Así pues, me he puesto manos a la obra y he vuelto a completar el juego, tanto en español como en inglés, para no pasar por alto ni el detalle más pequeño. Y aquí está el resultado, a lo largo de 44 capítulos.

En realidad no es una guía argumental al uso, ya que no me limito a explicar los puntos difíciles de la historia. Pero tampoco es una novela, ya que eso implicaría tener que relatar más en profundidad todo el juego, inclusive mazmorras (porque, si no, sería una novela bastante limitadita). Es algo intermedio, una especie de narración de los sucesos del juego, pasando por alto la parte jugable y cosas intrascendentes, resumiendo casi todo el viaje, y contando con mucho detalle las partes importantes. Lo he hecho aprovechando y siguiendo la propia narrativa del juego, ya que esto es precisamente lo que hace la historia tan especial: su insuperable narrativa.

Los que hayáis jugado a FFVII, disfrutaréis recordando todos los momentos del juego (a poder ser acompañados por la BSO). Y los que no, ya sea porque no os gusta el estilo de juego o porque no os da la gana, tenéis la oportunidad de introduciros en el mundo del considerado por mucha gente como mejor juego de la historia.

Capítulo 1 – Introducción y primera misión

Antes de empezar a contar los sucesos del juego necesitamos un poquito de cultura general del mundo de Final Fantasy VII. Concretamente una pequeña descripción sobre ShinRa y la energía Mako.
La energía Mako es la principal fuente de electricidad del planeta. Todo el mundo utiliza esta energía, distribuida a lo largo de todos los continentes gracias a la compañía ShinRa (originalmente llamada Shin-Ra Electric Power Company), con sede principal en la ciudad de Midgar.
Lo que no todo el mundo sabe es que esta energía se extrae directamente del planeta, de un flujo conocido como Corriente Vital. Por tanto, extraer Mako hace que el planeta se vaya marchitando poco a poco. La mayoría de los que lo saben miran hacia otro lado, pues eligen vivir más cómodamente sin importarles el sufrimiento del planeta.
No tardaremos en comprobar que ShinRa es algo más que una simple compañía eléctrica. Controlan totalmente la ciudad de Midgar desde su sede central, y el resto del territorio gracias a las sedes que tienen repartidas por otras ciudades. Incluso tienen un ejército, y grandes departamentos de investigación médica y desarrollo armamentístico.

La ciudad de Midgar tiene dos partes bien diferenciadas: la parte superior, zona rica de la ciudad, con tecnología muy avanzada, y sostenida por una enorme plataforma. Bajo la plataforma están los suburbios, divididos en 8 partes idénticas, y conocidos como Sector 1, Sector 2, etcétera.
En cada uno de los sectores hay un reactor de Mako, todos con el mismo objetivo: extraer energía del planeta para el uso y disfrute de los ciudadanos de Midgar.

En los suburbios de la ciudad, un pequeño grupo ecoterrorista llamado AVALANCHA lucha por conseguir la desaparición de ShinRa, y salvar así al Planeta Tierra, y a su Corriente Vital, de sufrir un final anticipado.
No se sabe el número exacto de miembros que tiene AVALANCHA, pero durante el juego sólo conoceremos a cinco. El líder es Barret Wallace, un hombre corpulento de aspecto agresivo, de 35 años de edad, que tiene una hija pequeña llamada Marlene. Barret llama la atención no sólo por su aspecto físico, que también, sino especialmente por una especie de ametralladora que tiene injertada en el brazo derecho, como si fuera un guante, solo que sin esconder una mano debajo.
Tifa Lockhart, de 20 años, es la camarera del bar de AVALANCHA, conocido como Séptimo Cielo (7th Heaven), bajo el que se esconde su centro de operaciones. Tifa no interviene directamente en las misiones, sino que se dedica a cuidar el bar y a la pequeña Marlene mientras el resto de miembros están fuera.
Los otros integrantes conocidos de AVALANCHA son Jessie, Biggs y Wedge.

La próxima misión de AVALANCHA está a punto de iniciarse. El objetivo es explotar el reactor de Mako nº1, infiltrándose entre las líneas enemigas a base de fuerza bruta. Es una misión muy difícil para los miembros actuales del grupo, por lo que deciden invertir casi todo su dinero en contratar a un mercenario llamado Cloud Strife, un joven de 21 años, ex-miembro de SOLDADO, comando de élite del ejército de ShinRa. Con esto se aseguran no sólo tener a un luchador muy fuerte de su lado (con un espadón enorme a la espalda), sino que además les puede dar consejos sobre la seguridad de ShinRa, facilitando su infiltración.
Para desgracia de Barret, Cloud resulta ser bastante borde y nada considerado con su causa. El planeta le da igual, lo único que quiere es terminar rápido la misión y recibir el dinero acordado.

La misión, al igual que el videojuego, comienza a bordo del tren que va a parar a la base de ShinRa en el Sector 1 de Midgar, donde tienen protegido el reactor.
Jessie y Biggs se encargan de abrir las puertas con códigos obtenidos por otros compañeros de AVALANCHA, Wedge vigila la ruta de escape, y Barret avanza hasta el reactor, acompañado por Cloud.
Con el fin de lavarse un poco las manos, ya que no sólo explotará el reactor, sino que mucha gente inocente morirá debido a la explosión, Barret entrega la bomba a Cloud y le pide que sea él quien la coloque.
Cuando Cloud va a colocar la bomba, un pitido recorre su cabeza, seguido de una voz interna que le intenta prevenir de lo que va a hacer. Pero Cloud ignora la voz y coloca la bomba, momento tras el cual suena la alarma, obligando a los miembros de AVALANCHA a escapar a toda velocidad de la base, antes de que los soldados de ShinRa o la explosión de la bomba acaben con ellos.

Una vez fuera deciden separarse para no levantar sospechas. Cada uno debe ir por un camino distinto, y, finalmente, reunirse en la estación de tren del Sector 8, que se dirige hacia el Sector 7 (donde está el Séptimo Cielo).
En su camino hacia el tren, Cloud se encuentra con una florista, desorientada entre el gentío que corre de un lado para otro, asustados tras la enorme explosión del Sector 1. Sólo cruzan un par de palabras antes de volver a separarse.
Unos soldados de ShinRa encuentran a Cloud antes de que éste llegue a la estación, pero consigue escapar e infiltrarse en el tren justo cuando ya había iniciado la marcha. Allí se reúne con el grupo, y viajan de vuelta al Sector 7.

Capítulo 2 – A por el segundo reactor

El grupo llega a salvo al Séptimo Cielo. Cloud tan sólo quiere que Barret le dé el dinero de la misión y largarse, pero Tifa intenta convencerle de que se una a ellos.

“¿Te vas a marchar así, olvidándote de tu amiga de la infancia?”

Cloud duda por un momento, y Tifa aprovecha para recordarle la promesa que le hizo 7 años atrás. Ambos se encontraban en Nibelheim, su pueblo natal. Cloud pidió a Tifa que acudiera al pozo del pueblo por la noche, para contarle que planeaba marcharse de Nibelheim e irse a vivir a Midgar. Su sueño era llegar a formar parte de SOLDADO y ser considerado un héroe, como Sefirot, el mejor SOLDADO de todos los tiempos.
Tifa, triste por la marcha de Cloud, le obliga a hacer una promesa: si algún día él es un héroe famoso y ella está en un apuro, Cloud acudirá a rescatarla.

Con estas palabras consigue convencer a Cloud de que les ayude en su próxima misión: destruir el reactor del Sector 5. Y esta vez Tifa también va. Tras una pequeña explicación de Cloud a Barret sobre cómo usar la Materia (unas esferas con capacidades mágicas), los tres se reúnen con sus compañeros en la estación de tren.
Para evitar la seguridad de ShinRa, Cloud, Barret y Tifa saltan del tren a mitad de camino, y una vez en los túneles deciden colarse por los conductos de ventilación, mientras que Jessie, Biggs y Wedge se infiltran utilizando disfraces.

Al llegar al centro del reactor, Cloud vuelve a sentir un gran dolor de cabeza, como ya le pasara en la misión anterior, y empieza a tener una visión. O quizá un flashback. Se encuentra dentro de otro reactor. Tifa, una Tifa mucho más pequeña, llora junto al cadáver de su padre, echando la culpa del asesinato a ShinRa, o, más concretamente, al nº1 de SOLDADO: Sefirot.

Cloud recupera la consciencia y coloca la bomba. Deciden escapar por unas plataformas elevadas, pero una gran cantidad de soldados de ShinRa les bloquean el paso, comandados por nada más ni nada menos que el propio Presidente ShinRa.

Tras una corta charla, en la que el Presidente se ríe de Cloud afirmando que ni siquiera recuerda su nombre, los soldados de ShinRa se marchan junto con su líder, y en su lugar aparece un soldado-robot. Cloud, Barret y Tifa lo destrozan, provocando que el robot explote y deje a Cloud colgando de la plataforma. Tras unos segundos de tensión, Cloud pierde las fuerzas y cae.

Capítulo 3 – Aeris, la florista

“¿Estás bien? ¿Me oyes?”

Una voz despierta a Cloud. Se encuentra en una iglesia de los suburbios del Sector 5. El tejado de la iglesia y el pequeño jardín que hay dentro de ésta han amortiguado su caída y salvado su vida.
Junto a él hay una chica, a quien no tarda en recordar: la florista que encontró al escapar del primer reactor.
Ambos mantienen una corta charla en la que la chica pregunta a Cloud por su Materia, ya que ella afirma tener una Materia extraña que no sirve para nada, pero que mantiene como recuerdo de su madre. Finalmente se presenta: su nombre es Aeris Gainsborough, y tiene 22 años, uno más que él.

Mientras hablan, un hombre entra en la iglesia. Se llama Reno, y pertenece al “grupo de operaciones especiales de ShinRa”. Los soldados de este grupo son conocidos como “Turcos”. Junto a Reno hay otros tres soldados de ShinRa. Su objetivo es secuestrar a Aeris y llevarla a la base de ShinRa.
Aeris pide a Cloud que la proteja, y ambos huyen por el tejado de la iglesia, escapando de las garras de Reno. Deciden ir a casa de Aeris, donde estarán a salvo de los soldados de ShinRa.

Durante su camino, Aeris pide a Cloud que ayude a un hombre enfermo que vive en una tubería. No puede hablar, sólo emitir ruidos, y no parece ser consciente de lo que le rodea. Tiene tatuado un “2”. Cloud no puede hacer nada por él, así que se marchan.

Al llegar a casa de Aeris se encuentran con su madre, Elmyra. Ésta le sugiere a Cloud quedarse a dormir, antes de continuar su viaje de vuelta al Sector 7.
A la mañana siguiente Aeris se ofrece a enseñarle el camino, y juntos viajan desde el Sector 5 hasta la puerta del Sector 7. Allí toman un descanso antes de separarse, y Aeris le habla de su primer novio, quien, según ella, también formó parte de SOLDADO.

En ese momento se abren las enormes puertas que comunican ambos sectores, dando paso a un gran carruaje. Cloud se sorprende al ver que en la parte de atrás del carro se encuentra su amiga Tifa, vestida de forma mucho más elegante de lo habitual. El carruaje pasa de largo, con dirección al pequeño poblado llamado Mercado Muro, situado en el extremo del Sector 6 que comunica con el 7.
Como no podía ser de otra forma, Cloud y Aeris deciden ir a investigar.

Capítulo 4 – El plan de ShinRa

Tras dar una vuelta por Mercado Muro, descubren que Tifa está en la mansión de un ricachón conocido como Don Corneo, un hombre de dudosa reputación, dueño de un burdel, y que anda buscando novia, con un método un tanto curioso: cada noche hace llegar a su habitación a tres chicas, y elige una para… digamos… pasar la noche con ella.
Aeris decide que Cloud y ella misma también se colarán en la mansión aprovechando ese ritual, por lo que, tras disfrazar a Cloud de mujer, consiguen entrar y llegar hasta Tifa.
Tifa les explica que Don Corneo está colaborando con ShinRa, y quiere conseguir estar a solas con él para interrogarle y coaccionarle para que deje de ayudar a la compañía eléctrica.

Elija Corneo a quien elija, el resultado es el mismo: Cloud, Tifa y Aeris se deshacen de sus guardias personales y se encierran con el Don en su habitación. Don Corneo, asustado, les confiesa que un tal Heidegger, “Director de Mantenimiento de Seguridad Pública de ShinRa”, le ordenó buscar información sobre AVALANCHA. Y ahora que han descubierto que su guarida está en el Sector 7, planean derribar una parte de la estructura que está sobre los suburbios para que caiga sobre este sector y lo destroce por completo.

Tifa propone marchar inmediatamente hacia el Sector 7 para evitar que ShinRa se salga con la suya, pero, cuando están a punto de salir de la habitación, Don Corneo activa una trampilla oculta, y Cloud, Tifa y Aeris caen por una tubería.

Mientras tanto, en las oficinas de ShinRa, tres hombres debaten sobre el futuro del Sector 7. Heidegger le cuenta sus planes al Presidente ShinRa. Ha decidido enviar a los Turcos para hacer el trabajo sucio. Reeve, el “Director del departamento de Desarrollo Urbano”, intenta persuadirles, ya que este plan supone muchos problemas para su departamento. El Presidente hace oídos sordos a las quejas de Reeve, y explica los últimos detalles del plan. No sólo va a destruir el Sector 7, sino que, además, piensa culpar del ataque a AVALANCHA, y poner así a ShinRa como los protectores y salvadores de Midgar.

Cloud, Tifa y Aeris caen en las cloacas de Mercado Muro, sin posibilidad de trepar de vuelta hasta la habitación de Don Corneo. Consiguen salir de las alcantarillas y atraviesan el cementerio de trenes hasta llegar finalmente al Sector 7. Allí se encuentran con una fuerte batalla entre los miembros de AVALANCHA y tropas de ShinRa.
Wedge yace moribundo ante una gran estructura. Arriba de ésta, Barret lucha contra todos los soldados y robots de ShinRa desplegados en la zona. Tifa pide a Aeris que vaya a buscar a Marlene al Séptimo Cielo, mientras ella y Cloud suben a la estructura para ayudar a Barret. Durante la subida encuentran a Biggs y Jessie, también malheridos. Al llegar a la cima se encuentran con Barret y Reno. El chico pelirrojo de los Turcos activa la cuenta atrás de la bomba, sin que Cloud y los demás puedan hacer nada para evitarlo. Un helicóptero aparece en escena, y Reno salta a su interior para ponerse a salvo. En el helicóptero también está Tseng, otro de los Turcos, y a su lado Aeris, a quien han conseguido capturar aprovechando el caos del momento. Tseng termina la conversación con unas palabras intrigantes:

“Nuestras órdenes eran encontrar y capturar al último de los Ancianos.”

La bomba estalla y la plataforma comienza a derrumbarse, pero Barret encuentra una ruta de escape: un cable con el que deslizarse hasta el Sector 6. Consiguen ponerse a salvo segundos antes de que el Sector 7 al completo se derrumbe, enterrando a todos sus habitantes, entre los que se encuentran sus compañeros de AVALANCHA: Biggs, Jessie y Wedge.

Capítulo 5 – Al rescate de Aeris

La rabia consume a Barret. Marlene estaba allí, en el Sector 7, y seguramente sea otra de las muchas víctimas de aquel atentado. Sin embargo, Tifa confía en que Aeris haya cumplido su promesa de ponerla a salvo, así que deciden viajar al Sector 5, a casa de Aeris.

Durante el camino, Cloud recuerda algo. Una frase que oyó tiempo atrás:

“Por mis venas corre la sangre de los Ancianos. ¡Uno de los lícitos herederos de este planeta!”

Eran las palabras de Sefirot. ¿Qué es eso de Ancianos? ¿Y qué relación tienen Sefirot y Aeris, a quien Tseng definió como “el último de los Ancianos”?

Consiguen llegar a casa de Aeris, donde se encuentran con Elmyra, quien les cuenta que Aeris es la única superviviente de una raza conocida como Ancianos. Esto implica, por tanto, que ella no es su madre real. Elmyra encontró 15 años atrás a una mujer moribunda junto a su hija pequeña de apenas 7 años. La mujer pidió a Elmyra que cuidase de su pequeña (Aeris), y después murió.
Elmyra asegura que Aeris era una chica misteriosa: cuando era pequeña le contó que se habían escapado de una especie de laboratorio de investigación y mencionaba cosas extrañas como que su madre “había regresado al Planeta”. Elmyra les dice que Tseng, ese hombre de los Turcos que habían visto en el helicóptero, llevaba muchos años intentando devolver a Aeris a los laboratorios de ShinRa, ya que su madre verdadera era “una Anciana”.
Hasta el día de hoy Aeris siempre había conseguido escapar de los Turcos, pero esta vez se encontró en un aprieto: había conseguido llevar a Marlene hasta su casa, y temía que los Turcos la dañaran si se negaba a ir con ellos. Así pues, Aeris aceptó acompañarles con la condición de que dejaran a Marlene en paz.
Barret se siente culpable, ya que han atrapado a Aeris por proteger a su hija, por lo que decide dejar a Marlene un tiempo más bajo el cuidado de Elmyra y dirigirse junto a Cloud y Tifa al cuartel general de ShinRa, para rescatar a la Anciana.

Cloud y compañía consiguen infiltrarse en el cuartel general de ShinRa sin mucha complicación. El edificio consta de 70 plantas, y su objetivo es llegar hasta la parte superior, donde seguramente esté Aeris retenida. Durante su ascenso se encuentran con que en uno de los pisos se está celebrando una reunión de ejecutivos. Cloud y los demás se ocultan en los conductos de ventilación para espiar la reunión. Reeve, el Director del departamento de Desarrollo Urbano, se encuentra describiendo a su Presidente el coste económico de la reparación del Sector 7. Sin embargo, el Presidente le contesta que no piensa reparar aquello. Junto a ellos se encuentran Heidegger y otros dos desconocidos hasta la fecha: Palmer y Escarlata.
Un hombre vestido con bata blanca entra en la sala: su nombre es Hojo, jefe del departamento científico de ShinRa. El Presidente le pregunta por “la chica” (Aeris), a lo que Hojo contesta que “es inferior que su madre Ifalna”. Según sus cálculos, el tiempo necesario para terminar de estudiar a un sujeto así es nada más y nada menos que 120 años, obviamente mucho más tiempo del que va a vivir Aeris. Pero Hojo tiene un plan: quiere que Aeris se reproduzca para crear un ser que resista una investigación de tantísimo tiempo. ¿Cómo podría ser eso posible?
Dan por terminada la reunión, y Cloud, Barret y Tifa deciden seguir a Hojo hasta su laboratorio. Allí encuentran que Hojo tiene retenido a un extraño animal de piel rojiza. Pero a Cloud le llama la atención otra cosa: un compartimento cerrado, con una pequeña ventana y un letrero en el que pone “Jénova”. Dentro hay una especie de cuerpo decapitado, de extraño color. Un zumbido recorre la mente de Cloud otra vez, y cae al suelo extasiado. Cloud parece conocer a esa tal Jénova.

“Jénova… de Sefirot… la han traído aquí.”

Cloud consigue reincorporarse, y suben al piso superior del laboratorio. Allí se encuentra Hojo, delante de una especie de habitación rodeada de cristales blindados. Aeris se encuentra dentro de esta habitación, tendida en el suelo. Hojo da una orden a uno de sus empleados y una parte del suelo de la habitación blindada se abre, ascendiendo un montacargas con el ejemplar del piso inferior: aquel animal de piel rojiza, de aspecto intermedio entre un perro y un tigre. El plan de Hojo está claro: Aeris es la última de los Ancianos, y el animal pertenece a una raza muy longeva, capaz de vivir muchísimos más años que un humano. ¿Por qué no juntarlos y que se reproduzcan? Así conseguiría un ser con los poderes de los Ancianos y la longevidad de la raza del animal. Pero Barret se interpone, y destroza la puerta de la habitación usando su brazo-ametralladora. El animal se abalanza sobre Hojo y lo inmoviliza en el suelo, momento que Aeris aprovecha para juntarse con sus amigos.
El montacargas se vuelve a activar, y un extraño ser monstruoso creado por Hojo asciende hasta la habitación. El animal rojizo se ofrece a ayudarles a derrotarlo. Resulta que sabe hablar. Le dice a Cloud que Hojo le puso el nombre “Red XIII”, así que le pueden llamar así. Mientras Red XIII y los demás luchan contra este monstruo, Hojo aprovecha para escapar. Con el monstruo derrotado, y Aeris y Red XIII en el bando aliado, el grupo se dispone a abandonar el edificio. Es entonces cuando entran en escena los Turcos. Tseng, acompañado de otro Turco llamado Ruda, apresan a Cloud y los demás, obligándoles a subir hasta el último piso. Allí se encuentran con el Presidente. Éste les cuenta que los Ancianos, conocidos antiguamente como los Cetra, eran una raza que vivió hace miles de años. El Presidente asegura que los Cetra conocen el camino hasta la “Tierra Prometida”, y espera que Aeris les enseñe cómo llegar. Según sus previsiones, esa zona está rebosante de energía Mako, por lo que allí construirán Neo-Midgar.
Tras este pequeño discurso, el Presidente ordena que los encierren en la prisión que hay junto al laboratorio.

Dato curioso: En uno de los pisos del edificio, dentro de una taquilla, Cloud se sorprende de encontrar lo que parece ser un megáfono. ¿Qué pinta esto aquí? ¿Es importante? Lo veremos más adelante.

Capítulo 6 – El nuevo Presidente

Cloud y Tifa se encuentran encerrados en la misma celda. Se escuchan voces en la celda de al lado. Red XIII parece echar de menos a su abuelo, mientras que Barret se pregunta si esa Tierra Prometida realmente existe. De repente Cloud escucha la voz de Aeris, encerrada en la otra celda contigua. Cloud le pregunta si sabe algo de la Tierra Prometida. Ella le contesta que no lo sabe con seguridad. Aeris dice que los Cetra (o Ancianos) pueden hablar con el Planeta, y quizás éste la ayude a encontrar la Tierra Prometida. Sin embargo, en Midgar no puede, ya que hay demasiada gente y demasiado ruido.

La noche transcurre con tranquilidad, pero a la mañana siguiente Cloud descubre que la puerta de su celda está abierta. El carcelero yace muerto en el pasillo. Cloud coge las llaves y libera a sus compañeros.
Cloud y los demás salen de la prisión y descubren que todos los empleados de ShinRa en esa planta están muertos. Red XIII encuentra un charco de sangre junto a donde horas antes se encontraba la cápsula que contenía a esa tal Jénova. Quienquiera que haya estado allí, parece haber robado la cápsula y dejado un enorme rastro de sangre a su paso.

