Análisis: Severed

Severed, como tantos otros juegos que pasarán desapercibidos, representa muy bien lo que es la Vita. Una consola no demasiado llamativa en comparación con otras, pero que, a poco que le dedicas tiempo, te das cuenta de toda la diversión que puede ofrecer con tan poco.

Y digo esto porque ya me he encontrado varias veces en la situación de verme enganchado a un juego que en sus primeros minutos pensé abandonar. Porque Severed, desde luego, no tiene un buen planteamiento que invite a lo contrario…

Historia

Sasha despierta en un mundo tétrico y en ruinas, viéndose separada de sus padres y su hermano. De alguna manera que no recuerda, ha perdido uno de sus brazos.

Pero Sasha, pese a su juventud y sus heridas, es toda una guerrera. Y no descansará hasta encontrar y traer de vuelta a su familia.

Ha llegado la hora de devolver el favor a aquellas bestias. La hora… de amputar.

Tierras inhóspitas

Todo el mundo de Severed es una gran mazmorra compuesta por cuadrados. Cada uno es una habitación, y podemos desplazarnos entre ellos simplemente pulsando un botón. Es decir, que Sasha no se mueve “en la habitación”, sino “de una a otra”. Cada paso es una habitación distinta. Cuesta hacerse a ello al principio, pero luego resulta de lo más natural.

El juego oscila entre los puzles y los combates. Los primeros son bastante fáciles, y se complican ligeramente si queremos encontrar los objetos secretos que aumentan la vida y la magia. Pero muy poco más, la verdad es que es sencillote.

Los combates, por otro lado, son la verdadera apuesta de Severed. Es ahí donde destaca con su estilo jugable original y frenético, que no requiere de subir niveles, sino de reflejos y habilidad.

Combates

Severed aprovecha muy bien el panel táctil en los combates, que se basan en hacer cortes al enemigo usando el dedo como si fuera una espada. Pero no basta con hacer movimientos a lo loco, sino que tenemos que fijarnos continuamente en la posición del enemigo, en sus puntos débiles, y en si está a punto de atacar.
Es decir: si el enemigo se cubre por la derecha, hay que atacar por la izquierda. Eso es lo más básico de lo básico. Luego viene todo lo demás, como partes inmunes o cubiertas de rocas que tenemos que eliminar para poder dañarlos.
Cuando el enemigo pase al ataque, la función de nuestro dedo-espada es defendernos, moviendo en el sentido contrario al ataque enemigo.
Todo muy sencillo, ¿verdad?

La cosa se complica cuando, en vez de un enemigo, hay dos. Ya no sólo tenemos que medir los tiempos y buscar puntos débiles. Tenemos que hacerlo girando para no perder de vista a ninguno de los dos. Al no poder desplazarnos por la habitación, los enemigos nos rodean. Por ejemplo, podemos tener uno delante y otro detrás, así que basta con tener una mano en el stick, girando, y la otra realizando cortes.

Pero el verdadero reto llega cuando no son dos enemigos, sino tres, cuatro… o incluso más. Mantener todos a raya es un verdadero desafío, que a veces deja sin aliento. Porque cada enemigo tiene sus patrones de actuación, sus fortalezas y debilidades, una velocidad distinta… Y a eso hay que sumarle los marcadores que les otorgan diversas condiciones especiales (más ataque, más defensa, más velocidad, regeneración de vida, etcétera).

Para terminar, al matar a un enemigo bajo unas condiciones especiales nos salen unas “líneas de corte” (como en Tsukihime), que nos permiten cercenar sus miembros, para cambiarlos después por mejoras de parámetros y habilidades (paralizar o robar mejoras).

Conclusiones

Tengo que reconocer que Severed me ha enganchado de forma bestial. Me lo he pasado en tres ratos… en parte porque es muy corto, pero también porque no podía dejar de jugar.

Los puzles no son nada especial, pero los combates, pese a que puedan parecer repetitivos, me han resultado muy entretenidos. Son lo mejor del juego, especialmente cuando se vuelven una locura y te caen hostias por todos lados.

La parte mala, que en mi caso es MUY mala, es el tremendo dolor de brazos con que he acabado las dos últimas sesiones de juego. Sujetar la Vita con una mano, girando la cámara, mientras con la otra das rienda suelta a la espada, intentando hacer el mayor número de cortes posible, lo más largos posibles, y en el menor tiempo posible… causa el mayor daño posible al codo. Porque buscar los puntos débiles y defenderse es cuestión de técnica, pero contraatacar es una jodida locura. Creo que he reducido el cristal de la pantalla un par de milímetros de tanto darle.

Por añadir algo más, decir que la música es interesante, pega mucho con el ambiente tétrico (pero en ningún momento de miedo). En general todo el juego tiene ese halo oscuro, de pesadilla.

Está traducido al castellano, aunque la historia es lo que menos importa. Pero el cuervo de dos cabezas es la caña. lol

Lo mejor:
– El sistema táctil engancha.
– Ambientación.

Lo peor:
– Corto.
– Historia nula y prota muda.
– Incómodo de jugar.

(Versión analizada: PlayStation Vita)

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