Análisis: Metal Gear Solid 4 (2ª parte)

¡Atención! La información siguiente contiene detalles sobre el argumento que pueden destrozar la experiencia de juego, por lo que, si no has completado Metal Gear Solid 4, te recomiendo encarecidamente dejar de leer y volver a la primera parte del análisis.

Si decides continuar leyendo hazlo bajo tu propia responsabilidad, tan solo te pido que no estropees la experiencia de juego de otras personas que prefieran descubrir todos los secretos de Metal Gear Solid 4 por ellos mismos. Gracias.

Gameplay (o estilo de juego)

El estilo de juego de los tres primeros Metal Gear Solid, así como el de los dos Metal Gear anteriores, ha sido siempre similar, con mejoras de jugabilidad, pero siguiendo siempre el mismo estilo.
Durante toda la saga, como suele ocurrir en casi todos los videojuegos, la forma de jugar solía ser igual. Y esto no es malo, claro que no, si el gameplay es divertido, mejor no arriesgarse a estropearlo.

En Metal Gear Solid 4 esto ha cambiado.
Nos encontramos ante uno de los juegos de acción con más variedad, y todos y cada uno de ellos nos dejarán con la boca abierta. Os los detallaré por orden de aparición:

Acto 1: Empezamos teniendo que huir entre las casas de unos robots bastante grandes, a los que, en este momento de la aventura, no podremos hacer ni cosquillas. Un poco raro empezar un juego de acción teniendo que huir, ¿no? Bueno, esto es Metal Gear.

Lo siguiente que encontramos es el estilo más parecido al resto de la saga. Tenemos que llegar hasta unos puntos determinados, evitando que las PMC nos vean, o acabando con ellos. ¿Y eso es todo? Pues no, hasta aquí hay novedades, y es que no será una infiltración al uso. Nos tendremos que meter en medio de combates callejeros entre PMC y la milicia local, con los que podremos cooperar si queremos. Si no lo hacemos, también serán enemigos nuestros, por lo que la dificultad aumenta al tener que pasar entre dos ejércitos a la vez.

Por si fuera poco, durante un periodo del primer acto tendemos que afrontar una zona de combate total, acompañados por nada menos que cuatro compañeros, limpiando un edificio entero de enemigos, mientras intentamos salir de él. La cooperación es fundamental, pues cada uno tiene unas habilidades necesarias para salir del edificio con vida.

Acto 2: Algo parecido al primer acto, pero a lo grande. La milicia asalta el terreno de las PMC, y se mantendrán en guerra permanente, ya que, según van muriendo, nuevos soldados aparecen. Nuevamente tenemos la opción de asaltar estos campamentos junto a la milicia, e incluso podemos acabar ganando la batalla si los milicianos destruyen los objetivos.

Durante este acto encontramos un combate-puzzle. Más que demostrar nuestra habilidad de pulsar el botón de disparar, tenemos que agudizar el ingenio y la vista, pues nuestro enemigo usa camuflaje óptico, y se esconde entre diversos objetos. Una mezcla entre un puzle y una obra de arte jugable; sólo tenéis que ver como acaba la cosa. Pero eso lo tendréis que comprobar por vosotros mismos.

Eso no es todo, y es que a continuación tenemos que perseguir a ciertas personas… ¡rastreando sus huellas! Tenemos que guiarnos por las pisadas en la tierra, por la forma del césped (si lo han pisado o no), e incluso por el sonido de la naturaleza. Todo esto esquivando los distintos grupos de emboscada de los enemigos. Una gran experiencia, os lo aseguro.

Y aún queda lo más espectacular: una fase de huida a bordo de un vehículo blindado. Iremos sobre el vehículo, manejando una ametralladora fija, defendiéndonos ante las embestidas de los Metal Gear Gekko. Por si eso fuera poco, los soldados enemigos que rondan por ahí no se limitan a dispararnos, sino que también trepan al vehículo para acabar con nosotros.

Acto 3: Una gran ciudad europea de noche, con las calles casi desiertas. Soldados de PMC rondando, y una casa oculta que deberemos encontrar. ¿Cómo podemos encontrarla estando oculta? Pues bien, nuevo estilo de juego.
Debemos perseguir, sin que nos vea, a un miembro de la resistencia local. El hombre irá sigiloso a través de toda la gran ciudad, ya que, si le ven los soldados, acabarán con él. Nuestra misión no es otra que la de perseguirle, evitando que nos vean él o los soldados de las PMC. La cosa se complica un poco cuando los soldados consiguen un jeep para vigilar las calles de la ciudad. Os aseguro que la primera vez que juguéis iréis con el corazón a 200 pulsaciones por minuto.