Dato curioso: Mientras siguen el rastro de sangre, el grupo se tiene que enfrentar a varios tipos de monstruos que antes no estaban. ¿Cómo han llegado hasta aquí? Otro detalle a recordar.

El rastro de sangre les lleva directamente hasta el último piso, donde encuentran al Presidente ShinRa… muerto, con una enorme espada atravesándole la espalda. Una espada que no puede ser manejada por cualquiera. La espada de Sefirot.
Al lado del Presidente, escondido detrás de una columna, se encuentra Palmer, uno de los ejecutivos que estaban en la reunión. Éste les confirma que vio cómo Sefirot subía hasta allí y decía al Presidente que “no les dejaría la Tierra Prometida”, justo antes de matarlo.

Un helicóptero aterriza en el tejado. Palmer consigue escapar, mientras un hombre joven y rubio, vestido con traje blanco, baja del helicóptero. Su nombre es Rufus, “Vicepresidente de ShinRa”. No solo eso: hijo del Presidente. Es decir: Rufus es ahora el nuevo Presidente de ShinRa. Cloud decide enfrentarse a él mientras el resto del grupo escapa por el ascensor.
Tras un corto combate, Rufus escapa en el helicóptero, y Cloud se reúne con sus amigos.
El edificio está rodeado por tropas de ShinRa, pero Cloud y los demás consiguen robar una moto y una camioneta, y usarlas para escapar del edificio. O, mejor dicho, para escapar de Midgar.

Capítulo 7 – La historia de Cloud y Sefirot

Tras escapar de las tropas de ShinRa, Cloud, Barret, Tifa, Aeris y Red XIII deciden ir a descansar a Kalm, un pueblo situado muy cerca de Midgar. Alquilan una habitación de la posada y se reúnen allí. Barret pide a Cloud que les cuente todo lo que sabe de Sefirot, y éste accede:

“Quería ser como Sefirot, de modo que me uní a SOLDADO. Después de trabajar con Sefirot en varias misiones, nos hicimos amigos. Es más viejo que yo, y casi nunca hablaba de sí mismo. Supongo que lo podrías llamar un compañero de guerra… Confiábamos uno en otro… Hasta que un día…”

5 años atrás. Cloud, Sefirot y dos soldados de ShinRa viajaron hasta Nibelheim, ciudad natal de Cloud, con la intención de revisar el reactor de Mako instalado cerca de la ciudad. Los últimos informes indicaban que este reactor tenía fallos, y producía criaturas monstruosas.
Nada más llegar, Sefirot preguntó a Cloud qué sentía al regresar a su ciudad natal, ya que él no tenía una. Cloud, intrigado, le preguntó por sus padres.

“Mi madre es Jénova. Murió nada más darme a luz. Mi padre…”

Sefirot se rió y prefirió no seguir con la conversación.

Durante esa tarde, Cloud decidió hacer una visita a sus vecinos, y, cómo no, a su madre.
Su padre había muerto cuando Cloud era muy pequeño, y Cloud no tenía hermanos, así que su madre vivía sola.

“Mi madre… era una mujer vibrante. No había cambiado un ápice. Pero murió unos cuantos días después…”

Su madre se alegró al ver de vuelta a su único hijo. Como buena madre, le preguntó si comía bien, si tenía novia… y se mostró sorprendida al ver el uniforme de Cloud. No se imaginaba que el uniforme de SOLDADO fuera así.
Antes de que anocheciera, Cloud decidió obedecer a Sefirot y volver a la posada donde pasarían la noche. Allí encontró a Zangan, un maestro de artes marciales, quien le confesó que tenía una alumna en Nibelheim: Tifa.

A la mañana siguiente, Sefirot, Cloud y los dos soldados se prepararon para ir hacia el reactor. La joven guía que les enseñaría el camino no era otra que la propia Tifa.
Tras hacerse Cloud, Tifa y Sefirot una foto de recuerdo por petición de un fan del legendario SOLDADO, comenzaron el corto pero tortuoso viaje hacia el reactor.
La primera desgracia no tardó en llegar: uno de los soldados murió al romperse un puente de madera por el que estaban cruzando. Afortunadamente los demás sobrevivieron y continuaron el camino.
Sefirot les explicó que esa montaña era especialmente rica en Mako, por eso decidieron construir el reactor allí. También les contó que la Materia, esas esferas mágicas que utilizaban en combate, no era otra cosa que energía Mako condensada.

Sefirot y Cloud entraron al reactor, mientras Tifa se quedaba fuera esperando junto al soldado de ShinRa. Dentro encontraron varias filas de cápsulas, unidas por tuberías que conducían hasta una sala con un letrero: “JÉNOVA”. Sefirot se dió cuenta de lo que estaba pasando: era todo obra del profesor Hojo. Estaba experimentando con humanos, metiéndolos en aquellas cápsulas e insuflándoles grandes cantidades de Mako. El resultado era hombres, o mejor dicho, monstruos de extraordinaria fuerza. Sefirot se quedó unos segundos pensando, y la rabia le recorrió todo el cuerpo.

“… ¿Fui yo creado también de esta forma?”

Con el problema del reactor solucionado, Cloud y los demás regresaron a Nibelheim. Volvieron a pasar la noche en la posada, pero, a la mañana siguiente, Sefirot no estaba.
Se encontraba en una mansión abandonada, a las afueras del pueblo, que anteriormente había pertenecido a ShinRa. Cloud y el soldado decidieron seguir a Sefirot. En una habitación de la mansión encontraron un pasadizo secreto, que llevaba hasta un laboratorio seguido de una enorme biblioteca. Allí estaba Sefirot, absorto en la lectura.

“… un organismo que se hallaba aparentemente muerto, fue hallado en un estrato geológico de 2000 años de antigüedad. El Profesor Gast denominó a ese organismo, Jénova…”

Sefirot estaba leyendo los documentos que algún científico de ShinRa había abandonado allí.

“Se ha confirmado que Jénova es un Anciano…”

Sefirot paró de leer un momento y empezó a meditar sobre toda la información que acababa de obtener.

“El nombre de mi madre es Jénova… Proyecto Jénova… ¿Es sólo una coincidencia…? Profesor Gast… ¿Por qué no me dijiste nada…? ¿Por qué tuviste que morir?”

Cloud salió de allí, pero Sefirot pasó todo el día y la noche leyendo. A la mañana siguiente decidió volver a bajar, y nuevamente encontró a su compañero revisando los documentos. Cuando entró a la habitación, Sefirot se le quedó mirando, y le saludó con una simple palabra:

“Traidor.”

¿Traidor? ¿Por qué? Cloud no entendía nada.

“Traidor ignorante. Este planeta pertenecía originalmente a los Cetra. Eran una raza itinerante. Inmigraban, colonizaban el planeta y se iban. Al final del severo y arduo viaje, encontarían la Tierra Prometida y la felicidad suprema. Pero aparecieron aquellos a los que les disgustaba el viaje. Esos dejaron de emigrar, construyeron refugios y decidieron llevar una vida más fácil. ¡Se llevaron lo que los Cetra y el planeta produjeron sin devolver una pizca a cambio! Aquellos son tus antepasados.”

Cloud no sabía qué decir. Sefirot parecía henchido de rabia, al borde de la locura. Pero siguió hablando…

“Hace mucho tiempo, un desastre acaeció en este planeta. Tus antepasados escaparon… Sobrevivieron gracias a que se ocultaron… El Planeta pudo salvarse sacrificando a los Cetra. Tras aquello, tus antepasados siguieron incrementándose. Ahora todo cuanto queda de los Cetra se halla en esos informes.”
“¿Qué tiene esto que ver contigo?” — le preguntó Cloud.
“¿Es que no lo entiendes? Un Anciano llamado Jénova fue encontrado en el estrato geológico de 2000 años de antigüedad. El proyecto Jénova. El proyecto Jénova pretendía fabricar individuos con los poderes de los Cetra. Yo soy el único que fue fabricado.”
“¿Fabricado?”
“Sí. El profesor Gast, dirigente del proyecto Jénova y genio científico, me fabricó.”

Sefirot abandonó la biblioteca, dejando unas últimas palabras a su paso:

“Fuera de mi camino. Voy a ver a mi madre.”

Cloud salió de la mansión todo lo rápido que pudo… pero no fue suficiente. No podía dar crédito a lo que encontró fuera: Nibelheim ardía. Todas y cada una de las casas estaban rodeadas de fuego. Casi todo el mundo yacía muerto. Zangan, el profesor de artes marciales, era el único habitante de Nibelheim que no parecía estar malherido. El soldado de ShinRa que les había acompañado a la misión también estaba en el suelo, agonizando. Cloud entró sin perder un segundo a su casa, pero su madre tampoco había sobrevivido.

Fue entonces cuando vio a Sefirot. Iba camino del reactor de Mako. Cloud corrió tras él, y cuando llegó se encontró con que no era el único que había ido hasta allí. Tifa estaba en la entrada del reactor, arrodillada junto al cadáver de su padre y a la espada de Sefirot: la Masamune. Había intentado detener a Sefirot, pero no era rival para el nº1 de SOLDADO. Tifa, cegada por la ira, cogió la Masamune y se adentró hacia la sala donde estaba Sefirot. Subió las escaleras que conducían a la puerta frente a la que se encontraba el asesino de su padre. Intentó atacarle por la espalda, pero Sefirot era mucho más rápido: recuperó su espada y, con un tajo, la mandó volando escaleras abajo.
Cloud entró justo después, sin tiempo para intervenir. Era la sala de las cápsulas donde había estado con Sefirot anteriormente. Tifa yacía malherida en el suelo. Cloud se acercó a ella. Tifa le vio, y le recordó la promesa que se habían hecho dos años atrás.

“Prometiste que acudirías cuando me hallase en dificultades…”

Cloud dejó a Tifa descansando junto a una cápsula y decidió ir a por Sefirot. Éste había entrado a la sala con el letrero de “JÉNOVA”. Allí estaba ella. Jénova. Encerrada dentro de una cápsula, posiblemente muerta, pero con un montón de cables conectados entre su cápsula y las de la sala anterior. Sefirot se giró hacia donde se encontraba Cloud. Ambos desenfundaron sus espadas. Y entonces…

“… y este es el fin de mi historia.”

Por desgracia, no consigue recordar nada más.
Cloud reconoce que no era rival para Sefirot, por lo que no entiende cómo puede seguir con vida. Por otro lado, no recuerda qué es lo que hizo que Sefirot desapareciera tanto tiempo. Aeris les recuerda que el cuerpo de Jénova se encontraba en el cuartel general de ShinRa, pero alguien se lo llevó. El sospechoso está claro. Deciden no hacer más preguntas por ahora, y continuar su camino sin perder ni un segundo. Su camino en pos de Sefirot.

Capítulo 8 – Tras la pista de Sefirot

En una granja de chocobos cercana, un granjero les informa de que vio a un hombre con capa negra dirigirse hacia los pantanos. La descripción coincide con Sefirot. El granjero asegura que en esos pantanos viven unas serpientes gigantes llamadas Midgar Zolom, por lo que seguramente no haya sobrevivido.
Cloud y los demás consiguen cruzar el pantano con ayuda de los chocobos, y se dirigen hacia una cueva cercana, que comunica con el resto del continente. Un Midgar Zolom llama su atención junto a la entrada de la gruta. La serpiente… está empalada en un árbol. Midgar Zolom tampoco era rival para Sefirot.

Entran a la cueva y allí se encuentran con otros viejos amigos: los Turcos. Tseng, Ruda y una nueva integrante: Elena. La chica resulta ser un poco bocazas: les confiesa que su misión es perseguir a Sefirot e intentar detener a Cloud y los demás. Por si fuera poco, también les dice que Sefirot se dirige hacia Puerto Junon. Tseng, enfadado, ordena a los suyos retirarse. Esta vez no habrá combate.

Una vez fuera de la cueva, el grupo hace un pequeño descanso en una fortaleza llamada Fuerte Cóndor. En el centro de la fortaleza hay un reactor de Mako. Sobre él, un enorme cóndor, que da nombre a la zona. Un hombre les informa de que ShinRa planea matar al cóndor, pero la gente de la fortaleza quiere protegerlo, ya que acaba de poner huevos y es una raza casi extinguida. Tras la insistencia de sus compañeros, Cloud accede a echarles una mano frente a las primeras oleadas de la ofensiva de ShinRa. Una vez se ha calmado la cosa, deciden continuar su viaje hacia Junon, con la promesa de regresar para frenar futuros ataques de la compañía de Rufus.

Durante su camino, el grupo se ve atacado por una joven ninja. Pese a su destreza con armas arrojadizas, no es rival para Cloud y los demás. Deciden no matarla, y ella accede a unirse al grupo. Su nombre es Yuffie Kisaragi, y sólo tiene 16 años, pero sus habilidades de combate pueden venir bien en la lucha contra ShinRa y Sefirot. Lo que ellos no saben es que Yuffie tiene sus propios motivos para unirse al grupo, más allá de una simple lucha contra ShinRa…

Finalmente consiguen llegar a su destino. El pueblo original de Junon es una pequeña aldea costera, pero ShinRa ha construido toda una gran ciudad encima, sobre una plataforma, igual que hicieron con Midgar. Sobre la plataforma también hay una especie de aeropuerto y un enorme cañón que defiende la ciudad.
Cloud rescata a una niña pequeña llamada Priscilla, que está a punto de ahogarse. Como agradecimiento, les invitan a pasar la noche en una de las casas del pueblo.
Mientras duerme, Cloud vuelve a escuchar aquella voz de su cabeza, pero no le da más importancia.

A la mañana siguiente algo parece estar pasando en Junon. Desde la plataforma les llega una música alegre, que impregna toda la ciudad. Prinscilla les informa de que toda la cúpula de ShinRa está en la ciudad, ya que Rufus planea cruzar el océano, en pos de Sefirot.
Los soldados de ShinRa no permiten a nadie ajeno a Junon acceder a la parte superior, ya que se va a celebrar un desfile en honor al nuevo Presidente de la compañía. El grupo decide separarse y buscar alguna forma de acceder. Cloud escala por la plataforma, pasando por la cubierta donde ShinRa tiene anclado su enorme barco volador, y llega hasta un cuartel de soldados de ShinRa. Allí decide robar un uniforme y llegar hasta Rufus disfrazado de soldado.

“Un uniforme de ShinRa. Me sentí tan orgulloso la primera vez que me lo puse.”

Uno de sus compañeros le advierte de que tenga cuidado con su jefe Heidegger, ya que está muy cabreado debido a la reciente dimisión del profesor Hojo.
Cloud consigue colarse en el barco que cruzará el océano con Rufus a bordo, y, una vez dentro, se encuentra con todos sus amigos, disfrazados de soldados y marineros (el cuadrúpedo Red XIII inclusive).

El viaje transcurre con normalidad, hasta que en un momento dado suena la alarma. Al parecer, hay un “personaje sospechoso” a bordo. ¿Los han descubierto? Cloud se reúne con sus compañeros, y descubren que casi todos los empleados de ShinRa a bordo del barco están muertos. Bajan a la sala de máquinas y se encuentran cara a cara con ese “personaje sospechoso”, que es quien todos imaginaban: Sefirot.
Es la primera vez que Cloud y Sefirot se encuentran tras los sucesos de Nibelheim cinco años atrás. Sin embargo, Sefirot no parece acordarse de su antiguo compañero, y escapa de la habitación sin que nadie pueda hacer nada por detenerle. A su paso deja caer algo. ¿Un monstruo? Su nombre: “Jénova NACE”. Consiguen derrotar a este ser, y Cloud se acerca a examinarlo. Es uno de los brazos de Jénova, lo cuál parece confirmar lo que sospechaban: Sefirot se llevó el cuerpo de Jénova de las oficinas de ShinRa.

El viaje en barco concluye. Han llegado a su destino.

Capítulo 9 – La tragedia de Corel

El grupo ha llegado a Costa del Sol, una ciudad costera situada en el extremo oriental del continente. Se separan para buscar información sobre Sefirot, pero a quien encuentran no es precisamente al hombre de la capa negra: Hojo está en la playa, disfrutando de su tiempo libre ahora que no trabaja para ShinRa.
Cloud intenta sonsacarle información, pero Hojo sólo contesta con frases que no parecen tener mucho sentido, y se niega a seguir hablando con ellos. De todas formas, deja caer que Sefirot podría estar dirigiéndose hacia el oeste, y que él (Hojo) también le está buscando.

Deciden seguir la única pista que tienen, por lo que se dirigen hacia el oeste, pasando por un reactor de Mako y una montaña que les conduce directamente hacia el pueblo de Corel del Norte.
Corel es un pequeño pueblo formado principalmente por tiendas de campaña, lo cuál deja ver la extrema pobreza en que viven todos sus habitantes. Por algún motivo parecen conocer a Barret, y no sólo eso, sino que, además, le culpan de la decadencia del pueblo. Barret no se defiende y se limita a pedir perdón. La gente del pueblo menciona algo relacionado con un accidente, pero no parecen querer hablar ni con Barret ni con sus acompañantes, por lo que el grupo decide pasar de largo y dirigirse hacia el teleférico que comunica con Gold Saucer.

Dato curioso: Un hombre en Corel menciona algo sobre que vio a una persona con un tatuaje en forma de “1”. Qué casualidad, Cloud y Aeris encontraron en el Sector 5 a un hombre con un “2”…

Antes de montar en el teleférico, Aeris pregunta a Barret por los comentarios ofensivos de la gente de Corel hacia él, por lo que decide contarles lo ocurrido.

“Y es mi culpa. TODO es mi culpa.”

Corel era una ciudad que vivía gracias a sus minas de carbón. Ya era una ciudad bastante pobre por aquel entonces, pero el carbón les permitía sobrevivir dignamente.
Un día, una comisión de ShinRa, encabezada por Escarlata, llegó a Corel con la intención de instalar allí uno de sus reactores. Les prometieron una vida mucho mejor, cambiando el carbón por Mako. Todo el pueblo estaba de acuerdo menos Dyne, el mejor amigo de Barret.

“Nuestro carbón ha sido protegido durante generaciones. Nuestros padres, y anteriormente los suyos, arriesgaron sus vidas por él. ¡No tenemos derecho a abandonarlo todo tan fácilmente!”

Barret y Escarlata intentaron convencer a Dyne, sin éxito. Barret sólo quería una vida mejor para su mujer, Myrna. Al final se acabó construyendo el reactor, a pesar de la oposición de Dyne.
Todo parecía ir bien, hasta que unos días después, mientras Barret y Dyne estaban fuera de la ciudad, las tropas de ShinRa llegaron a Corel y la quemaron por completo. Casi todos murieron.
El motivo del ataque de ShinRa era que había habido una explosión en el reactor, y culpaban del accidente a unas supuestas tropas rebeldes de Corel.

Barret no puede dejar de pensar en qué habría ocurrido si él también se hubiera opuesto a la construcción del reactor. Quizá su mujer seguiría viva, así como la de Dyne. Pero no hay tiempo para más charla, ya que el teleférico está a punto de salir, y todos montan en él.

Capítulo 10 – Gold Saucer

Gold Saucer es una especie de parque de atracciones, con montaña rusa, varios minijuegos, teatro, carreras de chocobos…

Aeris convence al grupo de dar una vuelta por el parque de atracciones, pero Barret parece seguir absorto en sus pensamientos y se marcha corriendo, enfadado por perder el tiempo allí en vez de buscar a Sefirot.
Cloud se encuentra con Dio, el jefe del Gold Saucer, quien le pregunta si sabe lo que es una Materia Negra. Cloud, extrañado, le pregunta por qué, y Dio le responde que un chico más o menos de su edad vino preguntando por ella. Lo más raro es que tenía un tatuaje en la mano en el que ponía “1”.
Posteriormente se encuentran con un grupo de soldados de ShinRa, que parecen estar buscando a alguien.
Y por si no hubiera suficientes personajes extravagantes rondando por allí, Cloud se encuentra con el más raro de todos: una especie de gato robótico, montado sobre uno de los robots-mascota del Gold Saucer. Su nombre es Cait Sith, y su oficio en el Gold Saucer es leer la fortuna a los viajeros, además de encontrar personas u objetos perdidos. Cloud le pregunta por el paradero de Sefirot, y Cait Sith activa su “mecanismo de adivinación”. Tras un par de intentos fallidos, en los que le dice que tendrá buena suerte después del verano y que tenga cuidado con su falta de memoria, aparece un mensaje enigmático:

“Conseguiréis vuestro objetivo. Pero perderéis algo querido.”

Cait Sith es el primer sorprendido por ese mensaje, ya que asegura que nunca le ha salido algo así. Sin pedir permiso a Cloud y los demás, decide unirse a ellos para investigar qué es lo que quería decir aquel misterioso mensaje.

Dato curioso: Cait Sith trae una Materia “Manipular”, como dando a entender que el “gato robótico” maneja a la “mascota robótica” gracias a esta Materia. Los detalles son importantes.

El paseo de Cloud por Gold Saucer termina cuando llegan a una parte llamada “Battle Square”. Lo que encuentra allí no es ninguna atracción o algo por el estilo, sino un montón de soldados de ShinRa y empleados del parque muertos. ¿Otra vez Sefirot?
Cloud se acerca a examinar uno de los cadáveres y se da cuenta de su error: no ha podido ser Sefirot, ya que han muerto por heridas de bala. Con Tifa, Aeris, Red XIII y Yuffie fuera de sospecha, todos los indicios apuntan a… ¿Barret?
Una de las dependientas del Battle Square está viva, y Cloud se acerca a ella. La chica le confiesa que el asesino llevaba… un brazo-arma.

Dio, el jefe del Gold Saucer, llega a la escena del crimen en ese momento, acompañado por los guardias del parque. Los únicos con vida en ese momento son Cloud y los demás, así que las sospechas son evidentes. Dio los atrapa con ayuda de unos robots enormes, y los lanza a través de una trampilla similar a la de Don Corneo. Pero con un destino bien distinto…

Capítulo 11 – La prisión del desierto

El paisaje es desolador. Ruinas por todos lados en un pequeño poblado rodeado por un enorme desierto, y con decenas de criminales campando a sus anchas. Bienvenidos a la Prisión de Corel.
Cait Sith le asegura a Cloud que nadie que haya entrado en esa prisión consiguió escapar jamás. Bueno, menciona que hubo una excepción…

Cloud no tarda en encontrarse con Barret, de pie junto al cadáver de un hombre. Barret les pide que no se metan en sus asuntos, e intenta huir de ellos, pero consiguen alcanzarle y empiezan a interrogarle. Red XIII le pregunta si los asesinatos son obra suya, a lo que Barret responde que no.

