Análisis: Runaway 2: El Sueño de la Tortuga

Tras salvar el pellejo en el Runaway original, Brian Basco se verá involucrado en una nueva aventura que, como suele pasar en este tipo de juegos, le llevará a recorrer distintas partes del mundo.
Su objetivo no será otro que rescatar a su amiga Gina, a la que ya conoceréis quienes hayáis jugado a la primera parte.

Unas vacaciones de ensueño

Brian y Gina se encuentran de vacaciones en Hawai, posiblemente el mismo sitio donde aparecen al final de Runaway 1. Una mañana, Gina convence a Brian de viajar hasta Isla Mala, por lo que contratan a un piloto que se ofrece a llevarles hasta esa isla en su avioneta.

Como suele ocurrir en tantos juegos, el festival de coincidencias da comienzo en Runaway 2: el piloto muere en pleno vuelo y la avioneta comienza a descender peligrosamente. Tan solo hay un paracaídas, por lo que Brian lanza a Gina para que ésta consiga salvarse. Sin embargo, mientras desciende, Gina es abatida con algo parecido a dardos somníferos, y se hunde en el gran lago de esta isla. Mientras tanto, Brian consigue aterrizar con más suerte que habilidad, pues acaba destrozando casi totalmente la avioneta.

Tras recuperarse, Brian descubre que no está solo en la isla, y empezará la búsqueda de su “amiga” mientras investiga los hechos que allí se suceden.

Aventura gráfica clásica

Runaway 2 sigue usando el estilo clásico de “point and click” (apuntar y hacer clic). Y hace bien, pues así deberían ser todas las aventuras gráficas. De hecho, los juegos considerados “aventura gráfica” que no utilizan este método deberían ser considerados como “aventura”, simplemente.

Básicamente nos limitaremos a recoger todos los objetos que haya en las distintas partes del escenario para posteriormente ir de un lugar a otro usándolos donde podamos. Muchas veces ni siquiera sabremos por qué, pues la mayoría de las cosas que hagamos serán tareas secundarias que nada tienen que ver con nuestro objetivo, pero que sin ello sería imposible avanzar en la aventura.

La escasez de objetos que recogeremos facilita mucho la aventura. Además, su uso está claro casi desde el momento en que los recogemos, por lo que la dificultad está en que a Brian le dé la gana o no usarlo.
Me explico: muchas veces intentaremos hacer una acción determinada, ya sea por simple curiosidad o porque creemos que es la solución correcta. Sin embargo, en ocasiones nos encontraremos con que Brian no hará lo que le pedimos, ya sea porque no le ve sentido o porque no tenga utilidad. En cambio, si le pedimos hacer eso mismo después de avanzar un poco (con alguna nueva conversación, nuevos descubrimientos, etc.), nos encontraremos con que si lo hará.
Esto no sólo quita protagonismo al jugador, sino que añade dificultad a la aventura. Puede que estemos atascados en algún momento de la aventura y la solución sea algo que ya hemos probado una o varias veces anteriormente.

La ayuda de Joshua

Aunque Runaway 2 no sea un juego complicado, siempre nos puede ocurrir que creemos haber investigado hasta el último rincón de los escenarios sin encontrar la solución a nuestros enigmas. Ante estos casos, hay que ser muy seguidor del juego para continuar investigando una y otra vez sin llegar a aburrirse. Por eso, para los no tan pacientes, dispondremos de una opción en el menú que nos permitirá pedir ayuda a nuestro amigo Joshua.

¿Y cómo nos puede ayudar? Pues muy fácil: el Joshua con el que hablaremos será una versión del futuro, por lo que conoce perfectamente todo lo que tiene que hacer Brian para avanzar en su aventura.
Si le llamamos, nos dará una pista (o incluso varias) de qué debemos hacer a continuación. En la mayoría de ocasiones, la “pista” será tan clara que sólo falta que venga a nuestra casa y haga clic por nosotros…

Obviamente, dependiendo de si llamamos a Joshua más o menos veces, la aventura durará un tiempo muy variable. De todos modos, aunque no le llamemos nunca, y siempre que no nos atasquemos en un sitio durante horas, Runaway 2 es un juego muy corto.

Gráficos 2D forever

Si bien es cierto que otros juegos han sabido adaptarse muy bien a las 3D, siempre agradezco encontrarme con esos gráficos tan coloridos y llamativos que ofrecen las 2D, y que tanto bien le hacen a las aventuras gráficas.

Sin embargo, las animaciones faciales de los personajes no trasmiten la misma sensación. Cuando veáis el “careto” de cualquier personaje en primer plano no podréis sentir otra cosa que vergüenza ajena. Lo mismo que ocurría en Runaway 1, para que os hagáis una idea.
Lo mejor habría sido no poner primeros planos de nadie. Si tienes un fallo tan grave, al menos ocúltalo.

Sobre la música no hay mucho que decir: tal y como ocurre (o debería ocurrir) en las aventuras gráficas, la música se fusiona con el ambiente, haciéndola parecer un elemento más del paisaje. Nos acompañará en todo momento con agradables melodías, que no destacan pero hacen más amena la jugabilidad.

Siempre nos quedará el sentido del humor

Las aventuras gráficas siempre han sido lo más parecido al género de humor dentro del mundo de los videojuegos. Al ser juegos más relajados que se centran tanto en las conversaciones, se hace más fácil (y mil veces más entretenido) llenar los diálogos de frases graciosas y comentarios sarcásticos.

Aunque sin llegar al nivel de los grandes del género, Runaway 2 también se centra en este aspecto. No sólo por las conversaciones, sino también por algunos momentos curiosos del juego, e incluso por el aspecto de los personajes que iremos encontrando.

Desgraciadamente, éste es casi el único punto a resaltar del juego. Todo lo demás deja mucho que desear. La historia no engancha en absoluto, lo cual es normal teniendo en cuenta que prácticamente no pasa nada. Y esto, en una aventura gráfica, es muy preocupante.

El otro punto a destacar es el gran doblaje del juego. No podía ser menos, pues los creadores de Runaway 2, Pendulo Studios, son españoles.

Conclusiones

Una aventura gráfica tiene que tener una historia interesante. Necesita tenerla. Luego puede gustarte más o menos, pero al menos sabes que has jugado para algo, has ido descubriendo cosas, y ha sido gracias a tu habilidad.
Esto no pasa en Runaway 2, cuya historia podemos decir que, aunque suene muy tajante, ni siquiera interesa. ¿Por qué digo esto? Porque tras completar el juego nos daremos cuenta de que no hemos descubierto casi nada, y es que el juego no completa la historia. Deja el final totalmente abierto, dando paso a la tercera entrega (que ya ha sido anunciada).

Se puede decir que Runaway 2 es una pequeña introducción a Runaway 3*. De hecho, el subtítulo de Runaway 2 (“El Sueño de la Tortuga”), no tiene ninguna relación con el juego, por lo que da a entender que, en un principio, no tenían previsto finalizar el juego ahí y lo explicarían más tarde.

Eso sí, como juego de aventura gráfica clásica cumple, y todos sus defectos no quitan que se nos pasen volando unas cuantas horas mientras ayudamos a Brian Basco a encontrar algún rastro de su chica.

*Eso creía en su momento. Luego llegó Runaway 3, y… en fin.

4 comments to Análisis: Runaway 2: El Sueño de la Tortuga

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