Como no podía ser de otra manera, a continuación encontramos otro estilo de juego distinto, aunque parecido al último del segundo acto. Vamos a bordo de una moto, justo detrás del conductor, protegiendo con nuestras armas a nuestros compañeros. Junto a nosotros van unas cuantas motos más, además de varios vehículos de cuatro ruedas.
Los enemigos, además de soldados de a pie y de jeeps, son unos robots voladores que lanzan misiles. Sin duda, una parte del juego para jugar con una bolsa de palomitas en una mano y el sixaxis en la otra (no lo recomiendo, es difícil manejarlo así).

Por último nos encontramos con un combate en un edificio totalmente destructible. Es decir, cuando empecemos el combate, el edificio estará en perfectas condiciones, pero, según pase el tiempo, y a causa de las explosiones, vemos cómo los muros se van derribando, y cada vez tenemos menos sitios donde escondernos (y más posibilidades de caernos fuera).

Acto 4: Si conseguimos jugar sin la boca abierta y concentrados, debemos avanzar esquivando los cientos de robots que protegen la zona con miras láser. La cosa se complica porque, al tener visión láser, nuestro camuflaje puede no servirnos, por lo que tenemos que infiltrarnos al más puro estilo MGS1 y 2, es decir, fuera de su alcance de visión.

A continuación nos aguarda un combate con rifles de francotirador entre una grandísima tempestad, en la que habrá momentos que incluso no veamos nada. Para salir victoriosos con más facilidad debemos usar a nuestro favor la dirección del viento y la altitud del terreno. Y todo esto mientras pelotones enteros de enemigos tratan de darnos caza. Casi nada.

Y por fin ha llegado: el motivo de que Metal Gear Solid 4 tenga ese nombre, y de que lo tengan sus predecesores.
Tras un combate en el que tenemos que volver a hacer uso del ingenio para salir victoriosos (ya os podéis dejar toda la munición, que no sirve para nada), Snake se pondrá a los mandos de… ¡Metal Gear REX!
Desde ahí arriba todo se ve mucho más fácil, y acabar con los Gekkos será más sencillo que destrozar mosquitos con un lanzallamas. La pena es que esto dura poco, y es todo el rato igual. Pero no pasa nada, porque aún queda lo mejor.

Metal Gear REX contra Metal Gear RAY. Hermano contra hermano. Un perfecto final para la saga. Pero no, aquí tampoco acabará la cosa.

Acto 5: Es un capítulo muy corto, pero no por ello van a dejar de hacer nuevos estilos de juego. Al principio será una pequeña fase de infiltración seguida de una de acción, pero enseguida llegarán las novedades.

De nuevo un combate-puzle, que nos hará pensar mientras esquivamos las embestidas rivales y malgastamos munición. Una vez que lo conoces, es uno de los dos combates más fáciles del juego, pero la primera vez puede llegar a desesperarte si no se te ocurre la solución.

A continuación tenemos una pequeña fase de machacar botones, en la que, de nuevo, Kojima consigue transmitirnos el dolor de Snake. Parece que quien sufre es él, pero a los que nos duele la mano es a nosotros. Pero debemos seguir pulsando los botones cada vez con más velocidad, o será el fin de Snake.

Y llegamos al final. Un combate sin armas, mano a mano. Podemos efectuar golpes o hacer CQC, todo ello con una calidad visual alucinante. Mejor no os cuento nada más, por si sois tan cafres de leer esto sin haber jugado.

Como habréis podido comprobar, la variedad de situaciones distintas en MGS4 es alucinante. No dejamos de cambiar, y todas y cada una de estas situaciones están muy bien hechas.

Por lo tanto, quiero decir con total rotundidad que Metal Gear Solid 4 es, jugablemente, y a día de hoy, de lo mejor que se ha inventado en la historia de los videojuegos. Si te gustan los juegos de este estilo alucinarás jugando. Si no, viéndolo.

Y, sí, he hecho esto para callar bocas.

Simbología

En MGS4, todas las cosas que pasan tienen un motivo. Muchas veces Kojima prefiere insinuar cosas en vez de contarlas, lo cuál da ese aire de intriga y misterio que nos lleva acompañando durante estos veinte años. Y es que hay varios momentos con símbolos visuales que pueden perfectamente pasar desapercibidos.

Por ejemplo, el primer vídeo de juego, cuando podemos hacer zapping en una televisión. Uno de los programas es de cocina, en el que el plato final es una serpiente. El cocinero coge la serpiente y anuncia que este será su final. No hace falta que explique nada, ¿verdad?

Otro ejemplo, el que yo considero más importante (y cuando lo entiendes es de lo más sorprendente de la saga), es en la lucha final. La música va cambiando, alternándose temas de los distintos MGS. Según van pasando, vemos como nuestro enemigo empieza haciendo gestos típicos de un personaje, pero acaba haciendo los gestos característicos de otro. Ahí, seguramente, no le damos importancia, pero cuando posteriormente nos lo explican… Ya lo veréis, de lo mejor de la saga sin ninguna duda.