“Hay otro… Otro hombre que tiene un arma implantada en uno de los brazos. Fue hace 4 años…”

Barret y Dyne volvían a casa después de visitar el reactor Mako que ShinRa estaba construyendo en Corel. Un anciano se acercó corriendo y les avisó de que su ciudad estaba siendo destruida. Pero ya era demasiado tarde: vieron cómo Corel ardía completamente desde aquella montaña. Myrna, Eleanor (la mujer de Dyne), la pequeña Marlene… todas estaban allí.
Una tropa de soldados ShinRa llegó hasta ellos y mataron al anciano. Barret y Dyne consiguieron alejarse hasta un saliente de la montaña. Una bala estuvo a punto de impactar en la espalda de Barret, pero Dyne se interpuso y quedó herido, colgando sobre el borde del saliente. Barret le cogió del brazo para ayudarle a subir, pero los soldados consiguieron acertar nuevamente, esta vez destrozándoles ambos brazos con los que se agarraban el uno al otro. Dyne cayó por el borde de la montaña.

“No pude volver a utilizar el brazo derecho. Estuve deprimido durante un tiempo. Pero entonces tiré el brazo artificial y me hice injertar este arma. Me hice un brazo nuevo para vengarme de los ShinRa, que se lo llevaron todo… El doctor me dijo que había otro hombre al que le hicieron la misma operación que la mía. Pero éste era el brazo izquierdo.”

Todo apunta a que Dyne sobrevivió a la caída y es el responsable de todas aquellas muertes. Tifa sugiere ir a pedirle ayuda, ya que ShinRa es su enemigo común, y Barret accede a buscarle, pero con otro objetivo: disculparse.
No tardan en encontrarle, junto a una casa en ruinas situada al borde de un precipicio. Barret decide ir solo, pero Dyne no le escucha y comienza a atacarle.

“Oigo su voz. La voz de Eleanor. Me suplica… que no te odie.”

Dyne parece haber perdido la cabeza. Lo único que quiere es destruir todo y a todos.

“No me queda nada en este mundo. Corel, Eleanor… Marlene…”

Marlene, efectivamente, es hija de Dyne, no de Barret. Barret la encontró tras el ataque de ShinRa y se la llevó para cuidarla, pensando que Dyne estaba muerto.

“Marlene… Marlene aún está viva. Está en Midgar. Vayamos juntos a verla, ¿de acuerdo?”

Pero esto no hace más que confirmar la locura de Dyne. Quiere exterminar a Barret, y posteriormente matar a Marlene…

“Eleanor está sola. Tengo que llevarle a Marlene. Marlene quiere ver a su mamá, ¿no?”

Tras decir esto Dyne comienza a atacar a Barret. Éste se defiende e intenta convencer a Dyne de que luchar no es la solución, pero Dyne no deja de atacar, y Barret se ve obligado a enfrentarse a su viejo amigo.
Barret consigue vencer el combate, e intenta ayudar a Dyne a levantarse, pero éste se niega y retrocede.

“Yo… quiero destruirlo todo… este mundo de locos… incluso a mí.”
“¿Y qué pasa con Marlene? ¿Qué pasará con ella?”
“Piénsalo… Barret… ¿Cuántos años tenía Marlene entonces…? Incluso si ahora me acercara a ella… ni me conocería… Además, estas manos están demasiado manchadas para llevar a Marlene…”

Dyne, al borde de sus fuerzas, entrega a Barret el medallón de Eleanor, para que se lo lleve a Marlene. Acto seguido, se acerca al borde del precipicio.

“Barret… No… la hagas… No hagas nunca llorar a… Marlene…”

Y, tras estas palabras, Dyne salta al vacío.

“Dyne… Tú y yo éramos iguales… Mis manos tampoco están limpias… Tampoco debería poder llevar a Marlene…”

Capítulo 12 – Carreras de chocobos

Con el asunto de Dyne tristemente terminado, el grupo tiene que pensar en una forma de escapar de la prisión. Y parece ser que hay una manera de conseguirlo: ganar una carrera de chocobos en el Gold Saucer.
El Sr. Coates, encargado del ascensor que comunica el Gold Saucer con la Prisión, sólo acepta participaciones de gente que tenga el permiso de Dyne. Barret le enseña el colgante de Eleanor para hacerle saber que Dyne está muerto. Coates, asustado y pensando que ha sido Barret quien lo ha matado, acepta su participación en la carrera de chocobos.
La única condición que les pone es que sólo puede subir uno de ellos. Barret decide que sea Cloud quien lo haga. Lo único que necesita ahora es una montura. Por suerte, una chica llamada Ester escucha su historia y se ofrece a ser su manager, permitiéndole montar en uno de sus chocobos.

Milagrosamente, Cloud consigue ganar la carrera, por lo que le liberan de su condición de prisionero, al igual que a todos sus compañeros.
Ester cuenta a Dio toda la historia de Dyne, para que vea que Barret y los demás no han tenido nada que ver en toda la matanza del Battle Square. Dio, a modo de disculpa, le hace llegar a Cloud una carta en la que le informa de que no sólo les libera por haber ganado la carrera, sino que, además, les regala un buggie para poder cruzar el desierto. Además, les informa de que hace poco se topó con Sefirot, quien parecía ir hacia el sur del río. Más concretamente, hacia el pequeño pueblo de Gongaga.

Capítulo 13 – Gongaga

Gracias al buggie que les regaló Dio, consiguen cruzar el río y llegar a Gongaga, un pueblo rodeado por un bosque y con un reactor Mako en ruinas.
Al llegar a la entrada del pueblo se encuentran con tres viejos amigos: Reno, recuperado del combate en el Sector 7, junto a sus compañeros Ruda y Elena. Esta última, al encontrarse con Cloud, sale corriendo a informar a Tseng, mientras los otros dos se enfrentan a Cloud y los demás. Los Turcos vuelven a salir derrotados y deciden marcharse de allí.
Cloud nota algo extraño en la casual presencia de los Turcos allí. Parecía que los estuvieran esperando. ¿Cómo es posible que supieran que se dirigían hacia allí?

“Nos han seguido… Pero no había ninguna huella. De modo que, eso significa…”

¿Alguien los vigila, o es que quizá alguno de los miembros del equipo es un espía?

Cloud decide ir a examinar el reactor destruido. Allí encuentra a Tseng, de los Turcos, junto con Escarlata, “Directora del departamento de Desarrollo de Armas de ShinRa”.
Están hablando sobre la Materia Enorme, un tipo de Materia que Escarlata está buscando, y que, según ella, es tan poderosa que les permitiría crear el arma definitiva sólo con tener una parte. Una vez han terminado de hablar, Escarlata y Tseng regresan a su helicóptero y se marchan de allí, dejando Gongaga libre de tropas de ShinRa.

Cloud y compañía entran al ruinoso pueblo de Gongaga, con la intención de encontrar alguna pista que les indique el paradero de Sefirot.
En una de las casas, un matrimonio pregunta a Cloud por su hijo, Zack, que también estuvo en SOLDADO. Pero Cloud no recuerda a nadie con ese nombre. Sin embargo, a Tifa y Aeris les cambia la cara al escuchar aquella historia, y salen de la casa sin mediar palabra. ¿Acaso conocían a ese tal Zack?
Cloud decide preguntarles. Tifa insiste en que no conoce a nadie con ese nombre, pero Aeris le confiesa que ella sí. No solo le conoció, sino que fue su primer amor. Aquel novio SOLDADO del que le habló en el Sector 6. Por desgracia, Cloud sigue sin acordarse de nadie llamado Zack en SOLDADO, a pesar de que son muy pocos los que llegaban a Primera Clase, como ellos dos. Aeris dice que Zack desapareció 5 años atrás durante una misión, y nunca más supo de él.

Sin ningún tipo de pista acerca de Sefirot, el grupo decide seguir viajando hacia el oeste.

Capítulo 14 – Cañón Cosmo

El siguiente poblado que encuentran es nada menos que el hogar de Red XIII: Cañón Cosmo. El viaje acaba aquí para nuestro amigo de cuatro patas.
Al parecer, el cañón es famoso por reunir a personas de todo el mundo para buscar el “Estudio de la Vida del Planeta”. De hecho, AVALANCHA se formó allí.

Cloud descubre que el verdadero nombre de Red XIII es Nanaki, y conoce a su abuelo adoptivo, quien, a diferencia de él, es humano.
Nanaki les cuenta que su tribu protegía a todos los habitantes de Cañón Cosmo. Su madre murió luchando para defender el Cañón de un intento de invasión por una tribu llamada “Gi”, mientras que su padre los abandonó asustado en medio del combate. Ahora Nanaki es el último de su raza.
Bugenhagen, el abuelo de Nanaki, les confiesa que su nieto sigue siendo un niño a pesar de sumar 48 añazos, ya que pertenece a una raza tan longeva que sus 48 años corresponden a 15 o 16 años humanos.

Según les cuenta Bugenhagen, el Planeta está sufriendo mucho, y no le quedan demasiados años de vida. Él oye los propios gemidos del Planeta gracias a una enorme máquina que tienen en un observatorio. De repente el propio Cloud también lo escucha: el Planeta está gritando de dolor.
Nanaki pide a su abuelo que les enseñe el laboratorio. Éste acepta, y les muestra una enorme máquina que simula el sistema solar. Bugenhagen empieza a hablar:

“Al fin y al cabo, todos los humanos mueren. ¿Qué ocurre con ellos después de la muerte? El cuerpo se descompone y vuelve al Planeta. Eso lo sabe todo el mundo. ¿Qué pasa con las conciencias, los corazones y las almas? El alma también vuelve al Planeta. Y no sólo las de los humanos, sino todas. De hecho, todos los seres vivientes del universo son iguales. Los espíritus que vuelven al Planeta se unen unos a otros y vagan por él. Vagan, convergen y se dividen, convirtiéndose en un flujo llamado ‘Corriente Vital’. En pocas palabras, una vía de energía de las almas vagabundeando por el Planeta. ‘Energía espiritual’ es una palabra que no deberías olvidar nunca. Una nueva vida… los niños están bendecidos con la energía del espíritu y vienen al mundo. Hasta que llega el momento en que mueren y, una vez más, regresan al Planeta…”

Bugenhagen les explica que esta energía espiritual no sólo permite el nacimiento de nuevos seres, sino que, además, es fundamental para que el propio Planeta sobreviva. Así pues, de seguir así, los reactores Mako acabarán por eliminar el flujo vital del Planeta, provocando su destrucción.

El grupo se reúne en torno a una hoguera antes de volver a marcharse. Nanaki confiesa a Cloud que se siente muy orgulloso cada vez que recuerda a su madre, pero que jamás olvidará la traición de su padre, abandonando a su tribu y a la población de Cañon Cosmo.
Bugenhagen oye la conversación y decide contarle un secreto a Nanaki. Para ello, le conduce hasta el final de unas grutas selladas desde hace muchos años, a través de las cuales intentaron invadirles los de la tribu Gi. Al final de la cueva, una enorme figura se alza sobre una roca. Es el cuerpo de Seto, padre de Nanaki, petrificado y cubierto de flechas. La historia no era tan y como la creía Nanaki, ya que Seto no había muerto huyendo, sino defendiendo el Cañón hasta el final.

Bugenhagen pide a Nanaki que acompañe a Cloud y demás en su viaje, y que les ayude a proteger el Planeta.

Con todo el grupo reunido, Barret, Tifa, Aeris, Yuffie, Cait Sith, Nanaki y Cloud se dirigen hacia la próxima ciudad. Y no es una ciudad cualquiera. Se trata de Nibelheim.

Capítulo 15 – Nibelheim

El grupo llega finalmente a Nibelheim, ciudad natal de Cloud y Tifa, que fue quemada por Sefirot cinco años atrás.
Sin embargo, lo que encuentran allí no es precisamente una ciudad en ruinas, sino una Nibelheim en perfecto estado, como antes de aquel incidente.
De la población original no queda nadie, y los habitantes actuales afirman llevar allí toda la vida, pero niegan que hubiera ningún incendio hace cinco años. ¿Qué está pasando aquí?
Por si esto no fuera suficientemente misterioso, en las casas hay, además de los nuevos habitantes, algunos extraños personajes cubiertos por una capa negra. Les cuesta comunicarse, pero en lo poco que hablan suelen mencionar mucho las palabras “Unión” y “Sefirot”. Además, todos llevan tatuados números. Primero el hombre con el “2” en la tubería del Sector 5, luego el hombre con el “1” preguntando por la “Materia Negra” en Gold Saucer, y ahora esto.

Al registrar la casa de Tifa encuentran una carta, dirigida al profesor Hojo. En ella hablan de “los Clones”, afirmando que lo único que saben hacer es decir “Unión” y “Sefirot”. ¿Se supone que estos Clones son los que llevan tatuajes con números?
En la carta también aparece un recuento de la gente que ha visitado Nibelheim en los últimos meses, con un final esclarecedor:

“Afortunadamente, ninguno de ellos sabía nada acerca del incidente ocurrido hace cinco años, por lo que nadie sabe que la ciudad ha sido restaurada exactamente tal y como era hace cinco años. Nuestros propios empleados, disfrazados de ciudadanos locales, han mejorado en su capacidad de actuar, y no nos han informado de ningún incidente hasta ahora.”

El grupo se dirige hacia la mansión. Aquella mansión donde cinco años atrás Sefirot había pasado varias horas leyendo documentos científicos sobre Jénova y los Cetra.
En la entrada, Cloud encuentra una nota:

“Tengo que deshacerme de todos aquellos que se cruzan en mi investigación. Incluso ese de los Turcos. Le modifiqué científicamente, y le dormí en el sótano.”

Cloud, intrigado, decide buscar a ese miembro de los Turcos del que habla la nota. Sigue las pistas que indica la nota, y que le conducen hasta el sótano de la mansión. Allí lo encuentran, en una habitación cerrada desde hace muchos años, dormido en un ataúd. Su nombre es Vincent Valentine. Al principio se niega a hablar con Cloud y demás, pero, al escuchar el nombre de Sefirot, Vincent sale del ataúd.
La nota no mentía: Vincent era parte de los Turcos, pero hace mucho tiempo que dejó de trabajar para ShinRa. Al enterarse de que Cloud también trabajó para ShinRa, Vincent le hace una pregunta:

“¿Tú también estabas con ShinRa…? ¿Conoces entonces a Lucrecia?”
“¿Quién?”
“Lucrecia… La mujer que dio a luz a Sefirot.”

Cloud no termina de entenderlo.

“¿No era Jénova la madre de Sefirot?”
“Nació de una dama de gran belleza. Esa dama era Lucrecia. Era la asistente del profesor Gast, en el Proyecto Jénova.”

Vincent les confiesa que estaba enamorado de Lucrecia. Intentó detenerla para que no siguiera adelante con el Proyecto Jénova, pero no lo consiguió. Desde entonces se siente culpable. Tanto, que perdió las ganas de vivir y decidió permanecer eternamente en aquel ataúd. Hay que tener en cuenta que no envejece debido a que fue modificado científicamente, como indicaba la nota de la entrada.
Vincent se ofrece a acompañarles en su viaje, siempre que ello conlleve encontrarse con Hojo. Cloud accede, y juntos se dirigen hacia la biblioteca.

Como ocurriera cinco años atrás, allí se encuentra Sefirot, acompañado únicamente por los cientos de libros. Al encontrarse frente a frente, Sefirot se dirige a Cloud:

“¿Vas a participar en la Unión?”

Cloud no sabe en qué consiste esa “Unión”, pero Sefirot sigue hablando. Se refiere a Jénova como “la calamidad del cielo”, y deja entrever que ésta no era una Cetra, como pensaban hasta este momento. Con estas palabras, Sefirot sale de la habitación, invitándoles a seguirle “hacia el norte”.

Dato curioso: En la biblioteca hay una serie de “informes de fuga”, hablando sobre dos fugitivos que escaparon de sus instalaciones tiempo atrás. Esto es lo que dicen:
“Descripción del momento de la captura: En el ex-SOLDADO no se ha podido detectar ningún efecto de la terapia de radiación Mako ni de Jénova sobre él. En el sujeto normal sí se ha detectado reacción a Jénova.”
“Los dos fugitivos fueron localizados en las cercanías de Midgar.”
“El paradero de B sigue siendo desconocido hasta el momento. No obstante, sugerimos que no hay necesidad de perseguirle debido a sus mermadas facultades mentales.”

Capítulo 16 – Ciudad Cohete

Siguiendo el camino indicado por Sefirot, el grupo acaba llegando a una ciudad conocida como Ciudad Cohete. Recibe este nombre debido al enorme cohete oxidado que se encuentra junto a la ciudad.

Los habitantes de Ciudad Cohete hablan a Cloud de alguien apodado “Capitán”. Al parecer, años atrás iba a viajar al espacio exterior en aquel cohete, gracias al Programa Espacial financiado por ShinRa. Pero algo salió mal.

Sefirot no parece hallarse por allí, y más allá de la ciudad sólo hay mar, por lo que la única salida que les queda es conseguir un transporte para atravesar el océano hacia otro continente.
En el patio de una de las casas encuentran una avioneta, con el logotipo de ShinRa, y el nombre “Potrillo” escrito en un lateral. De la casa sale una mujer, llamada Shera, que les explica que el Potrillo pertenece al Capitán. Shera les cuenta que el Capitán está muy nervioso porque el Presidente Rufus está a punto de llegar, y tienen la esperanza de que vuelva a financiar el Programa Espacial.

El grupo se dirige hacia el cohete, con la intención de encontrar al Capitán y pedirle prestado el Potrillo. Allí lo encuentran, echando un vistazo a la nave. Su nombre es Cid Highwind, tiene 32 años, y, según cuenta, era el elegido por ShinRa para viajar al espacio, pero…

“Debido a esa estúpida de Shera, el lanzamiento se malogró.”

Al parecer algo salió mal por culpa de su compañera. ShinRa se hartó y dejó de financiar el proyecto, dedicándose en exclusiva a la extracción de Mako. Desde entonces Cid lleva esperando la llamada de ShinRa para informarle de que se va a retomar la misión. Y quizá éste sea el momento.

Cid, Cloud y el resto del grupo regresan a la casa del “Capitán”, quien, al parecer, convive con Shera. Cid decide salir al patio a poner a punto el Potrillo, mientras los demás esperan dentro. Shera aprovecha para contarles lo que pasó en aquel cohete años atrás:

Todo estaba listo para el despegue. Cid, a los mandos de la nave, se disponía a cumplir su sueño. Pero, cuando faltaban apenas 2 minutos para que terminara la cuenta atrás, se activó la alarma en la nave: había alguien en la sala de máquinas. Shera se encontraba allí, dando un último vistazo a los tanques de oxígeno, ya que las últimas comprobaciones indicaban que podría haber algún problema en uno de ellos. Cid le ordenó que saliese corriendo, ya que, al despegar, la temperatura de esa sala ascendería mucho y ningún humano podría sobrevivir allí. Pero Shera no quería salir, ya que estaba preocupada por si aquel tanque de oxígeno fallaba en mitad de la misión y provocaba un desastre.
Cid se encontraba en un dilema: ¿Debía continuar con la cuenta atrás, cumpliendo al fin su sueño de ir al espacio, a cambio de la vida de Shera…? ¿O debía parar el despegue, teniendo que volver a esperar muchos meses hasta que el cohete volviera a estar a punto?
La cuenta atrás llegó a su fin, y los motores se encendieron. Cid, sin dejar de lamentarse, pulsó el botón de parada de emergencia y puso fin a la misión antes siquiera de que esta empezara. Shera seguía viva, pero el cohete quedaba tan roto como los sueños del Capitán.

No hay tiempo para más historias: las tropas de ShinRa están en la ciudad. Palmer, con quien ya se habían cruzado un par de veces, entra a saludar a Cid. Pero no trae buenas noticias para el Capitán: No sólo no piensan reanudar el Programa Espacial, sino que, encima, quieren llevarse prestado el Potrillo. Cid sale de la casa para hablar con Rufus, momento que Palmer aprovecha para colarse en el patio y tratar de arrancar la avioneta, pero Cloud y los demás le cortan el paso. Palmer, sin ninguna posibilidad de ganar, trata de salir corriendo, con tan mala fortuna que justo se cruza en la trayectoria de un camión de ShinRa que pasaba por allí, mandando al viejo Palmer por los aires.

Cloud y los demás se montan en la avioneta, que sale disparada. Cid consigue agarrarse y subirse junto a los demás, mientras el Potrillo comienza a elevarse. Los soldados de ShinRa les disparan, destrozando la parte posterior de la nave, y haciéndola caer en mitad del mar. El sistema de vuelo está roto. El Potrillo ya no servirá para volar, pero flota y avanza con ayuda de las hélices. Suficiente para navegar. Pero… ¿por dónde empezar?
Por suerte, Cid escuchó a Rufus decir que perseguía a Sefirot en dirección al Templo de los Ancianos. ¿Y eso dónde está? ¡A buscar pistas!

Capítulo 17 – Traición en Wutai

El Potrillo se ha alejado bastante de Ciudad Cohete, aterrizando muy cerca del pequeño continente que se encuentra al oeste. A lo lejos se divisa una ciudad, así que deciden dejar la avioneta en la costa y caminar hasta allí para descansar y buscar las primeras pistas.

A mitad del camino, Yuffie les da el alto.

“Conozco muy bien esta áera. Se pone bastante difícil a partir de aquí. Mejor prepararse…”

Parece que está tramando algo. Y justo entonces aparecen dos soldados de ShinRa, momento que aprovecha Yuffie para salir corriendo mientras el resto del grupo se queda combatiendo. Algo extraño ocurre durante el enfrentamiento, y es que, cuando intentan echar mano de las Materias para eliminar a los soldados, descubren que éstas han desaparecido… ¡Se las ha llevado Yuffie!

Cloud y los demás deciden ir tras ella, hacia el norte, y llegan al pueblo de Wutai.
Es un pueblo bastante tranquilo, y atrasado tecnológicamente. No hay ningún reactor Mako cercano, ya que Wutai y ShinRa estuvieron en guerra hace unos años, terminando con la victoria de éstos últimos.
La gente se comporta de forma sospechosa. No quieren que Cloud y sus amigos estén allí, e incluso les ponen excusas absurdas para no venderles armas.

En un bar de Wutai, Cloud se encuentra con Reno, Ruda y Elena. ¿Que pintan los Turcos allí? Elena intenta atacarles, pero Reno la detiene. No es buen momento para pelear: están de vacaciones. Deciden ignorarse mutuamente por el momento.

Yuffie no parece estar por ningún lado, así que deciden investigar en la casa de Godo, jefe del pueblo. Éste les pide que se marchen de Wutai, ya que no quieren tener ningún problema con ShinRa. En ese momento aparece Yuffie, que estaba oculta allí. Al parecer Godo es su padre, y Yuffie le acusa de ser un cobarde y de tener miedo a ShinRa. Echa la culpa a su padre de que Wutai ya no sea tan poderosa como antes, y vuelve a salir corriendo.
Tras unos minutos de persecución, consiguen atraparla.

Mientras tanto, unos soldados de ShinRa irrumpen en el bar, buscando a los Turcos. Al parecer tienen informes de que “alguien” está en Wutai, y tienen la orden de detenerle. Sin embargo, Reno les recuerda que están de vacaciones, y no piensa mover un dedo para ayudar. Los soldados de ShinRa se marchan, cabreados, momento que Elena aprovecha para recriminar a Reno por su poca profesionalidad:

“Reno, ¿¡realmente piensas que fue tan buena idea!? ¿Esa es la forma en que un Turco profesional actúa?”
“Elena, no te confundas. Un profesional no es alguien que se sacrifica por su trabajo. Eso es un loco.”

Tras estas palabras, Reno siguió a lo suyo, sin hacer caso de las quejas de Elena. Pero ella no estaba contenta con actuar así, por lo que decidió salir a ayudar a los soldados.

Yuffie, arrepentida, lleva a Cloud hasta su casa, donde asegura haber escondido la Materia.

“He estado oyendo eso desde que era pequeña. Antes de que yo naciera, Wutai estaba mucho más poblada y era más importante… Has visto el aspecto que tiene ahora, ¿no…? No es más que una ciudad de vacaciones… Después de perder la guerra, tuvimos la paz, pero con eso, perdimos algo más. Ahora mira a Wutai… Por eso… si tuviera mucha Materia… podría…”

Pero a Cloud le da igual Wutai. Su misión es mucho más importante que salvar una sóla ciudad, por lo que exige a Yuffie que le diga inmediatamente dónde está la Materia. Ella, llorando, accede. Le dice que accione una palanca junto a la pared, ya que está ahí escondida. Cloud se acerca al panel de mandos y lo activa, pero el resultado no era el esperado: una jaula cae del techo, encerrando a todo el grupo a excepción de Yuffie y a Cloud. Mientras Cloud vuelve a elevar la jaula, Yuffie aprovecha para volver a escapar…

Capítulo 18 – Alianza temporal

Por desgracia para la chica de Wutai, su libertad dura poco: un hombre la atrapa y la lleva hasta un sótano escondido. Cloud y los demás entran, encontrándose con alguien a quien no esperaban: Don Corneo. Parece que sigue empeñado en reunir chicas, y ha secuestrado tanto a Yuffie como a Elena.
Los Turcos no tardan en descubrir que Corneo ha raptado a su compañera, por lo que deciden ir en su busca. Reno propone a Cloud una alianza temporal.

“No te confundas. No tenemos la intención de unirnos a vosotros. Pero por ahora, no nos molestemos unos a otros. Eso es todo.”

No tardan mucho tiempo en encontrar a Corneo en la montaña que hay junto a Wutai. Yuffie y Elena están junto a él, atadas, mientras Corneo decide con cuál empezar. Cloud y sus compañeros llegan justo a tiempo, pero el viejo Don saca un mando de su bolsillo.

“Si pulso este botón, se caerán del revés, y tendremos ¡TOMATES APLASTADOS!”

Reno entra en escena en ese momento. Avisa a Corneo de que su misión es acabar con él, y piensa cumplirla. Mientras hablan, Ruda aparece por detrás, derribando a Corneo y haciéndole soltar el mando. El secuestrador queda colgado de un risco, a punto de caer montaña abajo. Reno se aproxima al Don y coloca un pie sobre sus manos sudorosas, que luchan por no soltarse.

“Bueno, Corneo. Esto va a terminar pronto, así que escucha. ¿Por qué piensas que nos metimos en ese lío de unirnos con esos tipos para llegar a ti…? 1: ‘Porque estábamos listos para morir’, 2: ‘Porque estábamos seguros de la victoria’, o 3: ‘Porque no teníamos pistas’.”
“Dos… ¿Número dos?”
“Mal.” —Reno pisa con fuerza las manos de Corneo, haciéndole caer— “La respuesta correcta era…”
“Porque es nuestro trabajo.” —Ruda acaba la frase por él.

El teléfono de Reno suena, y éste contesta. Al parecer sus vacaciones han terminado, y su primera misión es… encontrar a Cloud. Reno se gira hacia él, pero Ruda es el primero en hablar:

“¿Estamos de servicio?”
“No, hoy no estamos de servicio.”

Reno parece dispuesto a continuar la tregua unas horas más. Liberan a Yuffie y Elena, y se vuelven a separar. Yuffie conduce a Cloud y los demás hasta su casa, y, esta vez sí, les devuelve todas sus Materias. De hecho, está dispuesta a seguir viajando con ellos.

Antes de abandonar la ciudad, Godo, el padre de Yuffie, desea confesarle un secreto. Se enfrentan en un combate y Yuffie comprueba que su padre no es ni mucho menos tan débil como pensaba. De hecho, tiene tanta fuerza que podía haber plantado cara a ShinRa en lugar de rendirse tan pronto. Sin embargo, Godo le dice que tener fuerza no implica necesariamente tener que usarla contra los demás. Eso les haría igual que ShinRa. Ellos, en cambio, han elegido esa vida, evitando enfrentamientos.

Capítulo 19 – La Piedra Angular

Cloud y los demás siguen sin tener ninguna pista sobre la localización del Templo de los Ancianos, así que se ven obligados a viajar por todo el mundo a lomos del Potrillo, buscando información.

Durante su viaje encuentran una cabaña a mitad de camino entre Gold Saucer y Gongaga. Dentro hay un hombre, que les empieza a hablar sin darles tiempo de explicarse:

“Si lo que buscas es la Piedra Angular, es demasiado tarde. No la tengo.”
“¿La Piedra Angular?” —Cloud no había oído hablar de esa piedra en su vida.
“¿Qué? ¿No has venido a buscar eso? La Piedra Angular es la llave que abre la puerta de un templo muy antiguo en algún lugar. No vas a creer lo que oyes, ¡pero oí que era el Templo de los Ancianos!”

¿Será verdad lo que dice? Cloud le pregunta por qué no la tiene ya, a lo que el hombre le contesta que se la vendió a Dio, el jefe del Gold Saucer, quien la quería para su museo personal.
No se hable más. Próximo destino: Gold Saucer.

Lo que les contó el hombre de la cabaña era cierto: la Piedra Angular está en el museo de Dio. Su dueño llega allí justo después de ellos, y Cloud le consigue convencer sin muchas dificultades para que se la preste.
Ha sido fácil, ahora sólo queda buscar el Templo. El grupo se dirige hacia el teleférico para salir de allí, pero un empleado se acerca a ellos. Malas noticias: el teleférico no funciona.
Desgraciadamente, es la única forma de entrar o salir del Gold Saucer, así que les tocará pasar allí la noche, mientras lo reparan.

Cloud permanece despierto en su habitación, y decide salir a dar una vuelta por el Gold Saucer con alguno de sus amigos. Mientras pasean, encuentran a Cait Sith deambulando por allí de forma sospechosa. En la mano lleva… la Piedra Angular. Cloud le llama la atención, pero Cait Sith sale corriendo hacia un helicóptero que llega en ese preciso momento. A bordo va Tseng. Cait Sith lanza la Piedra Angular hacia el Turco, y el helicóptero se vuelve a alejar.

Cloud se acerca al robótico traidor, quien les confiesa que era espía de ShinRa desde el primer momento. Sin embargo, Cait Sith propone seguir juntos como si nada hubiera pasado. Obviamente, Cloud se opone.

“Hay que tener mucho valor para pretender ser un amigo siendo un espía.”
“¿Qué vas a hacer? ¿Matarme? Si lo intentases, estarías perdiendo el tiempo. Este cuerpo no es más que un juguete. Mi cuerpo real está en el cuartel general de los ShinRa en Midgar. Desde allí controlo a este gato de juguete.”

Dato curioso: En el edificio ShinRa Cloud encontró un megáfono, dentro de la taquilla de uno de los empleados. Casualmente el arma de Cait Sith es un megáfono, por lo que ya se podía deducir que el gato no era más que una marioneta de alguien de ShinRa. Entonces: ¿de quién sería esa taquilla?

Cloud sigue negándose rotundamente a que Cait Sith siga con ellos, pero éste guarda un as en la manga. Activa una grabación, y se puede oír la voz de…

“¡Papá! ¡Tifa!”

ShinRa tiene a Marlene. Y Cait Sith tiene a Cloud. O hace todo lo que diga, o quién sabe lo que le podría ocurrir a la hija adoptiva de Barret.

Capítulo 20 – El Templo de los Ancianos

Cait Sith, algo arrepentido por lo que se ha visto obligado a hacer, decide compartir con sus compañeros la localización del Templo de los Ancianos. Parece que ShinRa ya lo sabía, y deben estar en camino, con la Piedra Angular en su poder.

Finalmente acaban encontrando el Templo. Tiene forma piramidal, y una larga escalera asciende hasta la puerta. Al llegar, Aeris parece escuchar algo, y comienza a hablar sola.
El grupo asciende las escaleras y entra a la cámara, pequeña y casi vacía, de no ser por un pedestal que se encuentra en medio. Apoyado sobre el pedestal está Tseng, al parecer, gravemente herido. El Turco intenta levantarse, pero no puede.

“Ésta no es la Tierra Prometida… que buscaba Sefirot…”
“¿Sefirot? ¿¡Está dentro!?”

Tseng devuelve la Piedra Angular a Cloud, y le pide que la coloque en el altar. Al hacerlo, se activa un mecanismo que les transporta al interior del Templo.
Allí dentro encuentran unos espíritus, pertenecientes a los Ancianos. Aeris es la única que consigue comunicarse con ellos. Más adelante encuentran un pozo, que posee, según Aeris, la sabiduría de los Ancianos. Una voz intenta comunicarse con ella, y les muestra unas imágenes reflejadas en el agua del pozo.

Tseng y Elena están en una sala con pinturas antiguas. Ambos hablan sobre si esas pinturas conducirán a la Tierra Prometida. Elena sale de la habitación, y segundos después llega Sefirot.

“Así que has abierto la puerta.” —dice Sefirot— “Bien hecho.”
“Este sitio… ¿qué es?” —Tseng no parece tener miedo del antiguo SOLDADO.
“Un tesoro de conocimiento perdido. La sabiduría de los Ancianos. Me siento en comunión con el Planeta. Sois unos estúpidos. Nunca os habéis parado a pensar en ello. Toda la energía espiritual de este planeta. Toda esta sabiduría… conocimiento… Me fundiré con todo ello. Me haré uno con ello… se hará uno conmigo.”

Sefirot da un paso hacia detrás y carga contra Tseng, dándole un tajo con su enorme espada.

“Sólo os espera la muerte. Pero no temáis, ya que a través de la muerte nace la energía de un nuevo espíritu. Dentro de poco, vivirás conmigo, serás parte de mí.”

La visión del pozo termina. Tras unos minutos de búsqueda, consiguen encontrar la habitación con dibujos en las paredes.
Sefirot se aparece ante ellos, contemplando los dibujos y murmurando cosas sin sentido.

“Madre… Ya es casi la hora… Muy pronto… Nos fundiremos…”
“¿Cómo vas a hacer para fundirte con el Planeta?” —le pregunta Aeris.
“Es sencillo. Cuando el Planeta resulta dañado, éste reúne energía espiritual para curar la herida. La cantidad de energía que se reúne depende del tamaño de la herida. ¿Qué ocurriría si una herida amenazara la vida misma del Planeta? ¡Piensa en la cantidad de energía que se podría reunir! Y yo estaría en el centro de esa herida. Toda esa energía ilimitada será mía. Fusionándome con toda la energía del Planeta, me convertiré en una nueva forma de vida, una existencia nueva. Mezclándome con el Planeta… dejaré de existir tal como soy ahora… Para volver a renacer como un ‘Dios’ y poder gobernar sobre todas las almas.”
“¿Una herida tan poderosa como para destruir el Planeta?” —Aeris parece asustada, y con razón.
“Fíjate en esa pintura. Meteorito… la magia destructora absoluta.”

Sefirot abandona la habitación, y una voz recorre la cabeza de Cloud otra vez.

“¡Despierta!”

Cloud respira agitado y parece estar muy exaltado.

“Ja ja ja… Materia Negra. Ja ja ja… La llama Meteorito.”

Aeris grita a Cloud y consigue que éste se controle. No es consciente de lo que acaba de decir, pero ambos han entendido perfectamente el mensaje de Sefirot: quiere utilizar la Magia “Meteorito” para provocar una herida en el Planeta. Pero es una magia tan poderosa que puede destruirlo por completo. Hay que detenerle.

Al fondo de la sala de los dibujos hay un pequeño artefacto con forma piramidal, una especie de réplica en miniatura del Templo, flotando sobre un altar. Aeris lo lee: “Materia Negra”. ¿Por qué no se la ha llevado Sefirot? Cloud toca la Materia, y una especie de terremoto sacude toda la sala.
Aeris decide preguntar a los espíritus de los Ancianos, y éstos le cuentan que el propio Templo está hecho por completo de Materia Negra. Es decir, que el Templo de los Ancianos ES la Materia Negra. También le comunican que cuando una persona coja la réplica, el Templo se irá volviendo más pequeño hasta ocupar tanto como el propio artefacto. Así pues, quien coja la pequeña réplica del Templo… morirá aplastado.

Capítulo 21 – Cloud y la Materia Negra

Cloud no sabe qué hacer. Si cogen la materia, morirán. Si no la cogen, Sefirot mandará a uno de sus esbirros para que muera a cambio de conseguirla.
Pero Cait Sith tiene la solución. ¿Por qué no usar su cuerpo robótico para conseguir la Materia? Teniendo en cuenta que la persona que lo maneja está en Midgar, nadie morirá en el proceso. Cloud decide confiar en él, ya que no hay otra alternativa.
Todos menos Cait Sith salen del templo. Éste se acerca hasta el artefacto, e instantes después el templo empieza a emitir una luz oscura. Segundos después, no queda nada más que un cráter. En el fondo, algo brilla. Es la Materia Negra. Cloud y Aeris bajan a recoger la Materia, y la chica la examina con cuidado. Según Aeris, una sóla persona no debería ser capaz de utilizar una magia así, ya que se necesita muchísima energía espiritual. Algo que Sefirot no tiene, ya que no es un Anciano.

“Soy muy superior a los Ancianos” —Sefirot aparece ante ellos de repente— “Me convertí en un viajero de la Corriente Vital y obtuve conocimientos y sabiduría de los Ancianos. También obtuve conocimientos y sabiduría de aquellos que vinieron después de la extinción de los Ancianos. Y pronto, crearé el futuro.”

Sefirot se acerca a Cloud y repite aquella palabra que lo hizo enloquecer minutos atrás.

“¡Despierta!”

Cloud cae al suelo, con las manos en la cabeza, luchando por controlarse. Se levanta poco a poco y comienza a caminar hacia Sefirot. Intenta evitarlo mentalmente, pero no controla su cuerpo. Cuando están uno junto al otro, Cloud le entrega la Materia Negra.
Sefirot se marcha de allí, y Cloud recupera el control de su cuerpo.

“¿¡Qué he hecho!?”
“No es culpa tuya…”

Aeris intenta calmar a Cloud, pero éste se abalanza sobre ella y comienza a golpearla. Sus compañeros consiguen separarlos mientras un nuevo Cait Sith, el “número 2”, entra en escena. Cloud cae al suelo inconsciente.

Cloud y Aeris se encuentran en un bosque.

“Cloud, ¿puedes oírme?”
“Sí, puedo oírte. Lamento lo ocurrido.”
“No te preocupes.”
“No puedo evitarlo…”
“Entonces, ¿por qué no te preocupas DE VERDAD por ello, y me dejas ocuparme de Sefirot?”
“¿Qué es este lugar?”
“Este bosque conduce a la Ciudad de los Ancianos… y se llama Bosque Dormido. Sólo es cuestión de tiempo hasta que Sefirot utilice Meteorito. Por eso voy a proteger el Planeta. Tan sólo un superviviente de los Cetra, como yo, puede hacerlo. El secreto está aquí mismo. Al menos debería estarlo… Puedo sentirlo. Es como si algo me condujese. Así pues, debo marcharme. Volveré de nuevo cuando todo haya terminado.”
“¿Aeris?”

La chica sale corriendo. Cloud intenta ir tras ella, pero no consigue avanzar.
Una nueva voz suena en su cabeza. Parece la voz de…

“Mmm… ¿Ella está pensando en entrometerse? Será un gran obstáculo, ¿no crees?”

Sefirot se aparece ante él.

“Tenemos que parar a esa chica cuanto antes…”

Cloud se despierta. Todos sus amigos están con él. Todos… menos Aeris.

Capítulo 22 – El Bosque Dormido

Cloud se encuentra tumbado sobre una cama de Gongaga. A su lado están Barret y Tifa. Ésta le informa de que Aeris ha desaparecido, pero eso es algo que Cloud ya se imaginaba.

“… La ciudad de los Ancianos. Aeris se dirige hacia allí.”

Tienen que ir a por ella, antes de que la encuentre Sefirot. Al principio Cloud se niega a ir, ya que teme volver a perder el control si Sefirot anda cerca, pero Barret y Tifa consiguen convencerle. Ahora sólo queda buscar una forma de llegar.

Explorando con el Potrillo el continente norte, encuentran una excavación arqueológica junto a un bosque. Los trabajadores les confirman que ése es el Bosque Dormido, y que recientemente una chica con vestido rosa y un hombre con capa negra se internaron en el bosque.

El grupo consigue cruzar el bosque, y no tardan en llegar a una ciudad oculta, conocida como “Ciudad Olvidada”. Antiguamente los Cetra poblaban esta zona, pero ahora es un lugar totalmente abandonado. Por no haber, no hay ni monstruos o animales deambulando.
Recorren toda la ciudad, pero no hay ni rastro de Aeris o Sefirot. Cuando ya están exhaustos, deciden descansar en una de las casas, y continuar la búsqueda al día siguiente.

Capítulo 23 – El último rezo

Cloud se despierta en mitad de la noche. Puede sentir la presencia de Aeris y Sefirot cerca. No hay tiempo para seguir durmiendo, por lo que todo el grupo sale de inmediato a reanudar la búsqueda. Al volver a registrar uno de los edificios, descubren que han aparecido unas escaleras que antes no estaban. Debajo se escucha la voz de Aeris. Bajan corriendo y encuentran a su amiga de rodillas, rezando, en una especie de altar sobre el agua.

Cloud se acerca a la Anciana, él solo, mientras sus amigos esperan un poco alejados. Cuando está a tan solo un par de metros, le empieza a doler la cabeza. Sigue avanzando. Ya está junto a ella. Saca su espada. ¿Qué está haciendo? Comienza a levantar la espada, enfrente de Aeris. La chica sigue rezando, sin levantar la cabeza. Cloud intenta con todas sus fuerzas detenerse, pero no lo consigue. La espada está totalmente levantada sobre la cabeza de Aeris. Sus amigos le gritan, y Cloud consigue retroceder, justo cuando su espada empezaba a caer sobre la chica.

“¿Qué me estás obligando a hacer?”

Aeris levanta la cabeza y mira fijamente a Cloud. Una sombra aparece sobre ellos. Es Sefirot, descendiendo con su enorme Masamune apuntando hacia debajo. Cae sobre Aeris, atravesándola por la espalda con tanta facilidad como si cortara mantequilla.
Aeris cae hacia delante, y una pequeña esfera que llevaba anudada en su cinta del pelo cae al agua. Era esa Materia que le regaló su madre, y que, según contó a Cloud, no servía de nada.
Cloud se arrodilla y coge a Aeris en brazos.

“… Aeris… ¡No puede ser verdad!”
“No te preocupes. La chica pasará pronto a formar parte de la energía del Planeta.” —Sefirot ha cumplido su amenaza— “Ya sólo queda ir hacia el norte. La Tierra Prometida me espera al otro lado de los campos nevados. Allí, me convertiré en un nuevo ser uniéndome con el Planeta. Igual que esta muchacha…”
“… Cállate. El ciclo de la naturaleza y tu ridículo plan no significan nada. Aeris se ha ido. Aeris, se acabará el hablar, se acabará el reír, el llorar… ¿Qué pasará con nosotros…? ¿Qué se supone que haremos nosotros? ¿Qué haré con este sufrimiento? Mis dedos están adormecidos. Mi boca está reseca. Mis ojos arden.”
“¿Qué estás diciendo?” —Sefirot parece sorprendido— “¿Intentas decirme que tú también tienes sentimientos?”
“¡Por supuesto!” —Cloud deja a Aeris sobre el suelo y se pone en pie— “¿¡Qué te piensas que soy!?”
“Ja, ja, ja… Deja de comportarte como si estuvieses triste. Tampoco necesitas actuar como si estuvieras furioso. Porque, Cloud, tú eres…”

Sefirot se marcha de allí, dejando tras de sí otra parte de Jénova: “Jénova VIDA”. El grupo la consigue destrozar, como ya hicieran a bordo del barco de Junon.
Una voz suena en la cabeza de Cloud. Es la voz de… Jénova.

“Porque eres… una marioneta.”

Capítulo 24 – Seguir o abandonar

Cloud lleva a Aeris en brazos hasta fuera de aquel edificio. En el exterior hay un enorme lago. Ése será el lugar de reposo eterno para la última de los Cetra.

“Escuchadme todos. Soy Cloud, ex-SOLDADO, nacido en Nibelheim. He venido a ajustar cuentas con Sefirot. He venido por propia voluntad… O por lo menos eso pensaba. Sin embargo… Si debo confesarlo, tengo miedo de mí mismo. Hay una parte de mí que no entiendo. La parte de mí que me hizo entregarle la Materia Negra a Sefirot. Si no me hubieses detenido, Aeris podría haber sido… Hay algo dentro de mí. Una persona que no soy yo. Ese es el motivo por el que debería abandonar este viaje. Podría hacer algo terrible.”

Cloud está lleno de ira y confusión. Pero no se puede permitir abandonar ahora.

“Él destruyó mi ciudad natal hace cinco años, mató a Aeris, y ahora intenta destruir el Planeta. Nunca te perdonaré… Sefirot. Yo… Yo debo continuar.”

Cloud pide a todos sus amigos que viajen con él. Tienen que evitar que despierte su “yo interior” y haga algo terrible.

“No sé cómo intentó Aeris salvar al Planeta de Meteorito. E imagino que ahora nunca lo sabremos. Pero todavía tenemos una oportunidad. Debemos recuperar esa Materia Negra antes de que Sefirot la utilice. Marchemos.”