Y bueno, lo del menú principal ya es rizar el rizo. Cuando estamos en este menú, y mientras elegimos nueva partida, cargar, etc., vemos una escena de Snake en un cementerio. ¿Qué vamos a pensar cuando lo vemos por primera vez? Pues nada, que bonita escena, bonita música… y empezamos nueva partida rápido. Acabamos de ver la escena final de juego y ni nos hemos dado cuenta, ni nos ha estropeado la historia.

Impresiones generales de la historia

Sobre la historia de la saga Metal Gear podríamos estar hablando horas y horas, y seguramente casi todos llegaríamos a la misma conclusión: estamos ante la saga con mejor historia del mundillo de los videojuegos (y, para muchos, también del cine y la literatura).
Pero creo que éste no es el mejor momento para ello, y es que a Metal Gear Solid 4 hay que analizarlo como lo que es, un capítulo de la saga. No se le puede atribuir los méritos de otros Metal Gear, ni tampoco criticarle por sus defectos (si es que tienen alguno).

En los otros capítulos de la saga ya pudimos ver que, más que una historia base amplia, lo que se hacía era partir de un argumento aparentemente sin muchas complicaciones, para posteriormente desarrollarlo de la mejor manera posible, metiendo muchos giros argumentales y complicando la cosa.
En MGS4 intentan hacer algo parecido, pero con diferencias. La primera y principal es que, por primera vez en la saga, este juego está dividido en cinco actos. Los actos no son muy largos, por lo que cambiar tantas veces de escenario y demás acaba rompiendo con la continuidad del juego, cosa que no ocurría en anteriores entregas. De desarrollar todo el juego en el Big Shell (MGS2) o en la jungla (MGS3), hemos pasado a viajar por todo el mundo en el avión de Snake y compañía.

Además, antes de cada acto tendremos que esperar entre uno y tres minutos a que el juego realice una instalación necesaria para poder jugar ese acto. Y siempre que vayamos a cambiar el acto habrá que volver a instalarlo. Por ejemplo, si tenemos una partida guardada en el acto 2 y otra en el acto 3, cada vez que cambiemos de acto tendremos que esperar un par de minutos para su instalación. Es poco tiempo, sí, pero molesta.
(Editado: en la última actualización quitaron esto)

Volviendo al tema de la historia, tengo que decir una cosa buena y una mala.
La buena es que la estructura narrativa de MGS4 es simplemente genial; todo el juego está contado de la mejor manera posible, y acompañado de vídeos de esos que hay que ver con el babero puesto. Y no lo digo solamente por Naomi. Los combates de Raiden contra Vamp, con doble pantalla incluida, el final del acto tres, el combate marítimo del último acto, etcétera.

La cosa mala es que MGS4 no tiene tanta historia como nos gustaría. Han reducido notablemente las conversaciones (por Codec hablaremos 10 minutos en todo el juego, como mucho) a cambio de ampliar la jugabilidad. No sólo eso, sino que, personalmente, creo que la historia no llega al nivel de anteriores entregas. Y creo que gran parte de la culpa de que MGS4 no sorprenda tanto como los juegos anteriores la tiene el propio Kojima, por lanzar tantos trailers con spoilers. Si habéis tenido la suerte de no ver estos trailers, supongo que no opinaréis lo mismo.

También cuenta con otro factor en contra, pero éste está muy justificado: al ser el (supuestamente) último capítulo de la saga, o, al menos, cronológicamente, deben quedar todos los cabos bien atados, por lo que se pierde la sensación de intriga que pudimos ver en su máximo esplendor en MGS2. Aquí, en vez de abrir cada vez más misterios, lo que se hace es finiquitarlos. Y esto, sumado a que algunas cosas no sorprenden tanto como esperábamos (y es que todo acaba teniendo un sentido lógico, como debe ser, pero, en ocasiones, muy distinto a las teorías que pudiéramos tener), puede dejar una ligera sensación de decepción tras completar el juego.

Pero ojo, no os confundáis: lo que sentimos es decepción por quedarnos sin nada de la intriga típica de la saga que nos ha acompañado durante tansísimos años, y por no poder volver a manejar a nuestro ya viejo amigo Snake en futuras aventuras, si es que las hay, de esta gran saga.

Y es que los fans de Metal Gear, en el fondo, desearíamos que esto nunca hubiera acabado.

Hasta siempre, David.

Links a las otras dos partes del análisis
Análisis Metal Gear Solid 4 (1ª parte)
Análisis Metal Gear Online

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