Capítulo 25 – Los vídeos del profesor Gast

Sefirot dijo que iría hacia el norte, así que Cloud y los demás toman el mismo rumbo.
Tras salir de la Ciudad Olvidada y cruzar una llanura nevada, acaban llegando al pueblo de Íciclos.

En una de las casas encuentran un aparato de vídeo. No parece vivir nadie allí, así que Cloud decide echar un vistazo.

Vídeo 1, “La crisis inicial”: Se ve a dos personas: Un hombre con traje blanco y una mujer con vestido rojo. El hombre está poniendo a punto las cámaras para iniciar la grabación. No tardan en descubrir que aquel hombre es el profesor Gast, jefe del “Proyecto Jénova”, según les contó Vincent, mientras que la mujer es Ifalna, la madre de Aeris…

“Ifalna, por favor, háblandos de los Cetra.”
“Hace 2000 años, nuestros ancestros, los Cetra, oyeron los gritos del Planeta. Los primeros en descubrir la herida del Planeta fueron los Cetra del Polo Nórdico.”
“Dinos, Ifalna… ¿Dónde está la tierra llamada ‘Polo Nórdico’?”
“Polo Nórdico se refiere a esta zona. Fue entonces cuando los Cetra empezaron a leer los Planetas.”
“Ifalna, ¿qué significa exactamente leer los Planetas?”
“No lo puedo explicar muy bien, pero es como tener una conversación con el Planeta… Dijo que algo había caído del cielo, provocando una gran herida. Miles de Cetra unidos, intentando curar el Planeta… Pero, debido a la gravedad de la herida, sólo pudo curarse a sí mismo a lo largo de varios años.”
“¿Tienen los Ancianos, o mejor dicho, los Cetra, poderes especiales para sanar el Planeta?”
“No, no es ese tipo de poder. La fuerza vital de todos los seres vivos de este planeta se convierte en energía. Los Cetra intentaron desesperadamente cultivar las tierras para que no disminuyera la energía necesaria… El Planeta intentó convencer a los Cetra para que dejaran el Polo Nórdico, pero… Cuando los Cetra se estaban preparando para separarse de la tierra que amaban. ¡Entonces fue cuando apareció! Se parecía a… nuestros… nuestras madres muertas… y nuestros hermanos muertos… Nos mostraba a espectros de nuestro pasado.”
“¿Quién fue la persona que apareció?”
“Fue entonces cuando quien hirió al Planeta… o ‘la crisis del cielo’, como nosotros lo llamamos, llegó. Al principio se acercó de manera amistosa, les engañó y finalmente… les transmitió el virus. Los Cetra fueron atacados por un virus y enloquecieron… convirtiéndose en monstruos. Entonces, pasó lo mismo que en el Polo Nórdico. Se acercó a otros clanes de Cetra… y los infectó con… el virus…”

Vídeo 2, “¿Qué es ‘Arma’?”: El profesor Gast sigue entrevistando a Ifalna.

“Ifalna, ¿puedes comentar algo de una cosa llamada ‘Arma’?”
“Sí. Aquel que el profesor confundió con un Cetra… se llamaba Jénova. Ésta es ‘la crisis del cielo’. El Planeta sabía que debía destruir ‘la crisis del cielo’. Existiendo Jénova, el Planeta nunca hubiera podido curarse del todo.”
“Entonces, ¿’Arma’ era un arma que el Planeta fabricaba por voluntad propia?”
“Sí, pero… No queda constancia de que se haya usado un Arma alguna vez. Unos pocos Cetra supervivientes vencieron y encerraron a Jénova. El Planeta fabricó a Arma… Pero ya no era necesario utilizarla.”
“¿Así que Arma ya no existe en este planeta?”
“Arma no puede desvanecerse. Sigue dormida en algún lugar del Planeta. Aunque Jénova esté confinada, podría volver a la vida en cualquier momento… El Planeta todavía no se ha curado plenamente a sí mismo. Sigue parado, observando a Jénova.”
“¿Dónde está Arma?”
“No sé… No oigo bien la voz del Planeta… Los tiempos han cambiado. El Planeta… está probablemente estudiando con atención esta situación.”

Vídeo 3, “Registros de la hija, al décimo día de nacer”: En este vídeo se puede ver cómo Gast e Ifalna acabaron por ser algo más que amigos. Charlan sobre su hija recién nacida, sobre cómo se llamará. El nombre elegido es Aeris.

Vídeo 4, “Registros de la hija, al vigésimo día de nacer”: Gast e Ifalna se encuentran hablando sobre su hija cuando alguien llama a la puerta. Es el profesor Hojo, acompañado por dos soldados de ShinRa.

“He esperado dos años… Todo para conseguir esta nueva muestra…”

Hojo planea llevarse a Ifalna y Aeris. Las necesita para algún tipo de experimento. Uno de los soldados destruye la cámara, y sólo queda el sonido. Gast dice a Ifalna que salga corriendo junto con su hija. Se oyen disparos, y a Gast gritar de dolor. El vídeo termina.

Capítulo 26 – El cráter del Norte

El grupo abandona la aldea de Íciclos, y continúa su viaje hacia el norte, a través del Gran Glaciar. Es una zona nevada y con temperaturas extremadamente altas, pero consiguen encontrar una cabaña en la que resguardarse. Allí vive un hombre, Holzoff, quien les informa de que lo que tienen a continuación es un enorme acantilado “formado por algo que cayó del cielo”. Ahí debe ser a donde se dirige Sefirot.

Cloud y los demás consiguen ascender por el acantilado, y lo que encuentran al otro lado es sobrecogedor.

“Un viejo cráter… Algo cayó desde el cielo y se estrelló aquí… Dejando una cicatriz en el Planeta.”
“La energía del Planeta está concentrada aquí. Está curando lentamente su vieja herida.”
“Sefirot ha tomado esa energía e intenta utilizar Meteorito. La próxima vez la herida no será tan pequeña.”

El grupo avanza hacia el centro del cráter. Por el camino encuentran a muchos hombres encapuchados, aquellos con números tatuados. Hablan de unirse con Sefirot, y muchos se arrojan al fondo del cráter.

Una enorme nave aparece sobre sus cabezas. Es el barco volador de ShinRa. A bordo están casi todos los peces gordos de la compañía. Rufus, Heidegger y Escarlata hablan sobre si ésta será la Tierra Prometida, que tanto tiempo buscó el antiguo Presidente. Es Hojo quien les contesta:

“Esta tierra no es de nadie. Es donde tendrá lugar la Reunión… Todos vendrán aquí… Me pregunto si veremos a Sefirot.”

Cloud sigue avanzando, ya casi están en el centro del cráter. Por debajo de ellos una especie de río verdoso cubre toda la zona. Sefirot está frente a ellos, lanzando a todos los hombres encapuchados al fondo del cráter.

“¡¡¡Sefirot!!! ¡Esto es el fin!”
“Tienes razón.” —Sefirot contesta con su tranquilidad habitual— “Esto es el fin de la utilidad de este cuerpo”.

El cuerpo de Sefirot se convierte en una sombra y desparece por completo. Se oye una voz que no parece venir de ninguna parte:

“Nuestro objetivo es entregar la Materia Negra a nuestro maestro.”
“¿Nuestro?” —responde Cloud.
“Aquellos que lleven las células de Jénova…”
“¿Maestro?”
“Claro… Sefirot.”

Sefirot aparece sobre sus cabezas, y se abalanza sobre ellos. Les lanza lo que parece ser otra parte de Jénova: “Jénova MUERTE”. El grupo consigue salir victorioso nuevamente.

“Células de Jénova…” —Cloud parece haberse dado cuenta de algo— “Hmm… Así que de eso se trataba. La Reunión de Jénova.”
“¿No de Sefirot?” —Tifa no da crédito a lo que acaban de descubrir— “¿Quieres decir que todo este tiempo no habíamos estado persiguiendo a Sefirot?”
“Lo explicaré más tarde. Ahora sólo estoy pensando en vencer a Sefirot.”
“Pero Sefirot está…”
“Está aquí. El verdadero Sefirot está por aquí.”

Un objeto brilla en el suelo. Parece que Jénova lo dejó caer al ser derrotada. Se trata de la Materia Negra. Cloud decide que sea Barret quien vigile la Materia Negra, mientras él y Tifa van a por Sefirot. Así no podrá pasar como en el Templo de los Ancianos, donde Cloud perdió la cabeza y le entregó la Materia Negra a su enemigo.

Cloud y Tifa se dirigen hacia el centro del cráter. Al encuentro de Sefirot.

Capítulo 27 – La ilusión de Sefirot

Una luz aparece de repente y les ciega por completo.

“¿Qué ocurre? ¿Qué ha pasado?”
“Cálmate, Tifa. Sefirot se acerca. Podría pasar cualquier cosa.”

Cloud y Tifa recuperan la vista. No están en el cráter del norte, sino en la entrada de Nibelheim.

“Es una ilusión que Sefirot creó. Está intentando confundirnos. Todo irá bien. Siempre que sepamos que es una ilusión, no hay nada de que asustarse.”

Sefirot aparece detrás suyo. Junto a él hay dos soldados de ShinRa y un miembro de SOLDADO, con pelo negro y un espadón a la espalda. Ninguno de los cuatro parece notar la presencia de Cloud y Tifa.
Un nuevo fogonazo de luz y segundos después cambia su visión. Ahora Nibelheim arde. De la mansión de ShinRa sale aquel SOLDADO moreno. Todo es tal y como Cloud les contó en Kalm, pero en lugar de Cloud, el que realiza las acciones es el chico moreno.
Tifa parece muy asustada, pero Cloud se mantiene fuerte y no le da ninguna importancia.

“Mientras seamos conscientes de que se trata de una ilusión, no hay por qué asustarse. ¡Sefirot! ¡Sé que nos estás escuchando! ¡Sé lo que quieres decir! Que hace cinco años no estaba en Nibelheim. Así es, ¿no es cierto?”
“Veo que por fin comprendéis.” —Sefirot se aparece ante ellos.
“Estás intentando confundirme, ¿no es así? Pero… incluso si me enseñas esas cosas, no me afectará. Lo recuerdo todo. El calor del fuego… El dolor en mi cuerpo… y en mi corazón.”
“Eres sólo una marioneta… No tienes corazón… y no puedes sentir dolor… ¿Cómo puede haber un significado en la memoria de un ser así? Lo que os he mostrado es la realidad. Lo que recordáis, eso es una ilusión.”
“¿Por qué haces esto?”
“Quiero devolverte a tu verdadero yo. Aquel que me dio la Materia Negra… aquel día… ¿Quién hubiera creído que un experimento fracasado llegaría a tener tanta utilidad? Hojo se moriría si lo supiera.”
“¿¡Hojo!? ¿¡Qué tiene que ver él conmigo!?”
“Hace cinco años fuiste… construido por Hojo, pieza por pieza, justo después de que se quemara Nibelheim. Una marioneta fabricada con células vibrantes de Jénova, su saber y el poder de Mako. Un clon de Sefirot incompleto. Ni siquiera se le dio un número. Esa es tu realidad.”
“Cloud, no lo escuches… ¡Tápate los oídos! ¡Cierra los ojos!” —Tifa parece muy afectada por la ilusión de Sefirot.
“¿Qué te ocurre, Tifa? No me afecta.”
“Todas esas tonterías de que Hojo te construyó son una mentira. ¿No tenemos recuerdos conjuntos? Niños juntos, estrellas de la noche…”
“Ja, ja ja… Tifa… ¿Por qué te asustan tanto esas palabras?” —Sefirot se gira hacia ella— “Mmm… ¿Puedo enseñar a todos lo que hay en tu corazón?”

Sefirot vuelve a desaparecer. Cloud se acerca a su amiga.

“¿Por qué estás tan asustada? No te preocupes por mí. Estoy bien. No me importa lo confundido que pueda estar. Nunca me creo una palabra de lo que dice Sefirot. Es cierto que a veces no tengo claro quién soy. Hay muchas cosas que se confunden en mis recuerdos. Pero Tifa… tú dijiste: ‘Cuánto tiempo sin vernos, Cloud’, ¿verdad? Estas palabras siempre me servirán de apoyo. Yo soy con quien creciste. Soy Cloud de Nibelheim. No me importa la fe que pueda perder en mí mismo, ésta es la verdad. Por eso no tendrías que estar tan asustada. No me importa lo que los demás digan de mí, lo que cuenta es la actitud…”
“No, eso no es cierto, Cloud…”
“¿Qué no es cierto? ¿Acaso no soy el mismo Cloud que creció contigo?”
“No quiero decir eso… Pero no sé cómo decirlo… Cloud, necesito algo de tiempo… Dame sólo un poco de tiempo…”

Sefirot se aparece de nuevo.

“Cloud… No culpes a Tifa. La capacidad de cambiar la apariencia, la voz, y las palabras. Ése es el poder de Jénova. En tu interior, Jénova se ha unido a los recuerdos de Tifa, creándote a ti. Un niño llamado Cloud debe ser parte de sus recuerdos.”
“Cállate… Sefirot.”
“¿Todavía no lo entiendes? Entonces… ¿Te acuerdas de la foto que nos hicimos antes de partir hacia el Monte de Nibel? ¿Qué pasó con aquella foto?”

Sefirot se acerca al hombre que les hizo la foto, que yace muerto junto a ellos. Cloud mira la fotografía. En ella salen Sefirot, Tifa, y el SOLDADO moreno.

“Esta fotografía es falsa. La verdad está en mi memoria. Hace cinco años regresé a Nibelheim para inspeccionar el reactor. Tenía dieciséis años. La ciudad no había cambiado nada. Vi a mi madre, vi a la gente de la ciudad. Pasé la noche allí y fui al reactor en las montañas de Nibel. Estaba muy nervioso. Era mi primera misión tras haber sido nombrado Primera Clase en SOLDADO.”

De repente, Cloud parece haberse dado cuenta de algo.

“¿SOLDADO? ¿Primera Clase? ¿Cuándo entré en SOLDADO? ¿Cómo me uní a SOLDADO? ¿Por qué… por qué no consigo acordarme? Yo soy… yo soy… Claro, eso es… No tenía nada de que preocuparme, porque yo era…”

Capítulo 28 – El verdadero Sefirot

Rufus, Escarlata y Hojo llegan hasta el centro del cráter. La visión es alucinante: las pareces, el suelo… todo es pura Materia. Una fuente inagotable de energía Mako. Rufus ha encontrado su Tierra Prometida. Pero Hojo le vuelve a replicar:

“La Tierra Prometida no existe. Es una leyenda… un cuento de viejas… es completamente absurdo.”
“Todo es como me lo imaginaba. ¿No es maravilloso? Es esa falta de imaginación lo que te hace ser un científico de segunda.”

Uno de los muros comienza a temblar. Un enorme ojo se abre en él. ¿Qué es eso que hay encerrado tras el muro?

“Arma… Entonces, es cierto, realmente existe…”
“¿Qué es lo que significa esto?” —Rufus no entiende qué está pasando.
“Arma. Monstruos creados por el Planeta. Aparecen cuando el Planeta está en peligro, y lo reducen todo a la nada. Eso es lo que decía el informe del profesor Gast.”

Mientras tanto, Barret, Nanaki, Vincent, Cid, Yuffie y Cait Sith siguen esperando fuera, vigilando la Materia Negra.
Una densa neblina cubre toda la zona, y Barret pierde de vista a sus compañeros. Cuando la neblina desaparece, está él solo. Tifa se acerca corriendo hacia él.

“¡Aquí pasa algo raro!” —dice Barret a la chica— “¡De repente se puso oscuro como el carbón y todo el mundo desapareció!”
“¡Todo el mundo está esperando! ¡Cloud tiene problemas! Por favor, ven. ¡Ayúdanos! ¡Por allí!”

Barret sale corriendo en la dirección que le señala Tifa. Cuando se encuentra lo suficientemente alejado, el cuerpo de Tifa empieza a cambiar, y adquiere la apariencia de Sefirot.

“Je, je, je… ¡Y recuerda llevar la Materia Negra!”

Rufus y los demás se preparan para volver a la nave, pero de repente Cloud y Tifa aparecen junto a ellos. Cloud se gira hacia el Presidente de ShinRa.

“Será mejor que me dejes a mí las cosas, y que te vayas de aquí mientras puedas. Aquí es donde tiene lugar la Reunión. Donde todo comienza y donde todo termina.”

Barret llega corriendo. Cloud se acerca lentamente hacia él, como si tratara de no hacerlo, pero sin poder evitarlo.

“Gracias… Barret. ¿Dónde está la Materia Negra?”
“Está a salvo. La tengo yo.”
“Está bien. Dame la Materia Negra.”

Barret entrega la Materia a Cloud.

“Gracias a todos por todo. Y… lo siento. Lo siento. Especialmente tú, Tifa. Lo siento. Os habéis portado tan bien conmigo… No sé qué decir… Nunca respondí a las esperanzas de ser ‘Cloud’. Tifa… Quizá un día llegues a conocer al verdadero Cloud.”
“Ja, ja, ja, ¡esto es perfecto!” —Hojo parece ser el único que entiende algo— “Esto significa que mi experimento ha sido un éxito total. ¿Cuál es tu número? ¿Dónde está tu tatuaje?”
“Profesor Hojo… No tengo número. No me diste uno porque dijiste que había sido un experimento fallido. Profesor… déme un número, por favor…”
“Cállate, no eres más que un triste fracasado.”

Cloud se aleja con resignación hacia el núcleo del cráter.

“¿Quién es ese?” —pregunta Rufus mirando hacia Cloud.
“Es un clon de Sefirot que creé después de que el verdadero Sefirot muriera hace cinco años. Las células de Jénova y Mako, mis conocimientos y habilidades, se han combinado con ciencia y naturaleza para darle vida. La teoría de la Reunión de Jénova ha sido probada. Incluso si el cuerpo de Jénova está fragmentado, éste se volverá a unir de nuevo. Esto es lo que significa la Reunión de Jénova. Llevo tiempo esperando a que comience esta Reunión. Han pasado cinco años, pero ahora los clones han comenzado a regresar. Pensé que los Clones comenzarían a reunirse en Midgar, donde teníamos guardada a Jénova. Pero mis predicciones no han sido completamente correctas. La propia Jénova escapó del edificio de ShinRa. Pero como soy un genio pronto lo comprendí. Todo fue voluntad de Sefirot. Sefirot no se contenta solamente con esparcir su voluntad en la Corriente Vital, sino que también quiere manipular a los Clones él mismo. Yo quería saber hacia dónde se dirigían los Clones. De lo que sí estaba seguro, era de que Sefirot estaría en su destino final.”
“Yo no estaba persiguiendo a Sefirot…” —Cloud ya comprende todo— “Estaba siendo invocado por él. Sefirot, estoy aquí. Te he traído la Materia Negra.”

Una esfera aparece ante ellos. En su interior está el cuerpo de Sefirot. Del verdadero Sefirot.
Rufus decide escapar de allí sin perder ni un segundo, invitando a Tifa y los demás a acompañarles hasta su barco volador.
Mientras tanto, Cloud deposita la Materia Negra junto a Sefirot, haciendo que la esfera en que se encuentra aprisionado se precipite hacia el suelo.

Segundos después de que Tifa y los demás consigan escapar, una enorme explosión de energía inunda la zona. Del cráter comienzan a emerger unos seres gigantescos. Las Armas han despertado.

Capítulo 29 – Jénova

Llegados a este punto, y aprovechando que ya se conocen todos los detalles necesarios, vamos a hablar a modo de resumen del personaje más importante del juego: Jénova.

Jénova es un ser llegado de otro planeta. De ahí que los Cetra, según contaba Ifalna (la última superviviente de esa raza) al profesor Gast, se refieran a ella como “la crisis del cielo”. También podemos ver que, en el Templo de los Ancianos, cuando “Sefirot” accede al pozo que contiene la sabiduría de los Cetra, se refiere a Jénova como “la calamidad del cielo”.

Jénova cayó en el Polo Nórdico, provocando una gran herida al Planeta. Allí vivían los Cetra, ancestros de los humanos, quienes tenían la capacidad de poder comunicarse con el Planeta. Éste les aconsejó abandonar el Polo Nórdico, ya que Jénova era un ser muy peligroso.

Pero también era lista, y consiguió llegar hasta los Cetra sin que se dieran cuenta. ¿Cómo lo hizo? Ifalna también se lo contó a Gast:

“¡Entonces fue cuando apareció! Se parecía a… nuestros… nuestras madres muertas… y nuestros hermanos muertos… Nos mostraba a espectros de nuestro pasado.”

Jénova podía cambiar de apariencia. Se hizo pasar por los familiares fallecidos de los Cetra, y cuando consiguió llegar hasta ellos les transmitió un virus.

“Los Cetra fueron atacados por un virus y enloquecieron… convirtiéndose en monstruos”

Jénova también tenía este poder: Podía convertir a cualquiera en monstruo.

Sin embargo, unos cuantos Cetra supervivientes consiguieron encerrar a Jénova.

Muchos años después, ShinRa consiguió hacerse con el cuerpo de Jénova, que seguía con vida a pesar de estar encerrado. Empezaron a experimentar con él, en lo que denominaron “Proyecto Jénova”, bajo la dirección del propio profesor Gast. Junto a él había otros dos biólogos: Hojo y Lucrecia.
La investigación consistía en implantar células de Jénova en seres humanos, para que estos tuvieran mucho más poder. Decidieron probar a implantarlo en un embrión recién gestado. Lucrecia, que estaba embarazada, se ofreció voluntaria. El experimento fue un éxito total: nació Sefirot. Sus capacidades eran superiores a las de cualquier humano.
Por desgracia, Sefirot desapareció en combate unos cuantos años después, por lo que Hojo, en esos momentos jefe de departamento (ya que Gast había abandonado la compañía), decidió tratar de repetir el experimento. Pero en vez de inyectar las células en un embrión, las inyectó en seres humanos vivos, algunos de ellos creados en su propio laboratorio. A estos seres los llamaban “Clones de Sefirot”, aunque lo único que tenían en común era poseer células de Jénova. Todos llevaban un número tatuado por el propio Hojo, para poder distinguirlos. Por algún motivo, Cloud no recibió un número, y fue considerado un experimento fallido.

Durante estos cinco años, Sefirot había permanecido con vida gracias a la Corriente Vital. Tras este tiempo, adquirió la habilidad de utilizar las células de Jénova para comunicarse con ella. En realidad todos los seres que poseen células de Jénova pueden comunicarse con ella. De ahí que, cuando Cloud va a poner la bomba en el primer reactor, una voz interna se ponga en contacto con él. Esa voz, que Cloud escucha varias veces durante su viaje, es la de Jénova.

Pero Sefirot consiguió ir un paso más allá. No sólo se comunicaba con Jénova, sino que consiguió la capacidad de manejarla. Tras volver a poner en funcionamiento el cuerpo de Jénova, encerrado en el laboratorio de Hojo, en Midgar, ésta abandona el edificio, dejando un rastro de monstruos a su paso, que no son otra cosa que los propios trabajadores de ShinRa infectados por su virus (y lo mismo ocurre en el barco de Junon). Jénova adquiere la apariencia de Sefirot, de ahí que todo el mundo crea que es el legendario SOLDADO. El destino de Jénova es el Polo Nórdico. Volver con Sefirot. Pero para ello necesita la Materia Negra.

Durante su estudio en el “Proyecto Jénova”, Hojo desarrolló una teoría, la “Teoría de Reunión de Jénova”. En ella decía que todas las partes de Jénova tienden a volver a unirse aunque se hayan separado previamente. Por eso todos los seres con células de Jénova empiezan a ir hacia el mismo sitio: al cráter del norte, siguiendo la pista de Jénova. Ésta también puede controlar a los cuerpos que tengan sus células, por lo que se aprovecha de Cloud para recuperar la Materia Negra. Una vez en el cráter del norte, Jénova mata a todos los Clones menos a Cloud, para que éste pueda depositar la Materia Negra junto a Sefirot.

Al principio Jénova no reconoce a Cloud, ya que realmente ellos no se conocían. Pero a medida que Jénova se va acercando a Sefirot, sus recuerdos se van mezclando, por lo que, en muchas ocasiones, Jénova recuerda a Cloud cosas del pasado de Sefirot.

Las tres veces en que Cloud y sus amigos se enfrentan a Jénova (“NACE”, “VIDA” y “MUERTE”) se debía a que la propia Jénova se arrancó una parte de su cuerpo para que se enfrentara a ellos. Para Jénova no supone ningún problema, ya que al final se volverá a unir, como bien explicó Hojo en la “Teoría de Reunión de Jénova”. ¿Y cómo hará para unirse? Pues eso lo explicó Bugenhagen: todo lo que muere va a la Corriente Vital. Hasta la propia Aeris, asesinada por Jénova, pasará a formar parte de Sefirot si éste se sale con la suya.

Y llegamos a este punto de la historia. Con la Materia Negra en poder de Sefirot, éste podrá invocar a Meteorito, y causar así una herida muy grande en el Planeta, con el objetivo de absorver la energía que el propio Planeta tendrá que crear para curarse. El poder que conseguirá con esto no tiene parangón.

Pero no sólo eso. Sefirot también se une a Jénova y a todos los Clones, que yacen muertos en la Corriente Vital. De este modo, todas las células de Jénova terminan formando un solo ser. La Reunión de Jénova, pero en el cuerpo de Sefirot.

Capítulo 30 – Ejecución

Tifa despierta en una especie de sala médica, dentro de las oficinas que ShinRa tiene en Junon. Lleva siete días durmiendo. A su lado está Barret. Éste le informa de que no hay rastro de Cloud, y que ha aparecido una enorme barrera luminosa alrededor del cráter del norte, que impide entrar. Sefirot debe estar dentro. Por si esto fuera poco, Arma merodea por los alrededores, destrozando todo a su paso. ShinRa trata de combatirla, pero no son rival para un enemigo tan poderoso.
Tifa le pregunta qué ha pasado con Meteorito. Barret, en silencio, avanza hacia la ventana y abre las cortinas. Un resplandor rojo cubre el cielo, y una esfera enorme cubierta de fuego permanece en lo alto, amenazante.

La puerta se abre, y Rufus entra en la sala.

“Meteorito ha sido invocado… Básicamente, todo ha terminado. De modo que ya no sois necesarios. No, quizá haya una tarea importante que asignaros…”

Heidegger entra en la habitación y se dirige hacia Rufus.

“¡Presidente! Los preparativos para la ejecución pública se hallan terminados.”
“¿¡Ejecución!? ¿Qué vas a ganar ejecutándonos?”
“Se te va a ejecutar por causar esta situación. La gente es ignorante. Se sentirán mejor mientras alguien sea castigado.”

Heidegger esposa a Barret y a Tifa, y los conduce hasta una especie de sala de prensa. Allí se encuentran unos cuantos periodistas, dispuestos a grabar la ejecución. Junto a ellos está Escarlata.

“Vamos a retransmitir vuestras miserables muertes en directo por la televisión nacional.”
“Escarlata, ¿por qué una ejecución pública en estos tiempos?” —pregunta un periodista corpulento.
“Con el caos resultante de los informes de Meteorito, necesitamos desesperadamente despertar el apoyo público… Mejor que castiguemos a alguien, a cualquiera. Comenzaremos por esta muchacha.”

Escarlata conduce a Tifa hasta una pequeña sala, con una silla en medio. Es una cámara de gas. Un soldado ata a Tifa a la silla, salen de la sala y cierran la puerta con llave.
De repente suena la alarma: Arma se dirige hacia allí. Todos los periodistas salen corriendo de la sala menos uno, aquel tipo corpulento que hizo la pregunta. Se acerca de nuevo a Escarlata para otra pregunta, pero lo que lanza no son palabras, sino un gas somnífero que llevaba oculto. El periodista se quita el disfraz. ¡Es Cait Sith!
El robot desata a Barret, y juntos eliminan a los soldados de la sala. La puerta de Tifa está cerrada, y ni siquiera Barret consigue abrirla. No se puede hacer nada por ella. Hay que salir de allí.

Mientras tanto, Rufus y Heidegger planean la defensa de Junon. Deciden usar el enorme cañón construido sobre la ciudad. ¿Será suficiente?
Heidegger ordena disparar el cañón. Una enorme bola de fuego sale disparada hacia el mar, y durante unos segundos sólo hay silencio. ¿Ha funcionado? Pasan unos cuantos segundos, y entonces vuelve a sonar la alarma. Arma se dirige hacia ellos, y volver a cargar el cañón tardará un rato. ShinRa comienza a descargar toda su artillería para frenar a Arma, pero no consiguen detenerla.

Cait Sith tiene un plan. Tienen que ir al aeropuerto. Barret accede a regañadientes. A mitad del camino se encuentran con Yuffie, disfrazada también de periodista, y juntos consiguen llegar a su destino. ¿Y ahora qué?

Tifa consigue desatarse las cuerdas y detener el gas, pero la puerta sigue cerrada, y no hay forma de abrirla…

Arma está a escasos metros de Junon. Eleva la cabeza y dispara un rayo láser, destrozando parte de la base de ShinRa. Comienza a preparar de nuevo el rayo, pero es demasiado tarde: el cañón está cargado de nuevo. Los soldados de ShinRa lo disparan, acertando de pleno sobre la cabeza de Arma, que explota en mil pedazos. El enorme monstruo se hunde en el mar, para no volver nunca jamás.

El rayo que disparó Arma ha abierto una brecha sobre el techo de la cámara de gas. Tifa aprovecha para escapar, mientras Escarlata y un par de soldados la persiguen. Escalando por los muros consigue subir al enorme cañón de ShinRa, y decide seguir corriendo hasta el final de éste. A un lado está el mar, al otro Escarlata y los soldados. Entonces, Tifa oye una voz.

“¡¡Corre hasta el final del cañón!!”

Una enorme nave asciende tras el extremo del cañón. En la cubierta está Barret, que lanza una cuerda. Tifa sale corriendo y salta, agarrándose a la cuerda y consiguiendo subir al barco volador, para finalmente alejarse de allí.

Capítulo 31 – Mideel

La nave Viento Fuerte ahora pertenece a Tifa, Barret y los demás. Allí están todos sus amigos: Cait Sith, Yuffie, Nanaki, Vincent y, por supuesto, Cid, nuevo capitán de la nave.

Solo falta Cloud. ¿Qué habrá sido de él? ¿Seguirá encerrado en el cráter del norte?
Nanaki sugiere la posibilidad de que Cloud haya conseguido salir de allí mediante la Corriente Vital.

“La Corriente Vital brota a veces a la superficie a través de las grietas del fondo del océano. Hay una pequeña isla cerca de la Corriente Vital… Decían que, a veces, la Corriente Vital brota de repente en la isla del sur. Recuerdo haber oído algo a Seto cuando era un niño, pero no recuerdo mucho más…”

Siguiendo las indicaciones de Nanaki, el grupo encuentra un pueblo llamado Mideel.
Tras investigar un poco, Tifa escucha una conversación en la que dos hombres hablan de un joven con una espada grande que apareció en la costa hace pocos días. Lo tienen en la clínica, recibiendo tratamiento médico.
Tifa y los demás se dirigen a la clínica, donde encuentran a Cloud con vida. Desgraciadamente, su estado es lamentable. Está en silla de ruedas, sin poder andar ni comunicarse. No reconoce a nadie, y necesita atención constante, pues parece tener el cerebro seriamente dañado.
El doctor les informa de su situación:

“Intoxicación de Mako en estado muy avanzado. Parece que este joven se ha expuesto a un nivel muy alto de energía Mako durante un periodo de tiempo prolongado. Probablemente no tendrá ni idea de quién es o de dónde está…”

Tifa ha tomado una decisión: desea permanecer junto a Cloud para ayudarle mientras se encuentre en ese estado. Sus amigos lo comprenden y aceptan su decisión.

De vuelta en el Viento Fuerte, Cait Sith informa a sus compañeros de que se está celebrando una reunión en el cuartel general de ShinRa. Allí se encuentran Rufus, Heidegger, Palmer, Reeve y Escarlata. Están debatiendo sobre cómo destruir el Meteorito y cómo eliminar la barrera que rodea la Cueva del norte y protege a Sefirot. Heidegger informa de que ya está en marcha el plan para acabar con Meteorito: van a reunir toda la Materia Enorme que sea posible y a lanzarla contra él. Ya tienen la Materia de Midgar, y han mandado soldados para conseguir las de Corel y Fuerte Cóndor. Es hora de ponerse en marcha.

Capítulo 32 – Las Materias Enormes

Barret decide que Cid sea el nuevo líder del grupo en ausencia de Cloud, y los demás aceptan.
El Capitán pone rumbo hacia Fuerte Cóndor, para conseguir la Materia Enorme antes de que lleguen los soldados de ShinRa. Tras una corta batalla, las tropas de ShinRa se retiran, y Cid consigue su primera Materia Enorme. Ésta ha sido fácil.

El próximo destino es Corel del Norte. Cuando llegan al reactor, descubren a unos soldados de ShinRa llevándose la Materia Enorme a bordo de un tren. Gracias a los conocimientos mecánicos de Cid, el grupo consigue hacerse con otro tren y dar caza al primero. Tras eliminar a los soldados, Cid detiene el tren antes de que éste se estrelle contra Corel. Con la segunda Materia Enorme en su poder, vuelven al Viento Fuerte.

Antes de partir hacia Junon, donde está la cuarta Materia Enorme, el grupo decide visitar a Cloud y Tifa. El chico sigue igual, sin mostrar signos de mejoría. De repente, un temblor sacude la tierra. Cid y los demás salen de la clínica, y descubren a otra de las Armas creadas por el Planeta, sobrevolando la zona. El grupo le planta cara y consigue hacerla huir. Sin embargo, el temblor de tierra no desaparece. El motivo no era Arma, sino la Corriente Vital, que está concentrada en grandes cantidades debajo de Mideel y está a punto de salir a la superficie. Sin tiempo para reaccionar, Cid y los demás salen de Mideel a toda prisa. Tifa, por su parte, intenta sacar a Cloud en la silla de ruedas, pero ya es demasiado tarde: la Corriente Vital destroza casi toda la superficie de Mideel, haciendo caer a Tifa y Cloud a través de la brecha.

Capítulo 33 – En la Corriente Vital

Tifa despierta en medio de la oscuridad. Cuando se hace la luz descubre que se encuentra en un lugar extraño, rodeada por varios “Cloud”. Cada uno de ellos está junto a la imagen de un momento importante de su pasado. Tifa está… en el subconsciente de Cloud.
Allí está todo bastante confuso, tal y como su amigo recuerda las cosas. El objetivo de Tifa es poner orden y recuperar así al verdadero Cloud.

Tifa se dirige hacia la imagen de “la Nibelheim de Cloud”. La ciudad es exactamente tal y como la recuerda Tifa, no puede ser casualidad.

“Hace cinco años, vinieron dos hombres de SOLDADO. Sefirot y… un SOLDADO joven y entusiasta. ¿Puedes contarme lo que pasó?”

Cloud recuerda llegar a Nibelheim con Sefirot y dos soldados de ShinRa. Incluso recuerda que éste le preguntó qué sentía al volver a su ciudad natal. Pero no, Tifa no recuerda así las cosas. Cloud no vino a Nibelheim cinco años atrás. Quien acompañaba a Sefirot era el SOLDADO moreno que Sefirot les mostró en el cráter del norte.

Dos años antes de los sucesos de Nibelheim, Cloud recuerda la promesa que hicieron junto al pozo. La ciudad de noche, el cielo estrellado, la ropa… todo es tal y como lo recuerda Tifa. ¿De verdad tienen esos recuerdos en común, o se los imagina Cloud debido a las historias que le cuenta Tifa, tal y como sugirió Sefirot?

Un Cloud mucho más pequeño se acerca a Tifa. El niño le dice que es normal que no tengan recuerdos conjuntos de cuando eran más pequeños, ya que ella estaba pasando un mal momento por la pérdida de su madre, y no se solía juntar con Cloud.
De hecho, a pesar de vivir muy cerca, no eran ni amigos. Sólo conocidos. Tifa se juntaba con otros niños, pero Cloud nunca llegó a formar parte de su pandilla. Él siempre quiso jugar con ellos, pero le ignoraban y le tenían totalmente marginado…
Así pues, Cloud tomó una decisión. Quería entrar a SOLDADO, con el único objetivo de que la gente empezara a reconocerle, de ser alguien. Especialmente, Cloud quería llamar la atención de Tifa. Pidió a Tifa que se reuniera con él junto al pozo aquella noche, pero realmente pensaba que no acudiría, ya que no se llevaban bien. Pero ella acudió. Allí, Cloud le dijo que quería irse a Midgar para entrar en SOLDADO. Desde ese día, Tifa empezó a pensar a menudo en Cloud.

A pesar de que no eran amigos, Tifa recuerda perfectamente a Cloud cuando tenía ocho años. Entonces, es imposible que le crearan hace cinco años, tal y como decían Hojo y Sefirot…

Tifa vuelve a la imagen de Nibelheim. Entra en ella y se dirige hacia el reactor de Mako, donde Sefirot mató a su padre y a punto estuvo de matarla a ella también. Cuando Tifa yacía en el suelo medio muerta, alguien apareció a su lado. Era aquel SOLDADO moreno. De repente, Cloud recuerda su nombre.

“Zack.”

Zack. El mismo Zack cuyos padres, que viven en Gongaga, dijeron a Cloud que era SOLDADO y desapareció años atrás. El mismo Zack que fue el primer amor de Aeris. Era Zack el SOLDADO que acudió a Nibelheim acompañando a Sefirot, no Cloud…
Fue Zack quien llegó segundos después de que Sefirot casi matara a Tifa y se enfrentara a él. Pero Sefirot se deshizo del SOLDADO sin muchas dificultades. ¿Cómo puede tener Cloud estos recuerdos?
Una sombra entra a la sala donde Tifa y Zack permanecen desangrándose en el suelo. Es Cloud. Coge la espada enorme de Zack y se dirige hacia Sefirot, pillándole desprevenido y clavándole la espada en el pecho.
La ropa de Cloud es… el uniforme de los soldados de ShinRa.

Cloud sí estaba en Nibelheim cinco años atrás. Vio todo. Era uno de los dos soldados de ShinRa que acompañaban a Sefirot y Zack. Tifa no le reconoció, ya que llevaba un casco, que no se quitó por vergüenza, ya que se marchó a Midgar con la intención de entrar a SOLDADO pero no lo había conseguido.
De hecho, si recordamos la historia que Cloud cuenta a sus amigos en Kalm, éste les dijo que su madre se sorprendió al ver su uniforme, ya que no parecía de SOLDADO… Y es que no lo era.

Cloud sigue recordando: tras atravesar a Sefirot, vuelve a la sala anterior y pone a Tifa sentada contra una de las cápsulas. Cumplió su promesa de ayudarla cuando estuviera en apuros. Sefirot sale de la sala con la cabeza de Jénova en la mano.

“Cloud… Mata a Sefirot…” —Zack sigue con vida.

Cloud decide hacer caso a Zack y corre tras Sefirot, alcanzándolo antes de que salga del reactor. Pero éste se gira y clava la espada en el pecho de Cloud.

“No tientes a la suerte…”

Cloud, en un último esfuerzo, agarra el filo de la espada con ambas manos y empuja la espada hacia un lado, haciendo caer a Sefirot al fondo del reactor. A la Corriente Vital.

Con todos los recuerdos de nuevo en la cabeza de Cloud, éste recupera su verdadero yo. Él y Tifa consiguen salir de la Corriente Vital, y volver de nuevo junto a sus amigos.

Capítulo 34 – El precio de la libertad

Ya se conoce cómo llegó Cloud a trabajar en ShinRa. Se conoce qué ocurrió en su misión en Nibelheim. Y se conoce qué pasó desde que Tifa le encontró en el Sector 7, donde se ofreció a trabajar de mercenario para AVALANCHA, hasta el momento actual. Pero hay un vacío entre la misión en Nibelheim y la llegada a Midgar. ¿Qué ocurrió ahí? ¿Cómo salieron Tifa y Cloud con vida? ¿Sobrevivió Zack?

Lo de Tifa se explica fácil, gracias a una carta que recibe de Zangan, su antiguo profesor de artes marciales:

“Tifa, ¿Qué le ha pasado a la ciudad? ¿Fue todo una ilusión o sueño? No, nada de eso. Recuerdo haber intentado sacar gente de las llamas, pero no tener la fuerza… Ardiendo en ira fui al reactor para matar a Sefirot. Pero no le encontraba por ninguna parte. En lugar de a él, te encontré a ti, dentro. Pensé que era más importante salvarte a ti que intentar atrapar a Sefirot. Había otros que estaban todavía dentro vivos, pero sólo conseguí salvarte a ti. Cuando salí del reactor, llegaban tropas de ShinRa. Recuerdo que un científico llamado Hojo era el responsable. Ordenó a las tropas que reunieran a los que seguían vivos para el experimento. No sabía de qué tipo de experimento estaba hablando, pero no estaba dispuesto a que se apoderaran de mi más preciada estudiante. Te puse sobre mi espalda y bajé la montaña hasta el pueblo. Utilicé varias veces en ti el hechizo de Cura. Y me dirigí a Midgar para buscarte un médico. No me gusta esa ciudad, pero mis hechizos de Cura no estaban ayudando. Decidí ir a Midgar para encontrar un médico en el que pudiera confiar. Me preocupas, pero no puedo quedarme en un sitio durante mucho tiempo. ¿Te has recuperado completamente? ¿Estás bien? Me pregunto cuántos años habrán pasado desde entonces. Acabo de llegar de nuevo a la ciudad, pero no puedo creerlo… Toda la ciudad ha vuelto a la normalidad, salvo esos seres extraños envueltos en ropas negras… La ciudad apesta a ShinRa, pero no iré detrás de ellos. Creerás que huyo de ellos, pero es que ya no quiero saber nada de ShinRa. Parece que se nos acaba el tiempo. Seguro que encontrarás esta carta. Espero que continúes mejorando tus habilidades y no te olvides de lo que te he enseñado. Para la más querida de mis estudiantes. Zangan.”

Con esta carta queda claro cómo salió Tifa de Nibelheim tras la masacre de Sefirot, y cómo acabó en Midgar. Pero Zangan menciona que Hojo capturó a “los que seguían vivos” para un experimento. ¿Qué pasó con ellos?

Zack y Cloud estaban en el reactor, desangrándose tras luchar contra Sefirot. Hojo los llevó al laboratorio de la mansión de ShinRa en Nibelheim, donde los encerró en sendas cápsulas, y experimentó con ellos. Zack resistió los experimentos, ya que era un SOLDADO y estaba genéticamente modificado. A Cloud, en cambio, las células de Jénova y el Mako le dejaron mentalmente muy mermado.
Un día, cuando uno de los empleados abrió la cápsula de Zack para darle de comer, éste consiguió noquear al empleado y escapar. Recuperó su espadón, liberó a Cloud, y juntos salieron de la mansión. Cloud estaba tan dañado física y mentalmente que no podía ni andar, pero Zack le llevó a cuestas hasta la carretera, donde un hombre se ofreció a llevarles en su camioneta hasta Midgar. Antes de irse, Zack consiguió un traje como el suyo para Cloud, así nadie le reconocería como soldado de ShinRa.
Durante todo el camino, Zack no paró de hablar. Le contaba a Cloud muchas cosas de SOLDADO, aunque éste no parecía escuchar ni entender, y no podía hablar.
Una de las cosas que le dijo era que cuando llegara a Midgar quizás probara a ir a casa de “alguien”, aunque luego pensó que no era buena idea, ya que “ella” vivía con su madre. Hablaba de Aeris, su novia.
Otra cosa que comentó es que, ahora que no podía seguir trabajando para ShinRa, quizá probara a trabajar de mercenario para otros.

Dato curioso: Pudimos ver que, durante la visita de Cloud, Tifa, Barret y los demás a la mansión de ShinRa, tras liberar a Vincent de su largo sueño, había varios documentos hablando de dos presos fugados. Ya sabemos quienes eran.

Cuando estaban a punto de llegar a Midgar, una enorme tropa de soldados de ShinRa interceptó la camioneta. Zack consiguió escapar con Cloud a cuestas, pero llegaron a un saliente rocoso sin salida. Zack dejó a Cloud en el suelo y volvió sobre sus pasos para hacer frente a los soldados. Uno tras otro iban cayendo bajo el peso de la enorme espada de Zack. Pero entonces, una bala le alcanzó, derribando al SOLDADO a escasos metros de Cloud. Varios soldados le rodearon y le tirotearon sin piedad, hasta que Zack dejó de moverse… y de respirar.
Los soldados se marcharon de allí, ignorando a Cloud, ya que no parecía más que un chico retrasado y que no podía valerse por sí mismo.
Pero Cloud consiguió moverse, y se acercó arrastrándose hasta el cadáver de Zack. Cogió su espada y comenzó a andar lentamente hacia Midgar. Llegó al Sector 7. Tifa lo encontró. Y ya sabemos el resto.

Cloud, recuperando poco a poco la consciencia, y lleno como estaba de drogas que Hojo le había metido en el cuerpo, confundió sus recuerdos con las historias que Zack le contaba. Además, tenía ropa igual que la suya, y portaba su espadón. Por eso Cloud creía que había estado en SOLDADO, y pensaba que ahora era un mercenario. Cloud era “50% Cloud y 50% Zack”.

Capítulo 35 – ShinRa vs Meteorito

De vuelta en el Viento Fuerte, Cloud se disculpa ante sus compañeros y les cuenta la verdad de su pasado. Hojo experimentó con él, pero no fue creado. Trabajó para ShinRa, pero no llegó a SOLDADO. Sus compañeros le perdonan y le reciben con los brazos abiertos.

Es hora de continuar con la misión. En Junon hay un reactor submarino, y allí se encuentra la última Materia Enorme.
El grupo consigue infiltrarse en la base de Junon, y descienden en ascensor hasta una zona con varios submarinos. Allí encuentran a Reno, terminando de trasladar la Materia Enorme a uno de los submarinos. Antes de que Cloud consiga detenerle, unos soldados de ShinRa se llevan el submarino mientras Reno sale a toda prisa de allí.
Cloud y los demás consiguen robar otro submarino y derribar al que lleva la Materia Enorme. Entre los restos encuentran la Materia. Y ya van tres.

Gracias nuevamente a las informaciones de Cait Sith, averiguan que el próximo destino de ShinRa es Ciudad Cohete. Y para allá que van.
Tras espantar a todas las tropas desplegadas en la ciudad y comandadas por Ruda, el grupo entra en el cohete. Dentro encuentran a todos los mecánicos de Cid, preparando el lanzamiento. Dicen que el plan de ShinRa es mandar el cohete lleno de Materia Enorme para que se estrelle contra Meteorito, y así destruirlo. El problema es que el piloto automático está roto, y Shera no consigue terminar de repararlo. Pero Cid tiene la solución.

“¡Yo lo tripularé, así que ni preocuparos del piloto automático!”

Sin embargo, Cloud no está nada de acuerdo con el plan. Necesitan usar la Materia Enorme para combatir a Sefirot, no pueden permitirse malgastarla en un plan tan destinado al fracaso como ése. Mientras que Cid confía en la capacidad de la Ciencia para salvar al Planeta, con ayuda de su cohete, Cloud prefiere hacer uso de la Magia contenida en las Materias.
Pero, en medio de la discusión, la puerta de salida se cierra y el cohete se activa. La voz de Palmer suena por megafonia.

“Dijeron que habían terminado de reparar el piloto automático. ¡De modo que lo lancé!”

Sin tiempo para reaccionar, el cohete despega. ¡El lanzamiento ha sido un éxito! ¡Están en el espacio exterior! La parte mala: que van directos a estrellarse contra Meteorito.

“Guardo una Cápsula de emergencia en el cohete precisamente para situaciones como ésta.”

Cid les guía de camino hacia la Cápsula, pero al cruzar junto a los tanques de oxígeno uno de ellos explota, y la pierna de Cid queda atrapada bajo una pesada estructura metálica.

“El Tanque Número 8 ha explotado… Y el Tanque Número 8… funcionaba realmente mal… Shera… Tenías razón.”

Una puerta se abre y aparece Shera, a quien tampoco le había dado tiempo de escapar antes de que Palmer iniciara el lanzamiento. Por suerte no le pilló el despegue en la sala de los tanques de oxígeno, o habría muerto carbonizada. Con su ayuda consiguen liberar a Cid y escapar en la Cápsula instantes antes de que el cohete se estrelle contra Meteorito.
Una luz cegadora cubre el Planeta en el momento de la explosión. Pero, cuando la gente consigue volver a mirar hacia el cielo… descubren que Meteorito está intacto.

Capítulo 36 – Los gritos del Planeta

Cloud y los demás se encuentran a bordo del Viento Fuerte. El grupo parece haber perdido toda esperanza, al igual que el resto del mundo. Pero Cid es más optimista:

“Siempre pensé que este planeta era muy grande. Pero, mirándolo desde el espacio, me di cuenta de que es muy pequeño. Estamos flotando en la oscuridad… Te hace sentir impotente. Encima está Sefirot, amargo como una enfermedad. Por esto digo que este planeta es aún un niño. Un chiquillo enfermo y tembloroso en medio de este enorme universo. Alguien debe protegerlo. ¿Me sigues? Ese alguien somos nosotros.”

De repente Nanaki escucha algo. Suena parecido a lo que oyeron en el observatorio de Cañón Cosmo: los gritos del Planeta. Deciden ir a visitar a Bugenhagen, abuelo de Nanaki, para pedirle consejo.
Todo el grupo se reúne en casa de Bugenhagen. Éste les dice que, cuando una persona se siente perdida, la solución puede estar buscando en nuestro interior. A veces tenemos cosas ocultas u olvidadas. Todos se concentran. Cloud es el primero en hablar.

“Recuerdo mucho a Aeris. No… no es eso. No la he recordado, sino que no la he olvidado. Cómo decirlo… Aeris estuvo siempre en lo cierto. Siempre a nuestro lado. Estaba tan cerca que no la podíamos ver. Lo que Aeris hizo… Las palabras que dejó atrás… Dijo que era la única que podía detener el Meteorito de Sefirot. Nosotros no sabemos nada. ¿Qué sabía Aeris? ¿Por qué se enfrentó a Sefirot sin huir?”

El grupo decide volver a la Ciudad Olvidada, a buscar alguna pista sobre lo que Aeris había ido a hacer allí. Bugenhagen va con ellos. Antes de partir, Cloud decide dejar allí la Materia Enorme, por seguridad.

Capítulo 37 – Sagrado

Tras explorar un rato la Ciudad Olvidada, el grupo se reúne en torno a una especie de esfera mágica. Allí, Bugenhagen recibe un mensaje de los Ancianos.

“El conocimiento de los Ancianos que se arremolina aquí está diciéndome algo. El Planeta se halla en medio de una crisis… Una crisis más allá del poder humano o del tiempo indefinido. Dice que cuando llegue la hora, debemos buscar ‘Sagrado’.”
“¿Sagrado?”
“Sagrado… la magia blanca definitiva. La magia que podría enfrentarse a Meteorito. Quizá nuestra última esperanza de salvar al Planeta de Meteorito. Si un alma que vaya buscando Sagrado alcanza el Planeta, aparecerá. Hmm… Meteorito, Arma, todo desaparecerá. Quizá incluso nosotros mismos.”
“¿¡Incluso nosotros!?”
“Corresponderá al Planeta decidirlo. Lo que es mejor para el Planeta. Lo que es malo para el Planeta. Todo cuanto sea malo desaparecerá. Eso es todo.”
“Buscar a Sagrado… ¿Cómo vamos a hacerlo?”
“Habla con el Planeta. Consigue la Materia Blanca… Así se vinculará el Planeta con los humanos. Si nuestros deseos alcanzan al Planeta, la Materia Blanca comenzará a brillar.”

Entonces Cloud recuerda algo. Aquella Materia aparentemente inservible que Ifalna había regalado a su hija…

“… Éste es el final. Aeris tenía la Materia Blanca… Pero cuando Aeris murió, cayó del altar…”

Con ayuda de Bugenhagen, consiguen encontrar una llave que activa la esfera mágica. Una serie de imágenes se proyectan en ella. Se ve a Aeris, la Materia Blanca cayendo… y empezando a brillar. Aeris consiguió activarla a cambio de rezar a Sagrado y de entregar su vida. Gracias a ella, aún hay esperanza. Pero, para que consiga funcionar, tienen que eliminar al único elemento que bloquea la Materia Blanca de cumplir su cometido: Sefirot.

Capítulo 38 – Arma Diamante

El grupo se reúne nuevamente en el Viento Fuerte, tras devolver a Bugenhagen a Cañón Cosmo.
Cait Sith tiene nueva información: Rufus ha trasladado el cañón (llamado “Hermana Ray”) que tenían en Junon a Midgar. El presidente de ShinRa está reunido con Escarlata, Heidegger y Reeve. Escarlata ha elaborado un plan, que consiste en utilizar toda la energía Mako de la ciudad para cargar energía en el cañón y, con un sólo disparo, atravesar la barrera mágica del cráter del norte y exterminar a Sefirot.

De repente, un temblor sacude el Planeta. Del mar surge otra de las Armas, “Arma Diamante”, y se dirige hacia Midgar. Va a destruír la ciudad antes de que el cañón esté preparado…

“¡Eh! ¿Qué pasará con Marlene?” —Barret parece asustado.
“No te preocupes, Marlene está en lugar seguro.” —le responde Cait Sith— “Está con la mamá de Aeris.”

Barret se tranquiliza, pero Cait Sith parece enfadado por su reacción, y se dirige a él de forma sarcástica:

“¡Barret! Mientras Marlene esté a salvo, ¿qué importa lo demás, verdad? Me moría de ganas de deciros esto hace tiempo. Cuando hicisteis explotar el reactor nº1 de Midgar, ¿cuántos creéis que murieron?”
“… fue por la vida del Planeta. Hay que esperar unas pocas bajas.”
“¿Unas pocas? ¿Qué significa esto? Lo que son pocas para vosotros son todas para los muertos… Proteger al Planeta. ¡Ah! ¡Qué bien suena! Nadie puede ir contra vosotros. ¿Creéis que podéis hacer lo que queráis?”

Barret no contesta, pero Tifa y Cloud han entendido el mensaje. Le deben un favor a la gente de Midgar por lo que hicieron. Así que ahora se jugarán la vida por ellos: van a tratar de distraer a Arma mientras siguen los preparativos de la “Hermana Ray”.

El grupo desembarca en la costa de Midgar, y comienzan a atacar a Arma. No consiguen destrozar a un enemigo tan colosal, pero sí distraerle el tiempo necesario. El cañón “Hermana Ray” está listo, y comienza a absorver toda la energía de los reactores. Tienen un sólo disparo, no pueden fallar. Arma Diamante se planta frente a la ciudad y comienza a lanzar rayos láser hacia el edificio de ShinRa, justo a la vez que se dispara el cañón. El disparo atraviesa y destruye a Arma, llega hasta la barrera del cráter… y la pulveriza. Ha funcionado el plan de Escarlata.
Sin embargo, el ataque de Arma Diamante ha dejado una pérdida muy importante en el bando de ShinRa. Sus disparos alcanzaron la planta más alta del cuartel general de ShinRa, volándolo en mil pedazos. Dentro estaba Rufus.

Capítulo 39 – Asalto a Midgar

Con la barrera eliminada, Cid tiene el camino despejado para llevar a Viento Fuerte hasta la Cueva del Norte, donde se oculta Sefirot.

Sin embargo, cuando están a punto de llegar, Cait Sith les pide que se detengan. Está hablando con Escarlata y con Heidegger. No consiguen contactar con Rufus.
Por si no ha quedado claro… quien maneja a Cait Sith es Reeve.
Alguien ha vuelto a activar el cañón, pero ni Heidegger ni Escarlata han dado esa orden. Se trata de Hojo, quien ha ido hasta los controles del cañón sin ser visto, y planea volver a dispararlo contra Sefirot, pero no para intentar matarlo, sino para darle toda la energía Mako posible…

Cloud y los demás tienen que llegar al cañón. Reeve le pide a Heidegger que no se interponga en el camino de Cloud cuando lleguen, pero éste no parece querer colaborar. Ahora que ha muerto el Presidente, hará lo que quiera. Escarlata le comenta que utilizarán el arma secreta, y ordenan a unos soldados que detengan a Reeve.

El grupo se lanza sobre Midgar con paracaídas, y se deslizan por túneles bajo la ciudad. Cuando llegan a la base del cañón, Heidegger y Escarlata les cortan el paso. Van a bordo de un robot enorme, llamado “Bestia Orgullosa”. Cloud y los demás consiguen acabar con los dos directivos y su pequeño juguete, y comienzan a ascender por la estructura que soporta al cañón.

Una vez arriba se encuentran con el profesor Hojo, manipulando los controles del cañón, tal y como les advirtió Reeve. Cloud desenfunda su espada.

“¡Hojo! ¡¡Detente ahora mismo!!”
“¡Oh! … el fracaso.”
“¡Al menos recuerda mi nombre! ¡Es Cloud!”
“Cada vez que te veo… Me duele que tuviera tan poco olfato científico… Te evalué como un proyecto fracasado. Pero eres el único que tuvo éxito como clon de Sefirot. Je, je, je… Incluso estoy empezando a odiarme a mí mismo.”

Cloud le pregunta por qué está haciendo todo esto. La respuesta de Hojo les deja sin palabras.

“Mi hijo necesita energía y ayuda. Esa es la única razón.”
“¿Tu hijo…?”
“Ja, ja, ja… Aunque él no lo sabe. ¡JA, JA, JA! ¿Qué pensará Sefirot cuando descubra que soy su padre?”
“¿Sefirot es tu hijo?”
“Ofrecí la mujer con mi hijo al proyecto de Jénova del profesor Gast. Cuando Sefirot aún estaba en el vientre de su madre, tomamos las células de Jénova…”

Hojo empieza a reír como un loco. Al parecer se ha inyectado a sí mismo demasiadas células de Jénova, y su cuerpo está empezando a transformarse en un horrible monstruo.
Estas células han dotado a Hojo de mucha fuerza, pero sigue sin ser rival para Cloud y los demás, que acaban con su vida. Vincent por fin ha conseguido su venganza.

Dato curioso: Ahora que ya conocemos la verdadera identidad de Cait Sith, echemos la vista atrás, hasta el Capítulo 10 (“Gold Saucer”), para recordar algunos detalles de nuestro primer encuentro con el gato robótico. Durante sus intentos (supuestamente fallidos) de adivinación, Cait Sith suelta dos perlitas que en su momento pasamos más o menos por alto: “Ten cuidado con tu falta de memoria” y “Perderéis algo querido”. ¿Fue casualidad? ¿O un adelanto de lo que estaba por venir?
Otro detalle oculto está en las Materias que Cait lleva equipadas de inicio. Una de ellas es Manipular, y parecía tener sentido dado que “el gato pequeño controla al grande”… ¿Seguro que era eso? ¿O quizás nos daba a entender que TODO Cait Sith estaba siendo manejado por otra persona? La Materia Manipular, precisamente, permite a un personaje controlar a otro. Detalles, detalles…

Capítulo 40 – Lucrecia

Con Hojo muerto y la Compañía ShinRa totalmente desmembrada, el grupo vuelve al Viento Fuerte.

Sobrevolando el continente de Nibelheim, encuentran una cueva oculta. Dentro de ella encuentran a Lucrecia, quien, al parecer, lleva allí encerrada muchos años. Gracias a las células de Jénova que le inyectaron al quedarse embarazada, su cuerpo ha permanecido congelado y con vida. Vincent, al verla, se acerca corriendo, pero una barrera invisible le impide llegar, y una serie de imágenes aparece ante sus ojos, mostrando el pasado en común de Vincent y Lucrecia:

Vincent era el Turco encargado de la protección de los científicos de la mansión de Nibelheim, durante el Proyecto Jénova.
Allí es donde conoció a Lucrecia. Allí es donde se enamoró de ella. Pero Lucrecia intentaba mantenerse alejada del Turco, y siempre estaba con Hojo.

“Si ella es feliz… a mí no me importa.”

Vincent y Hojo no mantenían muy buena relación. Hojo experimentaba con humanos, cosa que Vincent desaprobaba, y alguna vez intentó convencerles de que no continuaran.

Entonces Lucrecia quedó embarazada de Hojo. Decidieron llamar al niño “Sefirot”. Hojo lo utilizó para su proyecto, inyectando células de Jénova en el vientre de la madre. Lucrecia empezó a enfermar por culpa de las células, pero Hojo la mantenía trabajando. Eso fue demasiado para Vincent. Harto de los métodos del profesor, decidió ir a poner fin al proyecto. Pero Hojo, lejos de escuchar los argumentos del Turco, sacó una pistola y dejó a Vincent herido de gravedad.
Hojo salvó la vida de Vincent, pero a un alto precio: comenzó a experimentar con él. A consecuencia de esto, el cuerpo de Vincent adquirió la capacidad de convertirse en un monstruo incontrolable.

“Este cuerpo mío… es el castigo que he recibido… No pude… detener al profesor Gast y a Hojo… Y Lucrecia… No pude detenerlos… Lo único que me quedó fue mirar… Éste es mi castigo…”

Las imágenes acaban, y Vincent observa a su vieja amiga.

“Lucrecia… Estás viva…”
“Quería desaparecer… No podía estar con nadie… Quería morir… Pero la Jénova que hay dentro de mí no me dejó morir… Últimamente sueño mucho con Sefirot… Mi muy querido niño… Desde que nació no he conseguido tenerlo en brazos, ni siquiera una vez… Ni una vez. No me puedes llamar su madre… Ese… es mi pecado… Vincent, ¿no me lo dirás?”
“… ¿Qué?”
“¿Y si Sefirot todavía estuviese vivo? He oído que murió hace cinco años. Pero le veo tan a menudo en mis sueños… Y lo siento en mis entrañas, tan cierto como que yo existo. No puede morir tan fácilmente. Por favor, Vincent, dime…”

Vincent se lo piensa un momento, pero decide no aumentar el sufrimiento de Lucrecia, ocultándole que su hijo está intentando destruir el Planeta:

“Lucrecia… Sefirot está muerto…”

Y con estas palabras, la agonía de Lucrecia termina, junto con lo poco que le quedaba de vida. La madre de Sefirot desaparece ante sus ojos, dejando a Vincent y los demás preguntándose si lo que acaban de ver era la verdadera Lucrecia o una visión de ella.

Capítulo 41 – Alguien por quien luchar

Según los cálculos de Bugenhagen, sólo faltan siete días para que Meteorito caiga sobre el Planeta, exterminando toda forma de vida.

Puede ser la última vez que la gente a bordo del Viento Fuerte pueda ver a sus seres queridos, por lo que Cloud les permite marcharse a sus respectivas ciudades para meditar sobre el combate final y sus motivos para luchar. Nadie está obligado a regresar. Quizá alguno considere que la misión es inútil y prefiera estar junto a los suyos en el momento que Meteorito destruya todo.

Todo el mundo se marcha. Sçolo quedan Cloud y Tifa a bordo de la nave.

“¿Qué vas a hacer, Tifa?”
“¿Lo has olvidado? Estoy… sola. No tengo a dónde ir.”

Cloud detiene la nave, y ambos bajan a tierra firme en mitad del campo.

“Se han marchado todos…”
“Sí, no tenemos ningún sitio adónde ir, ni nadie a quién recurrir.”
“Tienes razón. Pero… estoy segura… que algún día volverán, ¿no crees?”
“No lo sé. Todos tenemos algo insustituible en lo que apoyarnos…”
“Bueno, está bien. Incluso si no vuelve nadie. Al menos siempre que esté contigo… Mientras permanezcas a mi lado… No me rendiré aunque esté asustada. No importa lo unidos que estemos… Estábamos muy alejados antes de esto. Pero, cuando estuvimos en la Corriente Vital, rodeados de gritos de angustia por todas partes, creí haber oído tu voz… Probablemente no recuerdes esto… En lo más profundo de mi corazón, oí cómo me llamabas… O, al menos, creí haberte oído…”
“Ya veo… Creo que yo también lo oí.”
“Cloud… ¿Crees que las estrellas nos pueden oír? ¿Crees que pueden ver la dureza de la lucha que sostenemos por ellas?”
“No… Pero… Lo hagan o no, debemos hacer lo que podamos y creer en nosotros mismos. Eso lo aprendí de ti cuando estuve en la Corriente Vital.”
“Sí… Así es…”
“Eh… Tifa… yo… quería hablar contigo de tantas cosas. Pero ahora que estamos juntos, no sé lo que quería decir realmente… Supongo que nada ha cambiado… Le dan a uno ganas de reír…”
“Cloud… Las palabras no son lo único que dice a la gente lo que piensas…”

Cloud y Tifa durmieron allí.

Capítulo 42 – La batalla final

A la mañana siguiente, descubren que ninguno de sus compañeros ha regresado. Tendrán que ir ellos dos solos a enfrentarse a Sefirot. Vuelven a subir a la nave, que parece estar totalmente vacía. De repente Viento Fuerte se pone en marcha. Cloud y Tifa corren hacia la sala de mandos, donde encuentran a Cid y Barret, junto a Cait Sith desactivado (ya que Reeve está en Midgar, no necesita sacar a Cait Sith de allí para visitar a su familia). Segundos después, Nanaki y Vincent entran en la sala. Después, Cait Sith se vuelve a activar. Y finalmente llega Yuffie. Todos han regresado. Cloud se sitúa frente a sus amigos.

“Gracias a todos.”
“¡No hemos vuelto por un inútil como tú! Hemos vuelto por Marlene. Creo que son, sí, mis… como lo llamas… sentimientos o algo así.”
“Aunque ella no esté aquí, nos dejó una oportunidad…” —Nanaki se refiere a Aeris.
“Aeris… Estuvo sonriendo hasta el final.” —Cloud recuerda la imagen como si acabara de suceder— “Debemos hacer algo, o esa sonrisa se congelará. Vamos a ir todos juntos. Los recuerdos de Aeris… Aunque ella ya debería haber vuelto al Planeta, algo la detuvo y ahora está atrapada… Tenemos que dejar ir el recuerdo de Aeris.”

Cid coloca el barco volador sobre la Cueva del Norte, y comienzan a descender a pie.
El descenso es largo, atraviesan varias capas de suelo y llegan al interior del Planeta, rodeado totalmente por la Corriente Vital.
Continúan descendiendo por pequeñas plataformas, hasta que llegan a una algo más grande que las demás. De repente descubren que algo se acerca hacia ellos. Es… Jénova.
Se trata de su forma final, “Jénova SÍNTESIS”. Pero Cloud y los demás consiguen derrotarla nuevamente.
Tras el combate, la plataforma desaparece, y todos caen hacia el vacío.

Cloud y los demás se despiertan junto a una gran esfera brillante. Junto a ella aparece Sefirot. Una especie de onda expansiva les alcanza, y Cloud descubre que no puede mover su cuerpo. Sus amigos tampoco. Sefirot los eleva en el aire, totalmente inmovilizados.

“Ahí… Está… ahí…” —Cloud se ha dado cuenta de algo— “Sagrado… Está ahí… Está brillando… ¡La oración de Aeris está brillando…!”

Cloud y sus compañeros consiguen recuperar el control de sus cuerpos, y se acercan a Sefirot. Comienza la batalla.
Con ayuda de las células de Jénova, Sefirot se transforma en un ser gigantesco: “Bizarro-Sefirot”. Tiene mucha fuerza, pero el poder de todo el grupo combinado, con ayuda de la Materia (especialmente de la Materia enorme), es demasiado para él. Sefirot, viendo que no consigue derrotar a sus enemigos, vuelve a transformarse en un ser muchísimo más poderoso: “Seguro-Sefirot”. En esta forma, Sefirot alcanza un poder superior a todo lo visto hasta ahora. Sin embargo, Cloud y los demás no se rinden, y consiguen vencer por segunda vez a Sefirot. Y esta vez parece la definitiva: Sefirot ha muerto.

Capítulo 43 – La llegada de Meteorito

Con la mitad del trabajo cumplido, el grupo comienza de nuevo el ascenso por la Cueva del Norte, de vuelta al Viento Fuerte. Ahora sólo queda rezar por que Sagrado cumpla su función, y elimine a Meteorito. Aunque, como dijo Bugenhagen, puede que la raza humana también desaparezca…

“Esto es todo lo que hemos podido hacer. Venga, todos. Dejemos aquí nuestras preocupaciones. Volvamos a casa con orgullo.”

El grupo continúa avanzando. De repente, Cloud siente un zumbido en su cabeza.

“Lo puedo sentir…”
“¿El qué?” —Tifa permanece junto a él, mientras el resto del grupo se ha adelantado.
“Todavía está… aquí. Todavía…”
“¿¡Cloud!?”
“Se está… riendo…”
“¡Cloud!”

El cuerpo de Sefirot ha desaparecido para siempre, pero aún tiene influencia en la mente de Cloud, debido a las células de Jénova que habitan en su interior, y está tratando de controlarle nuevamente. Cloud cae al suelo, intentando resistirse. Tras una lucha interna, Cloud consigue exterminar todo rastro de Sefirot de su subconsciente.

Cloud recupera el conocimiento justo cuando el suelo sobre el que se encuentran comienza a derrumbarse. Cloud y Tifa consiguen ponerse a salvo, y, tras reunirse con sus compañeros, se montan en el Viento Fuerte.
La cueva entera parece estar a punto de derrumbarse… Es el poder de Sagrado, que está despertando. Una enorme onda de energía sale del fondo de la cueva e impulsa la nave fuera de ésta. Cid consigue estabilizar el rumbo y se alejan de allí a toda velocidad.

Meteorito ya se encuentra dentro de la atmósfera del Planeta. Es una roca del tamaño de 4 “Midgar”, y, precisamente, va a caer de lleno sobre esta ciudad, provocando una herida tan grande que el Planeta entero quedará hecho cenizas. Antes siquiera de que el Meteorito toque el suelo, la mitad de Midgar ya ha saltado por los aires. Afortunadamente, Reeve ha conseguido evacuar a casi todo el mundo que se encontraba en la parte superior de Midgar. Marlene, por ejemplo, retenida hasta ahora por ShinRa, está en Kalm. Otros, la mayoría, se han escondido en los suburbios de la ciudad.

Una enorme luz aparece a lo lejos, y termina llegando hasta Midgar, situándose entre ésta y Meteorito. Es la luz de Sagrado, la Magia Blanca definitiva invocada por Aeris. Durante unos segundos, Sagrado y Meteorito se enfrentan, desprendiendo tantísima energía que se puede ver su luz desde cualquier parte del Planeta. Meteorito sigue descendiendo, y Midgar entera acaba destruida.

De pronto, un enorme agujero aparece en la superficie del Planeta. De él emerge una especie de río verde: es la Corriente Vital. Junto a este agujero aparece otro, y otro, y muchísimos más. Todos los flujos de la Corriente Vital se dirigen hacia Midgar. La energía de la Corriente Vital y la de Sagrado se unen, consiguiendo pulverizar a Meteorito.

El Planeta está a salvo.

Cloud Strife, Tifa Lockhart, Barret Wallace, Nanaki, Cid Highwind, Vincent Valentine, Yuffie Kisaragi y Reeve Tuesti se han convertido en unos auténticos héroes. Los salvadores del Planeta. La inolvidable historia de Final Fantasy VII llega a su fin.
Ahora todo queda en manos del propio Planeta, incluyendo el futuro de la humanidad, ya que, como dijo Bugenhagen:

“Corresponderá al Planeta decidirlo. Lo que es mejor para el Planeta. Lo que es malo para el Planeta. Todo cuanto sea malo desaparecerá. Eso es todo.”

¿Qué será de nuestra raza?

Capítulo 44 – Epílogo: Quinientos años más tarde

Han pasado quinientos años desde que él y sus amigos consiguieran salvar el mundo. Su raza vive muchos más años que los humanos, así que es el único de ellos que sigue con vida. Desgraciadamente, su abuelo murió justo antes de que Meteorito llegara a Midgar, por lo que fue una victoria amarga. Los demás regresaron al Planeta muchos años después.

Nanaki corre por las montañas junto a sus dos hijos pequeños. Ha decidido enseñarles el escenario donde concluyó su lucha, tantísimos años atrás.

Midgar es ahora una ciudad deshabitada, totalmente cubierta por maleza. Lo que antes era la zona con mayor poder tecnológico, ahora es un lugar donde todos los animales pueden vivir en paz.

Afortunadamente, la raza de Nanaki no es la única superviviente de la crisis de Meteorito. El aire trae el sonido de una risa infantil, como de niños pequeños. Y es que los humanos también han conseguido sobrevivir. Sagrado no los destruyó. Ahora el Planeta y los humanos pueden vivir en paz y armonía.

La humanidad, queridos lectores, no es la dueña del Planeta Tierra. Nosotros somos una más de sus muchas criaturas. Tratemos al Planeta con respeto, y demostremos que somos merecedores de la enorme suerte que es vivir aquí. No es necesaria la amenaza de un Meteorito o de las Armas para empezar a cuidar lo que tenemos, ¿verdad?

31 comments to Final Fantasy VII – Guía argumental

  • Miguel

    La leí cuando la publicaste hace unos meses, y (ahora no la he releído, necesitaría toda la mañana) me sigue pareciendo la mayor currada que nadie ha hecho en esta materia; simplemente imprescindible si ya te has pasado el juego unas cuantas veces para entender todos sus recovecos argumentales.

    Un apunte que la otra vez no recuerdo si comenté o no: en el último capítulo dices “los humanos también han conseguido sobrevivir”, y esto en el FFVII original, no hay manera de saberlo, ya que sólo aparece Midgar-selva y Nanaki con sus ¿hijos?
    Se sabe porque hay una gran compilación de juegos, spin-off, etc detrás de FFVII (que a mi no me gustan), y que más que completar, a veces, desvirtúan la historia original. En ésta, no se sabe si la raza humana sobrevive, es más, se da a entender que no sobrevive.

    Gran currada, excelente trabajo.

    Saludos

  • @Miguel: Muchas gracias, te aclaro eso que dices.

    En esta guía argumental quiero dejar todo tan perfectamente claro como queda dentro del propio juego, olvidando las secuelas. Por ejemplo: en Final Fantasy VII hay un personaje que muere y en Advent Children aparece vivo. Lo importante es lo que pasa en FFVII, me da igual lo que digan en Advent Children.

    Por tanto, cuando digo al final eso de que la humanidad sobrevive, lo digo basándome en lo que el propio juego “muestra”: Al final del todo, lo último que se escucha es… la risa de un niño.

  • Nicolás Flamel

    Justo hace un par de días comenzé a leer la guía, me parece muy buena de inicio; quizá no era tan necesario juntarla en una sola pagina, pero espero que esto ayude a que más gente la lea o mejor aún, que la lea y que se anime a empezar/terminar el juego si no lo ha hecho :-o

  • Miguel

    @Shock: tienes razón, la sonrisa de un niño, no recordaba ese detalle…Es que este es el juego de los detalles, casi más que la saga MGS, es acojonante!

    Gracias por la aclaración

    Saludos

  • Acosta

    lo podías redactar como si fuese una novela con sus diálogos y demás, te ganarías un pastón pero luego tendrías ke pagar derechos xD

  • @Acosta: De hecho hay diálogos, pero solo los que consideré fundamentales. En la introducción explico el por qué lo he hecho así, pensaba que lo habías leído xD

  • Yo ya se lo he dicho: no existe nada remotamente parecido en ninguna web de videojuegos en español.

    Lo triste es que lo habrán leído 4 gatos. Pero en fin, lo de siempre.

  • Rurouni

    Es un trabajo espectacular y soy uno de los 4 gatos que lo ha leido. Meow!!!

  • drunkastronaut

    Ya somos dos gatos que se han leído este trabajo, una cuando estaban separados los capítulos y otra ahora, y seguramente me lo lea más veces porqué siempre se me olvida algún pequeño detalle de la historia xD

    Sensacional Shock, como “casi” todos los artículos que haces (uno tiene su opinión personal sobre un tal mudo llamado Link …)

  • Nicolás Flamel

    @drunkastronaut: Deja al mudo de link, que hay sobre cierto mando de “move”miento??? :-p

  • Ricardo_chktno

    gracias por la guia, acabo de terminar de leerla justo hoy que termino el juego por primera vez xD, esta muy bien y aclaro muchas cosas que se me habían pasado mientras jugaba. que buen juego, pero es una pena que la traduccion arruinara parte de la experiencia.

    ahora no se si empezar uno de los spin offs/secuelas de este titulo o empezar el 8 o 9(el 9 lo deje en el segundo cd y me parecio una maravilla de juego) solo e terminado el 4 y 6 ademas de este ¿alguna recomendacion?

    bueno, pasare por vidaextra a recomendar esta guia, para asi tener mas de 4 gatos que la lean xD.

  • Nicolás Flamel

    @Ricardo_chktno: contigo ya somos al menos 5 gatos, xD!
    Por cierto, si tienes intención de hacer lo mismo que yo (jugar del I al XII, cuando menos), juega los tres primeros antes, para que los disfrutes un poquito más; sino, juega al IX, yo en su tiempo lo deje al inicio del último disco y no lo pude volver a jugar hasta que llegó el milagro de la psp, xD!!!

  • Gracias gente, me alegro que os haya sido útil o al menos interesante de leer.

    @Ricardo_chktno: Crisis Core me encantó, y he visto gente a la que le ha gustado sin ser gran fan de FF7. Dirge of Cerberus y Advent Children te gustarán si te ha gustado mucho FF7. A Before Crisis no creo que puedas jugar. Last Order dura poco y te cuenta una parte del juego, puedes empezar por aquí.

    De todas maneras, siempre deberías dar preferencia a Final Fantasy 8, 9 (si ya lo empezaste pues continúa) y 10. Quién pudiera jugarlos de seguido, no sabes la suerte que tienes…

    Luego juegas a todos los demás. El FFXII me parece el mejor de los que te quedarán. FFIII y XIII puedes no jugar y aquí nadie te dirá nada, pero a lo mejor te gustan. FFXI y XIV ni te acerques. Los demás entran en el examen.

    Por cierto, qué raro que aún no haya aparecido ningún troll. Se deben estar agrupando.

  • Ricardo_chktno

    gracias por sus recomendaciones, creo que empezare el 9 o quizas el crisis core, pero para eso tengo que bajarlos ya que la version que tenia de ff9 era pirata y se me rayo el 3er cd, en el psp es donde e acabado los 3 juegos que e mencionado, pero primero termine la version de ff4 del ds y despues la de gba en emulador en el psp xD.

    de los 3 juegos el que mas me a gustado en lo que son las batallas es el ff4 de ds, es dificil, pero sin que eso signifique pararse a levear como un cerdo xD, ya que hasta en los combates aleatorios tienes que esmerarte para que no te maten y hasta es mas estrategico(sobre todo en las batallas contra jefes) algo en lo que cojean los otros que e jugado y gano bastante con las novedades que le metieron para personalizar a los personajes.

    en el apartado historia prefiero el 6, pero el 7 lo sigue muy de cerca.

  • SirLameth

    Felicidades al autor de esta guía. Me la he leído entera, y no he podido evitar emocionarme al llegar a ciertas partes. Es posible que haya juegos mejores, pero a mi me da igual, para mí, éste siempre será EL JUEGO.

    @ricardo_chktno

    Bueno, yo seguiría la recomendación de nicolás flamel de jugar primero el Final Fantasy I, II y III si tienes oportunidad, ya que sino, luego te pueden acabar decepcionando un poco por su simpleza comparado con los más actuales. Y por favor, juega también al XIII. Es muy pasillero, pero igual eres uno de esos “locos “(como yo xDDD) que acaba apreciando su historia y su sistema de batalla (algo mucho más profundo que darle siempre a la X como dicen algunos).

    También acabar por recomendarte el Final Fantasy Tactics de PSX/PSP, una auténtica obra maestra al mismo nivel (o incluso más) que los Final Fantasy de la saga ordinaria

  • Brian

    Hoy el 23 de noviembre he terminado el final fantasy vii, teniendo un par de dudas me pongo a buscarlas en internet con la esperanza de encontrarlas aunque ya han pasado muchos años desde la salida del juego. Mis personajes son nivel 70, yo tambien tengo la nueva vercion que me la vaje de internet, ya que lei que no valia la pena comprarla, esta vercion no tiene nada de esas cosas raras de modificar partidas y esas cosas, logros si, esos para Pelotu…s de ganar la primer batalla me dan bronca, pero estan bien los de ganarles a las armas como rubi y esas, ya que esos si son logros. De echo no hubiese sabido que exista arma ultima, rubi y esmeralda si no lo leia en los logros. La estrategia final en sefirot fue muy facil la que use, a jenova final, alexander y caballeros, a la primera forma de sef dos caballeros, dos caballeros y dos alexander en la forma angel, que ademas me tiro una super nova donde me mato a un personaje y dejo dos echos mierdas, pero tenia a yuffie que gracias a su muerte, con la materia ataque final tiro fenix, y con eso dije puto sefirot ahora moris, despues de un rato lo mate por gil con bahumet zero. la ultima batalla fue la mas facil del mundo, la mirada perturbante entre sefirot y cloud un segundo antes de que empieze una masacre, simplemente omnilatigo y con cada golpe le sacaba mas de 5000 de vida, creo que fueron mas de 50 000 los que le saque violandolo bien violado, a las armas me violaron ellas pero cuando tenga a los caballeros en maestro van a ver. Bueno no se porque te cuento esta historia, estoy feliz de terminar este gran juego que nunca habia jugado, y la respuesta es donde entras voz, tu analisis del juego me encanto, y tu guia del argumento, que me lei toda, es etupenda, explicas todo muy bien. Haciendo estos sobresalientes analisis no se como es que tenes 4 gatos locos como seguidores, pero hoy te ganastes uno mas ;D . Lo que me hubiese gustado del remake es una posibilidad multijugador, ya que cuando llegue a un nivel muy alta no van a poder pararme nadie, y con otras personas podria jugar en nivel competitivo. Escuch que arma esmeralda tiene un millon de vida y quede asi: o_O no se si sera verdad, pero un millon mierrrrda. Pero las cosas empeoraron con rubi que tiene una defensa inexpugnable y 900.000 de vida a si que tambien o_O , es enserio o me chamullaron?. Bueno igual lo que quiero es recusitar a Aeris que lei por ahi que se podia si usabas la materia revivir, cid se tiraba al agua y la usaba algo asi, ya que su ultimo limite lo tenia y era la ostiaaa, usarlo con puerta demoniaca una batalla muy dificil se hizo pasable, pero cuando vi a sefirot que me la quito, no hubo perdon, se fue al carajo. Lo unico que quiero es tenerla para esmeralda. En conclucuion gran analisis, te felicito, segui asi.

    PD: NO SE ME GUAARDO LA PARTIDA CUANDO LA TERMINE, simplemente salio el juego como si nunca lo hubiera terminado esos es normal?.

  • @Brian: Pues gracias y bienvenido a este pequeño mundo de gatos locos amantes de Final Fantasy VII xD

    A Aeris no se la puede resucitar, no te molestes.

    Sí, no deja grabar la partida para iniciar una “Nueva Partida +”. Puedes cargar la última y dedicarte a dar vueltas por el mundo para hacer todo lo que te falte por hacer.

  • Brian

    Huu que mal es que pensaba que se podia resusitar cuando aparecio al final del juego, como invocando a sagrado y eso. Es muy raro er a un personaje tan importante morir, pero lo hace mejor como historia, aunque es muy triste pensar que despues lo que me costo tener el ultimo limite se muera y ya. Ahora quiero matar a rubi y esmeralda, pero despues quiero jugar otros final fantasy, termine el 1, que me parecio muy facil, pero si se tiene en cuanta la epoca en que salio es un juegazo, creo que voy a seguir el orden voy por el dos la vercion remake de gba, el 3 y 4 de nds y el 5 y 6 de gba. Tenes alguna recomendacion?

  • Adrián

    Excelente guía, sobre todo para aquellos a los que tienen muchas dudas. Pasé el juego de niño, y como no sabía mucho inglés en ese entonces solo me dejé llevar por lo que iba viendo. Y aún así con la sobreexplotación de la franquicia, como fan, quieres saber mas del universo.
    Me explico, te da una gran nostalgia jugar con Zack y ver su historia (y parcialmente la de Cloud y Aeris) en Crisis Core, pero hubieron muchas cosas que me parecieron una mierda y me aburrieron bastante. Ya no digo Dirge of Cerberus que es una aberración y es peor que el cáncer de bolas. Pero ahí están, “complementan” FFVII.
    Lo que si quiero jugar y me parece mucho mas interesante que las demás mierdas que han salido, es el de móvil, Before Crisis. Eso de conocer a los turkos me parece grandioso, y los rumores de Internet dicen que puede salir una versión para 3DS.
    Y de paso, recomiendo si alguien no la ha leído, la novela “On the way to a Smile”, que cuenta la historia después del final del juego. Me parece interesante, porque no es el final de “todos vivieron felices para siempre”, y se denota el pesar de todos los personajes, incluso de los que están en la corriente vital. No sé, es bastante interesante porque solo agrega algunos personajes nuevos y relata la culpabilidad (mas a fondo porque es una novela) que sienten los personajes debido a su intervención y lo que sus actos provocaron en el mundo.
    Brian, en su tiempo no te has de imaginar el enojo tan enorme que hubo en Japón cuando murió Aeris (lol, eso hizo que se replantearan varias cosas del FF8). Realmente es impresionante como un jugador puede llegar a tener un lazo tan estrecho con un título. Y en serio, hasta la fecha me sigue impactando, y el verla junto con Zack en AC, me rompió el corazón (sobre todo porque su seiyuu es mi cantante favorita).

  • @Brian: Cualquier orden para jugar es correcto. Lo único que tienes que tener en cuenta es que si no te gusta uno no te pienses que todos los demás tampoco te van a gustar. Pasa al siguiente y punto.

    @Adrián: Es todo interesante si eres fan de FF7, pero, para mí, la historia de FF7 es la que tiene el juego, lo demás son más “adornos” que secuelas.

  • Miguel

    @Brian: De verdad es la primera vez que te lo pasabas sin saber nada de él!! He alucinado (y me he reído bastante) con cómo contabas la “batalla final” contra Sefirot. Me perdonarás, de verdad, a estas alturas es muy gracioso leerlo como cuando hace 15 años te pasabas el juego por primera vez: te sale el omnilátigo contra Sefirot y te lo cargas de un golpe y te crees dios. XDDD
    Consejo: del VI al X son obras maestras, depende de gustos que te guste más uno u otro. Para mí. VIII, VI, VII, IX, X. Y el orden depende el día, así que tampoco te fíes mucho… Si eres más de historia profunda el IX y el VI (sobre todo el IX); si eres más de historia ligera, el VIII y el X. Aunque en eso como el VII creo que ninguno..
    Y si puedes, no leas foros ni nada de nada, así no te estropeas la experiencia de juego con ninguno. Ni ayudas, ni cosas que no entiendas, ni nada de nada. Es mi consejo.

    Ah! Yo soy otro “gato” que lo leyó por partes y ahora. Vamos a ser más que 4 al final eh? XDD

    Felicidades de nuevo

    Saludos

  • Nicolás Flamel

    No es por “causar molestias” ni por parecer “exigente”, pero quizá les quedaría bien un link a la guía completa en su pagina de “mini-secciones” [8)] [:I]

  • @Nicolás Flamel: Pensaba que ya lo había puesto, gracias por recordármelo :D

  • octanus

    Sencillamente maravilloso…recordad las vivencias allá por 1997 jugando a este juego.

    Gracias!! por sacarme una sonrisa y una amarga tristeza de que nunca volveré a jugar a algo así.

  • pajarero cojo

    Buenísima! Lástima que no me hayas hablado antes de ella, gañán! He leído muchas guías pero todas estaban mal redactadas y al final acababa liándome más que con el juego. Esto es lo que necesitaba! Buen trabajo Shock. ;)

  • erick

    Alguien sabe donde puedo descargarme esta obra maestra para windows 8? Desde hace tiempo lo quiero jugar pero no puedo

  • Locke

    Sr Shock, le vengo a presentar una nueva traducción por fans de esta obra maestra, es para sacarse el sombrero, MUY buena Re Traducción, hacia falta algo como esto desde hace años…

    http://traduccionesxt.blogspot.com.es/2014/11/parche-de-ffvii-psx-retraduccion_25.html

    La he probado , y se lucieron con esto… Pienso volver a pasarlo , y luego leerme su guía obviamente xD La dejo acá por si a alguien le interesa.

    • Genial, tiene buena pinta, ya nos contarás qué tal. Aunque no descarto volver a jugar para comprobarlo yo mismo.

      Eso sí, en las imágenes de ejemplo que han subido ya he visto un error, pero bueno, habrá sido mala suerte :P .

  • jam

    Hace mas de 15 años que lo jugué por primera vez, fue mi primer FF que termine gracias a este juego me volví fan de la saga, excelente guía argumental, y aunque la primera vez entendí a medias la historia (gracias a un diccionario ingles- español) lo tuve que terminar varias veces mas y asi poder entender al 100% la historia, aun así había algunas cosas que aun no tenia claras acerca de cait sit, como lo del megáfono.

    UNA VEZ MAS EXCELENTE TRABAJO!!

    PD.Espero que algún día publiques una pero del FFIV pues también de mis favoritos.

¡Sé buena persona y comenta!

Cómo poner etiquetas HTML, spoilers y emoticonos

(Cambiar solamente el texto en mayúsculas)
<b>NEGRITA</b> <i>CURSIVA</i> <s>TACHADA</s>
<a href="ENLACE" target="_blank">TEXTO ENLAZADO</a>
<img src="ENLACE IMAGEN">
[spoiler]SPOILER SIMPLE[/spoiler]
[spoiler intro="TITULO"]SPOILER PERSONALIZADO[/spoiler]
Para mostrar un icono, pon el código que le sigue (":1:", ":2:", etc.)

:1: :2: :3: :4: :5: :6: :7: :8: :9:
:10: :11: :12: :13: :14: :15: :16: :17: :18:
:19: :20: :21: :22: :23: :24: :25: :26: :27:
:28: :29: :30: :31: :32: